social

La Fundación Multipolar y su compromiso con las personas en situación de calle, una propuesta de inclusión social

La Fundación Multipolar es una organización comprometida con mejorar la vida de personas en situación de vulnerabilidad extrema. Desde su creación, ha trabajado en la implementación de programas que promueven la inclusión social y laboral de aquellos que se encuentran en situación de calle o en riesgo de quedar sin hogar en Buenos Aires. Es un espacio de contención, socialización y aprendizaje. Dado el contexto económico y social actual en Argentina, la situación de vulnerabilidad se ha profundizado. Para las personas en situación de calle buscar trabajo siempre es un gran desafío, pero ahora lo urgente es poder alimentarse, por eso algunos buscan un trabajo para sostenerse y mejorar su vida, pero sin resultados dada la actual situación del país. Este año, para hacerle frente a la situación, con el apoyo del Fondo de Respuesta Rápida de CREAS, Multipolar puso en marcha el proyecto Betsaida. Betsaida tiene como objetivo generar oportunidades de empleo y sensibilizar al sector privado sobre la situación de esta población; abordar de manera integral los desafíos a los que se enfrentan las personas en situación de calle, con el propósito de construir un sistema que facilite la seguridad alimentaria de esta población. Para esto, la Fundación Multipolar se propone sensibilizar a 27 empresas del Área Metropolitana de Buenos Aires sobre la problemática de las personas en situación de calle. Generar ingresos para 35 participantes de sus programas de inclusión laboral mediante un sistema de producción y venta de productos para sustentar la compra de alimentos en el Centro de Formación para el Trabajo de su sede de San Martín, provincia de Buenos Aires; y asegurar que 120 personas sin techo puedan recibir alimentos de calidad. El proyecto busca intervenir en varias áreas al mismo tiempo, con la esperanza de generar efectos positivos en distintos aspectos de la vida de los usuarios del programa, como los llaman desde Multipolar. Estos aspectos incluyen: La problemática alimentaria: asegurar los alimentos es una prioridad para Multipolar. Muchas de las personas que participan en sus programas de formación para el empleo están en una situación tan precaria que no pueden pensar en nada más que en su próxima comida, lo que disminuye su capacidad para adquirir nuevas habilidades. La movilización del sector privado: la fundación busca involucrar a empresas de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, en sus iniciativas, tanto a través de la sensibilización como mediante la venta de productos y servicios para financiar sus programas. La sustentabilidad del programa: para garantizar que el apoyo alimentario no se interrumpa por falta de recursos, Multipolar ha diseñado un sistema de generación de ingresos a través de la venta de productos y servicios, aprovechando su red de contactos en el sector privado. Multipolar ya fabrica regalos que compran empresas del sector privado además de la entrega de frutas, snacks saludables, y agasajos para días festivos producidos por personas que participan de sus programas de inclusión social y laboral. Con el proyecto Betsaida también quieren identificar nuevos productos y oportunidades que sirvan para ampliar la oferta y las posibilidades laborales para los usuarios. Este modelo genera ingresos para los usuarios y la fundación, a la vez que proporciona una ocupación digna y significativa, permitiéndoles integrarse en la sociedad de manera más efectiva. Como Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio a través de nuestro Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de los Efectos de la Pandemia, buscamos aportar a proyectos como Betsaida que respondan de manera eficaz a las necesidades de las personas en situación de vulnerabilidad. Seguimos conversando en redes sociales: Facebook: @CreasLAC Instagram: @Creaslac LinkedIn: CREAS – Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio Twitter: @CreasLAC

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Consciente colectivo, formación socio-ambiental para el futuro

Consciente Colectivo nació de la iniciativa de un grupo de jóvenes que durante la pandemia se preguntaron cómo generar transformaciones reales y concretas a las problemáticas que necesitan cambios urgentes. Es un espacio que busca, desde el trabajo colectivo, el activismo y la militancia socio-ambiental, incidir en políticas públicas y en la conciencia social y así garantizar derechos y una vida justa y digna para la población argentina. “La idea nace de pensar como jóvenes cómo vamos a intervenir en la agenda política, en las formas de relacionarnos entre nosotros y con la naturaleza. Pensar distintas formas de afrontar las crisis climáticas en el sur global teniendo en cuenta que Argentina produce menos del 1% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y cómo podemos intervenir para que existan políticas de adaptación al cambio climático. Para que todos vivamos bien debemos pensar en infraestructura urbana, que es medio ambiental, en las formas de producción y consumo de alimentos en las grandes ciudades, todo esto es transversal a lo social. Las problemáticas sociales, económicas, políticas, culturales, ambientales y climáticas deben abordarse de manera conjunta.” Ariana Krochik, Cofundadora de Consciente Colectivo Desde mayo de este año, Consciente Colectivo lleva adelante un proyecto de formación interna sobre militancia de políticas públicas en materia socio-ambiental, el cual presentaron en la última convocatoria y ha sido apoyado por el Fondo de Pequeños Proyectos CREAS. La formación de la que participan 30 jóvenes que forman parte del colectivo, consta de dos talleres presenciales y diez virtuales en los que se están educando en incidencia, comunicación y educación socio-ambiental. El objetivo es que es a partir de estos encuentros se elaboren documentos con contenidos que servirán de inducción para quienes se sigan sumando a esta colectividad. De Consciente Colectivo participan jóvenes de otras organizaciones de todo el país, y la formación funciona también como espacio de intercambio de experiencias. Se espera que más adelante los contenidos que están creándose sean replicados en sus organizaciones y queden establecidos como una instancia de aprendizaje. “El desafío que tenemos ahora es repensar cómo seguir incidiendo políticamente que no sea a través del Congreso. La educación, generar capital político y formar una ciudadanía más consciente que a futuro pueda intervenir, creemos que son las claves” Ariana Krochik Durante los próximos días, Consciente Colectivo, estará participando de la L-COY2024 Cumbre Climática de las Juventudes de las Naciones Unidas, que se llevará a cabo en Santiago del Estero, Argentina. Este evento reúne jóvenes entre los 15 y 35 años que forman parte de diferentes organizaciones ambientales y sociales, y los invita a debatir y pensar juntos posibles soluciones a las problemáticas socio-ambientales del presente en la región, en medio del contexto global. Desde CREAS, a través del Fondo de Pequeños Proyectos, apoyamos iniciativas en las que, mediante el fortalecimiento de las capacidades de las organizaciones, se formen también individuos con las herramientas necesarias para asumirse como agentes activos del cuidado de la Casa común y la vida digna.   Más sobre el Fondo de Pequeños Proyectos   Cruz del Sur: arte para la prevención de violencias   El patio de las rosas: formación y economía solidaria por y para mujeres Liderazgo juvenil y recambio generacional: la experiencia del CC Belén Diez proyectos por y para mujeres apoyados con el Fondo de Pequeños Proyectos CREAS Seguimos conversando en redes sociales: Facebook: @CreasLAC Instagram: @Creas_LAC LinkedIn: CREAS – Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio Twitter: @CreasTwitt

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Transformar para transformarse

La brecha digital que se hizo más evidente con la pandemia es más profunda en las zonas rurales y barrios populares de Argentina, generando aún más desigualdades sociales y económicas. Hoy, es prácticamente imposible pensar en estudiar, trabajar o incluso entretenerse y vincularse con otros sin el acceso a un dispositivo digital, a una buena conexión a internet o a tener los conocimientos que se requieren para su uso. El Centro de Desarrollo Popular -CDP- en el barrio Las Tunas, ubicado al norte del Área metropolitana de la provincia de Buenos Aires identificó la falta de educación y alfabetización digital en el barrio de la mano de la dificultad que tienen las personas del barrio de acceder a una computadora. Además de pensar en la brecha digital se cuestionaron sobre la basura electrónica que generan los dispositivos cuando dejan de funcionar y se desechan sin ningún tipo de gestión ambiental adecuada. Para darle solución a lo anterior, el Centro Popular de Desarrollo, desarrolló una iniciativa de formación de jóvenes y adolescentes del barrio en tecnología e informática, e implementó un proyecto productivo en el que reparando computadoras en desuso, se puedan vender a un precio accesible. Con el apoyo del Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS, la organización construyó un nuevo salón, más grande y cómodo en el que reciben a grupos más numerosos en las actividades educativas y productivas del centro. También compraron herramientas de trabajo con las que en las formaciones arreglaron varias computadoras de escritorio y una tablet. El apoyo para el mejoramiento de equipamiento e infraestructura para iniciativas desarrolladas por organizaciones comunitarias y diaconía de iglesias en los temas de nuevas economías, ecología integral y fortalecimiento organizacional, es prioritario para el Fondo de Pequeños Proyectos. De esta manera, aportamos al trabajo de dignificación de la vida en las comunidades y el cuidado de la Casa Común. Del espacio nuevo se beneficiaron todas las personas que van al CDP, el grupo de niñez (6-12 años) y otros talleres cuentan con un espacio amplio en donde realizar sus actividades.     Reciclar e intercambiar   La iniciativa del Centro de Desarrollo Popular tiene tres objetivos: Reciclar y reducir la basura tecnológica: muchas veces se descartan dispositivos a los que, reparándolos, se les podría alargar la vida útil. Encontrar maneras de arreglar, usar aplicaciones menos pesadas, sacar componentes que puedan ser usados en otros dispositivos son maneras de generar menos contaminación electrónica. En las actividades de formación el grupo aprendió sobre los componentes de las computadoras, junto con los profesores el grupo pudo distinguir, chequear y clasificar las partes que se pueden reciclar y cuáles desechar de las donaciones de dispositivos electrónicos que recibieron. Intercambio de saberes: El Centro de Desarrollo Popular está formado por jóvenes estudiantes que forman parte de la organización desde adolescentes. Ahora son ellos quienes capacitan a adolescentes en los talleres de computación y esperan que quienes están formándose puedan hacer lo mismo con los próximos grupos. En el transcurso de los talleres se consolidó la relación entre todo el grupo y los profes y todo el trabajo y aprendizaje se concretó cuando entregaron las computadoras reparadas a las familias del barrio. “Tuvimos que trabajar el tema de costos y venta a precio popular para recuperar el costo. Hubo múltiples aprendizajes no sólo en lo tecnológico sino en el servicio de la comunidad en la concientización de reciclar, reparar y no contaminar. Aprender la lógica del uso y tiro, múltiples aprendizajes en las diferentes áreas que se propusieron. Estamos muy contentos. Cuando tuvieron el lugar físico el grupo se posicionó de otra manera y empezó a trabajar mejor” Valeria Barraza, responsable del proyecto Lazos comunitarios   Para llevar adelante el proyecto productivo, el Centro de Desarrollo Popular conoció la experiencia de la Organizacion Social Fray Luis Beltran de la Boca en Buenos Aires en el que ejecutan un proyecto similar. Además, presentaron el proyecto al Municipio de Tigre en busca de donaciones de computadoras en desuso de las oficinas de la municipalidad. Contaron también con el apoyo de la Red de Apoyo Escolar y Complementaria – RAE – para la visibilización y difusión del proyecto. “Para implementar el proyecto se llevaron a cabo distintas articulaciones o colaboraciones que nos ayudaron a concretar no solo en mano de obra si no que también en materiales como donaciones de pintura, muebles de oficinas, placas de escritorios, computadoras en desusos, donaciones de teclados y monitores de modelos antiguos pero en perfecto estado para su uso”. CDP Uno de los grandes logros de este proyecto es la firma de un convenio con la Universidad Tecnológica Nacional en su sede de General Pacheco -norte del conurbano bonaerense – con el cual se articulan actividades educativas y de transmisión de conocimientos para con los participantes del proyecto productivo. “Empezamos a hacer un vínculo con la Universidad Tecnológica Nacional y nos dijeron que tal vez nos pueden becar en algunos cursos cortos de extensión y motivar a los pibes a que es un lugar posible. Hicimos una visita a la universidad, que queda cerca de nuestro centro comunitario. Es lindo habitar esos espacios donde los pibes nunca se proyectaron, va a dar hermosos frutos” Valeria Barraza Promoción de la economía solidaria   Las computadoras reparadas y armadas en el taller del Centro de Desarrollo Productivo se venden a las familias del barrio a un precio popular. Así las familias pueden acceder a un dispositivo tecnológico y el proyecto se sostiene a largo plazo. En caso de que una familia no cuente con el dinero suficiente para pagar el aparato puede acceder a este a través del trueque, intercambiando su trabajo o conocimientos. “A través de esta modalidad podemos fomentar el trabajo socio comunitario beneficiando a las familias con vulneración de derechos, por ejemplo si detectamos alguna vulneración de derecho a la vivienda (construcción de un baño, construcción de un contrapiso, revoque, etc.) El intercambio se realiza entre los propios vecinos. De esta manera reforzamos los lazos de la comunidad con el

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Una Casa para todos que fortalece la comunidad

“¿Hoy hay casita?” Es la pregunta que los habitantes del barrio San Francisquito en Rosario le hacen vía whatsapp o cuando caminan por el barrio a los y las referentes de la organización “Casa de todos”. Con el apoyo del Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS, llevaron adelante “Hay casita”, proyecto con el que ahora pueden responder de manera afirmativa a la pregunta que les llegaba constantemente. El proyecto fortalece a los diversos espacios de encuentro y contención mutua que se promueven en Casa de todos, con el objetivo de dignificar la vida de los niños, las niñas, sus familias y toda la comunidad. San Francisquito, Villa Banana y Alvear son barrios con los servicios básicos propios de la urbanización y los asentamientos irregulares. Estos barrios han crecido conforme las familias que allí habitan construyen un lugar para vivir. Allí conviven familias con diversas culturas y tradiciones. Muchas de ellas han llegado desplazadas por las condiciones de violencia de otros barrios del mismo Rosario. También llegan personas de otras provincias o incluso de países vecinos como Paraguay y Bolivia buscando una mejor calidad de vida. Sin embargo, las condiciones del entorno siguen siendo difíciles para las familias. “Las condiciones de vida han empeorado, por diversas razones, a partir de la pandemia. El desempleo amenaza con transformarse en un estado persistente, se acrecentó la violencia familiar y social y se agravó la exclusión, con el consiguiente debilitamiento de los vínculos comunitarios”, nos contaron. Para que, efectivamente, “haya casita” para promover el buen vivir entre las familias de los barrios, la organización renovó los espacios de creación, juego y esparcimiento. Su deseo era hacer la casita más habitable, segura y acogedora. “Optimizar, potenciar y enriquecer son las palabras que definen el proyecto ‘Hay casita’ para casa de todos” Marta Vitta, responsable del proyecto Además de mejorar el espacio físico de la casa para todos, empezaron a ofrecer dos talleres: Danza Folklórica y Ritmo y Movimiento para todas las edades. En el transcurso de los talleres y las tareas diarias salieron algunas reflexiones sobre algunas dificultades en la comunicación. Así que, lo que en un principio habían planteado como un espacio de capacitación para la comunidad decidieron convertirlo en un espacio para trabajar la comunicación y la interacción grupal. Los lazos comunitarios en Casa para todos     Al ampliarse el espacio los talleres de danza, que antes eran para niños, niñas y adolescentes, ahora también se ofrecen para personas adultas. Muchas de las personas que antes se limitaban a llevar a los niños y niñas a la actividad, se sumaron a esta. No sólo se promueve la diversión si no el intercambio generacional mientras se consolidan lazos familiares y comunitarios. La cantidad de adultos beneficiados por el proyecto directamente duplicó lo que habían planteado. De hecho, fue necesario abrir dos horarios más en los talleres para poder asumir la amplia acogida que tuvieron de la comunidad. “Casa de todos pudo fortalecerse como un lugar de referencia para el barrio, se amplió la participación de las familias y la posibilidad de dar talleres destinados a distintas edades. Los espacios de trabajo son más agradables y funcionales. Poder sumar juegos potenció el trabajo con las infancias y el desarrollo de la creatividad.” Marta Marzi, responsable del proyecto Los vecinos y vecinas se apropiaron de la Casa, sus espacios y sus actividades: colaboran con los talleristas, ayudan en la preparación de meriendas para los niños, ayudan con el mantenimiento general del lugar, la difusión de los eventos barriales y llevan nuevas propuestas para proyectos futuros. Las Jornadas Recreativas y Ferias Barriales que hacen cada año en la calle frente a la organización, este 2023 tuvieron una asistencia superior a la de años anteriores. La organización de estas actividades se hizo con los vecinos y vecinas en colaboración la Red Intersectorial de los Barrios San Francisquito, Alvear, Carlos Casado y Latinoamericano (conformada por distintas ONGs e Instituciones estatales de la zona).   Más Casa: la biblioteca, la ludoteca y el roperito   Parte de la renovación de la casa incluyó llevar nuevo material de lectura y juegos didácticos. Tanto la ludoteca como la biblioteca han tenido mayor concurrencia diaria y se ha incrementado el retiro de libros para leer en la casa. Al ver el interés de la comunidad en la lectura se abrió un espacio semanal de Encuentros Literarios con la colaboración de profesores y estudiantes de la Diplomatura en Prácticas Alfabetizadoras de la Universidad Nacional de Rosario. Por otro lado, con la nueva dinámica de la Casa de todos, la organización pudo acercarse más a las madres y cuidadores de los niños y niñas; y aunque no desconocen sus necesidades, decidieron preguntar directamente ¿qué más podemos aportar? Ante las respuestas decidieron volver a implementar y destinar una habitación para “el roperito”: pintaron las paredes y la acondicionaron para que sirva de lugar de guardado y organización de las donaciones. “Este espacio está ofrecido para la ayuda inmediata ante necesidades de ropa, calzado u otros artículos. Se enmarca en un acompañamiento mayor, evitando caer en una práctica meramente asistencialista. Se lleva a cabo de un modo cuidadoso, para que cada persona pueda elegir y no sentirse pasiva, recibiendo. En algunas ocasiones, se efectivizan prácticas de intercambio: algo ofrezco y algo llevo. Es, también, un momento facilitador para la charla, el diálogo, la escucha. Con la participación de vecinas, conocedoras de las necesidades de las diferentes familias del barrio, se ordenan y clasifican las distintas prendas, calzados y accesorios, entendiéndose, dichas tareas, como modos de cuidado comunitarios” “Con la amplia asistencia a las actividades y talleres se fortaleció no sólo la diversión y el intercambio sino que se logró fortalecer el intercambio entre las familias del barrio. Con el tiempo La Casa de todos se afianzó como lugar de acogida, aportando al buen vivir y a la construcción colectiva” Marta Marzi

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Economía Social, Solidaria y Popular: Un camino hacia la esperanza

Por: Lina Salas Ramírez, Coordinadora de Comunicaciones CREAS El jueves 3 de agosto se llevó a cabo, por invitación de la Universidad Cristiana de Panamá en colaboración con la UniReformada de Colombia y la Universidad Centro Educativo Latinoamericano UCEL, de Argentina, el webinar Economía Social, Solidaria y Popular: “Un camino hacia la esperanza’, que ocurrió como preludio al Curso en línea con este mismo tema que será del 8 de agosto al 31 de octubre. El encuentro juntó a la Mg. Maribel Gordón (Panamá), el Mg. Henry Chiroque (Argentina), y el Lc. Luis Vásquez (Argentina), quienes tienen amplia experiencia en el análisis, propuestas, implementaciones y evaluaciones de proyectos de la Economía Social, Solidaria y Popular, así como de otras formas de organización económica con enfoque social y para el bien común. Parte de las disquisiciones que se dieron en esta rica conversación apuntaron a: La Autonomía como principio y derecho. “Desde la lógica del mercado le llamamos Emprendimiento pero son mucho más que eso estas economías alternativas que se han forjado comunidades indígenas, afrodescendientes, jóvenes, mayores, y quienes no consiguen empleo. Una economía que no intenta competir con las grandes empresas sino que tiene una visión de sostenibilidad y factibilidad para sus propios recursos e ingresos, lo cual acaba con la inequidad estructural”. La verdad que supone que, como su nombre lo indica, frente a la individualidad que propone el sistema actual, que es discriminador y que profundiza desigualdades, la economía social y solidaria propone la Solidaridad; la Equidad y la Justicia en el corazón de su naturaleza. Lo alarmante que resulta que haya comunidades que no tienen ni para alimentarse o tener agua potable, que no tienen cubiertos ni sus derechos básicos en un mundo en el que otros grupos amasan incalculables fortunas. La importancia de la humanización de la economía; para que el eje esté puesto en el trabajo y la orientación de las actividades económicas considere el empoderamiento de las personas. El lugar válido que debe tener la cultura y el ocio, que nos ha sido arrebatados en el sistema de capital para el cual “lo que no va al mercado no tiene valor”, bajo una presión permanente por la productividad, restando a las personas calidad de vida. «La economía no es hablar difícil: hablar de la bolsa, etc. La economía social implica vínculos y eso requiere que se cierren los números con la gente adentro. Con la naturaleza y con una educación que no sea solo la educación bancaria sino que hable de invertir en la gente. No darle la ganancia al dinero, sino invertir en el territorio, en el desarrollo local, barrial; la economía circular, y las diferentes maneras de resolver problemas contemporáneos como, por ejemplo, lo que hacen en el ejercicio de su labor productiva recicladores de la chatarra y dispositivos tecnológicos que generan valor monetario mientras atienden una demanda ambiental. Hay llamados como el Laudato Sí que hacen este énfasis en reconocer la vida”. Mg. Henry Chiroque La Mg. Gordon también hizo hincapié en la importancia de replantear las variables y categorías desde las cuales teorizamos y atendemos en la práctica estos escenarios económicos. “Solo el crecimiento del PIB no indica crecimiento útil si la pobreza también está creciendo. No puede seguir siendo la única base para analizar el crecimiento de la actividad económica si no incluye el crecimiento con bienestar humano. Otro desafío es romper el esquema de sujeto del que ahora prevalece el sujeto mercantil (que tiene que tener dinero: capacidad, no de consumo, sino de consumismo)”. Mg. Maribel Gordón Por supuesto el cuidado del medio ambiente y el Desarrollo Sostenible son temas centrales para esta reconstrucción de nuestras estructuras de intercambio. Se mencionó el peligro que corre Panamá en este momento ad portas de contratos mineros que afectan la salud, desplazan la población y afectan la naturaleza, en pleno corredor mesoamericano. La importancia de las instituciones y el desarrollo de políticas públicas En medio de todo este panorama que además de ser cambiante requiere una atención sostenida, coherente, y con la presencia de Plataforma de Universidades Protestantes y Evangélicas de Iberoamérica Qonakuy (de la que forman parte UCRI; UCEL y UniReformada) surge en la conversación el papel esencial que juegan las instituciones educativas, especialmente las de educación superior, para incentivar la construcción de una nueva base teórica y de disputa ideológica que permita las economías para la vida. En Panamá, por ejemplo, reportó el moderador del webinar, Rev. Manning Suárez (Panamá), que se están perdiendo en promedio unos 10.000 empleos mensuales y que está aumentando vertiginosamente la población que vive en la calle. La inminencia de una crisis del sistema como lo conocemos nos recuerda que: “Toda economía es política, no se pueden escindir una de otra. Están fuertemente imbricados y se condicionan mutuamente aunque no sean lo mismo” Lic. Luis Vásquez Parte de toda esta preocupante transformación tiene que ver con la Crisis de los Estados de Bienestar, ahora que las ultraderechas radicales están surgiendo entre sectores obreros precarizados y procesos de exclusión en países que alguna vez gozaron de condiciones favorables como Polonia y Hungría. Es esencial la participación del Estado con democracia participativa, asumiendo que las políticas públicas intervienen en las dinámicas económicas y entonces proponerlas para impulsar la capacidad estratégica de la sociedad civil y las implementaciones de ciclos virtuosos en nuestras economías nacionales, separados de otros métodos que acrecientan esta crisis y sus duros efectos, como el extractivismo, tomando el ejemplo de modelos que han funcionado más allá de los límites geográficos, en la lógica de su virtud, como las economías campesinas que garantizan alimentos adecuados para la vida humana o la salud preventiva en reemplazo de la salud curativa y su potencial como negocio, sacrificando la garantía de derechos. “Debemos construir modelos actuales y acordes a la realidad de cada país o región, en los cuales se pueda garantizar la seguridad social de cada ciudadano”. Profesora Karynthya Ferreira, asistente al webinar En todo este entramado tienen un rol fundamental las organizaciones basadas en

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Jóvenes creciendo: transformando realidades en San Miguel, Buenos Aires

En el Barrio San Ambrosio en San Miguel, provincia de Buenos Aires, Argentina, niños, niñas, jóvenes y mujeres adultas que asisten al Centro Comunitario Creciendo están llenos de preguntas sobre su cotidianidad y los cambios que implica crecer. El año pasado, para responder a las inquietudes de estas personas y como seguimiento al proyecto Kuñá Kacuáa, nacido en pandemia, presentaron al Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS el proyecto Mitarusu Kakuuá, que en guaraní quiere decir jóvenes creciendo, para seguir creando lazos comunitarios que puedan transformar las realidades de los y las jóvenes del barrio y sus familias. “Hay situaciones de violencia que viven o ven los chicos y chicas y son aprendidas desde la casa o la cultura misma, nosotros nos sentamos a replantearnos todo el tiempo este tipo de cosas” Daniela Del Valle, trabajadora social de Creciendo Este año la organización dio seguimiento a este proceso con el proyecto Mitarusu Kakuuá, que en guaraní quiere decir jóvenes creciendo, para seguir creando lazos comunitarios que puedan transformar las realidades de los y las jóvenes del barrio y sus familias. Desde el Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS, comprometido con el fortalecimiento de la diaconía de las iglesias y de las organizaciones comunitarias para la vida digna en las comunidades, se apoyó la compra de libros, juegos y otros materiales didácticos. Así, desde CREAS fortalecemos acciones que apunten a vidas libres de toda violencia, en la que la paz social sea una realidad en los barrios y territorios donde las iglesias y las organizaciones comunitarias trabajan por la inclusión y la dignidad de todas las personas. Con este apoyo, los chicos y chicas que asisten al Centro Comunitario Creciendo, a través de la lectura de cuentos, biografías, el trabajo educativo con audiovisuales y juegos, reflexionan y comparten vivencias cotidianas en espacios de encuentro y contención seguros, para superar la desigualdad y los patrones de violencia con los que se encuentran día a día. ¿Cuáles son los temas de los que se habla en Mitarasu Kakuuá?   Buen trato, buen vivir, cuidado propio y de los demás Cuidado del cuerpo y salud Equidad de género, Derechos y diversidades Además, el barrio cuenta con mucha población inmigrante que llegó desde Perú, Bolivia y Paraguay, con culturas distintas y formas que en ocasiones difieren de las de sus hijos e hijas. De acuerdo con las referentes del Centro, muchas mamás se han acercado al centro a agradecer por darle el espacio a sus hijos e hijas para conversar y preguntar sobre temas que ellas no se atreven a abordar o no se animan a decir en voz alta, y tienen al centro comunitario y a Mitarasu Kakuuá como un elemento más en la relación que construyen como familias. Gracias a Mitarasu Kakuuá, los y las jóvenes y el centro comunitario se han vinculado con otras organizaciones, centros comunitarios y con la escuela del barrio. A estos otros espacios, han podido llevar lo que han trabajado en el proyecto. Contó Daniela Del Valle, trabajadora social de Creciendo, que han podido llevar otra mirada de la Educación Sexual Integral, desde la cotidianidad y los aspectos vinculares y afectivos.     “Dentro del equipo del Centro Comunitario también se ve una mejoría a la hora relacionarnos entre nosotros. De respetarnos los espacios y momentos de cada uno ante las situaciones y que no todos somos iguales, que con violencia no conseguimos nada. Pueden ser frases sueltas pero a la hora de trabajar se nota mucho en el grupo de adolescentes y en el grupo de trabajo” Daniela Del Valle, trabajadora social en Creciendo Más sobre el Fondo de Pequeños Proyectos y Jóvenes   ¿Qué hacen los y las jóvenes para transformar los territorios? Algunos proyectos apoyados por CREAS ¡Casa Chaco Stylo en Resistencia! Mejorando la planta de Gestión de Residuos Eléctricos y Electrónicos de Nodo TAU en Rosario Seguimos conversando en redes sociales: Facebook: @CreasLAC Instagram: @Creas_LAC LinkedIn: CREAS – Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio Twitter: @CreasTwitt

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Descarga el Breviario PAMPA 2030 sobre el aporte de las OBF al Desarrollo Sostenible

La Agenda 2030 está conformada por 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), 169 Metas y 209 indicadores. Desde que se fijaron como acuerdo internacional en la Cumbre de las Naciones Unidas en 2015, organizaciones de diversas naturalezas y la comunidad en general han sumado sus apoyos y esfuerzos para garantizar avances considerables que supongan resultados contundentes en esta misión que apela a la responsabilidad de los Estados (en articulación con la sociedad civil) para lograr sociedades más justas, inclusivas y pacíficas. En Argentina opera la Plataforma Argentina de Monitoreo para la Agenda 2030 (PAMPA 2030) como un espacio de articulación de organizaciones de la sociedad civil (algunas basadas en la fe), sindicatos, movimientos sociales y centros de investigación que dan seguimiento a esta Agenda. Difunde, capacita y sensibiliza sobre los ODS; realiza actividades en las provincias; promueve articulaciones para acciones específicas; produce informes y breviarios sobre temas relacionados, y se propone como herramienta de incidencia para el diseño de políticas y marcos normativos en línea con el Desarrollo Sostenible. La implicación de las organizaciones que brindan monitoreo a los ODS es de vital importancia porque exige transparencia en la información que produce el Estado Argentino y la participación abierta y democrática para que sea posible conducir las políticas estatales hacia un modelo de desarrollo que responda a las causas profundas más que a los síntomas de la pobreza, la desigualdad y la marginación. El rol de las OBF en estos contextos ha sido esencial, mucho antes de esta agenda en particular, en sus propias agendas institucionales: la garantía de derechos, la salud, la educación, la alimentación, el empleo, la atención a infancias y juventudes, y en general el cuidado de la Casa Común al que nos llama nuestro compromiso como cristianos/as. Nueve organizaciones basadas en la fe forman parte de PAMPA 2030: Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) Centro Regional Ecuménico de ASesoría y Servicio (CREAS) Centro de Diálogo Intercultural Alba (CDIA) Fundación Protestante Hora de Obrar (FPHdO) Instituto de Cultura Popular (INCUPO) Pastoral Social Evangélica (PSE) Por los Jóvenes Don Bosco (PJDB) Promoción Claretiana de Desarrollo (PROCLADE) Servicio Evangélico de Diaconía (SEDI) Las OBF se han relacionado desde sus inicios con temas de desarrollo sabiendo que un desarrollo justo y sostenible alienta a lograr una vida digna y abundante. Podrían encauzar, en palabras de los economistas Charles Wilber y Kenneth Jameson “una redefinición del desarrollo que es más amplia que la visión de crecimiento económico” y que en el documento de CREAS-PNUD (2019), citado en el Breviario OBF de PAMPA 2030, se menciona como un desarrollo multidimensional que comprende lo económico, lo social y lo ambiental. No por casualidad diferentes agencias de Naciones Unidas han establecido relaciones con actores religiosos y OBF para poder articular acciones y generar mecanismos de incidencia. ¿Y qué motiva a los actores religiosos a vincularse con el Desarrollo Sostenible? Hubo vinculación previa a la Agenda 2030 para plasmar sus sugerencias oportunas: el carácter de universalidad, la centralidad en la lucha contra la desigualdad, la adopción de un abordaje multidimensional de desarrollo, entre otras. La motivación de las OBF se basa en su dimensión ética, centrada en los principios de respeto a la dignidad humana (con fundamento teológico en el hombre como “imago Dei”), la sustentabilidad (fundamentada en el cuidado de la creación y la justicia inter-generacional) y el “no dejar a nadie atrás”, basado en un sentido de justicia. Los fundamentos son teológicos, doctrinales y de fe, relacionados a su vez con el mandato de servicio, caridad y justicia que recibimos de nuestras tradiciones. Otras narrativas complementarias se suman como inspiración. Por ejemplo, la Carta Encíclica Laudato Sí, promulgada en mayo de 2015 por el Papa Francisco. Partiendo de esas motivaciones, algunas OBF han diseñado ya sus planes estratégicos alineados a los ODS, señalando específicamente con qué objetivos se comprometen en sus organizaciones y programas, logrando incidir a nivel local, nacional e internacional. Asimismo, las OBF y actores religiosos son una voz crítica y profética para cuidar los procesos de desarrollo, proponiendo caminos alternativos donde advierten riesgos de recaer en posibles injusticias y/o fortalecer un sistema de globalización excluyente. En el Breviario PAMPA 2030 se encuentra un reporte de la labor social traducida en la acción social, el servicio y la diaconía que han realizado las nueve organizaciones basadas en la fe que conforman la plataforma, y que se concentran, especialmente y en su respectivo orden, en los siguientes objetivos para el desarrollo sostenible: ODS 1: Fin de la pobreza ODS 17: Alianzas para el logro de los objetivos ODS 2: Hambre Cero ODS 5: Igualdad de Género ODS 8: Trabajo decente y crecimiento económico ODS 10: Reducción de las desigualdades ODS 4: Educación de Calidad ODS 12: Producción y consumo responsable ODS 3: Salud y bienestar ODS 13: Acción por el clima ¿MÁS INFORMACIÓN? DESCARGA AQUÍ EL BREVIARIO PAMPA 2030: EL APORTE DE LAS OBF EN LA EFICACIA AL DESARROLLO.

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Todo listo para el 2° Congreso Internacional de Economía de Francisco en América Latina y el Caribe

El jueves 10 y viernes 11 de octubre se llevará a cabo en la Universidad de Buenos Aires, de Argentina (como país anfitrión) y en universidades de diversos países de América Latina y el Caribe este evento que convoca a agentes de cambio (jóvenes economistas, emprendedores, activistas sociales, académicos, estudiantes, investigadores/as, entre otros) para lograr una «economía diferente: la que da vida y no la muerte, la que es inclusiva y no excluyente, la humana y no deshumanizadora, la que cuida el medio ambiente y no lo despoja» como lo describe el Papa Francisco en la carta convocante al primer evento de este que es ya un permanente y transformador movimiento.  Este evento es, entonces, una muestra de lo que se ha hecho desde Asís y en otras partes del mundo, pero marcándola con la impronta latinoamericana: las necesidades, visiones y desafíos propios de esta región con sus características económicas, sociales y culturales particulares. Lo organiza la Red Latinoamericana de la Economía de Francisco. >>>>>Inscripciones aquí<<<<<   Estos son los países que ya han confirmado su participación con asistencia y/o programación: Colombia Argentina Perú Brasil Cuba Nicaragua México Paraguay Ecuador Costa Rica Chile Uruguay Venezuela Las agendas locales responden a los espacios preparados por las instituciones Co-Organizadoras en Argentina, Brasil, Colombia y México, donde se desarrollarán espacios de co-creación e innovación social en los intermedios de los bloques de la Agenda Regional. Agenda regional: La programación de Argentina será híbrida, con transmisiones en vivo y espacios presenciales de experiencia. Quienes se inscriban y deseen asistir podrán reunirse con colegas en la Facultad de Derecho de la UBA. La sede convocante es el PIDESONE – Programa Internacional sobre Democracia, Sociedad y Nuevas Economías de la Universidad de Buenos Aires, el cual tiene por objetivo principal contribuir a la investigación y al debate académico sobre nuevos paradigmas en la concepción de democracia, sociedad y economía; así como sobre el vínculo entre ellas, desde una perspectiva centrada en la inclusión, la justicia y el desarrollo sostenible. Ponentes Día 1: Cristina Calvo (Directora Programa Internacional sobre Democracia Sociedad y Nuevas Economías – PIDESONE/UBA) Directora del Programa Internacional sobre Democracia, Sociedad y Nuevas Economías de la Universidad de Buenos Aires. Miembro del Comité organizador de “Asís-2000 jóvenes para transformar la economía” y referente de la Red Latinoamericana de Economía de Francisco. Miembro de la interdisciplinaria Task Force COVID19 del Dicasterio de Desarrollo Humano Integral del Vaticano convocada por el Papa Francisco. Doctora en Economía del Comportamiento y Sociología Económica. Máster en Política, Gobernabilidad y Desarrollo. Fue Coordinadora Nacional de Cáritas y de Incidencia Política en Cáritas Regional de América Latina y el Caribe. Integró la Coordinación de la Mesa del Diálogo Argentino entre el gobierno nacional, la Iglesia Católica y el PNUD. Electa por los delegados comunales candidata a Defensora del Pueblo de Buenos Aires en 2013 y candidata a diputada nacional 2011 por el Frente Amplio Progresista. Fue asesora principal en el Banco de la Nación Argentina, desarrollando innovadores programas de inclusión social, finanzas sostenibles, derechos humanos, relaciones con la comunidad, desarrollo local y transparencia. Fue Directora Nacional de Inclusión y Desarrollo Humano en el Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas de la Nación, representante en la Mesa Interministerial para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (UN) y en la Mesa Interministerial de la OIT contra el trabajo infantil. En el año del G20 en Argentina coordinó el “Diálogo de Alto Nivel sobre Ética y Economía” de la Comisión Episcopal de Pastoral Social Argentina, el Departamento Justicia y Solidaridad del CELAM, el Secretariado Latinoamericano de Cáritas, la Comunidad Reformada Mundial con el apoyo del INTAL BID, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Banco de Desarrollo para América Latina (CAF). Integra el Consejo de Honor y el Consejo Académico de diversas organizaciones y programas y es docente invitada en Centros de Estudios nacionales e internacionales. Flavia Piovesan (Docente del Instituto Brasileño de Educación, Desarrollo e Investigación) Doctora en Derecho por la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (1996) de la que es también docente en los Programas de Grado y Posgrado en Derecho; miembro visitante del Programa de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de Harvard (1995 y 2000); investigadora visitante del Centro de Estudios Brasileños de la Universidad de Oxford (2005); investigadora invitada en el Instituto Max-Planck de Derecho Público Comparado y Derecho Internacional (Heidelberg, 2007-2008; 2015-2018) y miembro investigador de la Fundación Humboldt Georg Forster en el Instituto Max-Planck de Derecho Público Comparado y Derecho Internacional (2009 -2014) ). Fue miembro del Consejo para la Defensa de los Derechos Humanos; el Grupo de Trabajo de Alto Nivel de la ONU sobre la implementación del derecho al desarrollo; y el Grupo de Trabajo de la OEA para el seguimiento del Protocolo de San Salvador sobre derechos económicos, sociales y culturales. Elegida miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (2018-2021). Tiene experiencia en el campo del Derecho, con énfasis en Derechos Humanos, Derecho Constitucional y Derecho Internacional, trabajando principalmente en los siguientes temas: derechos humanos, Derecho Constitucional, Derecho Internacional, protección internacional y amparo constitucional. Lemman Visiting Scholar en el David Rockefeller Center for Latin American Studies de la Universidad de Harvard. Francesca Giglio (EoF Internacional) Community Services Manager en la Economía de Francisco Global. Agente de  cambio enfocada en sostenibilidad y modelos de emprendimiento social con habilidades y experiencia en Comunicación. Mariana Reis (Brasil) – Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP) Estudiante de doctorado en Economía en UNICAMP con un doctorado en la Scuola Superiore Sant’Anna di Studi Universitari e Perfezionamento, Pisa. Magíster en Economía de la Universidad Estadual de Campinas (UNICAMP). Tiene experiencia en el campo de la Economía Industrial y la Innovación y la Economía Ambiental. Trabaja con financiamiento de energías renovables para una transición energética baja en carbono a través de la Economía de la Complejidad. Investigadora en el movimiento La Economía de Francesco y Coordinador de Vila Energia & Povereza en la misma institución. También actúa

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Mejorando la planta de Gestión de Residuos Eléctricos y Electrónicos de Nodo TAU en Rosario

Por: Lina Salas Ramírez – lina@creas.org Coordinadora de Comunicaciones Estratégicas de CREAS La planta de gestión de residuos informáticos de Nodo TAU en Rosario, Argentina, es uno de los proyectos que CREAS ha apoyado con el Fondo de Pequeños Proyectos y, en lo personal, uno que tenía muchas ganas de investigar por la pertinencia de su labor; la conexión con poblaciones jóvenes; el servicio social y el positivo impacto ambiental que brinda. Vamos por partes. ¿Qué es Nodo TAU? “Una asociación civil dedicada a la promoción del uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs) en grupos y organizaciones sociales, particularmente aquellas que trabajan en la vigencia de los derechos sociales, civiles, económicos y ambientales de los sectores más vulnerados de la sociedad para colaborar en su inclusión social. Nodo TAU, desde una visión crítica de los fenómenos tecnológicos, promueve la democratización y el uso con buen sentido de estas herramientas, a la vez que representa, acompaña y comparte las voces de la sociedad civil en las políticas que las regulan. Está integrada por profesionales de la informática y las comunicaciones, educadores y militantes sociales dedicados a facilitar el acceso a las nuevas tecnologías a organizaciones comunitarias, barriales, eclesiales, de género, ambientales, cooperativas, grupos de base, escuelas, centros comunitarios, para fortalecer su acción institucional y que a la vez dinamicen la comunicación y organización entre todos los sectores comprometidos con la lucha contra la pobreza y la exclusión, el cuidado del ambiente, los derechos de las mujeres, de la infancia y la defensa de los derechos humanos y sociales”. Por esto, Nodo TAU tiene diversas iniciativas como las enfocadas en producir comunicaciones que formen respecto a los temas que les interesan y conecten a sus poblaciones; también participa en redes que velan por los derechos humanos y del planeta en relación con las tecnologías de la información. Uno de estos proyectos es la Planta de Gestión de Residuos Informáticos RAEE, generados por el final de la vida útil de los Aparatos Eléctricos y Electrónicos (AEE) y que son uno de los tipos de residuos sólidos urbanos (RSU) de mayor crecimiento debido a las dinámicas de uso de diversos de estos aparatos en la vida cotidiana. Entre los residuos AEE se encuentran: Grandes electrodomésticos: frigoríficos, cocinas, radiadores. Pequeños electrodomésticos: planchas, aspiradoras, cafeteras, secadores. Equipos informáticos y de telecomunicaciones: ordenadores, monitores, teléfonos. Aparatos electrónicos de bajo consumo: Radios, televisores, instrumentos musicales. Aparatos de alumbrado: bombillos, fluorescentes, LEDs. Herramientas eléctricas o electrónicas: Taladros, máquinas de coser, cortacéspedes. Juguetes y equipos deportivos o de tiempo libre: Consolas, juguetes teledirigidos, cronómetros deportivos. Aparatos médicos (excepto infectados o implantados): Termómetros, tensiómetros, estetoscopios. Instrumentos de vigilancia y control: Detectores de humo, termostatos, alarmas Máquinas expendedoras, entre otros. Los RAEE NO deben llegar a la basura. Hay dos caras de esta moneda: por un lado los RAEE tienen componentes muy valiosos (como el cobre y otros metales preciosos en las plaquetas electrónicas y procesadores) y por el otro contienen también elementos como mercurio, cadmio, plomo, bromo, selenio, bifenilos policlorados, policloruros de vinilo e ignífugos como el arsénico y el amianto, que aportan el 70 % de metales pesados a los rellenos sanitarios, donde se queman o mojan, produciendo el “lixiviado” hacia las napas subterráneas, contaminando tierra, aire y agua. “Se estima que el 50% de estos residuos están arrumbados en oficinas, hogares, entes públicos o depósitos, más del 40% se entierra o se descarta en basurales y rellenos y cerca del 10% ingresa en esquemas informales o formales de gestión de residuos”. – Nodo TAU El uso consciente de Aparatos Eléctricos y Electrónicos AEE incluye: Optimizar el uso de los aparatos y prolongar al máximo su vida útil; repararlos, evitar su deterioro. Disponer adecuadamente de los residuos en Puntos Verdes y de reciclado. Jamás a la basura, contenedores, o la vía pública. Promover sistemas locales de gestión que involucren a empresas, particulares, emprendimientos de Reciclado y logística. Desarrollo de iniciativas ciudadanas y educativas para la promoción de la reducción del RAEE y la reutilización de los aparatos. Medición de la cantidad y calidad del RAEE,y el establecimiento de metas de recuperación. Desarrollar capacidad técnica y operativa para manejar esas cantidades de residuo, y el desarrollo de mercados de valorización de lo producido. La implementación de una legislación local que incluya incentivos y cargas para la financiación transparente y sustentable del sistema. Entonces, son transversales los efectos, las causas y los/as involucrados. El asunto de los residuos eléctricos y electrónicos toca lo social, lo ambiental, lo público y lo privado. Está relacionado con intereses de los jóvenes, constituye un área de oportunidad para la generación de conocimiento, la formación de técnicos y profesionales, la generación de empleos y la contribución comunitaria al bienestar social. La planta de gestión de residuos informáticos Nodo TAU En 2019 recibimos entre los postulados para el Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS este proyecto ubicado en el barrio de Fisherton Industrial. Nodo TAU operaba desde 1995 promoviendo el uso de las Nuevas Tecnologías de la Comunicación y la Información (NTICs) en el sector social y mientras se encargaban de donar a las organizaciones sociales aparatos recuperados se dieron cuenta de que la gestión de residuos era esencial y lo incluyeron en sus líneas de trabajo. En 2017 abrieron su planta en Rosario y en 2019 la mejoraron gracias al apoyo económico del FPP de CREAS construyendo un aula para capacitaciones y reuniones grupales, donde aún se dictan talleres de reparación de PC, reparación de celulares y reparación de impresoras donde asisten tanto jóvenes que forman parte de la Planta como otres del barrio que se interesan en las capacitaciones. “Sin embargo, para la optimización del funcionamiento de la planta, se precisaba perfeccionar los procesos de trabajo y mejorar el movimiento de materiales en el galpón central. Esta situación permitiría aumentar la productividad y mejorar los ingresos del grupo, dado que se maximiza el aprovechamiento del espacio y se pueden trasladar, apilar y acopiar mayores volúmenes que luego se pueden

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