medio ambiente

Consciente colectivo, formación socio-ambiental para el futuro

Consciente Colectivo nació de la iniciativa de un grupo de jóvenes que durante la pandemia se preguntaron cómo generar transformaciones reales y concretas a las problemáticas que necesitan cambios urgentes. Es un espacio que busca, desde el trabajo colectivo, el activismo y la militancia socio-ambiental, incidir en políticas públicas y en la conciencia social y así garantizar derechos y una vida justa y digna para la población argentina. “La idea nace de pensar como jóvenes cómo vamos a intervenir en la agenda política, en las formas de relacionarnos entre nosotros y con la naturaleza. Pensar distintas formas de afrontar las crisis climáticas en el sur global teniendo en cuenta que Argentina produce menos del 1% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y cómo podemos intervenir para que existan políticas de adaptación al cambio climático. Para que todos vivamos bien debemos pensar en infraestructura urbana, que es medio ambiental, en las formas de producción y consumo de alimentos en las grandes ciudades, todo esto es transversal a lo social. Las problemáticas sociales, económicas, políticas, culturales, ambientales y climáticas deben abordarse de manera conjunta.” Ariana Krochik, Cofundadora de Consciente Colectivo Desde mayo de este año, Consciente Colectivo lleva adelante un proyecto de formación interna sobre militancia de políticas públicas en materia socio-ambiental, el cual presentaron en la última convocatoria y ha sido apoyado por el Fondo de Pequeños Proyectos CREAS. La formación de la que participan 30 jóvenes que forman parte del colectivo, consta de dos talleres presenciales y diez virtuales en los que se están educando en incidencia, comunicación y educación socio-ambiental. El objetivo es que es a partir de estos encuentros se elaboren documentos con contenidos que servirán de inducción para quienes se sigan sumando a esta colectividad. De Consciente Colectivo participan jóvenes de otras organizaciones de todo el país, y la formación funciona también como espacio de intercambio de experiencias. Se espera que más adelante los contenidos que están creándose sean replicados en sus organizaciones y queden establecidos como una instancia de aprendizaje. “El desafío que tenemos ahora es repensar cómo seguir incidiendo políticamente que no sea a través del Congreso. La educación, generar capital político y formar una ciudadanía más consciente que a futuro pueda intervenir, creemos que son las claves” Ariana Krochik Durante los próximos días, Consciente Colectivo, estará participando de la L-COY2024 Cumbre Climática de las Juventudes de las Naciones Unidas, que se llevará a cabo en Santiago del Estero, Argentina. Este evento reúne jóvenes entre los 15 y 35 años que forman parte de diferentes organizaciones ambientales y sociales, y los invita a debatir y pensar juntos posibles soluciones a las problemáticas socio-ambientales del presente en la región, en medio del contexto global. Desde CREAS, a través del Fondo de Pequeños Proyectos, apoyamos iniciativas en las que, mediante el fortalecimiento de las capacidades de las organizaciones, se formen también individuos con las herramientas necesarias para asumirse como agentes activos del cuidado de la Casa común y la vida digna.   Más sobre el Fondo de Pequeños Proyectos   Cruz del Sur: arte para la prevención de violencias   El patio de las rosas: formación y economía solidaria por y para mujeres Liderazgo juvenil y recambio generacional: la experiencia del CC Belén Diez proyectos por y para mujeres apoyados con el Fondo de Pequeños Proyectos CREAS Seguimos conversando en redes sociales: Facebook: @CreasLAC Instagram: @Creas_LAC LinkedIn: CREAS – Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio Twitter: @CreasTwitt

Leer mas »

La construcción del Barrio Norita Cortiñas y el poder de la unión en tiempos de crisis

El barrio Norita Cortiñas se encuentra en la localidad de Guernica, al sur del Gran Buenos Aires. Su existencia es un ejemplo concreto e inspirador de organización social para la garantía de derechos y la vida digna. Desde 2020, sesenta familias han atravesado un intenso proceso de recomposición social, sorteando los duros efectos de la pandemia por COVID-19 que hasta hoy amenaza sus derechos básicos, incluso el derecho a una vivienda. En tiempos difíciles es la unión la que hace la fuerza y para estas familias ha sido la oportunidad de ser escuchadas y protegidas en un contexto que las invisibilizaba. En el futuro, será también mantenerse unidas y organizadas el desafío que podrá garantizar el éxito de su proyecto de construcción barrial, que desde ya está realizándose con amor y empeño. El barrio Norita Cortiñas es uno de los proyectos que estamos apoyando este año con el Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de los Efectos de la Pandemia. Más adelante lo contamos. El contexto Los estragos causados por el Covid y el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) decretado por el Gobierno Nacional incluyeron, no solo la afectación de salud de la población en sus efectos inmediatos, sino una enorme cantidad de rezagos que se sumaron unos con otros. Muchas personas perdieron sus trabajos y fuentes de ingresos y no pudieron seguir pagando el alquiler de sus viviendas, por lo cual se vieron obligadas a convivir con familiares y amistades hasta que la situación se hizo insostenible y se vieron obligadas a buscar opciones más radicales para garantizarse un techo. Fue este el caso de dos mil familias en la localidad de Guernica, al sur del Gran Buenos Aires, que decidieron ocupar tierras para resolver esta situación de estricta supervivencia. Por supuesto, la situación no fue nada fácil y representó una serie de enfrentamientos y escenas violentas con la policía. Este conflicto llevó varias semanas de diálogos en medio de un clima de tensión que se acentuaba con los riesgos sanitarios. En medio de la violencia, un grupo de familias se organizaron de manera autónoma para cubrir las necesidades básicas como alimentación, salud, cuidado colectivo, con lo cual organizaciones sociales, universidades y asociaciones civiles se interesaron en el proceso y empezaron a brindar acompañamiento a unos 60 grupos familiares. A pesar de los avances, a finales del año 2020 estas fueron desalojadas del terreno tomado. Este grupo de familias, con el apoyo de los varios actores intervinientes en el proceso, logró negociar una relocalización y así empezó, entonces, otro proceso de organización. En abril de 2021 conformaron la asamblea por Tierra y Vivienda Zona Sur, que más tarde sería una cooperativa y que en 2022 pasaría a ser el Barrio Comunitario Norita Cortiñas, tras el apadrinamiento del premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Con las orientaciones técnicas del Taller Libre Proyecto Social (dependiente de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA) y de modo participativo comenzaron las principales tareas de gestión del terreno como la división de predios y las futuras conexiones eléctricas y de agua. Con el esfuerzo y acuerdo comunitario las familias se organizaron, y con el apoyo de la Organización Civil El Galpón Cultural, y otras organizaciones más lograron hacer una compra comunitaria de un terreno en el que habitarán 56 familias con posibilidades de pagos accesibles para cada una de las familias. Sumando esperanza Tras la gestión participativa del territorio y gracias a la organización del barrio por medio de asambleas, se planifica el barrio, que se proyecta para contar con espacios verdes, plazas y salones de uso comunitario. En marzo de este año solicitaron el apoyo del Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de Efectos de la Pandemia de CREAS para la construcción de su Salón de Usos Múltiples. No podría ser una casualidad que la primera construcción sea un Salón Comunitario. Se parte del centro, del encuentro, para continuar beneficiando el bien común. Todas las familias del barrio serán parte del proceso a través de las mingas (una palabra de origen quechua que referencia al trabajo comunitario y solidario en común entre vecinos) y el plan parte de los conocimientos que tienen unas pocas familias y que será también una oportunidad de capacitación en autoconstrucción y mantenimiento de vivienda, lo que deriva en un fortalecimiento general de capacidades colectivas e individuales. El barrio está pensado por y para las familias, con una lógica de sustentabilidad ambiental y social. La base es la organización comunitaria, la toma de decisiones, la planificación compartida y la acción colectiva. El salón será lugar de encuentro y formación que en su condición de usos múltiples servirá para otras necesidades como el almacenamiento de materiales e incluso espacio de juego para las infancias, entre otros. Una vez terminado, tendrán lugar allí las asambleas barriales que se hacen dos veces al mes en las que las familias toman decisiones sobre los avances del barrio que se está construyendo. También se espera que sea un espacio de estudio, trabajo y ocio para quienes lo necesiten y para plantear más actividades pensadas para los niños, niñas y adolescentes del barrio. Las familias del barrio trabajan con el apoyo de organizaciones como la Cooperativa de Producción Agroecológica (COPA), Casa de la Niñez y la Juventud (CNJ), Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), Fundación Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), Sol Lírica, Taller Libre Proyecto Social y equipo docente del Seminario “Claves Geográficas del problema habitacional Argentino” del departamento de Geografía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), las cuales aportan su conocimiento y trayectoria para dar soluciones a problemáticas habitacionales como la conexión a servicios básicos como luz y agua, o a conflictos sociales que pueden aparecer en el proceso. “La idea es que el barrio sea distinto a lo que conocemos, que sea algo comunitario. Fue la forma que encontramos para solucionar el problema habitacional, una de las formas de salida. Si no hubiéramos hecho esto

Leer mas »

El patio de las rosas: formación y economía solidaria por y para mujeres

En 2016, en Lomas de Zamora, zona sur del conurbano bonaerense, un grupo de mujeres se juntaron con el objetivo de mejorar su calidad de vida y la de sus familias. Organizaron entonces un Nodo de consumo responsable. Así, desde ese año hasta el presente, cada quince días realizan compras colectivas de verduras agroecológicas y otros alimentos producidos por pequeños emprendimientos de la comunidad. El grupo se hizo más grande con el tiempo, se sumaron más mujeres con distintas realidades y conocimientos. Se empezaron a generar vínculos afectivos y lazos de solidaridad y pertenencia con la agrupación que hoy impacta a 200 familias. Así mismo, conforme pasaban los encuentros se dieron los espacios para expresar las problemáticas de las mujeres, niños, niñas y adolescentes de la comunidad, con lo cual se decidieron a crear espacios y articular redes con otras instituciones y organizaciones en busca de las soluciones. En 2018, mientras buscaban cómo fortalecerse y seguir creciendo como agrupación, conocieron el Fondo de Pequeños Proyectos CREAS y a finales de 2019 presentaron un primer proyecto al que llamaron “Del pasillo al patio” y desde entonces mantienen una relación cercana con CREAS a través del FPP. El Fondo de Pequeños Proyectos es una herramienta con la que contamos para acompañar y fortalecer el trabajo comunitario de iglesias, redes, organizaciones e iniciativas de economía social y solidaria como El Patio de las Rosas.   Del pasillo al patio   Con este primer apoyo del Fondo de Pequeños Proyectos, la agrupación compró equipamiento para el almacén del Nodo y la feria solidaria de la que participan: balanzas, carrito para transportar mercadería y estantes que hicieron más cómodas y prácticas las ventas. Por otro lado, empezaron a ofrecer talleres de soberanía alimentaria. Estos talleres se ofrecieron de manera gratuita para las mujeres que formaban parte de la agrupación y no fueron pagos para las talleristas. Durante la pandemia siguieron adelante, y los talleres se hicieron por zoom. Escritura y serigrafía La serigrafía es una técnica de impresión en el método de reproducción de documentos e imágenes sobre cualquier material, que consiste en transferir una tinta a través de una malla tensada en un marco que deja o no pasar la tinta en cada área gracias al uso de barniz. Imagen ilustrativa, Positivos© Teniendo en cuenta la experiencia del primer proyecto con el FPP CREAS y saliendo de la pandemia, presentaron una nueva propuesta al Fondo, esta vez para capacitación y compra de equipamiento para serigrafía. Y con el nuevo espacio equipado ofrecieron los talleres, que también incluyeron de ilustración. Con estas técnicas y partiendo de lo escrito por ellas mismas en los Talleres previos de Escritura Creativa, las mujeres crearon el Libro de las Mujeres del Patio, de cuyo primer tiraje ya se han vendido y circulado todos los ejemplares. Esa experiencia con la serigrafía del libro sirvió para luego compartir la formación en esta técnica con más mujeres de la comunidad, y continuar generando propuestas formativas y productivas para las mujeres. De las Ferias en el Nodo a la Cooperativa. Con cada evento y proyecto se fueron sumando más mujeres a la organización y emprendedoras a la feria solidaria. Actualmente son 30 mujeres emprendedoras que conforman la feria y venden sus productos quincenalmente en el Nodo de consumo. En el Nodo, donde se abastecen alrededor de 200 familias de la comunidad, lo principal es la confianza. No hay una persona encargada de comprar, cada quien toma los productos que necesita y hace la transferencia o pone el efectivo en la caja.  “Este primer proyecto nos fortaleció como grupo, y pudimos establecernos en la comunidad y con lo que queremos hacer. El Patio de las rosas es una agrupación de comercialización, producción y enseñanza” Laura Orsi, coordinadora de la agrupación En los primeros meses de este año, lograron establecerse como Cooperativa con doce mujeres trabajadoras. El libro de las mujeres del patio     Con el grupo consolidado y buscando una forma de valorizar los conocimientos que hay al interior del grupo al mismo tiempo que beneficiaban a otras mujeres, produjeron un libro con el objetivo de generar una nueva forma de empoderamiento económico para ellas. Para llegar a producir el libro, diez mujeres pasaron por varios talleres: escritura creativa, ilustración, serigrafía y encuadernación. Estos talleres, por los que las talleristas recibieron pago, los impartieron mujeres que ya eran parte de la agrupación. Karina Montero, a quien conocen como Peti, empezó siendo consumidora de la feria solidaria, ahora es la profesora del taller de serigrafía. “El proyecto del libro nos animó a compartir lo que ya sabíamos con otras compañeras y algunas ahora también estamos dando talleres por fuera del Patio, nos quedó la experiencia y la seguridad para hacerlo. Así generamos otros ingresos con nuestros conocimientos” Karina Montero Las diez mujeres que durante seis meses se capacitaron gratuitamente en los talleres de formación, son en su mayoría mujeres que se encargan de las tareas de cuidados del hogar. El proceso de producción del libro les dio un espacio para ellas, para encontrarse con otras y aprender nuevas habilidades con las cuales pueden generar un ingreso propio. «Fueron espacios propios para la creación de cada una. Para pensar en poner límites en lo cotidiano y poder desarrollarnos» «Reconocer que lo que le pasa a una nos pasa a todas, pudimos reconocer que en la rutina diaria se puede buscar inspiración y la frustración puesta en común puede servir de inspiración» «Compartimos nuestras historias, las historias de nuestras ancestras, nuestros deseos y nuestros sueños» «Aquí nos sostuvimos, nos convocamos, nos buscamos, nos recordamos que todas y cada una tienen un lugar y son una presencia absolutamente necesaria para el común» Testimonios de algunas mujeres que aportaron en la creación de ‘El libro de las mujeres del patio’. Con los talleres de escritura creativa, ilustración y serigrafía, concretaron el contenido de lo que sería el libro físico. Hicieron un primer evento en donde expusieron sus ilustraciones y leyeron los textos a la comunidad. Con el apoyo

Leer mas »

Jornada de aprendizajes e Intercambio en el proyecto Cocinas eficientes a leña

El pasado 13 de abril, en la Universidad Nacional de La matanza (UNLaM), se llevó a cabo el Encuentro de cocineras, una jornada de aprendizajes e intercambio del proyecto “Cocinas eficientes a leña” que adelanta Ingeniería sin Fronteras junto con La Poderosa, Hacono Estufas y la UNLaM, y con el apoyo del Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de los Efectos de la Pandemia de CREAS. Durante la mañana del sábado, 30 cocineras de diez comedores comunitarios conocieron de cerca el funcionamiento de las cocinas eficientes a leña con las que próximamente serán equipados sus comedores y gracias a este encuentro pudieron conocer la experiencia de cocineras de otros barrios que ya usan estas tecnologías. Este proyecto se reafirma en la importancia del intercambio para el fortalecimiento de las organizaciones y las personas. “Nosotras tenemos un comedor en el que cocinamos para 345 personas, 50 familias. Antes para cocinar teníamos que llegar a las cinco de la mañana para al mediodía tener la comida. Hoy a las ocho de la mañana entramos a cocinar y a las 11:30 am ya tenemos los almuerzos. Sólo con un cajoncito de madera cocinamos para esas personas. Es una bendición tener esta cocina” Yanina, Merendero El árbol de las cosquillas. “Tenemos un merendero que empezamos en 2017, desde la pandemia que nos golpeó a todos, empezamos además a repartir viandas y asistir a más familias. Estamos orgullosas porque la cocina nos da una mano muy grande y podemos atender a más chicos, cada vez vienen más personas y ahorramos un montón de tiempo. Podemos hacer otras cosas” Nélida, Merendero Barrio Alberdi El uso de las cocinas eficientes a leña les permite a los comedores reducir los costos para la producción de los alimentos, cocinar más rápido y con menor impacto ambiental. El objetivo principal del proyecto es garantizar la seguridad alimentaria de 3500 personas de diez barrios del Área Metropolitana de Buenos Aires. “Esta iniciativa, que apoyamos desde el Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de Efectos de la Pandemia, reúne varios elementos, aspectos de salud, seguridad alimentaria, y elementos vinculados a lo comunitario: que es lo que más nos interesa fortalecer desde CREAS. Se aborda uno de los desafíos de nuestra realidad actual en la que se han incrementado los niveles de pobreza. Este proyecto aporta no sólo a que varios comedores puedan cocinar mejor sino que impacta también en la vida de quienes cocinan. Es un proyecto innovador en cuanto al uso de la tecnología en clave social. Busca generar nuevos aprendizajes y saberes en las comunidades que una vez apropiados pueden tener una mejor calidad de vida” Jorge Fernández, coordinador del FRR-MEP Para CREAS, es esencial el apoyo al esfuerzo conjunto las organizaciones en pro de mejorar la calidad de vida y transformar la realidad de las personas, fortaleciendo sus capacidades como comunidad. El proyecto Cocinas Eficientes, apoyado por nuestro Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de los Efectos de la Pandemia se implementará hasta septiembre de 2024; aquí más detalles.

Leer mas »

Derecho al agua y alimentación saludable en Chaco

La larga sequía que sufrió hasta el año pasado Argentina afectó a vastas zonas del país y las comunidades rurales de la provincia de Chaco se vieron gravemente afectadas. Las complicaciones que surgieron como consecuencia de esta sequía para los sectores vulnerables de la población y las comunidades indígenas que habitan la provincia se vieron amplificadas, además, por los efectos aún presentes de la pandemia del covid-19. Para reivindicar los derechos vulnerados y promover el acceso al agua suficiente y segura, como así también a la salud y bienestar para las Comunidades Originarias de la zona, INCUPO con el apoyo del Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de Efectos de la Pandemia, desarrolló el proyecto Derecho Al Agua Y Alimentación Saludable en las cercanías de San Bernardo, comunidades wichí de Lote 3 y Las Tolderías. La construcción de aljibes para la recolección de agua y la creación de huertas familiares y comunitarias en las cuales sembrar alimentos saludables fueron las acciones con las que la comunidad con el acompañamiento de INCUPO, ha podido tener acceso al agua suficiente y empezar a cambiar sus hábitos nutricionales y así tener una mejor calidad de vida. Las familias de Lote 3 y Las Tolderías fueron protagonistas de la ejecución del proyecto. Los líderes de cada comunidad estuvieron acompañando las decisiones y acciones planeadas. También fueron el vínculo directo con el personal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria – INTA -, Soporte y Alerta Temprana en Eventos Meteorológicos – SATEM- y los intendentes de los municipios de Charata y San Bernardo que acompañaron y fueron actores clave del proyecto, a partir de articularse en la Mesa Local del Proyecto. Por otro lado, los jóvenes participaron activamente cavando y construyendo los aljibes de placa cemento con recolección de agua de lluvia. Las mujeres también construyeron e hicieron parte activa de las capacitaciones en alimentación saludable. Lo construido y logrado   Se construyeron tres aljibes y tres huertas familiares. Además se reemplazaron las cañerías rotas de la bomba de agua de la comunidad de Lote 3. Con esto, 6 familias nuevas han tenido acceso al agua de manera suficiente y 27 familias integraron hábitos de cuidado del agua. Se hizo recambio de los bidones de agua para 30 familias. Con estos bidones las familias hacen la recolección de agua para su día a día. Anteriormente, estos bidones eran reciclados de productos agro tóxicos utilizados por los productores sojeros de la zona. Se hicieron tres huertas familiares y comunitarias. Junto con las capacitaciones brindadas por INCUPO con el apoyo de la Mesa Local del Proyecto, 12 familias incorporan verduras en su alimentación para hacerla más saludable. Algunos aprendizajes   Con el proyecto, las personas de las comunidades de Lote 3 y Las Tolderías, aprendieron sobre su derecho al acceso al agua limpia y suficiente, sobre cuidado del agua y sobre alertas tempranas para poder prevenir y tomar medidas en caso de algún evento meteorológico como una forma de prevenir los efectos de algún desastre en la zona. Además, incorporaron conceptos de alimentación saludable y nuevas recetas. Nuevos aprendizajes en diálogo con su sabiduría ancestral wichí. Por otra parte es de destacar la participación de los jóvenes y mujeres de la comunidad en la toma de decisiones y procesos de organización. La comunidad, en conjunto, ha conversado y buscado soluciones a las problemáticas con las que conviven. Por ejemplo, los desechos agro tóxicos que se vierten en las cercanías de sus territorios y el uso de bidones contaminados para la recolección de agua. Este tipo de proyectos contribuyeron a mitigar algunos de los efectos adversos que la pandemia de COVID-19 dejó en las comunidades, algunos de los cuales se invisibilizan o naturalizan como el aislamiento en la salud mental, el déficit en el acceso a alimentos saludables a un costo razonable, asuntos que se suman a la sequía histórica que afectó al país Para CREAS, la articulación con organizaciones como INCUPO es central para acompañar a las comunidades en la solución de problemáticas que afectan su vida en el día a día (y por ende requieren respuesta inmediata), desde un lugar de autonomía y dignidad que, al integrarlas a largo plazo, sean oportunidades para la vida digna y sumen al cuidado de la Casa Común.

Leer mas »

Nuevo Breviario PAMPA 2030 sobre Economía Social, Solidaria y Popular

En diciembre de 2023 se publicó un nuevo breviario de la Plataforma Argentina de Monitoreo para la Agenda 2030 titulado: ‘La eficacia para el desarrollo de la Economía Social, Solidaria y Popular en Argentina’. CREAS es miembro de PAMPA 2030 y el trabajo sobre nuevas economías inclusivas y sostenibles es uno de los temas transversales en nuestras líneas de intervención: lo incorporamos a las propuestas formativas, lo consideramos central para los procesos de intervención territorial y apoyo económico, y nos sumamos para aportar en las acciones de cooperación y articulación que lo facilitan a nivel territorial y con las organizaciones a nivel regional -en diálogo con los acuerdos del desarrollo global para el Cuidado de la Casa Común y la dignidad de todas las personas. Esta publicación resulta pertinente teniendo en cuenta el desarrollo notable de este sector de la economía: la Social, Solidaria y Popular – ESSP, por las características que la ubican como solución central a las problemáticas de la desigualdad social que se vive en los territorios (y que requiere atención concreta) pero también por los avances en la atención de las organizaciones internacionales, como la Resolución de la 110ª Conferencia Internacional del Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en junio de 2022 y la Resolución aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas – ONU en abril de 2023 (A/RES/77/281) sobre la “Promoción de la economía social y solidaria para el desarrollo sostenible”, que en particular: “alienta a las entidades pertinentes del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo, incluidos los equipos de la ONU en los países, a que presten la debida atención a la economía social y solidaria como parte de sus instrumentos de planificación y programación, en particular el Marco de Cooperación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, a fin de apoyar a los Estados, a petición de estos y de conformidad con sus mandatos, en la determinación, formulación, aplicación y evaluación de medidas y marcos políticos coherentes y propicios para el desarrollo de la economía social y solidaria como herramienta para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible – ODS”. Esta publicación, en la autoría de Marita González y Hernán Ruggirello, compila literatura relacionada con la ESSP y trabajo de campo para conocer a los actores clave en este sector que están o podrían estar potencialmente involucrados en la promoción de la cooperación al desarrollo. A lo largo de este Breviario de 73 páginas se despliega también información sobre los desafíos y oportunidades para las organizaciones de la Economía Social, Solidaria y Popular, teniendo en cuenta los respectivos contextos, explorando también estrategias y recomendaciones sobre cómo las organizaciones de la sociedad civil y los actores clave de la ESSP podrían trabajar juntos para apoyar y desarrollar aún más el sector como actor fundamental en el desarrollo equitativo y sostenible. Una vez realizadas estas aproximaciones al marco conceptual la publicación esboza una caracterización sobre el cooperativismo en Argentina, mencionando el valor de las acciones realizadas para su beneficio también desde las instituciones de educación superior y universidades en el país, también un mapeo de la economía popular en la que residen las nuevas cooperativas de trabajo, empresas recuperadas y movimientos sociales, que son las herramientas de producción y reproducción de la vida de las comunidades en centros urbanos, periurbanos y rurales. En el capítulo IV se despliegan los temas de esta investigación: La apropiación comunitaria de la economía social, solidaria y popular El aporte para lograr el trabajo decente, los derechos humanos y la justicia social Los avances normativos para brindar derechos laborales a la economía popular La inclusión social de los sectores desprotegidos La promoción de la sostenibilidad ambiental El empoderamiento de las mujeres y diversidad Crear y compartir conocimientos y aprendizajes Transparencia y rendición de cuentas Inspirando alianzas a nivel nacional Inspirando alianzas regionales e internacionales Para descargar el Breviario PAMPA 2030 ‘La eficacia para el desarrollo de la Economía Social, Solidaria y Popular en Argentina, clic aquí.    

Leer mas »

Rock y Vida para el cuidado de la Creación

Rock y vida, es una organización civil vinculada al Centro Cristiano Nueva Vida – CCNV – . Nació y está presente en Parque Patricios en la ciudad de Buenos Aires, y tiene diferentes áreas de trabajo: salud y centros de testeo, prevención de las adicciones y medio ambiente. A partir de la participación del CCNV en el encuentro sobre diaconía ecuménica organizado por CREAS en 2023, Rock y Vida nos ha abierto las puertas para mostrar su trabajo diaconal para fortalecer el desarrollo territorial y el cuidado del medio ambiente. Conversamos con Francisco Juárez, coordinador de Ambiente, quien nos contó sobre el trabajo de la organización y su aporte en la búsqueda del cuidado de la Creación.   ¿Por qué el CCNV decide tener una organización civil como Rock y Vida?   Como iglesia tener asociaciones civiles como esta es una forma de llegar a todas las personas; creemos el amor a los demás y lo mostramos y aplicamos. No se trata sólo de predicar sino de hacer y proponer diferentes formas de transformar la vida de la gente. Queremos llegar a personas a las que como iglesia no llegamos. Por supuesto que todas las áreas de trabajo tienen que ver con el otro, con lo social, con la transformación, con dar vida, con asistir. Convocamos a profesionales, nosotros somos una iglesia muy grande con 30.000 miembros, por lo cual conectamos con profesionales de todas las áreas, sumando personas que pertenecen a esta comunidad de la iglesia pero también a quienes no, por eso es maravilloso lo que es una Asociación Civil. El área de la salud, por un lado, el ambiente y la salud están absolutamente ligados, porque es imposible poder tener salud sin un ambiente sano, realmente imposible, de hecho la Biblia lo habla y nos explica que cuando destruyamos lo que vamos a tener, vamos a tener lo que estamos teniendo ahora, un desequilibrio absoluto en la Creación. ¿Cuáles son las acciones que hace Rock y Vida para aportar al cuidado de la Creación en comunidad?   Lo primero es que nosotros venimos desde hace muchos años dando talleres sobre Uso racional y eficiente de la energía. Es un buen momento para hablar de eso porque se espera que los servicios suban mucho, además acá en Buenos Aires tenemos cortes de energía en verano e invierno por demanda energética. Este uso de la energía implica que mientras nosotros no tenemos, otros la puedan usar. Entonces nosotros como iglesia, nosotros como asociación civil, nosotros como profesionales, damos estos encuentros abiertos a la comunidad para que vengan a entender y aprender. La gente va a poder llevarse toda esa información, va a poder aprender por ejemplo: Si yo tomo mate, como tomamos habitualmente en Argentina, y yo caliento este termo de agua con electricidad, el mate me sale 16 veces más caro que si lo caliento con gas. Hay hornos eléctricos que consumen hasta 3.000 watts; eso son 400 lamparitas grandes prendidas al mismo tiempo. Entonces informar sobre esto es tarea de las asociaciones civiles y organizaciones que consideren que las cosas pueden ser diferentes. Los talleres que damos en este espacio después van rotando en los 25 lugares que tiene la iglesia en todo el Gran Buenos Aires. Tienen además talleres con salida laboral sustentable, háblame sobre esos…   Todos los años tenemos diferentes talleres de salida laboral. Son 8 talleres anuales que se dan los lunes. Son libres y abiertos a la comunidad, con un bono de contribución muy bajo. La idea es que la gente lo valore y entienda que si queremos seguir teniendo espacios tan maravillosos, abiertos, como este, está bueno valorarlo. Aprendemos a reutilizar. El año pasado dimos cómo hacer riego con agua de lluvia. Además hemos tenido otros talleres prácticos: Energía solar y construcción de paneles solares: con estos damos luz a este espacio en el que estamos. Construcción de bolsas de dormir térmicas para personas en situación de calle: son fáciles y baratas de armar, pesan poco y son ignífugas. Hemos entregado centenares de bolsas cada año. Construcción de ecocooler: se arman a partir de envases de plástico y sirven para reducir la temperatura interior de las casas. Cada quien se lleva el que arma y queda con los conocimientos de la fabricación. La temática de los talleres va rotando cada año. La idea es aprender a reutilizar materiales y hacer productos con valor agregado. Con un kilo de madera puedo hacer algo simple, que no tiene casi valor, como escarbadientes… o se puede hacer un banco como el que hicimos acá entre tres talleres: herrería, carpintería y energía solar. Es un banco en el que se puede cargar el celular. Hacer algo que tenga un valor agregado maravilloso y que aporte un extra a la hora de vender un producto. Entonces siempre todo lo que nosotros enseñamos va ahí en paralelo con páginas, con información, con todo lo que ellos pueden tomar de diseño, de técnica, de modernización, de herramientas, para que no quede simplemente en un tejido artesanal hogareño, sino que puedan volar y crear si quieren. También les damos herramientas para que puedan hacer difusión y comercializarlo si desean. Ustedes reciben materiales y los separan, contame un poco de ese proceso   Tenemos ocho productos que recibimos. Los separamos y con algunos de ellos empezamos a hacer algunos productos. Hacemos bolsas que son 65% de material reciclado y estamos en proceso de que ese porcentaje aumente. La idea es hacer cosas que necesitamos en el día a día, como las bolsas de basura que igual vas a comprar en otro lado pero si compras estas, además estás apoyando una causa preciosa. Nosotros hacemos la investigación y tenemos convenios con empresas que las fabrican, nosotros entregamos los materiales y ellos producen. También tenemos convenios con empresas que nos compran las bolsas. Muchas familias de la comunidad del barrio y la iglesia traen los materiales, y así otra persona los ve y también traen, se va aumentado la cantidad. La última

Leer mas »

Transformar para transformarse

La brecha digital que se hizo más evidente con la pandemia es más profunda en las zonas rurales y barrios populares de Argentina, generando aún más desigualdades sociales y económicas. Hoy, es prácticamente imposible pensar en estudiar, trabajar o incluso entretenerse y vincularse con otros sin el acceso a un dispositivo digital, a una buena conexión a internet o a tener los conocimientos que se requieren para su uso. El Centro de Desarrollo Popular -CDP- en el barrio Las Tunas, ubicado al norte del Área metropolitana de la provincia de Buenos Aires identificó la falta de educación y alfabetización digital en el barrio de la mano de la dificultad que tienen las personas del barrio de acceder a una computadora. Además de pensar en la brecha digital se cuestionaron sobre la basura electrónica que generan los dispositivos cuando dejan de funcionar y se desechan sin ningún tipo de gestión ambiental adecuada. Para darle solución a lo anterior, el Centro Popular de Desarrollo, desarrolló una iniciativa de formación de jóvenes y adolescentes del barrio en tecnología e informática, e implementó un proyecto productivo en el que reparando computadoras en desuso, se puedan vender a un precio accesible. Con el apoyo del Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS, la organización construyó un nuevo salón, más grande y cómodo en el que reciben a grupos más numerosos en las actividades educativas y productivas del centro. También compraron herramientas de trabajo con las que en las formaciones arreglaron varias computadoras de escritorio y una tablet. El apoyo para el mejoramiento de equipamiento e infraestructura para iniciativas desarrolladas por organizaciones comunitarias y diaconía de iglesias en los temas de nuevas economías, ecología integral y fortalecimiento organizacional, es prioritario para el Fondo de Pequeños Proyectos. De esta manera, aportamos al trabajo de dignificación de la vida en las comunidades y el cuidado de la Casa Común. Del espacio nuevo se beneficiaron todas las personas que van al CDP, el grupo de niñez (6-12 años) y otros talleres cuentan con un espacio amplio en donde realizar sus actividades.     Reciclar e intercambiar   La iniciativa del Centro de Desarrollo Popular tiene tres objetivos: Reciclar y reducir la basura tecnológica: muchas veces se descartan dispositivos a los que, reparándolos, se les podría alargar la vida útil. Encontrar maneras de arreglar, usar aplicaciones menos pesadas, sacar componentes que puedan ser usados en otros dispositivos son maneras de generar menos contaminación electrónica. En las actividades de formación el grupo aprendió sobre los componentes de las computadoras, junto con los profesores el grupo pudo distinguir, chequear y clasificar las partes que se pueden reciclar y cuáles desechar de las donaciones de dispositivos electrónicos que recibieron. Intercambio de saberes: El Centro de Desarrollo Popular está formado por jóvenes estudiantes que forman parte de la organización desde adolescentes. Ahora son ellos quienes capacitan a adolescentes en los talleres de computación y esperan que quienes están formándose puedan hacer lo mismo con los próximos grupos. En el transcurso de los talleres se consolidó la relación entre todo el grupo y los profes y todo el trabajo y aprendizaje se concretó cuando entregaron las computadoras reparadas a las familias del barrio. “Tuvimos que trabajar el tema de costos y venta a precio popular para recuperar el costo. Hubo múltiples aprendizajes no sólo en lo tecnológico sino en el servicio de la comunidad en la concientización de reciclar, reparar y no contaminar. Aprender la lógica del uso y tiro, múltiples aprendizajes en las diferentes áreas que se propusieron. Estamos muy contentos. Cuando tuvieron el lugar físico el grupo se posicionó de otra manera y empezó a trabajar mejor” Valeria Barraza, responsable del proyecto Lazos comunitarios   Para llevar adelante el proyecto productivo, el Centro de Desarrollo Popular conoció la experiencia de la Organizacion Social Fray Luis Beltran de la Boca en Buenos Aires en el que ejecutan un proyecto similar. Además, presentaron el proyecto al Municipio de Tigre en busca de donaciones de computadoras en desuso de las oficinas de la municipalidad. Contaron también con el apoyo de la Red de Apoyo Escolar y Complementaria – RAE – para la visibilización y difusión del proyecto. “Para implementar el proyecto se llevaron a cabo distintas articulaciones o colaboraciones que nos ayudaron a concretar no solo en mano de obra si no que también en materiales como donaciones de pintura, muebles de oficinas, placas de escritorios, computadoras en desusos, donaciones de teclados y monitores de modelos antiguos pero en perfecto estado para su uso”. CDP Uno de los grandes logros de este proyecto es la firma de un convenio con la Universidad Tecnológica Nacional en su sede de General Pacheco -norte del conurbano bonaerense – con el cual se articulan actividades educativas y de transmisión de conocimientos para con los participantes del proyecto productivo. “Empezamos a hacer un vínculo con la Universidad Tecnológica Nacional y nos dijeron que tal vez nos pueden becar en algunos cursos cortos de extensión y motivar a los pibes a que es un lugar posible. Hicimos una visita a la universidad, que queda cerca de nuestro centro comunitario. Es lindo habitar esos espacios donde los pibes nunca se proyectaron, va a dar hermosos frutos” Valeria Barraza Promoción de la economía solidaria   Las computadoras reparadas y armadas en el taller del Centro de Desarrollo Productivo se venden a las familias del barrio a un precio popular. Así las familias pueden acceder a un dispositivo tecnológico y el proyecto se sostiene a largo plazo. En caso de que una familia no cuente con el dinero suficiente para pagar el aparato puede acceder a este a través del trueque, intercambiando su trabajo o conocimientos. “A través de esta modalidad podemos fomentar el trabajo socio comunitario beneficiando a las familias con vulneración de derechos, por ejemplo si detectamos alguna vulneración de derecho a la vivienda (construcción de un baño, construcción de un contrapiso, revoque, etc.) El intercambio se realiza entre los propios vecinos. De esta manera reforzamos los lazos de la comunidad con el

Leer mas »

Más y mejores alimentos ante la sequía en Formosa

Argentina ha atravesado una de las peores sequías de los últimos años. Visto en perspectiva y según datos oficiales estamos en presencia de la peor sequía de los últimos 60 años, generando un profundo impacto en la economía y la vida cotidiana de su población, poniendo a algunas comunidades en serios riesgos para sostener la vida. No obstante, estas dificultades han sido aún más devastadoras para las comunidades de pueblos originarios ya vulnerables debido al desmonte, la falta de oportunidades de integración y situaciones de discriminación, como las que residen en la provincia de Formosa, en el norte del país. Tradicionalmente, estas comunidades encontraban sustento en el monte, pero la sequía y la deforestación de sus tierras han agotado paulatinamente sus recursos alimentarios. Para contrarrestar la emergencia alimentaria la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Desarrollo – APCD- contó con el apoyo del Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de Efectos de la Pandemia de CREAS para el proyecto Apoyo Nutricional para niños, niñas y jóvenes de 3 comunidades indígenas afectadas por la sequía, que tuvo como objetivo mejorar el acceso y la calidad de los alimentos que consumen 375 niños, niñas y jóvenes de tres comunidades indígenas en Formosa. Como Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio fortalecemos la acción de organizaciones comunitarias y de la diaconía de las iglesias, que de manera rápida brinden respuesta ante situaciones que lo requieran y busquen mejorar y dignificar la calidad de vida de las comunidades. De igual manera, buscamos fortalecer las capacidades de los actores en los territorios y que estos se articulen en pro del bienestar común, como lo hizo APCD para este proyecto junto a otras organizaciones como Cáritas a nivel local. Con el proyecto, que tuvo una duración de cuatro meses, las familias pudieron acceder a nuevos alimentos – como frutas y verduras – y con esto a más de una comida fuerte al día. Aprender a consumir nuevos productos alimenticios y cómo prepararlos fue parte del proceso que vivieron las comunidades junto con APCD. Así mismo, las comunidades están tomando conciencia de la incidencia que tiene sobre su salud la dieta que eligen, considerando las limitantes del contexto, para su día a día. Poco a poco los platos que consumen las personas de las tres comunidades que formaron parte del proyecto se están completando con más verduras y frutas y menos harinas. Se implementó un sistema de vouchers para llevar los alimentos y se hicieron también acuerdos con los comercios de alimentos de la localidad. Las familias fueron encargadas de la organización para las ollas comunitarias. La provisión de la leña, organización de las cocineras, recibimiento de los alimentos, así como la comunicación a las comunidades y el seguimiento del acceso de los alimentos a niños, niñas y jóvenes. De igual manera, todos los utensilios de cocina, ollas y agua fueron provistos por la misma comunidad. Las mujeres tuvieron roles centrales de liderazgo: “Se acordó con los líderes que la preparación de las ollas se realizaría en la casa de una familia y desde allí se repartieron raciones al resto. En Lote 27 dos hermanas del grupo familiar más numeroso de la comunidad fueron las encargadas de cocinar; en Tres Pozos se cocinó en la casa del agente sanitario; en Lote 47 se cocinó en la casa de la hija de un dirigente de la comunidad con la ayuda de su vecina.” Informe del proyecto APCD Cáritas se sumó al proyecto con más alimentos que fueron distribuidos a través de la parroquia Nuestra Señora de la Merced, como parte de su servicio de diaconía. Los líderes comunitarios junto con APCD fueron encargados de la distribución e incorporación de estos nuevos alimentos a las ollas comunitarias. Durante el transcurso del proyecto, los miembros de la comunidad se unieron y buscaron maneras de organización que permitieran llevar adelante el objetivo de garantizar comidas a sus niños, niñas y jóvenes. Las mujeres de Lote 27 y los agentes sanitarios de Lote 47 y Tres Pozos siguen capacitándose y transmitiendo los nuevos conocimientos sobre la importancia de una buena nutrición, nuevas recetas para incorporar alimentos y cómo esto incide directamente en la salud de sus comunidades. De esta manera, en el marco de un proyecto de respuesta a la emergencia, apostamos que la experiencia y el aprendizaje motive a las comunidades a cambios que transformen sus maneras de vivir y fortalezcan sus capacidades. Las comunidades viven en un contexto desafiante en lo social y económico, a lo que se suman las condiciones climáticas que ponen en riesgo la vida. Frente a problemas complejos, la transformación social para una mayor dignidad de las comunidades, la calidad de vida y el cuidado del medio ambiente, requiere un trabajo en el que las organizaciones comunitarias ejercen el liderazgo. Es clave generar confianza, oportunidades de cambio y de acceso a derechos. Este camino que se comienza a recorrer permitirá responder a las problemáticas de las comunidades, partiendo de la convicción de que todos los actores implicados buscamos una vida plena y abundante para todas las personas, en igualdad en dignidad y derechos.

Leer mas »

El Fondo de Pequeños Proyectos en Córdoba – Argentina

El Fondo de Pequeños Proyectos CREAS, apoya a organizaciones en el Gran Buenos Aires, Rosario y Córdoba. Desde su creación en 2003 ha brindado apoyo financiero y de formación a más de 850 proyectos enfocados en el fortalecimiento de las capacidades y estrategias de organizaciones comunitarias en Argentina. La primera semana de octubre y durante cuatro días, Rosaura Andiñach, coordinadora del FPP, visitó cuatro organizaciones de las siete que han sido apoyadas desde 2021 hasta hoy en Córdoba. Dos de los proyectos que visitó Rosaura están finalizados y dos están en proceso de implementación. Estos proyectos son llevados adelante por organizaciones e iglesias en distintas localidades, en cuyas comunidades plantean la solución de problemáticas concretas mediante acciones que puedan restituir derechos y mejorar la calidad de vida a jóvenes y mujeres: “RE SI” clando el Valle en Traslasierra, Córdoba.     La población del Valle de Traslasierra ha vivido un crecimiento exponencial por la llegada de turismo masivo en los años que siguieron a la pandemia. Dos factores que incrementan la contaminación ambiental si no se tiene una gestión adecuada de los residuos que se generan. Allí, en la localidad de Villa las Rosas, la organización ETIS, identificó además la falta de espacios de formación y encuentro para los y las jóvenes, para lo cual presentó al #FPPCREAS el proyecto «“RE SI” clando el Valle» beneficiando a chicos y chicas de Villa Las Rosas que se encuentran en la escuela secundaria del pueblo para integrarse con los nuevos habitantes y desarrollar proyectos productivos con materiales recuperados, aportando en comunidad al cuidado del medio ambiente.   Una nueva generación que sueña sin miedo     La Escuela Deportiva Nueva Generación en Cordoba Capital, presentó al FPP en 2022 el proyecto ‘Sueña sin miedo, entrena sin límites’, con el cual compraron indumentaria deportiva para los niños y niñas que juegan fútbol y otros deportes, y acondicionaron también un espacio para eventos. Nueva Generación surgió de la iniciativa de un grupo de vecinos que ante la falta de propuestas recreativas para sus infancias y juventudes empezaron a juntarse para jugar en la plaza que estaba abandonada. Con el tiempo crearon una escuela deportiva y mejoraron las instalaciones de la plaza Poco a poco se apropiaron de este espacio público y crearon espacios seguros de recreación. Con el tiempo asumieron roles de liderazgo en la asociación vecinal y lograron mejoras en el barrio, como la articulación con el municipio que permitió este año asfaltar algunas calles y poner alumbrado público, mejorando la calidad de vida. Fundación Suyai   Suyai es una organización comunitaria liderada por mujeres, que empezó hace veinte años. En 2022 y con el apoyo del FPP de CREAS, llevaron adelante el proyecto ‘Empoderar para emprender’. Desde el pasado septiembre, en un acuerdo con la municipalidad de Pilar, Córdoba, tienen una casa nueva que usan como espacio para talleres, capacitaciones y oficinas para su trabajo diario.   Diaconía en Alta Gracia       La Iglesia Evangélica Metodista Argentina – IEMA– ‘Jesús para todos’ del barrio Sabattini en Alta Gracia, como comunidad de fe y en su labor diacónica, aporta en la recuperación de los lazos comunitarios que se perdieron como consecuencia de la pandemia y el aislamiento, con un proyecto productivo a partir de vidrio reciclado. “CREAS sigue apostando a la organización comunitaria como estrategia para abordar los problemas que afectan a los barrios y sus habitantes. Desde el FPP seguimos apoyando y acompañando a iglesias y organizaciones comunitarias que, desde su fe y compromiso social, promueven la dignidad de todas las personas y el cuidado de la Casa Común”. Rosaura Andiñach, coordinadora Fondo de Pequeños Proyectos  

Leer mas »