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La tiendita migrante: un espacio de integración y sustentabilidad para emprendedores migrantes

El Bloque de Trabajadores Migrantes – BTM- nació en 2017 como respuesta a una modificación de la Ley Nacional de Migraciones que permitía expulsar en 72 horas a cualquier persona migrante por condenas no firmes. Se unieron, entonces, organizaciones y colectividades de migrantes de distintos países y como iniciativa del Bloque lanzaron la campaña Migrar no es delito. El Bloque creció y empezaron a dar asesorías legales en distintos barrios de Buenos Aires, y a la fecha continúan su trabajo en articulación con otras organizaciones civiles y estatales para la defensa de los derechos de las personas migrantes. La Tiendita migrante: su historia   La Tiendita Migrante es una iniciativa que nació en 2020 en el contexto del confinamiento por la pandemia de Covid-19. Surgió como una respuesta a la urgente necesidad de generar ingresos para los migrantes. Muchos de ellos, principalmente vendedores ambulantes senegaleses, se vieron imposibilitados de trabajar en la vía pública debido a las restricciones sanitarias. Lo que comenzó como la venta de “Kits Antirracistas” compuestos por remeras, barbijos y alcohol en gel se transformó en lo que hoy es la tiendita. Con el levantamiento de las restricciones por la pandemia, los vendedores y muchos trabajadores volvieron a las calles. La tiendita estuvo en pausa hasta el año pasado. En 2024, en un nuevo contexto político y económico, los artesanos integrantes del BTM respondieron a la necesidad de generar más ingresos y vieron en el espacio del Bloque una oportunidad. La tiendita 2.0   La tiendita evolucionó. Ahora es en un espacio multifacético donde ocho emprendedores de diferentes nacionalidades, incluyendo Colombia, Venezuela, Bolivia, México y Chile pueden comercializar una diversidad de productos; desde artesanías y joyería, hasta cosmética natural y cerámicas. La tienda 2.0 como la llaman quienes la integran, nació de exponer sus productos en una mesa recuperada de calle y en cajones de madera. Todo esto en el local del Bloque de Trabajadores Migrantes, ubicado en el barrio Monserrat en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. “La tienda mutó. Siempre nos pasa eso, como que una cosa que en principio pensamos para solucionar un tema, al final nos termina ayudando a resolver otros. Lo importante es no perder esas herramientas y seguir alimentándolas”. Corina Rojo, mexicana, Coordinadora Comisión Socio-productiva BTM La tiendita y la Economía Social y Solidaria   Con el nuevo modelo de negocio nació también la comisión socio productiva. Un área en donde impulsan proyectos productivos de trabajo como Tiendita Migrante. Esta comisión fue la encargada de presentar este año al Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS la propuesta para mejorar la tiendita. El proyecto tiene como objetivo proporcionar un espacio físico adecuado para la organización y desarrollo de la economía social de los migrantes, así como fortalecer la infraestructura y los recursos necesarios para que los emprendedores puedan exhibir y vender sus productos de manera digna y sostenible. Con la adquisición de mesas, gazebos, y equipos de serigrafía y estampado, la Tiendita Migrante no solo mejora su capacidad operativa, sino que también crea un fondo común que garantiza la continuidad del proyecto. Además de las ventas en el local, la Tiendita Migrante se expande a través de ferias al aire libre y ventas a través de redes sociales, lo que permite ampliar el margen de comercialización y participar en espacios que fomentan la difusión de los emprendedores migrantes. Esta estrategia de comercialización se articula con otras organizaciones de la economía social y solidaria del Gran Buenos Aires, creando redes de intercambio y circulación. “La idea es apoyarnos un poco en nuestro trabajo, darnos a conocer. Yo al ser artesana siempre, como que a veces tenía un poco la idea que los migrantes que no vienen a estudiar o a hacer alguna carrera profesional, o vienen a limpiar casas o a hacer trabajo de albañilería. Hay toda una rama de migrantes que se dedican al arte, que es muy grande y no hay apoyo en ningún lado. Y esto es un poco el apoyo que nosotros les brindamos, que puedan exhibir sus trabajos, poder tener alguna calidad laboral que obviamente no le soluciona la vida a nadie, pero es el principio de algo” Corina Rojo, mexicana, Coordinadora Comisión Socio-productiva BTM Serigrafía para difundir ideas   Con el apoyo de CREAS, el BTM compró implementos para hacer serigrafía. De ahí nació también una nueva comisión. Esta nueva comisión de serigrafía se encarga de brindar talleres de esta técnica en el espacio del bloque a las personas que la quieran aprender. Además, se une con la comisión territorial. Esta comisión funciona bajo un esquema de consultoría en el que los miércoles y viernes puede acercarse al espacio del BTM cualquier persona que tenga un problema que la afecte como migrante. El objetivo es facilitar a las personas migrantes el acceso a sus derechos. También hacen jornadas de estas consultorías en los barrios con más población migrante con algún grado de vulnerabilidad como la villa 1-11-14. “Esto también es una herramienta de difusión de ideas que tenemos, combinar esa parte territorial con la serigrafía. Empezar a hacer intervenciones callejeras, a posicionarnos como un sujeto político, y hacer eso visible también, enviar mensajes en la calle. Venimos también a eso, a aprender en el taller, como tener un medio de producción, pero también una herramienta para aprender algo que también pueda ser después una salida para nosotros, para sostener el espacio, y que nos permita comunicar cosas” Daniela, colombiana, integrante de la Comisión territorial El Fondo de Pequeños Proyectos es una de nuestras herramientas para apoyar iniciativas como la del Bloque de Trabajadores Migrantes, en las que las organizaciones se fortalecen internamente al mismo tiempo que trabajan por generar oportunidades que garanticen una mejor calidad de vida a las personas en las comunidades de las que forman parte.

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La Fundación Multipolar y su compromiso con las personas en situación de calle, una propuesta de inclusión social

La Fundación Multipolar es una organización comprometida con mejorar la vida de personas en situación de vulnerabilidad extrema. Desde su creación, ha trabajado en la implementación de programas que promueven la inclusión social y laboral de aquellos que se encuentran en situación de calle o en riesgo de quedar sin hogar en Buenos Aires. Es un espacio de contención, socialización y aprendizaje. Dado el contexto económico y social actual en Argentina, la situación de vulnerabilidad se ha profundizado. Para las personas en situación de calle buscar trabajo siempre es un gran desafío, pero ahora lo urgente es poder alimentarse, por eso algunos buscan un trabajo para sostenerse y mejorar su vida, pero sin resultados dada la actual situación del país. Este año, para hacerle frente a la situación, con el apoyo del Fondo de Respuesta Rápida de CREAS, Multipolar puso en marcha el proyecto Betsaida. Betsaida tiene como objetivo generar oportunidades de empleo y sensibilizar al sector privado sobre la situación de esta población; abordar de manera integral los desafíos a los que se enfrentan las personas en situación de calle, con el propósito de construir un sistema que facilite la seguridad alimentaria de esta población. Para esto, la Fundación Multipolar se propone sensibilizar a 27 empresas del Área Metropolitana de Buenos Aires sobre la problemática de las personas en situación de calle. Generar ingresos para 35 participantes de sus programas de inclusión laboral mediante un sistema de producción y venta de productos para sustentar la compra de alimentos en el Centro de Formación para el Trabajo de su sede de San Martín, provincia de Buenos Aires; y asegurar que 120 personas sin techo puedan recibir alimentos de calidad. El proyecto busca intervenir en varias áreas al mismo tiempo, con la esperanza de generar efectos positivos en distintos aspectos de la vida de los usuarios del programa, como los llaman desde Multipolar. Estos aspectos incluyen: La problemática alimentaria: asegurar los alimentos es una prioridad para Multipolar. Muchas de las personas que participan en sus programas de formación para el empleo están en una situación tan precaria que no pueden pensar en nada más que en su próxima comida, lo que disminuye su capacidad para adquirir nuevas habilidades. La movilización del sector privado: la fundación busca involucrar a empresas de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, en sus iniciativas, tanto a través de la sensibilización como mediante la venta de productos y servicios para financiar sus programas. La sustentabilidad del programa: para garantizar que el apoyo alimentario no se interrumpa por falta de recursos, Multipolar ha diseñado un sistema de generación de ingresos a través de la venta de productos y servicios, aprovechando su red de contactos en el sector privado. Multipolar ya fabrica regalos que compran empresas del sector privado además de la entrega de frutas, snacks saludables, y agasajos para días festivos producidos por personas que participan de sus programas de inclusión social y laboral. Con el proyecto Betsaida también quieren identificar nuevos productos y oportunidades que sirvan para ampliar la oferta y las posibilidades laborales para los usuarios. Este modelo genera ingresos para los usuarios y la fundación, a la vez que proporciona una ocupación digna y significativa, permitiéndoles integrarse en la sociedad de manera más efectiva. Como Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio a través de nuestro Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de los Efectos de la Pandemia, buscamos aportar a proyectos como Betsaida que respondan de manera eficaz a las necesidades de las personas en situación de vulnerabilidad. Seguimos conversando en redes sociales: Facebook: @CreasLAC Instagram: @Creaslac LinkedIn: CREAS – Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio Twitter: @CreasLAC

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Consciente colectivo, formación socio-ambiental para el futuro

Consciente Colectivo nació de la iniciativa de un grupo de jóvenes que durante la pandemia se preguntaron cómo generar transformaciones reales y concretas a las problemáticas que necesitan cambios urgentes. Es un espacio que busca, desde el trabajo colectivo, el activismo y la militancia socio-ambiental, incidir en políticas públicas y en la conciencia social y así garantizar derechos y una vida justa y digna para la población argentina. “La idea nace de pensar como jóvenes cómo vamos a intervenir en la agenda política, en las formas de relacionarnos entre nosotros y con la naturaleza. Pensar distintas formas de afrontar las crisis climáticas en el sur global teniendo en cuenta que Argentina produce menos del 1% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y cómo podemos intervenir para que existan políticas de adaptación al cambio climático. Para que todos vivamos bien debemos pensar en infraestructura urbana, que es medio ambiental, en las formas de producción y consumo de alimentos en las grandes ciudades, todo esto es transversal a lo social. Las problemáticas sociales, económicas, políticas, culturales, ambientales y climáticas deben abordarse de manera conjunta.” Ariana Krochik, Cofundadora de Consciente Colectivo Desde mayo de este año, Consciente Colectivo lleva adelante un proyecto de formación interna sobre militancia de políticas públicas en materia socio-ambiental, el cual presentaron en la última convocatoria y ha sido apoyado por el Fondo de Pequeños Proyectos CREAS. La formación de la que participan 30 jóvenes que forman parte del colectivo, consta de dos talleres presenciales y diez virtuales en los que se están educando en incidencia, comunicación y educación socio-ambiental. El objetivo es que es a partir de estos encuentros se elaboren documentos con contenidos que servirán de inducción para quienes se sigan sumando a esta colectividad. De Consciente Colectivo participan jóvenes de otras organizaciones de todo el país, y la formación funciona también como espacio de intercambio de experiencias. Se espera que más adelante los contenidos que están creándose sean replicados en sus organizaciones y queden establecidos como una instancia de aprendizaje. “El desafío que tenemos ahora es repensar cómo seguir incidiendo políticamente que no sea a través del Congreso. La educación, generar capital político y formar una ciudadanía más consciente que a futuro pueda intervenir, creemos que son las claves” Ariana Krochik Durante los próximos días, Consciente Colectivo, estará participando de la L-COY2024 Cumbre Climática de las Juventudes de las Naciones Unidas, que se llevará a cabo en Santiago del Estero, Argentina. Este evento reúne jóvenes entre los 15 y 35 años que forman parte de diferentes organizaciones ambientales y sociales, y los invita a debatir y pensar juntos posibles soluciones a las problemáticas socio-ambientales del presente en la región, en medio del contexto global. Desde CREAS, a través del Fondo de Pequeños Proyectos, apoyamos iniciativas en las que, mediante el fortalecimiento de las capacidades de las organizaciones, se formen también individuos con las herramientas necesarias para asumirse como agentes activos del cuidado de la Casa común y la vida digna.   Más sobre el Fondo de Pequeños Proyectos   Cruz del Sur: arte para la prevención de violencias   El patio de las rosas: formación y economía solidaria por y para mujeres Liderazgo juvenil y recambio generacional: la experiencia del CC Belén Diez proyectos por y para mujeres apoyados con el Fondo de Pequeños Proyectos CREAS Seguimos conversando en redes sociales: Facebook: @CreasLAC Instagram: @Creas_LAC LinkedIn: CREAS – Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio Twitter: @CreasTwitt

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La construcción del Barrio Norita Cortiñas y el poder de la unión en tiempos de crisis

El barrio Norita Cortiñas se encuentra en la localidad de Guernica, al sur del Gran Buenos Aires. Su existencia es un ejemplo concreto e inspirador de organización social para la garantía de derechos y la vida digna. Desde 2020, sesenta familias han atravesado un intenso proceso de recomposición social, sorteando los duros efectos de la pandemia por COVID-19 que hasta hoy amenaza sus derechos básicos, incluso el derecho a una vivienda. En tiempos difíciles es la unión la que hace la fuerza y para estas familias ha sido la oportunidad de ser escuchadas y protegidas en un contexto que las invisibilizaba. En el futuro, será también mantenerse unidas y organizadas el desafío que podrá garantizar el éxito de su proyecto de construcción barrial, que desde ya está realizándose con amor y empeño. El barrio Norita Cortiñas es uno de los proyectos que estamos apoyando este año con el Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de los Efectos de la Pandemia. Más adelante lo contamos. El contexto Los estragos causados por el Covid y el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) decretado por el Gobierno Nacional incluyeron, no solo la afectación de salud de la población en sus efectos inmediatos, sino una enorme cantidad de rezagos que se sumaron unos con otros. Muchas personas perdieron sus trabajos y fuentes de ingresos y no pudieron seguir pagando el alquiler de sus viviendas, por lo cual se vieron obligadas a convivir con familiares y amistades hasta que la situación se hizo insostenible y se vieron obligadas a buscar opciones más radicales para garantizarse un techo. Fue este el caso de dos mil familias en la localidad de Guernica, al sur del Gran Buenos Aires, que decidieron ocupar tierras para resolver esta situación de estricta supervivencia. Por supuesto, la situación no fue nada fácil y representó una serie de enfrentamientos y escenas violentas con la policía. Este conflicto llevó varias semanas de diálogos en medio de un clima de tensión que se acentuaba con los riesgos sanitarios. En medio de la violencia, un grupo de familias se organizaron de manera autónoma para cubrir las necesidades básicas como alimentación, salud, cuidado colectivo, con lo cual organizaciones sociales, universidades y asociaciones civiles se interesaron en el proceso y empezaron a brindar acompañamiento a unos 60 grupos familiares. A pesar de los avances, a finales del año 2020 estas fueron desalojadas del terreno tomado. Este grupo de familias, con el apoyo de los varios actores intervinientes en el proceso, logró negociar una relocalización y así empezó, entonces, otro proceso de organización. En abril de 2021 conformaron la asamblea por Tierra y Vivienda Zona Sur, que más tarde sería una cooperativa y que en 2022 pasaría a ser el Barrio Comunitario Norita Cortiñas, tras el apadrinamiento del premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Con las orientaciones técnicas del Taller Libre Proyecto Social (dependiente de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA) y de modo participativo comenzaron las principales tareas de gestión del terreno como la división de predios y las futuras conexiones eléctricas y de agua. Con el esfuerzo y acuerdo comunitario las familias se organizaron, y con el apoyo de la Organización Civil El Galpón Cultural, y otras organizaciones más lograron hacer una compra comunitaria de un terreno en el que habitarán 56 familias con posibilidades de pagos accesibles para cada una de las familias. Sumando esperanza Tras la gestión participativa del territorio y gracias a la organización del barrio por medio de asambleas, se planifica el barrio, que se proyecta para contar con espacios verdes, plazas y salones de uso comunitario. En marzo de este año solicitaron el apoyo del Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de Efectos de la Pandemia de CREAS para la construcción de su Salón de Usos Múltiples. No podría ser una casualidad que la primera construcción sea un Salón Comunitario. Se parte del centro, del encuentro, para continuar beneficiando el bien común. Todas las familias del barrio serán parte del proceso a través de las mingas (una palabra de origen quechua que referencia al trabajo comunitario y solidario en común entre vecinos) y el plan parte de los conocimientos que tienen unas pocas familias y que será también una oportunidad de capacitación en autoconstrucción y mantenimiento de vivienda, lo que deriva en un fortalecimiento general de capacidades colectivas e individuales. El barrio está pensado por y para las familias, con una lógica de sustentabilidad ambiental y social. La base es la organización comunitaria, la toma de decisiones, la planificación compartida y la acción colectiva. El salón será lugar de encuentro y formación que en su condición de usos múltiples servirá para otras necesidades como el almacenamiento de materiales e incluso espacio de juego para las infancias, entre otros. Una vez terminado, tendrán lugar allí las asambleas barriales que se hacen dos veces al mes en las que las familias toman decisiones sobre los avances del barrio que se está construyendo. También se espera que sea un espacio de estudio, trabajo y ocio para quienes lo necesiten y para plantear más actividades pensadas para los niños, niñas y adolescentes del barrio. Las familias del barrio trabajan con el apoyo de organizaciones como la Cooperativa de Producción Agroecológica (COPA), Casa de la Niñez y la Juventud (CNJ), Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), Fundación Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), Sol Lírica, Taller Libre Proyecto Social y equipo docente del Seminario “Claves Geográficas del problema habitacional Argentino” del departamento de Geografía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), las cuales aportan su conocimiento y trayectoria para dar soluciones a problemáticas habitacionales como la conexión a servicios básicos como luz y agua, o a conflictos sociales que pueden aparecer en el proceso. “La idea es que el barrio sea distinto a lo que conocemos, que sea algo comunitario. Fue la forma que encontramos para solucionar el problema habitacional, una de las formas de salida. Si no hubiéramos hecho esto

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El patio de las rosas: formación y economía solidaria por y para mujeres

En 2016, en Lomas de Zamora, zona sur del conurbano bonaerense, un grupo de mujeres se juntaron con el objetivo de mejorar su calidad de vida y la de sus familias. Organizaron entonces un Nodo de consumo responsable. Así, desde ese año hasta el presente, cada quince días realizan compras colectivas de verduras agroecológicas y otros alimentos producidos por pequeños emprendimientos de la comunidad. El grupo se hizo más grande con el tiempo, se sumaron más mujeres con distintas realidades y conocimientos. Se empezaron a generar vínculos afectivos y lazos de solidaridad y pertenencia con la agrupación que hoy impacta a 200 familias. Así mismo, conforme pasaban los encuentros se dieron los espacios para expresar las problemáticas de las mujeres, niños, niñas y adolescentes de la comunidad, con lo cual se decidieron a crear espacios y articular redes con otras instituciones y organizaciones en busca de las soluciones. En 2018, mientras buscaban cómo fortalecerse y seguir creciendo como agrupación, conocieron el Fondo de Pequeños Proyectos CREAS y a finales de 2019 presentaron un primer proyecto al que llamaron “Del pasillo al patio” y desde entonces mantienen una relación cercana con CREAS a través del FPP. El Fondo de Pequeños Proyectos es una herramienta con la que contamos para acompañar y fortalecer el trabajo comunitario de iglesias, redes, organizaciones e iniciativas de economía social y solidaria como El Patio de las Rosas.   Del pasillo al patio   Con este primer apoyo del Fondo de Pequeños Proyectos, la agrupación compró equipamiento para el almacén del Nodo y la feria solidaria de la que participan: balanzas, carrito para transportar mercadería y estantes que hicieron más cómodas y prácticas las ventas. Por otro lado, empezaron a ofrecer talleres de soberanía alimentaria. Estos talleres se ofrecieron de manera gratuita para las mujeres que formaban parte de la agrupación y no fueron pagos para las talleristas. Durante la pandemia siguieron adelante, y los talleres se hicieron por zoom. Escritura y serigrafía La serigrafía es una técnica de impresión en el método de reproducción de documentos e imágenes sobre cualquier material, que consiste en transferir una tinta a través de una malla tensada en un marco que deja o no pasar la tinta en cada área gracias al uso de barniz. Imagen ilustrativa, Positivos© Teniendo en cuenta la experiencia del primer proyecto con el FPP CREAS y saliendo de la pandemia, presentaron una nueva propuesta al Fondo, esta vez para capacitación y compra de equipamiento para serigrafía. Y con el nuevo espacio equipado ofrecieron los talleres, que también incluyeron de ilustración. Con estas técnicas y partiendo de lo escrito por ellas mismas en los Talleres previos de Escritura Creativa, las mujeres crearon el Libro de las Mujeres del Patio, de cuyo primer tiraje ya se han vendido y circulado todos los ejemplares. Esa experiencia con la serigrafía del libro sirvió para luego compartir la formación en esta técnica con más mujeres de la comunidad, y continuar generando propuestas formativas y productivas para las mujeres. De las Ferias en el Nodo a la Cooperativa. Con cada evento y proyecto se fueron sumando más mujeres a la organización y emprendedoras a la feria solidaria. Actualmente son 30 mujeres emprendedoras que conforman la feria y venden sus productos quincenalmente en el Nodo de consumo. En el Nodo, donde se abastecen alrededor de 200 familias de la comunidad, lo principal es la confianza. No hay una persona encargada de comprar, cada quien toma los productos que necesita y hace la transferencia o pone el efectivo en la caja.  “Este primer proyecto nos fortaleció como grupo, y pudimos establecernos en la comunidad y con lo que queremos hacer. El Patio de las rosas es una agrupación de comercialización, producción y enseñanza” Laura Orsi, coordinadora de la agrupación En los primeros meses de este año, lograron establecerse como Cooperativa con doce mujeres trabajadoras. El libro de las mujeres del patio     Con el grupo consolidado y buscando una forma de valorizar los conocimientos que hay al interior del grupo al mismo tiempo que beneficiaban a otras mujeres, produjeron un libro con el objetivo de generar una nueva forma de empoderamiento económico para ellas. Para llegar a producir el libro, diez mujeres pasaron por varios talleres: escritura creativa, ilustración, serigrafía y encuadernación. Estos talleres, por los que las talleristas recibieron pago, los impartieron mujeres que ya eran parte de la agrupación. Karina Montero, a quien conocen como Peti, empezó siendo consumidora de la feria solidaria, ahora es la profesora del taller de serigrafía. “El proyecto del libro nos animó a compartir lo que ya sabíamos con otras compañeras y algunas ahora también estamos dando talleres por fuera del Patio, nos quedó la experiencia y la seguridad para hacerlo. Así generamos otros ingresos con nuestros conocimientos” Karina Montero Las diez mujeres que durante seis meses se capacitaron gratuitamente en los talleres de formación, son en su mayoría mujeres que se encargan de las tareas de cuidados del hogar. El proceso de producción del libro les dio un espacio para ellas, para encontrarse con otras y aprender nuevas habilidades con las cuales pueden generar un ingreso propio. «Fueron espacios propios para la creación de cada una. Para pensar en poner límites en lo cotidiano y poder desarrollarnos» «Reconocer que lo que le pasa a una nos pasa a todas, pudimos reconocer que en la rutina diaria se puede buscar inspiración y la frustración puesta en común puede servir de inspiración» «Compartimos nuestras historias, las historias de nuestras ancestras, nuestros deseos y nuestros sueños» «Aquí nos sostuvimos, nos convocamos, nos buscamos, nos recordamos que todas y cada una tienen un lugar y son una presencia absolutamente necesaria para el común» Testimonios de algunas mujeres que aportaron en la creación de ‘El libro de las mujeres del patio’. Con los talleres de escritura creativa, ilustración y serigrafía, concretaron el contenido de lo que sería el libro físico. Hicieron un primer evento en donde expusieron sus ilustraciones y leyeron los textos a la comunidad. Con el apoyo

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Encuentro de intercambio de experiencias de asistencia alimentaria

El pasado 20 de abril, organizaciones de la sociedad civil e iglesias de Argentina, participaron del Encuentro ecuménico de intercambio de experiencias: ayuda alimentaria en tiempos de crisis. El encuentro, vía zoom, tuvo como objetivo compartir los desafíos, oportunidades y actividades que están teniendo las organizaciones que ofrecen asistencia alimentaria en sus comunidades, para hacer frente a la situación actual de emergencia. Con estos encuentros CREAS busca abrir espacios de intercambio y formación con los que se fortalecen las iglesias y organizaciones en sus capacidades para brindar una mejor respuesta a las necesidades en las comunidades, mejorar las condiciones del trabajo y la calidad de vida en los territorios. “La respuesta ante la emergencia parte de una espiritualidad y del amor al prójimo, de poder poner en el ámbito público y político los temas que afectan la calidad de vida de las personas. Debemos aprender unos de otros, articular acciones y actuar juntos para poner estos temas sobre la mesa. Caminar juntos en un contexto desafiante. Poder fortalecer acciones y articular miradas, voces y acciones.” Horacio mesones, director ejecutivo de CREAS Los y las participantes del encuentro, pudieron conversar y encontrar puntos en común en sus experiencias como la dificultad para la obtención de fondos y la necesidad de redistribuir y priorizar los recursos económicos y humanos que tienen actualmente. Igualmente, expresaron que, ante la emergencia ha sido necesario revisarse internamente y también en red, ser creativos y trabajar más de cerca con las comunidades y otras organizaciones para poder continuar. “Encontramos muchos desafíos y pocas oportunidades. Pero llegamos a la conclusión de que tenemos que pensar en red y ofrecer recursos, compartirlos. Trabajar en ecumenismo como hermanos y hermanas cristianas” Natalia Ochoa, Iglesia Evangélica Metodista Argentina Participaron del encuentro: Asociación Civil Nuevo Sol – Gran Buenos Aires Fundación Multipolar, San Martín – Buenos Aires Asociación Civil Siluva, Villa Elisa – Buenos Aires Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata, Flores- Buenos Aires Iglesia Evangélica Metodista Argentina, Gran Buenos Aires Merendero Ricitos de Oro, Salta Durante el encuentro se presentaron dos experiencias que CREAS ha acompañado. Por un lado, el proyecto de Cocinas Eficientes que lleva adelante la asociación civil Ingeniería sin fronteras junto a otros actores, con apoyo de nuestro Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de Efectos de la Pandemia. Y, por otra parte, la experiencia de articulación para la comercialización, logística y distribución de alimentos del programa de Incubación social de la Universidad de Quilmes junto a organizaciones de economía social y solidaria.

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Jornada de aprendizajes e Intercambio en el proyecto Cocinas eficientes a leña

El pasado 13 de abril, en la Universidad Nacional de La matanza (UNLaM), se llevó a cabo el Encuentro de cocineras, una jornada de aprendizajes e intercambio del proyecto “Cocinas eficientes a leña” que adelanta Ingeniería sin Fronteras junto con La Poderosa, Hacono Estufas y la UNLaM, y con el apoyo del Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de los Efectos de la Pandemia de CREAS. Durante la mañana del sábado, 30 cocineras de diez comedores comunitarios conocieron de cerca el funcionamiento de las cocinas eficientes a leña con las que próximamente serán equipados sus comedores y gracias a este encuentro pudieron conocer la experiencia de cocineras de otros barrios que ya usan estas tecnologías. Este proyecto se reafirma en la importancia del intercambio para el fortalecimiento de las organizaciones y las personas. “Nosotras tenemos un comedor en el que cocinamos para 345 personas, 50 familias. Antes para cocinar teníamos que llegar a las cinco de la mañana para al mediodía tener la comida. Hoy a las ocho de la mañana entramos a cocinar y a las 11:30 am ya tenemos los almuerzos. Sólo con un cajoncito de madera cocinamos para esas personas. Es una bendición tener esta cocina” Yanina, Merendero El árbol de las cosquillas. “Tenemos un merendero que empezamos en 2017, desde la pandemia que nos golpeó a todos, empezamos además a repartir viandas y asistir a más familias. Estamos orgullosas porque la cocina nos da una mano muy grande y podemos atender a más chicos, cada vez vienen más personas y ahorramos un montón de tiempo. Podemos hacer otras cosas” Nélida, Merendero Barrio Alberdi El uso de las cocinas eficientes a leña les permite a los comedores reducir los costos para la producción de los alimentos, cocinar más rápido y con menor impacto ambiental. El objetivo principal del proyecto es garantizar la seguridad alimentaria de 3500 personas de diez barrios del Área Metropolitana de Buenos Aires. “Esta iniciativa, que apoyamos desde el Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de Efectos de la Pandemia, reúne varios elementos, aspectos de salud, seguridad alimentaria, y elementos vinculados a lo comunitario: que es lo que más nos interesa fortalecer desde CREAS. Se aborda uno de los desafíos de nuestra realidad actual en la que se han incrementado los niveles de pobreza. Este proyecto aporta no sólo a que varios comedores puedan cocinar mejor sino que impacta también en la vida de quienes cocinan. Es un proyecto innovador en cuanto al uso de la tecnología en clave social. Busca generar nuevos aprendizajes y saberes en las comunidades que una vez apropiados pueden tener una mejor calidad de vida” Jorge Fernández, coordinador del FRR-MEP Para CREAS, es esencial el apoyo al esfuerzo conjunto las organizaciones en pro de mejorar la calidad de vida y transformar la realidad de las personas, fortaleciendo sus capacidades como comunidad. El proyecto Cocinas Eficientes, apoyado por nuestro Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de los Efectos de la Pandemia se implementará hasta septiembre de 2024; aquí más detalles.

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Las Chicuelas del Ritmo, mujeres líderes construyendo comunidad

El Centro Educativo Comunitario Ramón Carrillo, ubicado en el barrio del mismo nombre al sur de la Ciudad de Buenos Aires, es un espacio de referencia en donde la comunidad encuentra respuesta a sus necesidades de recreación y cultura. Las mujeres del barrio manifiestan la dificultad para encontrar espacios donde compartir, formarse y tener momentos de sano ocio, pues son ellas las que se ocupan de las tareas de cuidado del hogar y de sus hijos. Buscando ese espacio, en el taller de baile que ofrece el centro, varias mujeres conformaron el grupo “Las Chicuelas del Ritmo”. Las chicuelas, como se llaman a sí mismas, se reúnen desde 2009 todos los viernes, en un espacio donde pueden compartir y poner en palabras sus vivencias. Entre mates, bizcochos ritmos y coreografías, las chicuelas se escuchan y acompañan. En 2021, con el apoyo del Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS, equiparon y acondicionaron el salón de baile. Un espacio que compartían con las niñas y adolescentes de Circrobacia, el taller de gimnasia y arte circense que ofrece el centro comunitario. Con este apoyo de CREAS, además hicieron salidas al teatro para nutrirse de otras propuestas culturales. “La propuesta de Chicuelas es que puedan participar sin los hijos y sea un tiempo para ellas mismas. Empezaron a delegar el cuidado de los niños en padres, familiares o vecinas para ese momento de la semana. Las animó a darse ese espacio. En el grupo no sólo bailamos y hacemos ejercicio, que son actividades generalmente destinadas a los chicos y cuando crecemos las dejamos de hacer, sino que nos permitimos hablar del 8M, hacer salidas culturales o tenemos espacios de lectura. Eso les abrió a estas mujeres un mundo desconocido para ellas” Carolina Sobral, profesora de danza Un deseo que tenían desde hace varios años era mejorar el salón de ensayo para sentirse más cómodas y fortalecer el trabajo artístico. Al recibir el apoyo, éste se convirtió en un objetivo por el que trabajaron en equipo. Tanto las mujeres “históricas” del grupo, como las que se habían unido pocos meses antes, en compañía de sus familiares y allegados, formaron parte del acondicionamiento del espacio. Este trabajo colectivo fortaleció los vínculos. Se evidenció mayor sentido de pertenencia a “las chicuelas del ritmo” y al Centro Comunitario Ramón Carrillo entre las mujeres que participaron. Con los cambios el taller de baile se potenció como un espacio de encuentro, acompañamiento y contención, en donde las mujeres encuentran resoluciones conjuntas ante problemáticas que puedan surgir y de empoderamiento para vivir mejor. “No es solo ir a una clase y volver a su casa. Muchas de ellas a partir de conocerse en el espacio del taller se hicieron amigas y empezaron a compartir el cotidiano y, hoy por hoy, me cuentan que se van de vacaciones juntas, se animan a viajar juntas a sus países: por ejemplo volver a Paraguay. Se crearon vínculos, van a sus cumpleaños, se organizan fiestas sorpresas entre ellas. Las fortaleció individual y colectivamente; la participación en Chicuelas les dio un abanico de oportunidades. Lo celebramos como institución y como agentes del estado que garantizan el derecho al esparcimiento, la recreación y el tiempo libre” Carolina Sobral A lo largo de sus dos décadas de existencia, el Fondo de Pequeños Proyectos – FPP CREAS ha apoyado numerosos proyectos artísticos, culturales y deportivos. Los espacios destinados al ocio y la recreación suelen quedar marginados al abordar las necesidades de las comunidades vulnerables, y muchas veces se quedan sin la oportunidad para ampliarse, crecer y transformarse. CREAS se compromete con iniciativas de este tipo, especialmente destinadas a mujeres y niñas, pues estamos convencidos de que desempeñan un papel fundamental en la construcción comunitaria y la creación de nuevos vínculos sociales. Además, reconocemos su impacto significativo en la subjetividad de las participantes: fortalecen el autoestima, amplían las redes sociales y contribuyen a una vida más saludable en todas sus dimensiones. La existencia de un espacio como «Las chicuelas del ritmo» es el resultado tangible de la organización comunitaria. Estos lugares no sólo impulsan la transformación personal de quienes los frecuentan, sino que también fomentan una distribución más equitativa del tiempo y el trabajo, promoviendo así una comunidad más justa y equitativa. Desde CREAS somos conscientes del poder transformador que tienen las comunidades al contar con autonomía para su propio desarrollo. Los apoyos que podemos destinar a través de nuestro Fondo de Pequeños Proyectos en lo económico, en capacitación, en la organización de encuentros de articulación e intercambio, tienen el objetivo de propiciar el fortalecimiento de las organizaciones como puntos de encuentro entre las personas para la promoción de la vida digna.

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Derecho al agua y alimentación saludable en Chaco

La larga sequía que sufrió hasta el año pasado Argentina afectó a vastas zonas del país y las comunidades rurales de la provincia de Chaco se vieron gravemente afectadas. Las complicaciones que surgieron como consecuencia de esta sequía para los sectores vulnerables de la población y las comunidades indígenas que habitan la provincia se vieron amplificadas, además, por los efectos aún presentes de la pandemia del covid-19. Para reivindicar los derechos vulnerados y promover el acceso al agua suficiente y segura, como así también a la salud y bienestar para las Comunidades Originarias de la zona, INCUPO con el apoyo del Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de Efectos de la Pandemia, desarrolló el proyecto Derecho Al Agua Y Alimentación Saludable en las cercanías de San Bernardo, comunidades wichí de Lote 3 y Las Tolderías. La construcción de aljibes para la recolección de agua y la creación de huertas familiares y comunitarias en las cuales sembrar alimentos saludables fueron las acciones con las que la comunidad con el acompañamiento de INCUPO, ha podido tener acceso al agua suficiente y empezar a cambiar sus hábitos nutricionales y así tener una mejor calidad de vida. Las familias de Lote 3 y Las Tolderías fueron protagonistas de la ejecución del proyecto. Los líderes de cada comunidad estuvieron acompañando las decisiones y acciones planeadas. También fueron el vínculo directo con el personal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria – INTA -, Soporte y Alerta Temprana en Eventos Meteorológicos – SATEM- y los intendentes de los municipios de Charata y San Bernardo que acompañaron y fueron actores clave del proyecto, a partir de articularse en la Mesa Local del Proyecto. Por otro lado, los jóvenes participaron activamente cavando y construyendo los aljibes de placa cemento con recolección de agua de lluvia. Las mujeres también construyeron e hicieron parte activa de las capacitaciones en alimentación saludable. Lo construido y logrado   Se construyeron tres aljibes y tres huertas familiares. Además se reemplazaron las cañerías rotas de la bomba de agua de la comunidad de Lote 3. Con esto, 6 familias nuevas han tenido acceso al agua de manera suficiente y 27 familias integraron hábitos de cuidado del agua. Se hizo recambio de los bidones de agua para 30 familias. Con estos bidones las familias hacen la recolección de agua para su día a día. Anteriormente, estos bidones eran reciclados de productos agro tóxicos utilizados por los productores sojeros de la zona. Se hicieron tres huertas familiares y comunitarias. Junto con las capacitaciones brindadas por INCUPO con el apoyo de la Mesa Local del Proyecto, 12 familias incorporan verduras en su alimentación para hacerla más saludable. Algunos aprendizajes   Con el proyecto, las personas de las comunidades de Lote 3 y Las Tolderías, aprendieron sobre su derecho al acceso al agua limpia y suficiente, sobre cuidado del agua y sobre alertas tempranas para poder prevenir y tomar medidas en caso de algún evento meteorológico como una forma de prevenir los efectos de algún desastre en la zona. Además, incorporaron conceptos de alimentación saludable y nuevas recetas. Nuevos aprendizajes en diálogo con su sabiduría ancestral wichí. Por otra parte es de destacar la participación de los jóvenes y mujeres de la comunidad en la toma de decisiones y procesos de organización. La comunidad, en conjunto, ha conversado y buscado soluciones a las problemáticas con las que conviven. Por ejemplo, los desechos agro tóxicos que se vierten en las cercanías de sus territorios y el uso de bidones contaminados para la recolección de agua. Este tipo de proyectos contribuyeron a mitigar algunos de los efectos adversos que la pandemia de COVID-19 dejó en las comunidades, algunos de los cuales se invisibilizan o naturalizan como el aislamiento en la salud mental, el déficit en el acceso a alimentos saludables a un costo razonable, asuntos que se suman a la sequía histórica que afectó al país Para CREAS, la articulación con organizaciones como INCUPO es central para acompañar a las comunidades en la solución de problemáticas que afectan su vida en el día a día (y por ende requieren respuesta inmediata), desde un lugar de autonomía y dignidad que, al integrarlas a largo plazo, sean oportunidades para la vida digna y sumen al cuidado de la Casa Común.

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Rock y Vida para el cuidado de la Creación

Rock y vida, es una organización civil vinculada al Centro Cristiano Nueva Vida – CCNV – . Nació y está presente en Parque Patricios en la ciudad de Buenos Aires, y tiene diferentes áreas de trabajo: salud y centros de testeo, prevención de las adicciones y medio ambiente. A partir de la participación del CCNV en el encuentro sobre diaconía ecuménica organizado por CREAS en 2023, Rock y Vida nos ha abierto las puertas para mostrar su trabajo diaconal para fortalecer el desarrollo territorial y el cuidado del medio ambiente. Conversamos con Francisco Juárez, coordinador de Ambiente, quien nos contó sobre el trabajo de la organización y su aporte en la búsqueda del cuidado de la Creación.   ¿Por qué el CCNV decide tener una organización civil como Rock y Vida?   Como iglesia tener asociaciones civiles como esta es una forma de llegar a todas las personas; creemos el amor a los demás y lo mostramos y aplicamos. No se trata sólo de predicar sino de hacer y proponer diferentes formas de transformar la vida de la gente. Queremos llegar a personas a las que como iglesia no llegamos. Por supuesto que todas las áreas de trabajo tienen que ver con el otro, con lo social, con la transformación, con dar vida, con asistir. Convocamos a profesionales, nosotros somos una iglesia muy grande con 30.000 miembros, por lo cual conectamos con profesionales de todas las áreas, sumando personas que pertenecen a esta comunidad de la iglesia pero también a quienes no, por eso es maravilloso lo que es una Asociación Civil. El área de la salud, por un lado, el ambiente y la salud están absolutamente ligados, porque es imposible poder tener salud sin un ambiente sano, realmente imposible, de hecho la Biblia lo habla y nos explica que cuando destruyamos lo que vamos a tener, vamos a tener lo que estamos teniendo ahora, un desequilibrio absoluto en la Creación. ¿Cuáles son las acciones que hace Rock y Vida para aportar al cuidado de la Creación en comunidad?   Lo primero es que nosotros venimos desde hace muchos años dando talleres sobre Uso racional y eficiente de la energía. Es un buen momento para hablar de eso porque se espera que los servicios suban mucho, además acá en Buenos Aires tenemos cortes de energía en verano e invierno por demanda energética. Este uso de la energía implica que mientras nosotros no tenemos, otros la puedan usar. Entonces nosotros como iglesia, nosotros como asociación civil, nosotros como profesionales, damos estos encuentros abiertos a la comunidad para que vengan a entender y aprender. La gente va a poder llevarse toda esa información, va a poder aprender por ejemplo: Si yo tomo mate, como tomamos habitualmente en Argentina, y yo caliento este termo de agua con electricidad, el mate me sale 16 veces más caro que si lo caliento con gas. Hay hornos eléctricos que consumen hasta 3.000 watts; eso son 400 lamparitas grandes prendidas al mismo tiempo. Entonces informar sobre esto es tarea de las asociaciones civiles y organizaciones que consideren que las cosas pueden ser diferentes. Los talleres que damos en este espacio después van rotando en los 25 lugares que tiene la iglesia en todo el Gran Buenos Aires. Tienen además talleres con salida laboral sustentable, háblame sobre esos…   Todos los años tenemos diferentes talleres de salida laboral. Son 8 talleres anuales que se dan los lunes. Son libres y abiertos a la comunidad, con un bono de contribución muy bajo. La idea es que la gente lo valore y entienda que si queremos seguir teniendo espacios tan maravillosos, abiertos, como este, está bueno valorarlo. Aprendemos a reutilizar. El año pasado dimos cómo hacer riego con agua de lluvia. Además hemos tenido otros talleres prácticos: Energía solar y construcción de paneles solares: con estos damos luz a este espacio en el que estamos. Construcción de bolsas de dormir térmicas para personas en situación de calle: son fáciles y baratas de armar, pesan poco y son ignífugas. Hemos entregado centenares de bolsas cada año. Construcción de ecocooler: se arman a partir de envases de plástico y sirven para reducir la temperatura interior de las casas. Cada quien se lleva el que arma y queda con los conocimientos de la fabricación. La temática de los talleres va rotando cada año. La idea es aprender a reutilizar materiales y hacer productos con valor agregado. Con un kilo de madera puedo hacer algo simple, que no tiene casi valor, como escarbadientes… o se puede hacer un banco como el que hicimos acá entre tres talleres: herrería, carpintería y energía solar. Es un banco en el que se puede cargar el celular. Hacer algo que tenga un valor agregado maravilloso y que aporte un extra a la hora de vender un producto. Entonces siempre todo lo que nosotros enseñamos va ahí en paralelo con páginas, con información, con todo lo que ellos pueden tomar de diseño, de técnica, de modernización, de herramientas, para que no quede simplemente en un tejido artesanal hogareño, sino que puedan volar y crear si quieren. También les damos herramientas para que puedan hacer difusión y comercializarlo si desean. Ustedes reciben materiales y los separan, contame un poco de ese proceso   Tenemos ocho productos que recibimos. Los separamos y con algunos de ellos empezamos a hacer algunos productos. Hacemos bolsas que son 65% de material reciclado y estamos en proceso de que ese porcentaje aumente. La idea es hacer cosas que necesitamos en el día a día, como las bolsas de basura que igual vas a comprar en otro lado pero si compras estas, además estás apoyando una causa preciosa. Nosotros hacemos la investigación y tenemos convenios con empresas que las fabrican, nosotros entregamos los materiales y ellos producen. También tenemos convenios con empresas que nos compran las bolsas. Muchas familias de la comunidad del barrio y la iglesia traen los materiales, y así otra persona los ve y también traen, se va aumentado la cantidad. La última

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