Por: Lina Salas Ramírez Coordinadora de Comunicaciones Estratégicas CREAS lina@creas.org Empecemos por una imagen; clara y reveladora. Es algo así “como estar en un set de filmaciones de Hollywood de los años 50: en una locación una película africana, en otro una de la india, otra ortodoxa y cuanto más caminas más color, más personas, más diversidad. En el almuerzo te topas, codo a codo, con todos los actores y actrices”. Las vestimentas, unos con mate en la mano y en la otra un montoncito: es argentina, esa de allá. Volteas la mirada y un arcoiris de vestidos, maravillosos colores, turbantes, saris, un escocés con su tradicional atuendo. Instrumentos musicales que nunca habías visto, manos que se estrechan, hermanos y hermanas que se abrazan. De repente la película me trajo a esas escenas lindas del libro de Historias Bíblicas que tenía en casa mi abuela testigo de Jehová y que tan divertidamente me enseñaron la palabra de Dios cuando era niña; pero no estoy hablando de un libro, ni de una película siquiera. Es la verdad de la vida en pleno 2022 en Karlsruhe, Alemania, en la XI Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias, y aquello de actuar, es ahora. La cita fue del 31 de agosto al 8 de septiembre con el lema “El amor de Cristo lleva al mundo a la reconciliación y la unidad”, y en medio de aquel escenario promete haberse sentido como una gota en el mar: una pequeña muestra, pero viva, de la inmensidad de nuestro llamado a ser UNO. La invitación fue clara desde su inicio: “en un mundo (…) quebrantado por la crisis ecológica, la guerra, la pandemia, la pobreza sistémica, el racismo, la violencia de género, las violaciones de derechos humanos (…) pecados de profunda injusticia como el castismo, el racismo, el sexismo, el edadismo, el capacitismo, el colonialismo, la explotación económica, la distribución desigual del poder y los recursos, y la perversión de nuestra relación con la creación, así como a muchos tipos de alienación (…) En un mundo como este, herido por las divisiones, las iglesias están llamadas a dar testimonio del poder indestructible del amor para unir y reconciliar (…) dar un testimonio contracultural: la esperanza de la unidad, la justicia y la paz.”. XI Asamblea del CMI – Proyecto de declaración sobre la unidad. Doc. No.A 05 rev 1 (P. 1-.2) Allí los ojos de CREAS fueron 8: principalmente los de Elena López Ruf, líder de nuestro Laboratorio de Buenas Prácticas Interreligiosas y ecuménicas dirigido a población joven: Ikuméni; de Humberto Martín Shikiya, Vicepresidente de la Comisión Directiva de CREAS, invitado formalmente por la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas (WCRC-World Communion Reformed Churches) y ACT Alliance, como embajador de Buena Voluntad; y también Laura Piedimonte Vicepresidenta de la junta general y delegada oficial de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina y Daniela Peralta, en calidad de asesora y representante juvenil también de la IEMA. En CREAS, Laura es asociada y Daniela Coordinadora Administrativa; ambas productoras de un orgullo al que nos sumamos en CREAS por la calidad de su representación. Laura fue elegida como miembro del Comité Central de la Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias, conformado por 150 personas, de las cuales 5 son latinoamericanas: 3 mujeres y dos hombres. ¡Felicidades y gracias, Laura! Esto es emocionante y lo es por la oportunidad de amplificar voces que requieren cada vez más lugar en espacios como este: las de Latinoamérica, las de las mujeres, las de personas no ordenadas que son parte también de esa fe expandida que se defendió en la Reforma Protestante y que nos unifica como cristianos. Daniela fue también una cuota esencial, en un evento que quedó con la tarea de dar mayor escucha a los fieles más jóvenes y les invitó a llevar a sus iglesias las inquietudes que expresaron frente a la que consideraron una reducida proporción en las delegaciones. “La asamblea además de un espacio de encuentro, diálogo y espacio de trabajo conjunto entre iglesias, es también un espejo en parte de cada iglesia en forma particular. El reflejo, desde la representatividad, el trabajo entre asambleas, y las temáticas abordadas, nos da distintos desafíos. Uno de ellos es, desde mi mirada, el discipulado que incluya a la juventud, acompañar en el camino del ecumenismo brindando espacios de formación y encuentro, invitando y animando la participación en estos espacios, y sobre todo dar lugar para que las y los jóvenes puedan empoderar sus voces y ser parte activa de la vida del CMI así como de cada una de las iglesias miembros. Espero que este tiempo de 8 años hasta la próxima asamblea, sea un período de animar y acompañar a la juventud por los caminos del ecumenismo y que así se vea reflejado en una mayor representación de las y los jóvenes en la próxima asamblea. El trabajo conjunto entre generaciones, que abra caminos y no ponga barreras es fundamental para aprender de la otra persona y junto con ella, valorándonos como hermanos y hermanas sin prejuicios por motivo de edad ni de ninguna otra característica que nos diferencie, sino al contrario valorando la diversidad y potenciando las distintas miradas en favor de la obra de Dios”. – Daniela Peralta Un ecumenismo que se transforme y construya hacia adelante de la mano de la diaconía, como lo plantearon los embajadores en la ACT O’Clock, una serie de conversaciones sobre cómo las acciones basadas en la fe y los derechos pueden contribuir a la realización de los objetivos globales bajo los actuales desafíos contextuales. Humberto Shikiya estuvo presente en el conversatorio de ACT O’Clock, en la recepción de ACT Alliance donde fue presentado como ACT Goodwill Ambassador on Sustainable Development e impartió en otro escenario el Taller «Hacia una Justicia Tributaria y Reparación en América Latina» en el marco del Proyecto Zaqueo promovido por la iniciativa conjunta de Nueva Arquitectura Económica Financiera Internacional (NIFEA en su sigla en inglés) integrada por el Consejo Mundial de Iglesias (WCC), la WCRC, la Federación