sostenible

Consciente colectivo, formación socio-ambiental para el futuro

Consciente Colectivo nació de la iniciativa de un grupo de jóvenes que durante la pandemia se preguntaron cómo generar transformaciones reales y concretas a las problemáticas que necesitan cambios urgentes. Es un espacio que busca, desde el trabajo colectivo, el activismo y la militancia socio-ambiental, incidir en políticas públicas y en la conciencia social y así garantizar derechos y una vida justa y digna para la población argentina. “La idea nace de pensar como jóvenes cómo vamos a intervenir en la agenda política, en las formas de relacionarnos entre nosotros y con la naturaleza. Pensar distintas formas de afrontar las crisis climáticas en el sur global teniendo en cuenta que Argentina produce menos del 1% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y cómo podemos intervenir para que existan políticas de adaptación al cambio climático. Para que todos vivamos bien debemos pensar en infraestructura urbana, que es medio ambiental, en las formas de producción y consumo de alimentos en las grandes ciudades, todo esto es transversal a lo social. Las problemáticas sociales, económicas, políticas, culturales, ambientales y climáticas deben abordarse de manera conjunta.” Ariana Krochik, Cofundadora de Consciente Colectivo Desde mayo de este año, Consciente Colectivo lleva adelante un proyecto de formación interna sobre militancia de políticas públicas en materia socio-ambiental, el cual presentaron en la última convocatoria y ha sido apoyado por el Fondo de Pequeños Proyectos CREAS. La formación de la que participan 30 jóvenes que forman parte del colectivo, consta de dos talleres presenciales y diez virtuales en los que se están educando en incidencia, comunicación y educación socio-ambiental. El objetivo es que es a partir de estos encuentros se elaboren documentos con contenidos que servirán de inducción para quienes se sigan sumando a esta colectividad. De Consciente Colectivo participan jóvenes de otras organizaciones de todo el país, y la formación funciona también como espacio de intercambio de experiencias. Se espera que más adelante los contenidos que están creándose sean replicados en sus organizaciones y queden establecidos como una instancia de aprendizaje. “El desafío que tenemos ahora es repensar cómo seguir incidiendo políticamente que no sea a través del Congreso. La educación, generar capital político y formar una ciudadanía más consciente que a futuro pueda intervenir, creemos que son las claves” Ariana Krochik Durante los próximos días, Consciente Colectivo, estará participando de la L-COY2024 Cumbre Climática de las Juventudes de las Naciones Unidas, que se llevará a cabo en Santiago del Estero, Argentina. Este evento reúne jóvenes entre los 15 y 35 años que forman parte de diferentes organizaciones ambientales y sociales, y los invita a debatir y pensar juntos posibles soluciones a las problemáticas socio-ambientales del presente en la región, en medio del contexto global. Desde CREAS, a través del Fondo de Pequeños Proyectos, apoyamos iniciativas en las que, mediante el fortalecimiento de las capacidades de las organizaciones, se formen también individuos con las herramientas necesarias para asumirse como agentes activos del cuidado de la Casa común y la vida digna.   Más sobre el Fondo de Pequeños Proyectos   Cruz del Sur: arte para la prevención de violencias   El patio de las rosas: formación y economía solidaria por y para mujeres Liderazgo juvenil y recambio generacional: la experiencia del CC Belén Diez proyectos por y para mujeres apoyados con el Fondo de Pequeños Proyectos CREAS Seguimos conversando en redes sociales: Facebook: @CreasLAC Instagram: @Creas_LAC LinkedIn: CREAS – Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio Twitter: @CreasTwitt

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Rock y Vida para el cuidado de la Creación

Rock y vida, es una organización civil vinculada al Centro Cristiano Nueva Vida – CCNV – . Nació y está presente en Parque Patricios en la ciudad de Buenos Aires, y tiene diferentes áreas de trabajo: salud y centros de testeo, prevención de las adicciones y medio ambiente. A partir de la participación del CCNV en el encuentro sobre diaconía ecuménica organizado por CREAS en 2023, Rock y Vida nos ha abierto las puertas para mostrar su trabajo diaconal para fortalecer el desarrollo territorial y el cuidado del medio ambiente. Conversamos con Francisco Juárez, coordinador de Ambiente, quien nos contó sobre el trabajo de la organización y su aporte en la búsqueda del cuidado de la Creación.   ¿Por qué el CCNV decide tener una organización civil como Rock y Vida?   Como iglesia tener asociaciones civiles como esta es una forma de llegar a todas las personas; creemos el amor a los demás y lo mostramos y aplicamos. No se trata sólo de predicar sino de hacer y proponer diferentes formas de transformar la vida de la gente. Queremos llegar a personas a las que como iglesia no llegamos. Por supuesto que todas las áreas de trabajo tienen que ver con el otro, con lo social, con la transformación, con dar vida, con asistir. Convocamos a profesionales, nosotros somos una iglesia muy grande con 30.000 miembros, por lo cual conectamos con profesionales de todas las áreas, sumando personas que pertenecen a esta comunidad de la iglesia pero también a quienes no, por eso es maravilloso lo que es una Asociación Civil. El área de la salud, por un lado, el ambiente y la salud están absolutamente ligados, porque es imposible poder tener salud sin un ambiente sano, realmente imposible, de hecho la Biblia lo habla y nos explica que cuando destruyamos lo que vamos a tener, vamos a tener lo que estamos teniendo ahora, un desequilibrio absoluto en la Creación. ¿Cuáles son las acciones que hace Rock y Vida para aportar al cuidado de la Creación en comunidad?   Lo primero es que nosotros venimos desde hace muchos años dando talleres sobre Uso racional y eficiente de la energía. Es un buen momento para hablar de eso porque se espera que los servicios suban mucho, además acá en Buenos Aires tenemos cortes de energía en verano e invierno por demanda energética. Este uso de la energía implica que mientras nosotros no tenemos, otros la puedan usar. Entonces nosotros como iglesia, nosotros como asociación civil, nosotros como profesionales, damos estos encuentros abiertos a la comunidad para que vengan a entender y aprender. La gente va a poder llevarse toda esa información, va a poder aprender por ejemplo: Si yo tomo mate, como tomamos habitualmente en Argentina, y yo caliento este termo de agua con electricidad, el mate me sale 16 veces más caro que si lo caliento con gas. Hay hornos eléctricos que consumen hasta 3.000 watts; eso son 400 lamparitas grandes prendidas al mismo tiempo. Entonces informar sobre esto es tarea de las asociaciones civiles y organizaciones que consideren que las cosas pueden ser diferentes. Los talleres que damos en este espacio después van rotando en los 25 lugares que tiene la iglesia en todo el Gran Buenos Aires. Tienen además talleres con salida laboral sustentable, háblame sobre esos…   Todos los años tenemos diferentes talleres de salida laboral. Son 8 talleres anuales que se dan los lunes. Son libres y abiertos a la comunidad, con un bono de contribución muy bajo. La idea es que la gente lo valore y entienda que si queremos seguir teniendo espacios tan maravillosos, abiertos, como este, está bueno valorarlo. Aprendemos a reutilizar. El año pasado dimos cómo hacer riego con agua de lluvia. Además hemos tenido otros talleres prácticos: Energía solar y construcción de paneles solares: con estos damos luz a este espacio en el que estamos. Construcción de bolsas de dormir térmicas para personas en situación de calle: son fáciles y baratas de armar, pesan poco y son ignífugas. Hemos entregado centenares de bolsas cada año. Construcción de ecocooler: se arman a partir de envases de plástico y sirven para reducir la temperatura interior de las casas. Cada quien se lleva el que arma y queda con los conocimientos de la fabricación. La temática de los talleres va rotando cada año. La idea es aprender a reutilizar materiales y hacer productos con valor agregado. Con un kilo de madera puedo hacer algo simple, que no tiene casi valor, como escarbadientes… o se puede hacer un banco como el que hicimos acá entre tres talleres: herrería, carpintería y energía solar. Es un banco en el que se puede cargar el celular. Hacer algo que tenga un valor agregado maravilloso y que aporte un extra a la hora de vender un producto. Entonces siempre todo lo que nosotros enseñamos va ahí en paralelo con páginas, con información, con todo lo que ellos pueden tomar de diseño, de técnica, de modernización, de herramientas, para que no quede simplemente en un tejido artesanal hogareño, sino que puedan volar y crear si quieren. También les damos herramientas para que puedan hacer difusión y comercializarlo si desean. Ustedes reciben materiales y los separan, contame un poco de ese proceso   Tenemos ocho productos que recibimos. Los separamos y con algunos de ellos empezamos a hacer algunos productos. Hacemos bolsas que son 65% de material reciclado y estamos en proceso de que ese porcentaje aumente. La idea es hacer cosas que necesitamos en el día a día, como las bolsas de basura que igual vas a comprar en otro lado pero si compras estas, además estás apoyando una causa preciosa. Nosotros hacemos la investigación y tenemos convenios con empresas que las fabrican, nosotros entregamos los materiales y ellos producen. También tenemos convenios con empresas que nos compran las bolsas. Muchas familias de la comunidad del barrio y la iglesia traen los materiales, y así otra persona los ve y también traen, se va aumentado la cantidad. La última

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Transformar para transformarse

La brecha digital que se hizo más evidente con la pandemia es más profunda en las zonas rurales y barrios populares de Argentina, generando aún más desigualdades sociales y económicas. Hoy, es prácticamente imposible pensar en estudiar, trabajar o incluso entretenerse y vincularse con otros sin el acceso a un dispositivo digital, a una buena conexión a internet o a tener los conocimientos que se requieren para su uso. El Centro de Desarrollo Popular -CDP- en el barrio Las Tunas, ubicado al norte del Área metropolitana de la provincia de Buenos Aires identificó la falta de educación y alfabetización digital en el barrio de la mano de la dificultad que tienen las personas del barrio de acceder a una computadora. Además de pensar en la brecha digital se cuestionaron sobre la basura electrónica que generan los dispositivos cuando dejan de funcionar y se desechan sin ningún tipo de gestión ambiental adecuada. Para darle solución a lo anterior, el Centro Popular de Desarrollo, desarrolló una iniciativa de formación de jóvenes y adolescentes del barrio en tecnología e informática, e implementó un proyecto productivo en el que reparando computadoras en desuso, se puedan vender a un precio accesible. Con el apoyo del Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS, la organización construyó un nuevo salón, más grande y cómodo en el que reciben a grupos más numerosos en las actividades educativas y productivas del centro. También compraron herramientas de trabajo con las que en las formaciones arreglaron varias computadoras de escritorio y una tablet. El apoyo para el mejoramiento de equipamiento e infraestructura para iniciativas desarrolladas por organizaciones comunitarias y diaconía de iglesias en los temas de nuevas economías, ecología integral y fortalecimiento organizacional, es prioritario para el Fondo de Pequeños Proyectos. De esta manera, aportamos al trabajo de dignificación de la vida en las comunidades y el cuidado de la Casa Común. Del espacio nuevo se beneficiaron todas las personas que van al CDP, el grupo de niñez (6-12 años) y otros talleres cuentan con un espacio amplio en donde realizar sus actividades.     Reciclar e intercambiar   La iniciativa del Centro de Desarrollo Popular tiene tres objetivos: Reciclar y reducir la basura tecnológica: muchas veces se descartan dispositivos a los que, reparándolos, se les podría alargar la vida útil. Encontrar maneras de arreglar, usar aplicaciones menos pesadas, sacar componentes que puedan ser usados en otros dispositivos son maneras de generar menos contaminación electrónica. En las actividades de formación el grupo aprendió sobre los componentes de las computadoras, junto con los profesores el grupo pudo distinguir, chequear y clasificar las partes que se pueden reciclar y cuáles desechar de las donaciones de dispositivos electrónicos que recibieron. Intercambio de saberes: El Centro de Desarrollo Popular está formado por jóvenes estudiantes que forman parte de la organización desde adolescentes. Ahora son ellos quienes capacitan a adolescentes en los talleres de computación y esperan que quienes están formándose puedan hacer lo mismo con los próximos grupos. En el transcurso de los talleres se consolidó la relación entre todo el grupo y los profes y todo el trabajo y aprendizaje se concretó cuando entregaron las computadoras reparadas a las familias del barrio. “Tuvimos que trabajar el tema de costos y venta a precio popular para recuperar el costo. Hubo múltiples aprendizajes no sólo en lo tecnológico sino en el servicio de la comunidad en la concientización de reciclar, reparar y no contaminar. Aprender la lógica del uso y tiro, múltiples aprendizajes en las diferentes áreas que se propusieron. Estamos muy contentos. Cuando tuvieron el lugar físico el grupo se posicionó de otra manera y empezó a trabajar mejor” Valeria Barraza, responsable del proyecto Lazos comunitarios   Para llevar adelante el proyecto productivo, el Centro de Desarrollo Popular conoció la experiencia de la Organizacion Social Fray Luis Beltran de la Boca en Buenos Aires en el que ejecutan un proyecto similar. Además, presentaron el proyecto al Municipio de Tigre en busca de donaciones de computadoras en desuso de las oficinas de la municipalidad. Contaron también con el apoyo de la Red de Apoyo Escolar y Complementaria – RAE – para la visibilización y difusión del proyecto. “Para implementar el proyecto se llevaron a cabo distintas articulaciones o colaboraciones que nos ayudaron a concretar no solo en mano de obra si no que también en materiales como donaciones de pintura, muebles de oficinas, placas de escritorios, computadoras en desusos, donaciones de teclados y monitores de modelos antiguos pero en perfecto estado para su uso”. CDP Uno de los grandes logros de este proyecto es la firma de un convenio con la Universidad Tecnológica Nacional en su sede de General Pacheco -norte del conurbano bonaerense – con el cual se articulan actividades educativas y de transmisión de conocimientos para con los participantes del proyecto productivo. “Empezamos a hacer un vínculo con la Universidad Tecnológica Nacional y nos dijeron que tal vez nos pueden becar en algunos cursos cortos de extensión y motivar a los pibes a que es un lugar posible. Hicimos una visita a la universidad, que queda cerca de nuestro centro comunitario. Es lindo habitar esos espacios donde los pibes nunca se proyectaron, va a dar hermosos frutos” Valeria Barraza Promoción de la economía solidaria   Las computadoras reparadas y armadas en el taller del Centro de Desarrollo Productivo se venden a las familias del barrio a un precio popular. Así las familias pueden acceder a un dispositivo tecnológico y el proyecto se sostiene a largo plazo. En caso de que una familia no cuente con el dinero suficiente para pagar el aparato puede acceder a este a través del trueque, intercambiando su trabajo o conocimientos. “A través de esta modalidad podemos fomentar el trabajo socio comunitario beneficiando a las familias con vulneración de derechos, por ejemplo si detectamos alguna vulneración de derecho a la vivienda (construcción de un baño, construcción de un contrapiso, revoque, etc.) El intercambio se realiza entre los propios vecinos. De esta manera reforzamos los lazos de la comunidad con el

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PAMPA 2030 en Resistencia, Chaco: territorialización para la promoción de derechos de los pueblos originarios

Los pasados 3 y 4 de agosto de 2023 la Plataforma Argentina de Monitoreo para la Agenda 2030- PAMPA 2030 (de la que CREAS es parte como organización basada en la fe – OBF) convocó en Resistencia, Chaco, el taller ‘Fortalecimiento de las capacidades locales para la promoción de derechos de pueblos originarios y alianzas interactorales en la Provincia de Chaco’, que convocó alrededor de 50 personas para recibir capacitación en relación a la Agenda 2030, la centralidad del trabajo decente, la soberanía alimentaria, la sinergia entre trabajo decente y lucha contra el cambio climático y los derechos de los pueblos indígenas, en particular a partir del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo – OIT, ratificado por 22 países (y en Argentina por la Ley 24.071 en 1992 y vigente desde el año 2001, con carácter de obligatoriedad y prevalencia sobre las leyes nacionales), y que básicamente plantea la acción coordinada y sistemática para la protección de los derechos de los pueblos indígenas y tribales, con lo cual las naciones se comprometen a “adecuar la legislación nacional y a desarrollar las acciones pertinentes de acuerdo a las disposiciones contenidas en el Convenio”, así como a informar sobre la aplicación práctica y responder a las preguntas o sugerencias de los organismos de control. Por su parte: “El objetivo de la Agenda 2030 es promover y alcanzar una Nueva Agenda de Desarrollo sostenible que alcance a todas las naciones, todos los pueblos y a las personas. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con sus 169 metas e indicadores, impulsan a centrarnos en un nuevo paradigma civilizatorio basado en las Personas, el Planeta, la Prosperidad, la Paz y la Participación de la sociedad”. La razón de ser de PAMPA 2030 como plataforma es la de monitorear la implementación de los acuerdos establecidos por el Estado Argentina en cuanto a sus Metas e Indicadores de los ODS en el marco de la Agenda 2030 y fomentar su territorialización, facilitando el diálogo práctico entre lo local y lo global para obtener verdaderos resultados en término de un desarrollo económico, social y ambientalmente sostenible. El objetivo de este encuentro (promovido por Redes Chaco, junto a PAMPA 2030, con apoyo de la OIT y el organismo provincial del Chaco encargado de la Agenda 2030) fue, además de la capacitación sobre la Agenda 2030, la construcción de una instancia local de PAMPA 2030 Chaco con participación de las organizaciones sindicales, pueblos indígenas, organizaciones basadas en la fe, organizaciones ambientalistas y defensores de derechos humanos. Asimismo, la Construcción de un diálogo interinstitucional con el gobierno y Agencias del Sistema de Naciones Unidas. Entre las actividades del encuentro, realizamos de la mano de INCUPO – Instituto de Cultura Popular (que también forma parte de PAMPA 2030) una visita a la comunidad QOM de Laguna Patos «Lapel Huotaxañilai» en Leonesa, Chaco, para hablar sobre el Convenio 169 de la OIT y su aplicación práctica. Jorge Fernández, del equipo de Desarrollo Territorial de CREAS expresó: Los desafíos de la territorialización requieren el involucramiento activo de los diferentes actores, por lo cual fue clave la presencia de las organizaciones locales del Chaco, en este marco, PAMPA 2030 facilitó la profundización del conocimiento de la Agenda 2030, junto con relacionar a las organizaciones locales con las autoridades del gobierno del Chaco responsables de los ODS en la provincia. El aporte metodológico de CREAS contribuyó al desarrollo de este taller, junto a su constante compromiso con el desarrollo sostenible, desde el trabajo multiactoral de la Agenda 2030, en el marco de PAMPA 2030.

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Descarga el Breviario PAMPA 2030 sobre el aporte de las OBF al Desarrollo Sostenible

La Agenda 2030 está conformada por 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), 169 Metas y 209 indicadores. Desde que se fijaron como acuerdo internacional en la Cumbre de las Naciones Unidas en 2015, organizaciones de diversas naturalezas y la comunidad en general han sumado sus apoyos y esfuerzos para garantizar avances considerables que supongan resultados contundentes en esta misión que apela a la responsabilidad de los Estados (en articulación con la sociedad civil) para lograr sociedades más justas, inclusivas y pacíficas. En Argentina opera la Plataforma Argentina de Monitoreo para la Agenda 2030 (PAMPA 2030) como un espacio de articulación de organizaciones de la sociedad civil (algunas basadas en la fe), sindicatos, movimientos sociales y centros de investigación que dan seguimiento a esta Agenda. Difunde, capacita y sensibiliza sobre los ODS; realiza actividades en las provincias; promueve articulaciones para acciones específicas; produce informes y breviarios sobre temas relacionados, y se propone como herramienta de incidencia para el diseño de políticas y marcos normativos en línea con el Desarrollo Sostenible. La implicación de las organizaciones que brindan monitoreo a los ODS es de vital importancia porque exige transparencia en la información que produce el Estado Argentino y la participación abierta y democrática para que sea posible conducir las políticas estatales hacia un modelo de desarrollo que responda a las causas profundas más que a los síntomas de la pobreza, la desigualdad y la marginación. El rol de las OBF en estos contextos ha sido esencial, mucho antes de esta agenda en particular, en sus propias agendas institucionales: la garantía de derechos, la salud, la educación, la alimentación, el empleo, la atención a infancias y juventudes, y en general el cuidado de la Casa Común al que nos llama nuestro compromiso como cristianos/as. Nueve organizaciones basadas en la fe forman parte de PAMPA 2030: Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) Centro Regional Ecuménico de ASesoría y Servicio (CREAS) Centro de Diálogo Intercultural Alba (CDIA) Fundación Protestante Hora de Obrar (FPHdO) Instituto de Cultura Popular (INCUPO) Pastoral Social Evangélica (PSE) Por los Jóvenes Don Bosco (PJDB) Promoción Claretiana de Desarrollo (PROCLADE) Servicio Evangélico de Diaconía (SEDI) Las OBF se han relacionado desde sus inicios con temas de desarrollo sabiendo que un desarrollo justo y sostenible alienta a lograr una vida digna y abundante. Podrían encauzar, en palabras de los economistas Charles Wilber y Kenneth Jameson “una redefinición del desarrollo que es más amplia que la visión de crecimiento económico” y que en el documento de CREAS-PNUD (2019), citado en el Breviario OBF de PAMPA 2030, se menciona como un desarrollo multidimensional que comprende lo económico, lo social y lo ambiental. No por casualidad diferentes agencias de Naciones Unidas han establecido relaciones con actores religiosos y OBF para poder articular acciones y generar mecanismos de incidencia. ¿Y qué motiva a los actores religiosos a vincularse con el Desarrollo Sostenible? Hubo vinculación previa a la Agenda 2030 para plasmar sus sugerencias oportunas: el carácter de universalidad, la centralidad en la lucha contra la desigualdad, la adopción de un abordaje multidimensional de desarrollo, entre otras. La motivación de las OBF se basa en su dimensión ética, centrada en los principios de respeto a la dignidad humana (con fundamento teológico en el hombre como “imago Dei”), la sustentabilidad (fundamentada en el cuidado de la creación y la justicia inter-generacional) y el “no dejar a nadie atrás”, basado en un sentido de justicia. Los fundamentos son teológicos, doctrinales y de fe, relacionados a su vez con el mandato de servicio, caridad y justicia que recibimos de nuestras tradiciones. Otras narrativas complementarias se suman como inspiración. Por ejemplo, la Carta Encíclica Laudato Sí, promulgada en mayo de 2015 por el Papa Francisco. Partiendo de esas motivaciones, algunas OBF han diseñado ya sus planes estratégicos alineados a los ODS, señalando específicamente con qué objetivos se comprometen en sus organizaciones y programas, logrando incidir a nivel local, nacional e internacional. Asimismo, las OBF y actores religiosos son una voz crítica y profética para cuidar los procesos de desarrollo, proponiendo caminos alternativos donde advierten riesgos de recaer en posibles injusticias y/o fortalecer un sistema de globalización excluyente. En el Breviario PAMPA 2030 se encuentra un reporte de la labor social traducida en la acción social, el servicio y la diaconía que han realizado las nueve organizaciones basadas en la fe que conforman la plataforma, y que se concentran, especialmente y en su respectivo orden, en los siguientes objetivos para el desarrollo sostenible: ODS 1: Fin de la pobreza ODS 17: Alianzas para el logro de los objetivos ODS 2: Hambre Cero ODS 5: Igualdad de Género ODS 8: Trabajo decente y crecimiento económico ODS 10: Reducción de las desigualdades ODS 4: Educación de Calidad ODS 12: Producción y consumo responsable ODS 3: Salud y bienestar ODS 13: Acción por el clima ¿MÁS INFORMACIÓN? DESCARGA AQUÍ EL BREVIARIO PAMPA 2030: EL APORTE DE LAS OBF EN LA EFICACIA AL DESARROLLO.

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¿Qué tienen que ver nuestros sueños con la innovación social? Descarga este Manual de Ecoalaene

En un mundo complejo, donde desigualdades multidimensionales crecientes y niveles de pobreza extrema alarmantes conviven con los inicios de una cuarta revolución industrial, se hace indispensable la innovación social, es decir, la generación de procesos descentralizados y disruptivos, que coloquen la infinidad de recursos tecnológicos, intelectuales y físicos, al servicio de la resolución de situaciones estructurales de pobreza y desigualdad multidimensional. Redireccionar la innovación hacia procesos que reviertan las desigualdades y que solo será posible si se pasa de un sistema centrado en el lucro a uno centrado en el florecimiento integral de cada persona. Ecoalaene, que es el proyecto que el PIDESONE – Programa Internacional de Democracias y Nuevas Economías de la Universidad de Buenos Aires (UBA) ha desarrollado junto a CREAS, nació con el objetivo de incidir en la promoción de una economía diferente en la cual prime la ética, la espiritualidad y la convivencia ecuánime entre todos los seres humanos y el planeta. Entre sus herramientas, dirigidas a diversos ciclos de formación que se elaboran de manera flexible en conjunto con centros educativos de América Latina, cuenta con el Manual Pedagógico ‘Taller de innovación social: Territorio, talentos y emprendedurismo social’, desarrollado por Cristian Varela, economista argentino (Universidad Nacional de La Plata), investigador principal del PIDESONE-UBA y parte del área de Formación de la Escuela Latinoamericana de Economías para la Vida – ecoalaene. Este manual surge de la necesidad de un instrumento didáctico (para la replicación de las metodologías), que identificaron los líderes de ecoalaene, en cabeza de su coordinadora María Belén Pérez, al llevar su Taller de Innovación Social a experiencias de formación con públicos diversos en edades, contextos, países y misiones. En Colombia se compartió con líderes de iglesias que conforman una red de apoyo psicoespiritual en la ciudad de Barranquilla acompañando iniciativas sociales en barrios vulnerables de la ciudad. En esta ocasión, para los participantes, fue importante conocerse más, entender la integralidad de la persona poniendo en juego todo nuestro ser a disposición de las personas y realidades que acompañamos. También en este país de la región, en la Universidad Reformada se llevó a cabo con un grupo de estudiantes y docentes en el marco de la Asamblea de Qonakuy, la red de universidades protestantes de Iberoamérica, donde se incorporó como taller adjunto al conversatorio ‘Bienes comunes y desarrollo sostenible: una mirada desde la teoría económica y el trabajo territorial’, liderado por José Oscar Henao, Economista Senior de Cáritas ALyC, investigador Principal del PIDESONE y docente de @ecoalaene En Argentina, en la Mariapolis Lia, se realizó con jóvenes que participan de una escuela internacional de formación a la fraternidad. Al ser una experiencia intercultural, la que estos jóvenes realizan conviviendo por un año con otros de diferentes países, durante el taller fue importante reconocer que ciertas problemáticas sociales son iguales en cualquier punto del planeta; por ejemplo el bullying o matoneo, la soledad, la incomprensión entre generaciones, entre otros. La implementación más reciente, fue en el mes de mayo, en el marco del encuentro ‘Jóvenes y Trabajo en ámbitos rurales y periurbanos‘ donde 30 jóvenes de 6 provincias argentinas pensaron juntos cómo comprometerse en sus ambientes para solucionar problemas comunes tales como la sequía, la falta de oportunidades laborales, los mecanismos de producción masiva que destruyen la tierra. La herramienta del manual conceptualiza y brinda instrumentos para el desarrollo del taller, pero en especial permite que lo aprendido e integrado pueda ser replicado, generando multiplicadores de cambio para la transformación social. Es su objetivo: «transformar paradigmas sobre el desarrollo como algo que, lejos de tener que aceptarlo como algo que se nos da, se co-construye a partir de cada cultura, (…) siendo esencial que cada uno se involucre al servicio de las pobrezas de su contexto para co-crear ese concepto o ese vivir del desarrollo; ese buen vivir que mencionan los indígenas también desde sus diversas comunidades«. En el taller, ecoalaene plantea fusionar nuestras vocaciones con un propósito y objetivos comunes, para lo que invita a unas actividades específicas en «4 pasos para iniciar procesos generativos de nuevas realidades que busquen el florecimiento multidimensional de las personas y la comunidad», a través de la puesta en común de sueños, talentos, miradas compartidas sobre realidades que nos tocan vivir e ideas creativas que lleven a la transformación en favor del Bien Común: Tu Sueño: Empezar por allí para crear ideas verdaderamente nuevas; semilla de un nuevo paradigma. El manual dice que la comunión es el nuevo nombre del desarrollo, retomando visiones de Paulo Freire. Mirar hacia afuera: Retomando la visión de Amartya Sen sobre el desarrollo como un proceso multidimensional de expansión de las libertades reales de las personas y de apoyo mutuo. Talentos: Poniéndolos “a fructificar” en la co-creación del bien común. Idea creativa: para re-encauzar la creatividad hacia el florecimiento multidimensional de las comunidades. A la hora de reconocer las problemáticas y los desafíos con los que cada persona está en contacto y buscar junto con otros soluciones creativas, es fundamental partir del aporte personal, de identificar qué sueños profundos nos impulsan, cuáles talentos podemos poner a disposición. Desde Ecoalaene se entiende, entonces, que cada desafío desata una energía generadora que tiene el potencial de transformar situaciones de vulnerabilidad en posibilidades de sueños cumplidos. Este manual es gratuito y está a disposición de quienes deseen incluirlo en sus propuestas formativas y de incidencia territorial. DESCARGA AQUÍ.

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Territorializar el Desarrollo Sostenible. Un desafío permanente.

En el año 2015 las Naciones Unidas acordaron un llamamiento universal a la acción para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y mejorar las vidas y perspectivas de las personas en todo el mundo, para lo cual acordaron la Agenda 2030, la cual enuncia 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), superando así los anteriores Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM hasta el 2015). Este contexto nos da una claridad: en busca de nuevos paradigmas de desarrollo, más acordes con lo que se sostiene en equilibrio, respeta, y nutre la vida, como nuestra naturaleza misma, ha habido y habrá diversas metas y medidas de transformación, y lo que siempre será necesario priorizar es la acción en territorio. Ha sido un desafío para los Estados poder concretar y poner en el territorio esta agenda orientada al desarrollo económico, social y ambiental sostenible. El gobierno argentino, en el marco del Acuerdo Marco Estratégico de Cooperación del Sistema de Naciones Unidas para el Desarrollo con la República Argentina (MECNUD -2021-2025) considera el apoyo que brindará la ONU al Estado Argentino en base a sus prioridades de desarrollo, definiendo metas priorizadas, Indicadores para dar seguimiento a la Agenda 2030. La Plataforma Argentina para el Monitoreo de la Agenda 2030, PAMPA 2030 da seguimiento al cumplimiento de las Metas e Indicadores establecidos por el Estado; también aporta a la presentación del Informe Nacional Voluntario y a la conformación del Foro de Participación Social para la Implementación y Seguimiento de la Agenda 2030, espacio para la articulación con el Estado Nacional a través del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales. CREAS forma parte de PAMPA 2030 desde sus orígenes como organización basada en la fe – OBF, y ha participado en procesos formativos, aportando expertise metodológico y de capacitación, incluyendo actividades de formación de formadores, para fortalecer los procesos de territorialización de la Agenda 2030. Asimismo, trabajó en la elaboración del breviario temático de las OBF.. Territorializar la Agenda 2030 implica “fortalecer las capacidades locales para para formular e implementar políticas públicas que respondan adecuadamente a las necesidades de la sociedad y el territorio, reconociendo sus dificultades y maximizando sus potencialidades”, como lo indica este documento del Observatorio Regional de Planificación para el desarrollo de América Latina y el Caribe, con el que se pueden conocer acciones y mediciones de lo implementado en la región. Lograr una conexión de lo local con lo global requiere encuentros y acciones pertinentes, atención al contexto y escucha bilateral que permita que una visión complemente a la otra. Entre el 20 y el 24 de marzo pasado se realizó el III Foro Mundial de Derechos Humanos organizado por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos de la UNESCO, en Buenos Aires, superando en participación y en actividades a sus ediciones anteriores (el primero en Brasil en el 2013 y en el 2014 en Marruecos). A lo largo del encuentro participaron más de 21 mil personas de 98 países, 950 organizaciones involucradas y se presentaron 1100 actividades autogestionadas. Además, hubo 206 actividades culturales, 200 referentes y especialistas en materia de derechos humanos fueron parte de las propuestas, 2300 panelistas y 390 periodistas acreditados. En dicho evento, como parte de PAMPA 2030, CREAS se sumó a la organización y facilitación de un taller sobre herramientas de territorialización de la Agenda 2030, en el que participaron diferentes referentes de organizaciones nacionales e internacionales y en el que se compartieron tres buenas prácticas y experiencias de cómo las organizaciones llevan adelante temas educativos y de género, y localizan la Agenda 2030 desde sus acciones cotidianas. CREAS también contribuye al desarrollo sostenible y transformador a nivel local, y a la localización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: desde su involucramiento en temáticas relacionadas con alguno de estos objetivos a nivel global y nacional, desde el apoyo que se brinda desde el Fondo de Pequeños Proyectos (FPP), desde su labor en el Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de los Efectos de la Pandemia. Otro ejemplo es el acompañamiento a procesos locales en donde hay temas sociales, económicos y ambientales que conjugan de modo práctico varios ODS: tal es el caso del proceso de acompañamiento a la Red Urbano Ambiental de la Comuna 7 (RUA C7) en la ciudad de Buenos Aires, entre otros. Localizar la Agenda 2030 es una responsabilidad de los Estados, pero también es un compromiso por parte de las organizaciones nacionales y locales para lograr un desarrollo inclusivo, con justicia económica y social, amigable con el medio ambiente de modo tangible y concreto. CREAS desde su identidad y compromiso de fe, suma sus aportes para el cuidado de la casa común, en el acompañamiento de quienes comprometidos con la realidad y la dignidad de las personas promueven prácticas solidarias que dan cuenta del servicio, de la diaconía ecuménica y profética, como expresa el Evangelio, para que tengamos una vida en plenitud, y siguiendo el llamamiento ético de la Agenda 2030, para no dejar a nadie atrás.    

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¡Comunidades en Acción! El Fondo de Pequeños Proyectos en 2022

El Fondo de Pequeños Proyectos tiene como objetivo contribuir al cambio social por medio del apoyo a las comunidades organizadas. Entendemos que fortaleciendo a estas organizaciones comunitarias, iglesias, organizaciones de base e iniciativas de la economía social y popular podemos contribuir al desarrollo territorial y la construcción de un mundo más justo. El 2022 fue un año marcado por la salida de la pandemia y la vuelta a la actividad comunitaria. Las organizaciones estuvieron enfocadas en la revinculación con la población con la que trabajan, la recuperación de los espacios de participación y con un especial enfoque en las niñas, niños y jóvenes que volvían al encuentro y quienes, como lo mencionamos en un artículo anterior, enfrentaron realidades y retos particulares respecto a su acceso a derechos económicos, espacios de entretenimiento y creación. También observamos que las mujeres, en quienes ha recaído tradicionalmente las tareas de cuidado y que durante el aislamiento de la pandemia vieron esto intensificado, se han reunido de nuevo para compartir saberes, intercambiar ideas, aprender nuevas formas de producción y producir en conjunto, reconstruyendo los espacios de participación comunitaria, productiva y política; lo cual replantea, desde el corazón de las comunidades, sus formas de desarrollo. «En 2023 vamos a continuar con los apoyos y será para CREAS un año esencial para reflexionar y recoger aprendizajes. Haremos una evaluación del impacto y los efectos del Fondo de Pequeños Proyectos en los últimos años, en conjunto con las organizaciones partícipes, lo cual nos permitirá planificar nuestras acciones e intenciones para los próximos años» – Rosaura Andiñach Coordinadora Fondo de Pequeños Proyectos CREAS Seguimos conversando en redes sociales: Facebook: @CreasLAC Instagram: @Creas_LAC LinkedIn: CREAS – Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio Twitter: @CreasTwitt  

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