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Cooperación ecuménica en acción solidaria por la región del chaco argentino

Foto: INCUPO El Gran Chaco Argentino ha sufrido ciclos de sequías e inundaciones recurrentes durante los últimos 20 años. En 2020, la sequía sumada a la emergencia de la pandemia del COVID-19, puso en mayor vulnerabilidad a familias de pequeños agricultores y comunidades indígenas de la zona. El Foro ACT Argentina, del que hace parte CREAS junto a la Fundación Protestante Hora de Obrar, el Servicio Evangélico de Diaconía y el Servicio Mundial de Iglesias en América Latina; viene coordinando respuestas solidarias a esta situación y en 2021, se presentó la oportunidad de contribuir de manera más articulada a través de la Red Humanitaria Internacional de Argentina – RHIA*, a la que fue invitada el Foro y que busca apoyar los esfuerzos de Argentina cuando situaciones de desastres y crisis así lo requieran y las capacidades se vean sobrepasadas, junto a organizaciones como la Cruz Roja Argentina, ADRA, Cáritas, entre otras. La RHIA está integrada por todas las Agencias, Programas y Fondos de Naciones Unidas en Argentina, junto con, el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (SINAGIR). «El Foro ACT ha respondido de manera innovadora y solidaria a la crisis de la sequía en el chaco argentino, a través de un fondo de respuesta rápida y la creación de un consorcio local para responder a la emergencia, así como con una proactiva participación en la RHIA, donde promueve acciones de incidencia y prevención del riesgo, con la participación de socias territoriales.», expresó Nicolás Rosenthal, director de la Fundación Protestante Hora de Obrar y miembro de la Junta Directiva de ACT Alianza En 2021 el Foro ACT Argentina, promovió al interior de la RHIA, la participación de actores comunitarios para la actualización de un informe sobre la sequía en la región del Chaco, el cual fue elaborado por OCHA en el año 2020, en el contexto de la pandemia. Dichas acciones las lidera la Oficina del Coordinador Residente de las Naciones Unidas (OCR) en Argentina, asesorado por la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios para América Latina y el Caribe – OCHA.  “Este estudio se enfoca en relevar las principales necesidades humanitarias, desafíos para el desarrollo y riesgos de aumento de la conflictividad social en esta región del país. El aporte de la mirada y experiencia territorial y comunitaria de las Organizaciones Basadas en la Fe (OBF) asociadas a las Naciones Unidas en el marco del Foro ACT Argentina, juegan un rol clave y estratégico como enlaces y fuente de información oportuna, fidedigna y especializada para las acciones humanitarias, de desarrollo y prevención de conflictos en el Gran Chaco Argentino. Desde el 2021 han acompañado el proceso de diseño, levantamiento de información primaria y secundaria para el Análisis de Situación por Sequía del Gran Chaco Argentino.” , destacó Alejandro Mañón, de la OCR-ONU en Argentina. Desde finales del año pasado un grupo de trabajo está realizando un proceso de construcción de actualización del informe, para este fin, el Foro ACT Argentina ha logrado sumar a diferentes socios locales como INCUPO, JUM, ENDEPA, FUNDAPAZ y ASOCIANA; organizaciones basadas en la fe (OBF) en su mayoría cristianas y organizaciones comunitarias presentes en el territorio con larga experiencia y trayectoria a nivel local, que se han sumado para trabajar en el levantamiento de información desde los territorios aportando su conocimiento de la población indígena y criolla en las diferentes zonas. “El contar con información actualizada permitirá no solo conocer más de cerca los efectos de la sequía en la región del Gran Chaco Argentino, también será un instrumento para la incidencia en políticas públicas y un llamado de atención a nivel local, provincial y nacional para poner el tema también en la agenda regional para visibilizar situaciones y movilizar a futuro recursos.”, agregó Jorge Fernández, Coordinador de Procesos Comunitarios de CREAS, quién representa al Foro ACT Argentina en la RHIA. Esta iniciativa de cooperación ha considerado participativamente el diseño de instrumentos, junto a definición de territorios, la capacitación en el uso de instrumentos del mundo humanitario, lo que redundará en el incremento de las capacidades de las organizaciones “Para la JUM formar parte de la articulación del Foro Acta Alianza- RHIA nos da un oxígeno para afrontar las realidades que se viven en territorio en lo que respecta el acceso al agua y la seguridad alimentaria y fortalece el trabajo que la JUM viene articulando con ACT Alianza para brindar soluciones de canaletas para cosecha de agua de lluvia.” Expreso Raúl Romero, coordinador de la Junta Unida de Misiones- JUM, organización territorial y basada en la fe, que contribuye a la actualización del informe sobre la sequía en el chaco argentino. “Destacamos, como Naciones Unidas, el alto valor que representa para los socios humanitarios internacionales presentes en el país, la relación de colaboración establecida con CREAS, que representa al Foro ACT en la Red Humanitaria Internacional Argentina, para la elaboración del Análisis de Situación por Sequía del Gran Chaco Argentino y en especial, en la coordinación de la organización e implementación del levantamiento de información primaria, movilizando las capacidades de las OBF con programas en el Gran Chaco Argentino.” , resaltó Mañón.    

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UCEL y CREAS presentaron el Curso de Economía Social, Solidaria y Popular

El 21 de febrero CREAS junto a la Universidad del Centro Educativo Latinoaméricano -UCEL- presentaron el Curso de Economía Social, Solidaria y Popular que tiene como objetivo sensibilizar y fortalecer capacidades de la Economía Social, Solidaria y Popular para el desarrollo de unidades productivas organizadas y lideradas por personas emprendedoras o quienes aspiren a serlo en los diferentes territorios vinculados a las iglesias, organizaciones basadas en la fe y organizaciones del movimiento ecuménico en tiempos entre-pandémicos. La presentación del curso estuvo a cargo de Jorge Fernández, coordinador de Procesos Comunitarios en CREAS, Luis Vásquez -pastor de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina y capellán de la UCEL- quienes han estado al frente de la iniciativa desde su origen y María Luján Llorensi, licenciada en trabajo social y asesora de la propuesta pedagógica del curso.  La iniciativa del Curso de Economía Social, Solidaria y Popular nace como una respuesta a la crisis económica y social que estamos atravesando como sociedad y requiere generar nuevas iniciativas más justas y solidarias que contribuyan a promover la resiliencia social, económica y ambiental.  Horacio Mesones, director ejecutivo de CREAS señaló que “la propuesta está enmarcada en nuestro compromiso con la diaconía ecuménica, en particular su dimensión económica, motivada por la fe y la solidaridad. Es una oportunidad de fortalecer las relaciones institucionales con espíritu de solidaridad y trabajar en conjunto por el bien común”. La capacitación será online de manera sincrónica usando herramientas sencillas como zoom y whastapp, consta de cinco encuentros y tres clínicas donde se trabajará de manera concreta sobre los proyectos de los participantes articulando con los contenidos dados.  Se espera que esta primera experiencia, que está dirigida a personas de Argentina, pueda ser replicada a nivel regional. El Curso de Economía Social, Solidaria y Popular iniciará a mediados de marzo y será gratuito para las personas interesadas. Próximamente publicaremos más información.

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FESUR: Sueños y proyectos compartidos

En marzo de 2019, cuando viajé a Guatemala para asistir a la Conferencia Global sobre América Latina y El Caribe organizada por ACT Alianza, no imaginé que participaría también en la constitución de un espacio regional que reuniría a personas y organizaciones que, compartiendo sus preocupaciones por lo que acontece en la región, estaban dispuestas a transformar sus inquietudes en desafíos, y consecuentemente en compromisos para afrontar conjuntamente realidades que vulneran la dignidad de millones de personas, y ponen en riesgo nuestras ya debilitadas democracias. No he preguntado quien fue la autora o el autor de la iniciativa, pero recuerdo bien la primera vez que nos reunimos y la grata sorpresa que significó para mí advertir nuestras coincidencias en enfoques y perspectivas. Las y los representantes de los Foros ACT de Argentina, Brasil, Colombia y Perú, concordamos sobre la necesidad de incidir frente a la amenaza que representan los fundamentalismos en tanto afectan particularmente los derechos de niñas, niños y adolescentes, personas en situación de movilidad, pueblos indígenas, entre otras poblaciones vulnerables. Fue así que, ratificando la validez y vigencia del Foro Ecuménico ACT Suramérica (FESUR), decidimos consolidarlo como instrumento de acción e incidencia desde las iglesias y organizaciones basadas en la fe que lo conforman. Casi tres años han pasado desde aquella vez, y la articulación del FESUR se ha mantenido, e incluso fortalecido, por haber sido capaces de formular una agenda clara, con planes que se han cumplido a pesar de los cambios por efecto de la pandemia del Covid-19, habiendo sabido adaptarnos a esos nuevos desafíos, así como a aquellos otros que representan nuestras comunidades de fe y los contextos de cada país. Sin duda, la investigación “Fundamentalismos, crisis de la democracia y amenaza a los derechos humanos en América del Sur: tendencias y desafíos para la acción”, una de las primeras acciones que nos propusimos realizar como FESUR, ha marcado la pauta. Es nuestra convicción que no se puede contribuir al desarrollo y la justicia social, soslayando aquello que conspira contra nuestros esfuerzos por alcanzarlos. Asumir los desafíos con responsabilidad implica una necesaria autocrítica, desde las organizaciones ecuménicas y progresistas como las nuestras, por haber subestimado o no dimensionar adecuada y oportunamente la incursión de esos nuevos fundamentalismos. Reconocerlo ha estimulado nuestras reflexiones y estudios para comprender lo que representan, invitando a otras instituciones de la sociedad civil, no religiosas, para acercarse a la realidad sin prejuicios, y sin reproducir la arrogancia y sectarismo que caracteriza a los grupos fundamentalistas. Parte del proceso ha sido colocar el tema en las agendas nacionales de cada Foro, discerniendo las peculiaridades y complejidades en cada caso. Se trata de un movimiento que está siendo alentado por FESUR, afirmándose en la fe y compromiso por la justicia y el bien común de las organizaciones miembro y aliadas de ACT. En la reunión del comité de coordinación realizada en Buenos Aires los días 10 y 11 de febrero se ha proyectado profundizar la articulación de acciones desde el ámbito ecuménico y las organizaciones basadas en la fe de la región, evitando la burocratización de este espacio, y con ello la merma de su capacidad de incidencia. Asimismo, se ha revalidado nuestra Carta compromiso Sueños y proyectos compartidos, emitida en agosto de 2020, en el marco del Seminario Fundamentalismos, Democracia y Derechos Humanos. Reproduzco el párrafo final de la misma: “Abrazamos el sueño de un continente mejor, donde: La diversidad de personas y la pluralidad de sus pensamientos sea una riqueza a sostener. Las múltiples desigualdades, un desafío a vencer cotidianamente. Y los proyectos emprendidos colectiva y comunitariamente, sean horizonte del camino, pero también lugar compartido para transitar con otras y otros. Que sean nuestros compromisos, fuertes y duraderos. Nuestras voces, claras y solidarias. Nuestros gestos, de amor y esperanza” ¡Amén! Germán Vargas. Abogado y Director de Políticas e Incidencia de la organización Paz y Esperanza. Representa al Foro ACT Perú en FESUR.

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La urgencia de la Fraternidad y la Cooperación Ecuménica

En el decir del teólogo italiano Piero Coda, “estamos viviendo un tiempo de desafíos inéditos y al mismo tiempo decisivos, que interpelan a la humanidad y asedian a nuestra casa común: Una globalización de paradigmas económicos y políticos estructuralmente desiguales o peligrosamente deficientes porque no dudan en descartar a los seres humanos. Una expansión de antiguas y nuevas formas de Pobreza socioeconómica, psicológica, relacional y espiritual Una crisis ecológica que anuncia catástrofes en el planeta si no se produce una conversión en nuestros estilos de vida Una revolución tecnológica, digital, biogenética y robótica que al perder las razones del alma no tiene una orientación ética Una crisis sanitaria global que no logra encontrar todavía un camino de salida válido para todos y que muestra la urgencia de una radical conversión de vida”[1]. Se trata de una crisis que ha oscurecido la búsqueda del sentido y la verdad en todos los niveles de lo humano, ya que está en juego el sentido mismo de la convivencia humana. Necesitamos encontrar respuestas inéditas, y para ello, las religiones y las organizaciones basadas en la fe ofrecen un aporte significativo a la sociedad, así lo afirma un filósofo de tradición neo-marxista: “las tradiciones religiosas están provistas de una fuerza especial para articular intuiciones morales, sobre todo en atención a las formas más sensibles de la convivencia humana”[2]. Un acontecimiento que ha enriquecido el sentido de la convivencia humana, fue el encuentro entre el Papa Francisco y el Imán del Cairo Ahmad Al-Tayyeb, máxima autoridad mundial del Islam sunita, el 4 de febrero de 2019, para la elaboración conjunta del Documento sobre la Fraternidad Humana por la Paz Mundial y la Convivencia Común. De ese acontecimiento histórico el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterrez, afirmó que la Asamblea General tomó nota para proclamar el día Internacional de la Fraternidad, a celebrarse cada 4 de febrero en todo el mundo[3]. Ciertamente, convivir en la casa común que es el planeta, no resulta sencillo cuando existe una globalización de la indiferencia, que hace ciega y sorda a una gran porción de la humanidad para que pierda la capacidad de detenerse frente al que sufre, sin importarle que muera, pues la cultura del bienestar la hizo insensible al grito de las personas más frágiles[4]. Por ello, la Fraternidad es una respuesta urgente ante semejante escenario, porque nos recuerda nuestra común pertenencia a la humanidad y que estamos todos en la misma barca. La Fraternidad tiene que ver con el reconocimiento del otro, una dimensión humana fundamental: es la capacidad de percibir lo valiosa que es cada persona humana, siempre y en cualquier circunstancia, más allá de cualquier cambio cultural o histórico, y obrar en consecuencia para que esa persona pueda alcanzar su desarrollo humano integral. Reconocer al otro, legitimando y promoviendo su existencia, conduce a la construcción de la amistad social y de la Fraternidad en nuestras ciudades y en el mundo. La encíclica Fratelli Tutti (Todos Hermanos) propone la figura del buen samaritano que supo detenerse ante un hombre herido y caído al borde del camino: el samaritano “se detuvo, le regaló cercanía, lo curó con sus propias manos, puso también dinero de su bolsillo y se ocupó de él” (FT, 63). Así, el herido desde su vulnerabilidad le ofreció al samaritano la posibilidad de convertirse en un buen prójimo. En este mundo roto, la opción de fondo de la Fraternidad es la de “hombres y mujeres que hacen propia la fragilidad de los demás, que no dejan que se erija una sociedad de exclusión, sino que se hacen prójimos y levantan y rehabilitan al caído, para que el bien sea común” (FT, 67). Esta experiencia de Fraternidad es la que promueve CREAS, a través de Ikumeni: un laboratorio de Buenas Prácticas Ecuménicas e Interreligiosas, con jóvenes cristianos de América Latina, cada quien desde su propia identidad, protagonistas de una vivencia de fraternidad, basada en el reconocimiento del otro, el encuentro, la hospitalidad, para contribuir al Desarrollo Sostenible y a la construcción de Paz. Desde mi perspectiva, he podido ver cómo los participantes están aprendiendo y construyendo una sinodalidad ecuménica, es decir: veo que ellos viven una comunión en la que aprenden a caminar junto a otros jóvenes de diversas denominaciones cristianas, desde una Fraternidad que sabe integrar lo mejor de la libertad y de las diferencias, para sembrar esperanza juntos, yendo al encuentro de las heridas sociales de sus ciudades y sanarlas. Quienes fueron parte de esta experiencia vivenciaron temas como la Hospitalidad, el Reconocimiento del otro, el Liderazgo comunitario para la Fraternidad, la construcción de Paz, las Religiones y el Desarrollo, el Ecumenismo y las Herramientas para diseñar propuestas transformadoras. Ahora iniciarán el proceso de las Buenas Prácticas a través de acciones de colaboración colectiva que tengan un impacto sostenible territorial en favor del bien común, empezando por las personas más vulnerables de Lima, Bogotá y de otras ciudades de Perú y Colombia. De este modo, los jóvenes de Ikumeni, abriendo sus corazones al diálogo con la realidad y sus manos a la solidaridad, están construyendo juntos un mundo marcado para siempre bajo el signo de la sanación y de la esperanza[5]. Juan de la Torre. Argentino. Teólogo (Roma) y Especialista en Relaciones Internacionales (Buenos Aires). Profesor de Teología en la Pont. Univ. Católica Argentina. Secretario del Equipo de Animación Sinodal, Arquidiócesis de Buenos Aires, Consultor del Arzobispado de Buenos Aires para el Sínodo 2017-2020. Miembro del grupo de Autores de la Revista Ekklesía. En Ikuméni se desempeña como consultor católico.   [1] P. CODA, Manifesto. Per una ontología trinitaria, en P. CODA – M. CURI – M. DONÀ – G. MASPERO, Dizionario Dinamico di Ontologia Trinitaria 1, Città Nuova, Roma 2021, 41. [2] J. HABERMAS, Entre naturalismo y religión, Paidós, Barcelona 2006, 139. [3] https://www.un.org/es/observances/human-fraternity [4] PAPA FRANCISCO, Homilía en el campo de deportes Arena, Isla de Lampedusa, 8 de julio de 2013; Fratelli Tutti, 30-31. [5] Consejo Mundial de Iglesias y Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, Al servicio de un

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Comunidades en Acción, cooperación ecuménica que suma esperanzas

Durante  2021 CREAS reforzó su acción de diaconía en periodo de post pandemia, apoyando a organizaciones comunitarias, iglesias locales y organizaciones ecuménicas a través de Comunidades en Acción (Fondo de  Pequeños Proyectos), iniciativa de cooperación ecuménica entre CREAS y Pan para el Mundo, que busca el fortalecimiento de  capacidades y estrategias de organizaciones de base para la exigencia plena de derechos, el desarrollo socio-comunitario y la acción humanitaria. En 2021, desde Comunidades en Acción se apoyaron 44 proyectos que estuvieron enmarcados en la economía social, solidaria y popular, los derechos de las juventudes, mujeres y diversidades, alcanzando siete provincias de la Argentina: Buenos Aires, Córdoba, Chaco, Jujuy, Salta, Santiago del Estero y Santa Fé.  Este apoyo tuvo como componentes principales: la movilización de saberes, la cooperación y el intercambio de experiencias. Con estas acciones se buscó sumar esperanzas de 43 organizaciones que se estaban recuperando de los impactos del COVID-19. El 45 % de los proyectos apoyados fue llevado adelante por juventudes, 35 % por mujeres y 4,5 % por diversidades y se beneficiaron directamente en total 4.000 personas.  «El 2021 fue un año de mucho trabajo de reapertura y revinculación. Muchas organizaciones retomaron actividades, adaptaron sus espacios, desarrollaron nuevas propuestas con el desafío de organizar y transformar en un contexto aún incierto. Durante 2022 esperamos continuar el acompañamiento a estos procesos; focalizar en los jóvenes, las mujeres, las diversidades y el apoyo a las nuevas economías, como motores de la vida comunitaria y el desarrollo transformador» comentó Rosaura Andiñach, responsable de Procesos comunitarios en CREAS.

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Recrear las esperanzas desde la diaconía ecuménica. Prácticas y testimonios de diaconía ecuménica en tiempos de pandemia de Covid-19

La publicación elaborada por CREAS explora las acciones que realizaron en los inicios de la pandemia por COVID-19 las Iglesias, organizaciones comunitarias y sociales en diferentes puntos de Argentina.  Recrear las esperanzas desde la diaconía ecuménica fue posible gracias al apoyo de Christian Aid y a las experiencias y aportes compartidos por la Iglesia Evangélica Metodista Argentina (IEMA), la Pastoral Social Evangélica (PSE), las Regionales del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) de Santa Fe y Rosario, el Instituto de Cultura Popular (INCUPO), el Servicio Habitacional y Acción Social (SEHAS), la Mesa de Referentes de El Bananal, la Red de Apoyo Escolar (RAE), la Red Andando, la Red Colectivo de a Pie, la Red Coordinadora de Jardines Maternales y la Red El Encuentro. El texto reune aprendizajes, desafíos y propuestas para seguir construyendo una nueva realidad, con una nueva normalidad más sana, más justa y solidaria para encontrar estrategias y mecanismos por donde seguir adelante. Los testimonios de las actrices y actores protagónicos de la labor de diaconía ecuménica, de solidaridad práctica, cercana a lo que ocurre y dónde ocurre, en donde las personas son el centro de las acciones como sujetos de derechos y desde donde las organizaciones han jugado y juegan un rol clave para hacer frente a los primeros tiempos de la pandemia en 2020. Es una lectura recomendada para quienes desean conocer más, aprender de cómo lo han hecho otros y otras asumiendo los riesgos de un contexto crítico, de emergencia sanitaria y social altamente difícil, pero desde donde se gesta solidariamente, codo a codo atravesando miedos. Unas respuestas que la publicación recoge a partir de la sistematización de estas experiencias considerando la perspectiva espiritual que alienta, anima y descubre aquello que habita en lo cotidiano, que trasciende lo religioso y se encarna de modo concreto en la forma y en los testimonios de quienes son y han sido protagonistas en este tiempo e historia. Descarga la publicación aquí. 

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Participación en Asamblea Eclesial de América Latina: Sinodalidad ecuménica con una perspectiva de esperanza

Compartimos mensaje de la participación de Humberto Shikiya, vicepresidente de CREAS, en la primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, organizada por el Consejo Episcopal Latinoamericano – CELAM y que reúne a todos los pueblos de la región para hacer memoria de lo acontecido en la V Conferencia General en Aparecida, y a partir del análisis de la realidad latinoamericana y sus desafíos, reavivar el compromiso pastoral por una vida plena para los pueblos de la región. “La escucha y el desborde del Espíritu son parte de los caminos intrínsecos que hace parte de la sinodalidad que hemos comenzado a vivir; en los grupos de discernimiento y en la propia asamblea a través del Zoom. La escucha y el desborde que nos he permitido generar una empatía sinodal para emprender caminos en nuestra región. Una sinodalidad que da respuesta, se involucra, ora y labora de frente a la vida cotidiana del Pueblo de Dios. Una sinodalidad que emprende caminos ecuménicos, que se convierte en sinodalidad ecuménica con una perspectiva de esperanza en una visión de proyecto de Dios y una misión común. Emprender caminos juntos en la formación y buenas prácticas de la conversión pastoral y sinodal, que sea ecuménica a partir del intercambio de las distintas sinodalidades de las Iglesias. Emprender caminos juntos que den respuestas a una región de múltiples heridas abiertas no solo producto de la pandemia del COVID 19 sino que existían previamente y que fueron profundizadas. Respuestas para una vida abundante y plena en armonía con el cuidado de la casa común. Requerimos una sinodalidad que nos convierta a una ecología integral, que sea justicia ecológica, justicia social, justicia económica e igualdad entre varones y mujeres, sin ningún tipo de discriminación. Finalmente, un hecho que quisiera compartir como testimonio de lo vivido en todos estos días de asamblea. Estoy hablando desde Cali, Colombia. Hago parte de una delegación ecuménica internacional que está realizando visitas pastorales a distintos lugares en el marco del 5° aniversario de la firma del tratado de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC-EP. Ayer visitamos la localidad de Caldono en el departamento del Cauca. Zona del pueblo indígena Nasa, pueblo comprometido con la paz y el cuidado de la Creación. Un pueblo indígena que es custodio del territorio como espacio de paz sostenible donde los ex guerrilleros han podido reencontrarse con sus familias, iniciar actividades cooperativas de agricultura ecológica, en un marco de perdón y reconciliación junto al pueblo indígena Nasa. Conocer de cerca los sueños del pueblo Nasa, ha sido un hecho que nos motiva emprender caminos juntos a nivel regional. Y quisiera compartirles lo que nos expresó el Presbítero Javier Humberto Porras, párroco de San Lorenzo de Caldono <<Trabajar solos no podemos. Necesitamos trabajar juntos entre las iglesias. El pasado cuenta pero tener un futuro, es construir esperanza. Y los podemos emprender juntos en alianza, porque nos hemos enamorado de nuestro territorio, y el amor todo lo puede>>. Que en este camino que ya hemos emprendido de sinodalidad sea de bendición para todo el Pueblo de Dios del cual somos parte como discípulos misioneros en salida”.

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Participación en consulta regional sobre buenas prácticas en resiliencia climática

Entre el 22 y el 24 de noviembre tuvo lugar en San Pedro de Macorís, República Dominicana, la consulta regional de América Latina y el Caribe sobre buenas prácticas en resiliencia climática. CREAS participó en la consulta enmarcada en una iniciativa global de ACT Alianza, con eventos en otras regiones del mundo y que tuvo como objetivos desarrollar un marco de referencia para fortalecer los enfoques de adaptación y resiliencia climática, identificar los principales desafíos a nivel de políticas y programación, y trabajar en propuestas desde la región. Desde América Latina, se profundizó en la relación entre economías que fortalezcan los ingresos de las comunidades, y sistemas de producción y consumo que valoricen los saberes locales, generen un desarrollo sostenible a nivel local, y que promueva estrategias resilientes al cambio climático. En particular, se indicó la importancia de apoyar iniciativas de soberanía y seguridad alimentaria resilientes al clima y con uso de energías limpias. El análisis permitió además profundizar en los enfoques de juventud, género, migración, y economías sostenibles. A futuro, se proyecta desarrollar iniciativas que incorporen estrategias formativas, económicas, de gestión de conocimiento, comunicación e incidencia para promover y fortalecer buenas prácticas de resiliencia climática en contextos rurales, urbanos y periurbanos, especialmente las vinculadas con la diaconía de las iglesias y las organizaciones comunitarias.

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#25N Cero violencias, más empoderamiento

La justicia de género tiene un papel muy importante en la apuesta de diaconía ecuménica de CREAS, en su misión de llevar esperanza y posibilidades de transformación concreta a la población que históricamente sufre las consecuencias de las desigualdades estructurales y la discriminación en la región.  Somos conscientes que las desigualdades sociales y económicas están directamente relacionadas con los altos niveles de violencia contra las mujeres y niñas. Por ello, nos unimos, desde este 25 de noviembre, a los 16 días de activismo por la eliminación de las violencias contra las mujeres y niñas compartiendo el ciclo de historias “Cero violencias + empoderamiento”, que visibilizará las voces de mujeres que apoyamos, en el desarrollo de estrategias comunitarias de empoderamiento económico y comunitario que han sido centrales para prevenir las violencias contra mujeres y niñas en sus comunidades. Myriam, Anabella, Michelle e Irma nos contaran cómo con la ayuda del Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS, lograron acceder posibilidades de trabajo digno, crear oportunidades de empleo para otras mujeres y obtener la autonomía económica, que fue determinante para escapar de las violencias. Te invitamos a seguir y compartir estas inspiradoras historias, que son testimonio de diaconía, transformación y esperanza para otras mujeres y comunidades que experimentan esta realidad.  

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Diaconía por la seguridad alimentaria en el Chaco

Castelli es una localidad de la provincia de Chaco, Argentina, ubicada a 1600 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. Hace parte de la zona del Impenetrable chaqueño, una zona que presenta grandes sequías a lo largo del año que han ido aumentando con el cambio climático. La pandemia del COVID19 hizo más evidentes las dificultades de las familias de la zona, el acceso al agua, la seguridad alimentaria, la falta de conectividad o incluso de energía eléctrica. Una persona habitante de Castelli, debe caminar entre seis y diez kilómetros para tener acceso a agua potable para regar su huerta o consumir alimentos. Según la Federación Junta Unida de Misiones, las familias de Castelli son, en su mayoría, familias extensas que habitan un mismo terreno durante tres generaciones. Con la pandemia su situación económica se vio seriamente afectada, ya que muchas de estas familias viven de changas que hacen fuera de su territorio. Dentro de las familias son los y las jóvenes quienes han estado más vulnerables a las problemáticas de la zona y muchos de ellos no tienen un proyecto de vida personal. Por esto, la Junta Unida de Misiones con el apoyo de CREAS, desarrolló el Proyecto de Vida Familiar y Vida Sana Frente al Covid 19 que buscó promover través de la creación de huertas familiares, la construcción de proyectos de vida con espacios de formación virtual y presencial sobre seguridad alimentaria, liderazgo, roles y tareas para el mejoramiento de la dinámica y la economía familiar. El proyecto se enfocó en el acompañamiento a las familias porque desde ahí se llega a las personas jóvenes y la niñez. Las capacitaciones a las familias se hicieron con el apoyo del INTA  y del municipio Castelli. Además, a las familias se les brindaron herramientas de agricultura y semillas para la construcción de las huertas. Carlos Mansilla, joven estudiante de secundario que hace parte del proyecto, contó “hemos aprendido a no desperdiciar cosas como la cáscara de alimentos que no sabíamos que era buena para las huertas y las empezamos a utilizar. Con la huerta ha cambiado la salud de mi familia, el gusto de la comida. Trabajamos mi sobrina y yo, yo le he enseñado a ella a trabajarla cuando yo no estoy, nos vamos turnando” En un inicio el proyecto se planteó llegar a 20 familias de la zona, sin embargo, gracias al entusiasmo y réplica de los y las  jóvenes de la comunidad, se han sumado más jóvenes con sus familias y ahora son 30 las huertas hay en el territorio. De acuerdo con Raúl Romero, coordinador de la JUM “Los y las jóvenes son los que más han estado implicados con las huertas, que han mejorado el peso y la nutrición de las y los niños de las familias que participan en esta iniciativa” “Con la huerta en nuestra casa ahorramos. Al producir nuestros alimentos en casa los tenemos frescos todos los días y no tenemos que ir a buscarlos en otro lugar. En un principio trabajaba yo en la huerta y mi familia se inspiró y empezaron a hacer sus propias huertas” es el testimonio de Sonia Gómez, una de las jóvenes beneficiarias del proyecto, que evidencia cómo la creación de las huertas ha transformado su entorno familiar y  asegurado una alimentación sana. Desde CREAS buscamos apoyar proyectos que contribuyan al cuidado de la Casa Común, la seguridad alimentaria, la justicia social y una mejor calidad de vida para las comunidades. Rosaura Andiñach, responsable de Procesos Comunitarios en CREAS, expresó “El proyecto con la JUM responde a la necesidad de ofrecerle alternativas a los jóvenes en situación de vulnerabilidad social en un contexto en el que además la comunidad requiere iniciativas que refuercen su seguridad alimentaria. Desde el Fondo de Pequeños Proyectos encontramos muy valioso contribuir a estos procesos que abordan varias problemáticas comunitarias con propuestas integradoras”.

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