paz

Foto de: Andras D. Hajdu // Banco ACT Alianza

Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, 19 de agosto

Por Jorge Javier Fernández – Coordinador del Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de los Efectos de la Pandemia – CREAS Cada 19 de agosto se conmemora el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, establecido por Naciones Unidas en 2008. En esta fecha ocurrió un atentado bomba en el hotel Canal de Bagdad que cobró la vida de 22 trabajadores humanitarios, entre ellos el Representante Especial del Secretario General de la ONU para Iraq, Sergio Vieira de Mello, en 2003. Así como este hecho dio origen al Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, muchos otros sucesos han contribuido a inspirar a las personas para actuar por quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad. En esta materia, muchas organizaciones basadas en la fe históricamente se han movilizado para brindar asistencia humanitaria a las poblaciones afectadas por los efectos negativos de diversos fenómenos sociales, políticos y económicos. Esta inspiración de OBF se da tanto por el seguimiento las enseñanzas de los libros sagrados (la Torá, la Biblia, el Corán, entre otros) como por la adhesión a los Principios Humanitarios (Humanidad, Imparcialidad, Neutralidad e Independencia), que la comunidad internacional ha determinado para actuar en contextos complejos. La adhesión a estos principios posibilita realizar un trabajo con un encuadre humanitario, al margen de cualquier situación de proselitismo. Para muchas organizaciones cristianas la acción social tangible, práctica, solidaria y caritativa de las Iglesias es conocida como Diaconía y si tiene un sentido amplio de cooperación con otros sectores cristianos, es posible definirla como Diaconía Ecuménica, pero si además tiene una práctica con enfoque de respeto, protección y promoción de derechos, podríamos comprender que estamos hablando de la Diaconía Ecuménica Profética. En este marco muchas OBF realizan acciones de promoción de una cultura de Paz, la promoción de acceso a derechos de las personas (sin discriminación alguna) y de prácticas que promuevan desde las comunidades y barrios un desarrollo transformador, un desarrollo sostenible como parte del cuidado de la casa común; de la creación. Más allá de las definiciones o conceptualizaciones son las personas en las comunidades quienes enfrentan los desafíos del sostenimiento cotidiano de la vida en contextos y situaciones muy complejas. La pobreza estructural; la marginación; las situaciones de desempleo; de violencia simbólica, económica, social y política; discursos de odio que se transforman en prácticas; la inseguridad alimentaria; los impactos de los desastres socio naturales y del cambio climático; los desplazamientos forzados; las guerras, entre otros, son parte de los escenarios cotidianos donde la acción humanitaria es realizada por trabajadoras y trabajadores algunos de los cuales son parte de Organizaciones Basadas en la Fe. Lo cierto es que al final del día quienes necesitan ayuda no hacen distinciones de emblemas, chalecos o discusiones filosóficas de porqué se está allí tratando de ayudar o quiénes son; solo reciben la ayuda mientras tratan de conservar sus derechos y su dignidad. En la última década muchos han sido los esfuerzos por revisar y reformular buena parte del sistema humanitario a nivel global para buscar una mayor efectividad en las prácticas, en la movilización de recursos e innovar en el quehacer humanitario. Fue en el año 2016 en la Cumbre Humanitaria Mundial, cuando formalmente el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, invitó a tener una mayor comprensión de los desafíos ubicando a las personas en el centro de las acciones. En tal sentido, las reflexiones y prácticas se proponen con un abordaje más integral, desde lo local y lo comunitario, en donde se puedan conjugar las prácticas de la construcción de Paz, el Desarrollo y la Acción Humanitaria. A esta conjugación de prácticas se las denominó TRIPLE NEXO. El Triple Nexo representa un desafío para todas las organizaciones que trabajan en estos temas (desarrollo, paz, humanitarios) ya que tienen una íntima relación que afecta la vida cotidiana de millones de personas. No puede haber PAZ sino no se generan condiciones para sostener una vida digna promoviendo lógicas de DESARROLLO (justo, sostenible, inclusivo, entre otras características). Es dificultoso brindar ASISTENCIA HUMANITARIA si no hay condiciones mínimas para generar bases de PAZ permanente. Y no es posible generar DESARROLLO si hay una dependencia que anula capacidades y ata todo a la ASISTENCIA HUMANITARIA; y así, cada uno de estos aspectos se conjugan entre sí dando cuenta de lo que es posible. Es una invitación para asumir el desafío y transformar nuestras prácticas organizacionales para lograr una perspectiva más amplia que logre mayores impactos posibles en las vidas de las personas y sus comunidades, más allá de nuestros “ropajes conceptuales”. En América Latina y el Caribe múltiples desafíos indican escenarios aún complejos que nos presentan situaciones de desplazamiento forzado por el cambio climático, los recurrentes desastres, las sequías, los grupos armados no estatales, las redes de trata de personas, los grupos narcotraficantes, por su parte las violaciones masivas a los derechos humanos que generan gran parte del desplazamiento de la región desde Centroamérica hacia el norte y hacia Sudamérica, procesos de Paz con deudas pendientes, debilidad de los Estados para atender las necesidades más urgentes de su población, y centralmente de grupos en situación de vulnerabilidad tales como niñas, niños, jóvenes, mujeres, adultos mayores, población de pueblos indígenas, personas del colectivo LGBtIQ+, personas migrantes y refugiadas, entre otras. Estos contextos representan desafíos para los Estados y para los esquemas de cooperación internacional ya que éstas y otras postales de situaciones del continente dan cuenta de las agendas y de los desafíos presentes, futuros y de todo aquello que sigue pendiente. Desde CREAS hemos incorporado este abordaje en los distintos proyectos, incluyendo al Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de los Efectos de la Pandemia, que nació en 2022 para atender las necesidades que surgían del contexto post COVID-19. De igual modo, el laboratorio de buenas prácticas ecuménicas e interreligiosas Ikuméni incluye un trayecto sobre temas humanitarios, en el que los jóvenes participantes se sensibilizan y adquieren herramientas para comprender las dinámicas de este sector, y actuar solidariamente en sus comunidades. Hacer memoria de este día es una oportunidad constante

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Las Chicuelas del Ritmo, mujeres líderes construyendo comunidad

El Centro Educativo Comunitario Ramón Carrillo, ubicado en el barrio del mismo nombre al sur de la Ciudad de Buenos Aires, es un espacio de referencia en donde la comunidad encuentra respuesta a sus necesidades de recreación y cultura. Las mujeres del barrio manifiestan la dificultad para encontrar espacios donde compartir, formarse y tener momentos de sano ocio, pues son ellas las que se ocupan de las tareas de cuidado del hogar y de sus hijos. Buscando ese espacio, en el taller de baile que ofrece el centro, varias mujeres conformaron el grupo “Las Chicuelas del Ritmo”. Las chicuelas, como se llaman a sí mismas, se reúnen desde 2009 todos los viernes, en un espacio donde pueden compartir y poner en palabras sus vivencias. Entre mates, bizcochos ritmos y coreografías, las chicuelas se escuchan y acompañan. En 2021, con el apoyo del Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS, equiparon y acondicionaron el salón de baile. Un espacio que compartían con las niñas y adolescentes de Circrobacia, el taller de gimnasia y arte circense que ofrece el centro comunitario. Con este apoyo de CREAS, además hicieron salidas al teatro para nutrirse de otras propuestas culturales. “La propuesta de Chicuelas es que puedan participar sin los hijos y sea un tiempo para ellas mismas. Empezaron a delegar el cuidado de los niños en padres, familiares o vecinas para ese momento de la semana. Las animó a darse ese espacio. En el grupo no sólo bailamos y hacemos ejercicio, que son actividades generalmente destinadas a los chicos y cuando crecemos las dejamos de hacer, sino que nos permitimos hablar del 8M, hacer salidas culturales o tenemos espacios de lectura. Eso les abrió a estas mujeres un mundo desconocido para ellas” Carolina Sobral, profesora de danza Un deseo que tenían desde hace varios años era mejorar el salón de ensayo para sentirse más cómodas y fortalecer el trabajo artístico. Al recibir el apoyo, éste se convirtió en un objetivo por el que trabajaron en equipo. Tanto las mujeres “históricas” del grupo, como las que se habían unido pocos meses antes, en compañía de sus familiares y allegados, formaron parte del acondicionamiento del espacio. Este trabajo colectivo fortaleció los vínculos. Se evidenció mayor sentido de pertenencia a “las chicuelas del ritmo” y al Centro Comunitario Ramón Carrillo entre las mujeres que participaron. Con los cambios el taller de baile se potenció como un espacio de encuentro, acompañamiento y contención, en donde las mujeres encuentran resoluciones conjuntas ante problemáticas que puedan surgir y de empoderamiento para vivir mejor. “No es solo ir a una clase y volver a su casa. Muchas de ellas a partir de conocerse en el espacio del taller se hicieron amigas y empezaron a compartir el cotidiano y, hoy por hoy, me cuentan que se van de vacaciones juntas, se animan a viajar juntas a sus países: por ejemplo volver a Paraguay. Se crearon vínculos, van a sus cumpleaños, se organizan fiestas sorpresas entre ellas. Las fortaleció individual y colectivamente; la participación en Chicuelas les dio un abanico de oportunidades. Lo celebramos como institución y como agentes del estado que garantizan el derecho al esparcimiento, la recreación y el tiempo libre” Carolina Sobral A lo largo de sus dos décadas de existencia, el Fondo de Pequeños Proyectos – FPP CREAS ha apoyado numerosos proyectos artísticos, culturales y deportivos. Los espacios destinados al ocio y la recreación suelen quedar marginados al abordar las necesidades de las comunidades vulnerables, y muchas veces se quedan sin la oportunidad para ampliarse, crecer y transformarse. CREAS se compromete con iniciativas de este tipo, especialmente destinadas a mujeres y niñas, pues estamos convencidos de que desempeñan un papel fundamental en la construcción comunitaria y la creación de nuevos vínculos sociales. Además, reconocemos su impacto significativo en la subjetividad de las participantes: fortalecen el autoestima, amplían las redes sociales y contribuyen a una vida más saludable en todas sus dimensiones. La existencia de un espacio como «Las chicuelas del ritmo» es el resultado tangible de la organización comunitaria. Estos lugares no sólo impulsan la transformación personal de quienes los frecuentan, sino que también fomentan una distribución más equitativa del tiempo y el trabajo, promoviendo así una comunidad más justa y equitativa. Desde CREAS somos conscientes del poder transformador que tienen las comunidades al contar con autonomía para su propio desarrollo. Los apoyos que podemos destinar a través de nuestro Fondo de Pequeños Proyectos en lo económico, en capacitación, en la organización de encuentros de articulación e intercambio, tienen el objetivo de propiciar el fortalecimiento de las organizaciones como puntos de encuentro entre las personas para la promoción de la vida digna.

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NO SOLO CIFRAS – 16 días de activismo frente a la violencia de género

La campaña 16 días de activismo contra la violencia de género es la campaña anual para crear conciencia sobre el problema global de la violencia de género. Comienza cada 25 de noviembre con el Día de la Noviolencia contra la Mujer y finaliza el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos. Cada año, el programa de justicia de género de ACT Alianza participa en la campaña global destacando las formas de violencia a las que están sujetas las mujeres y las niñas en todas sus diversidades y este año el objetivo ha sido concienciar sobre los datos todavía alarmantes que rodean a las mujeres y niñas en todas sus diversidades. Es necesario hacer mucho más para proteger y empoderar a las mujeres y las niñas en todo el mundo y para financiar y promover organizaciones que trabajen para lograr la justicia de género. Hacer sonar la alarma ante estadísticas desalentadoras no significa que sean sólo cifras. Estos números tienen nombres y sueños, habilidades y opiniones, habilidades e ideas. Las mujeres y niñas que están detrás de los números no pueden ni deben quedarse atrás. Debemos hacer más. A continuación compartimos apartes de la Guía Ilustrada sobre la Violencia de Género, realizada en 2023 por ACT Alianza para la Justicia de Género, y algunos datos compilados de informes de otras entidades, que consideramos complementarios. 1. Violencia Verbal: Empezar por esa violencia que se esconde detrás de lo que parece inofensivo pero que brinda la estructura sobre la cual se sostienen muchas más formas de violencia. Las palabras y las definiciones moldean la cultura, los derechos y las normas sociales. La forma en que definimos una injusticia y la decisión de utilizar el lenguaje inclusivo son acciones políticas. La lengua tiene la capacidad de cambiar el statu quo y hace que se manifiesten nuestras posiciones acerca de la justicia de género. La igualdad de género en la lengua se logra cuando todos los géneros se reconocen como agentes a quienes se les concede igual dignidad, valores y derechos. Desentrañar ciertos asuntos desde una perspectiva de género es un paso para actuar contra la discriminación sistémica, los fundamentalismos crecientes y los estereotipos de género. 2. Violencia en línea: Como una extensión de la violencia cara a cara, en los espacios online y virtuales se dan también diversos actos que violentan a mujeres, niñas y personas de la comunidad LGBTQI+, y en particular a defensoras de derechos humanos, con el objetivo de reducir los espacios democráticos y silenciar las voces de quienes hablan acerca de la justicia. La violencia en espacios virtuales puede asumir múltiples formas, incluyendo acoso, matoneo, acecho, discriminación, ataques verbales y amenazas de violencia, como violación u otras formas de violencia sexual. La violencia en línea también puede incluir comentarios sexuales no deseados o publicaciones no consensuadas en redes sociales, y burla a causa del cuerpo. La violencia en línea es una violación de los derechos humanos. Se intersecta con la violencia racial y económica, y otras formas de violencia. 3. Violencia económica: La violencia económica es una de las mayores causas de desigualdad en el mundo. En datos de ONU Mujeres, el 50% de las mujeres en edad laboral trabajan, mientras en los hombres el porcentaje supera el 75%. Asimismo, a nivel mundial las mujeres ganan 24% menos que sus contrapartes masculinos. Puede asumir múltiples formas, incluyendo —aunque no se limita a— leyes tradicionales discriminatorias con respecto a la herencia; la tenencia de la tierra; el acceso restringido a recursos financieros, oportunidades educativas o mercado laboral. La violencia económica puede llevar a la violencia física, promover la explotación sexual y el riesgo de contraer VIH, morbilidad y mortalidad materna, y el tráfico de mujeres y niñas. 4. Violencia cultural: La Mutilación Genital Femenina (MGF), el matrimonio forzoso y otras prácticas violentas que se escudan en tradiciones culturales siguen siendo violaciones a los derechos humanos y prácticas nocivas que afectan a mujeres y niñas en todo el mundo. En algunas comunidades, los padres y las madres creen que ayudan a protegerlas y ofrecen un futuro más seguro, o que estas prácticas son necesarias para el cumplimiento de requisitos religiosos. Ninguna creencia religiosa respalda o exige estas prácticas, así que los(as) líderes(as) religiosos(as) tienen la responsabilidad de exponer estas concepciones erradas, lo cual hace que las niñas tengan más probabilidades de finalizar sus estudios y enfrentarse a una vida de problemas de salud, incluidas las complicaciones maternas. 5. Acoso, abuso y explotación sexual en el sector: Explotación sexual: ocurre cuando un(a) trabajador(a) de una iglesia o del sector humanitario, quien tiene una relación ministerial o profesional con un(a) adulto(a) o niño(a) que tiene la edad de consentimiento, lo(a) invita a participar en una actividad sexual o mantiene una actividad sexual con su consentimiento. No importa que el(la) adulto(a) o el(la) niño(a) haya hecho la invitación o haya iniciado la actividad sexual. Acoso sexual: ocurre cuando un(a) trabajador(a) de una iglesia o del sector humanitario hace una insinuación sexual no deseada o una petición desagradable relacionada con favores sexuales a una persona. Puede consistir en uno o varios incidentes durante un periodo de tiempo y puede implicar diferentes formas de comunicación, como llamadas telefónicas, correos electrónicos, mensajes de texto y redes sociales. Incluye pedirle tener relaciones sexuales; hacer gestos, bromas o comentarios con referencias sexuales; mostrar material sexualmente explícito. Abuso sexual: ocurre cuando un(a) trabajador(a) de una iglesia o del sector humanitario muestra alguna de las siguientes conductas: acoso sexual infantil, abuso basado en la imagen; agresión sexual; explotación sexual; acoso sexual; ver, tener, producir o distribuir pornografía infantil. Es la intrusión física real o amenazante de naturaleza sexual, sea a la fuerza, o bajo condiciones inequitativas o coercitivas. 6. Femicidio: Es tal la gravedad de esta realidad que cada vez son más los estudios que compilan datos y las organizaciones que realizan veeduría para la implementación de políticas que garanticen el derecho a la vida y a la vida digna en mujeres y niñas. Uno de estos estudios, publicado en

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Noviolencia y el Evangelio de Jesús como llamado de paz

Por Jenny Neme Neiva, bogotana, miembro de la Iglesia Menonita de Colombia. Asesora en temas de paz y reconciliación. Trabajadora Social con Maestría en Estudios Políticos. La Organización de Naciones Unidas ONU, estableció en su asamblea del 15 de junio de 2007 que el 2 de octubre se conmemore el día Internacional de la noviolencia, en homenaje a Mahatma Gandhi líder del movimiento de la Independencia de la India y pionero de la noviolencia. Exhorta a «difundir el mensaje de la no violencia, incluso a través de la educación y la conciencia pública». Muchos cristianos en el mundo, se unen en esta y otras fechas a promover la noviolencia y temas asociados, como la paz, el cese de fuegos, la convivencia pacífica, la no discriminación y la no estigmatización.   En Colombia, cristianos menonitas, fundamentados en su comprensión del Evangelio de Jesús como un evangelio de paz y noviolencia, entienden que sus comunidades de fe tienen el llamado a promover la noviolencia y la paz a través de acciones prácticas. La noviolencia tiene diferentes comprensiones. Por un lado, es entendida como una expresión de la espiritualidad. La vida y ejemplo de Jesús son un referente para practicar la noviolencia. La oración, la reflexión, el discernimiento comunitario, el compartir en ambientes de respeto, fomentar el diálogo y la construcción de acuerdos para buscar salidas a los conflictos son claves para desarrollar esa espiritualidad. Por otro lado, en una jornada de trabajo, líderes de iglesias concluyeron que «la noviolencia es un credo, una pasión, una actitud, una convicción, un método, una forma de actuar» . Encontraron que el desafío además de buscar alternativas a la violencia, está en hacer de la noviolencia una práctica permanente. Dentro de las acciones que se emprenden, están los procesos formativos con distintos grupos etarios, el servicio voluntario o vocacional en asistencia humanitaria, trabajo educativo, promoción de derechos humanos, entre otros. Existen agencias globales como el Comité Central Menonita, con más de 100 años de existencia y servicio en todos los continentes. Así mismo están los Equipos Cristianos de Acción por la Paz ECAP, que surgieron por iniciativa de los menonitas y otras iglesias históricas de paz para intervenir de manera noviolenta ante situaciones de conflicto armado y proteger personas amenazadas acompañándolas y exponiéndose junto a ellas. En su teología y praxis, los menonitas de algunas partes del mundo buscan transformar relaciones para que sean justas. Esto incluye la denuncia profética de la violencia mediante una crítica activa de las políticas de gobierno como, por ejemplo, en contextos de guerra, de dictaduras, etc. En varias partes del mundo se fomenta la objeción de conciencia al servicio militar, buscando que los jóvenes no se incorporen a los ejércitos y opten por acciones noviolentas. En la actualidad, se ha incorporado otra dimensión bíblica y es el cuidado de la integridad de la creación. Un estilo de vida simple y el uso responsable de los recursos limitados del mundo ha sido una de las posturas típicas de los menonitas por mucho tiempo.   Esta visión ha sido compartida con muchas otras tradiciones de fe que promueven la paz y la reconciliación. El testimonio cristiano de paz y noviolencia corresponde integralmente al caminar como seguidores de Cristo en la vida de la iglesia y en su carácter de «familia de Dios» y «morada de Dios en el Espíritu» (Ef 2:19,22). Es por ello que iglesias sienten el llamado y la responsabilidad de discernir las señales de los tiempos y responder proactivamente al contexto través de iniciativas de noviolencia y paz basadas en la vida y enseñanza de Jesús (Lc 19:41-44). Menonitas y católicos, tienen en común la convicción de que la reconciliación, la noviolencia y el compromiso activo por construir la paz, son centrales en el Evangelio (Mt 5:9; Rom 12:14-21; Ef 6:15). El esfuerzo cristiano por la paz emplea la noviolencia activa para la resolución de conflictos tanto en disputas domésticas como internacionales, y para resolver situaciones conflictivas. Creen que, reconociendo esa posibilidad, se puede influir en gobiernos o instancias decisoras para desistir del uso de armas, aún como último recurso. En los últimos años, la iglesia católica con el apoyo de Pax Christi Internacional impulsó un discernimiento global y participativo sobre la noviolencia y la paz para profundizar la comprensión y el compromiso católicos con la noviolencia desde el Evangelio y puso a disposición recursos bíblicos, teológicos, éticos, pastorales y estratégicos para que más creyentes amplíen este pensamiento y práctica. Así como menonitas y católicos desarrollan acciones para activar su voz profética ante la realidad de las guerras y confrontaciones globales, animamos al movimiento ecuménico a aumentar su voz en rechazo a la violencia y posicionar la noviolencia como un estilo de vida y una ética política y vivencial a través de prácticas concretas que promuevan la defensa de la vida, la digna humana y de la creación. Una diaconía ecuménica para la paz se hace urgente para movilizar a las personas, comunidades y sumar esfuerzos continentales que exhorten los poderes e incidamos en la transformación global para disfrutar de la paz, como un regalo de Dios.   Recursos: 1. Noviolencia. Horizonte político desde sus fundamentos Bíblicos y Teológicos. Módulo 1. Lizarralde Mauricio, Compilador. JUSTAPAZ, SweFOR, SERPAJ. Nov 2009. P35. 2. Comité Central Menonita CCM. https://www.mcclaca.org/es/ 3. Equipos y Comunidades de Acción por la Paz. https://cpt.org/es/colombia 4. Impulsando la Noviolencia y la Paz Justa. https://payhip.com/b/4eBuq. https://nonviolencejustpeace.net/wp-content/uploads/2021/10/NonviolenceStudy-Guide_Spanish_V2.pdf

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Encuentro regional: Resiliencia, Justicia Climática y Desarrollo Sostenible en Chaco

Los días 19 y 20 de septiembre el Foro ACT Argentina organizó en Resistencia, Provincia del Chaco, un encuentro de intercambio con organizaciones de desarrollo, comunitarias y basadas en la fe (OBF), para conocer los resultados del relevamiento de datos socioambientales en la región del Gran Chaco Argentino, realizado en el contexto de la sequía de 2022, junto a OBF y la Cruz Roja Argentina, también con el apoyo de la oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas – UNOCHA y la Oficina del Coordinador de Naciones Unidas en Argentina – OCRNUArg. El relevamiento de información se centró en la situación de sequía, considerando las perspectivas de las comunidades en cuanto a necesidades humanitarias, de acceso a derechos básicos y a condiciones socio sanitarias. En esta ocasión el encuentro permitió analizar la situación del territorio y reflexionar en conjunto de cómo enfrentar la adaptación al cambio climático y a diferentes eventos que podrían desarrollarse, como parte de la gestión de riesgos desde el territorio. Además, posibilitó fortalecer capacidades y ver cuáles son los desafíos para las organizaciones en el territorio.   El año pasado se presentaron las conclusiones preliminares a la Red Humanitaria Internacional Argentina (RHIA) de la cual el Foro ACT forma parte desde el 2021 y este año la presentación de los resultados se hizo a las organizaciones y a referentes de algunas comunidades que participaron. El Informe es parte de la labor de rendición de cuentas del Foro ACT Argentina a las organizaciones que participaron y a las comunidades locales. Entre sus principales hallazgos se encuentran las brechas en materia de acceso a derechos básicos como la alimentación, la salud y la educación, los impactos de las sequías sucesivas y la dispar presencia de los Estados Provinciales, junto con los desafíos que presentan en el territorio las cuestiones ambientales, relacionadas con el cuidado de la creación y el desarrollo sostenible. . Como parte del evento, conversamos de temas relacionados y relevantes, como el enfoque de Triple Nexo: que relaciona temas humanitarios, desarrollo y la paz y que fue presentado virtualmente por Gianni Morelli, Regional Disaster Response Advisor en UNOCHA. Morelli abordó la perspectiva conceptual y los desafíos que representan para la comunidad internacional este abordaje que es complejo y se busca integral, y que pone en relieve factores como la acción sin daño y la centralidad en las personas, sus vulnerabilidades y derechos. Este tipo de enfoques permiten considerar las mejores estrategias posibles en función de los recursos disponibles -y por conseguir- desde el plano internacional, nacional y local, con la participación de diferentes actores y con el compromiso claro de transformar la situación de desastre, crisis prolongada o evento, promoviendo erradicar las causas que lo generaron. “El enfoque de Triple Nexo permite, a una organización como CREAS, poder apoyar mejor los procesos comunitarios y los actores presentes en los territorios, gestando un entramado de relaciones positivas que promuevan lógicas de desarrollo sostenibles, fortaleciendo procesos de diálogo social que orienten y promuevan la paz y de igual modo fortalecer las capacidades comunitarias para hacer frente a situaciones de crisis y desastres que requieran desarrollar acciones humanitarias. De este modo un abordaje integral permite dialogar con distintos actores de la comunidad local, nacional e internacional orientando de mejor manera la aplicación de recursos tendientes a la transformación del territorio”. Jorge Fernández, CREAS. Desde el Foro ACT, en el evento se abordaron los desafíos relacionados a la situación actual en el país (y su conexión con otros procesos globales y regionales), lo cual señala que es imperativo tomar acciones desde todos los ámbitos de la vida en sociedad, desde la promoción de nuevas pautas de desarrollo y producción por parte del sector privado, hasta la necesidad de mayores regulaciones por parte de los Estados y el cumplimiento de la legislación vigente, además de la implicación de la sociedad civil. En el encuentro se destacó la importancia de herramientas como el Acuerdo de Escazú y hubo también espacio para el intercambio de experiencias y buenas prácticas que desarrollan las organizaciones asistentes en materia de acceso al agua, promoción y acceso a la seguridad alimentaria y la promoción del desarrollo de comunidades criollas e indígenas. Así también pudimos conocer detalles de la presencia del Sistema de Naciones Unidas en Argentina, Bolivia y Paraguay. Participaron referentes de comunidades de Formosa y Chaco, JUM (Junta Unida de Misión), INCUPO (Instituto de Cultura Popular) , APCD (Asociación para la Promoción de la Cultura y el Desarrollo), Asociana (Acompañamiento Social de la Iglesia Anglicana en el Norte Argentino), ENdePA (Equipo Nacional de Pastoral Aborigen), y organizaciones invitadas como Cáritas Argentina y SATEM Argentina (Soporte Alerta Temprana Eventos Meteorológicos).  

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Formación en diaconía ecuménica para la paz: CREAS en encuentro por la reconciliación en Colombia

Artículo escrito tomando las notas de la ponencia de Horacio Mesones, Director Ejecutivo CREAS. Del 8 al 11 de agosto se realizó el Encuentro Internacional por la Reconciliación en Colombia: Experiencias y Aprendizajes Ecuménicos en la Construcción de la Paz, organizado por el Diálogo Intereclesial por la Paz: DiPaz, en el marco del cual Horacio Mesones, Director Ejecutivo de CREAS presentó una ponencia en la Conferencia Pública Internacional: Enfoques en la construcción de paz. Este evento ocurre en un contexto en el que Colombia, una nación con una historia de más de 50 años de conflicto armado -y con diversos procesos de conciliación por la paz– se encuentra ahora en desarrollo de una política de implicación de múltiples actores en la iniciativa de paz total. En este proceso ha sido esencial la participación de las organizaciones basadas en la fe – OBF como veedoras y así también por su capacidad de llegar a los pueblos y territorios; las iglesias y organizaciones ecuménicas en Colombia han mantenido a lo largo de los años su compromiso incansable por una paz justa, para lo cual han mantenido un diálogo constante con iglesias y organizaciones hermanas tanto dentro como fuera de la región latinoamericana. Desde CREAS, hemos sido testigos y hemos acompañado diversas experiencias y plataformas de las iglesias y organizaciones colombianas. Uno de estos, el encuentro internacional a principios de 2015, en el cual se estableció la estrategia de trabajo de DIPAZ. Desde entonces, cambios significativos han ocurrido en el contexto global y nacional de Colombia, donde se abordan los procesos de paz en el marco de una política pública que busca fortalecerlos: “Esta política brinda mayores oportunidades de participación a la sociedad civil y a las iglesias, con un enfoque territorial. Este contexto plantea un desafío a las iglesias y organizaciones: el de revalorizar los procesos en los territorios, especialmente aquellos que se desarrollan en el ámbito de una diaconía ecuménica profética orientada hacia la paz con justicia. Esta diaconía implica el diálogo con diversos actores locales y la colaboración con las instancias institucionales de las iglesias y sus líderes. Esto es fundamental para lograr una participación e influencia en diálogos políticos de alto nivel. El marco teológico de la diaconía ecuménica dirigida a la justicia, la paz y el cuidado de la Casa Común ha servido como base para la acción transformadora en busca de dignificar la vida de las comunidades; atendiendo las causas del sufrimiento en las comunidades más vulneradas y proclamando a través de gestos concretos que un mundo reconciliado, fraterno, justo, pacificado y en convivencia armoniosa con la Creación es una posibilidad alcanzable”. – Horacio Mesones. La definición de la Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias en Busan en 2013 lo expresa con claridad: “La diaconía es una respuesta inmediata a los sufrimientos presentes en el mundo. La diaconía es un compañero natural de la misión en el siglo XXI. La justicia está intrínsecamente ligada a la diaconía, ya que la justicia cobra mayor relevancia cuando se pone en acción. La justicia aborda los problemas subyacentes que hacen que la diaconía sea necesaria.” La diaconía ecuménica como dimensión de la teología práctica tiene relevancia en un contexto en el cual se requiere una acción articulada a nivel territorial, institucional y estatal, y su dimensión profética adquiere significado cuando las prácticas locales se conectan con acciones que involucran a las iglesias (y otras organizaciones de la sociedad civil) y a sus líderes, en la participación e influencia en diálogos y negociaciones de alto nivel. En el año 2018 desde CREAS asesoramos un proceso de análisis junto a la agencia Christian Aid en torno a las violencias múltiples que se viven en América Latina. Este trabajo partió del análisis del trabajo en los territorios, e identificó cuatro ejes en los que se visibiliza el impacto de la violencia a nivel territorial: La violencia basada en género La de base étnico racial, que en muchos contextos se entrecruza con los conflictos por el control de los recursos naturales en los territorios La violencia social derivada de la resolución violencia de conflictos en las comunidades La violencia institucional y contra defensores de Derechos Humanos, y la derivada de conflictos armados de larga data. No podemos dejar de enfatizar los efectos que se refuerzan en el entrecruce de estas dimensiones de la violencia. En el contexto latinoamericano, además, es necesario considerar la incidencia de la enorme desigualdad, que se ha visto agravada por la pandemia, y también tener en cuenta el enfoque de interseccionalidades, así como el impacto de los modelos de desarrollo extractivista. A esto se suman las limitaciones a la participación social y política, junto con la reducción de espacios de acción para la sociedad civil en muchos países. Inspirados en el estudio previamente mencionado, entre 2018 y 2019 organizamos dos encuentros con jóvenes para explorar respuestas desde la acción local. Estos encuentros se llevaron a cabo en dos de las ciudades con mayores índices de violencia en la región en ese momento: Tegucigalpa (El Salvador) y Cali (Colombia). En dichos encuentros se profundizaron como líneas de trabajo prioritarias las de prevención, enfocada en reducir las desigualdades sociales y económicas para disminuir las posibilidades para que los niños, niñas y jóvenes se vinculen con la violencia, y la de formación en cuanto movilización de conocimiento generado desde prácticas transformadoras, para incorporar miradas de espiritualidad, éticas y prácticas que asienten una cultura de paz en relación con la dignidad de las personas. A estas prioridades se agregaron, además, las líneas de protección e incidencia. A partir de esta indicación realizada por los jóvenes, debemos cuestionarnos acerca de las bases de una pedagogía para la construcción de la paz. Desde la diaconía, esta pedagogía podría estimular dinámicas ecuménicas locales que fortalezcan el desarrollo local y la construcción de la paz en íntima relación con la justicia y el cuidado de la Casa Común, además, asumir la importancia del recambio generacional del movimiento ecuménico, que plantea un sano cuestionamiento a nuestras comprensiones históricamente

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En el banco rojo: Cinco voces en eco por la eliminación de las violencias basadas en género

En el marco de los 16 días de activismo contra la violencia de género, campaña convocada desde 1991 por el Instituto para el Liderazgo Global de las Mujeres y que se realiza cada año desde el 25 de noviembre, Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y hasta el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos; desde CREAS convocamos a organizaciones comunitarias con las que hemos trabajado en el Fondo de Pequeños Proyectos – FPP CREAS, a compartirnos visiones respecto a este tema que incorporan de manera transversal en sus misiones particulares. Como parte de la Comunidad de Práctica – COP de género de ACT nos unimos también a la campaña del banco rojo, creada en 2016 en Italia pero que desde entonces se ha extendido por el mundo, especialmente en América Latina. «Es un símbolo de resistencia y sororidad. Al sentarnos en el banco rojo, mostramos solidaridad con los sobrevivientes y las víctimas de la violencia. Un banco vacío es un recordatorio de las personas que hemos perdido en el camino. Esta es nuestra contribución a la campaña 16 días de activismo contra la violencia de género. Se necesita un movimiento para poner fin a la VBG, y los líderes religiosos deben estar al frente de la acción. Esta es también una oportunidad para tener una conversación sobre la violencia de género de una manera abierta y sin prejuicios». – ACT Alliance ¡ÚNETE!    Centro comunitario Creciendo El Centro Comunitario Creciendo está en el municipio de Moreno, en el Gran Buenos Aires; atiende principalmente a la niñez y adolescencia con actividades como comedor comunitario, apoyo escolar, actividades recreativas, transversalizando el tema de género. CREAS les apoyó un proyecto de un espacio de formación interno para las educadoras populares en educación sexual integral y en una segunda etapa están abriéndola a la comunidad; trabajándolo con las familias para concientizar e intentar detectar situaciones de violencia que requieran atención o intervención con las entidades correspondientes. Cooperativa Juntas y Unidas     La Cooperativa de trabajo Travesti-Trans “Juntas y Unidas”, dedicada a cuidados no-terapéuticos, tiene por objetivo generar un espacio de inclusión laboral, contención y re vinculación social e institucional para las identidades travestis-trans de la ciudad de Rosario. Muchas de las personas asociadas atravesaron en sus trayectorias singulares situaciones de violencia, vulneración y consumos problemáticos. En este marco, la cooperativa fomentó un espacio de vinculación entre pares y de acompañamiento terapéutico que facilitó, mediante el acceso a la economía formal, otras planificaciones posibles que escaparan de la precariedad. De este modo la cooperativa se piensa como un espacio de acompañamiento y cuidado integral. Con CREAS desarrollamos un proyecto de apoyo para infraestructura.   Casa comunitaria Nora Cortiñas La Casa Comunitaria Nora Cortiñas está también en Morón. Un espacio que ofrece alojamiento temporal para mujeres y sus niñeces que en extrema pobreza no tienen a dónde ir o por situaciones de violencia han tenido que exponerse a la alta vulnerabilidad de vivir en situación de calle. Es un espacio de contención y restitución de derechos con diversas actividades que incluyen también talleres de oficios y apoyo en problemáticas de consumo de sustancias psicoactivas.     Grupo Cultural Qenti       Grupo Cultural Qenti es una organización que se enfoca en el arte para la transformación social en los barrios del oeste de la Provincia de Buenos Aires, con un enfoque en creación colectiva ofrecen talleres abiertos a la comunidad de arte mural, serigrafía, y grabado. Funcionaban desde 2008 como proyecto Amurarte para llevar color a los espacios del barrio y en 2020 respondiendo a los retos de la pandemia y a propósito de los vínculos que ya habían fortalecido con ONGs de la zona, escuelas primarias, secundarias, jardines de infantes y centros culturales crearon Qenti para ofrecer, entre otros, un taller de estampado en xilografía con temática de género y diversidades que se presentó en ferias de la economía popular con el objetivo de brindar a las mujeres nuevas oportunidades de emprendimiento. Además, activaron una pequeña huerta e invernadero para el autoconsumo de alimentos saludables. Casa de la mujer Pensando en Voz La Casa de la mujer Pensando en Voz es un espacio en el municipio de Moreno (Gran Buenos Aires) en el marco de un club deportivo comunitario que surgió de la organización de jóvenes de la comunidad en busca de actividades deportivas y recreativas en el barrio. Creció, y las mujeres y jóvenes que circulaban allí empezaron a congregarse y crearon la Casa de la Mujer, que tiene sus propias actividades además de participar en las del club, y es un espacio de contención para las mujeres del barrio. Nos compartieron estos casos: “Comenzó a decirme: las mujeres son de la casa y los hombres de la calle. El hombre aquí soy yo. Un día lloraba mi hijo, hacía poco había sido mamá, le tenía que planchar una camisa. Fue el primer golpe qué recibí, la primera trompada.” “Sos una enferma, nena. Me pegó delante de mi nena. Antes no lo hacía de esa forma sino psicológicamente: sos gorda y boba. Lloraba a escondidas, no contaba a nadie mi vida, sabía que nadie me iba a creer, él se mostraba siempre amable con el resto de las personas.” “Lo conocí y me enamoré locamente de él. Me junte y me propuso irnos a vivir lejos de toda mi familia, nunca pensé que era un enfermo, mi peor decisión de mi vida; tuve 2 hijos con esa persona. Hoy estoy citada ante la fiscalía por denuncia de abuso de nuestra propia hija. Con el tiempo comprendí que yo también estaba enferma cómo él, les pegaba a mis hijos , física y mental. Hasta que un día vine a la casa de mi mamá y decidí no volver más.” Las formas de violencia son diversas y muchas veces están escondidas a plena luz. Es importante creer a las víctimas, ofrecerles apoyo y sumarse a la eliminación de las violencias con la propia transformación de nuestras opiniones

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Desafíos para la academia y las OBF: diversidad y género en la II Asamblea Qonakuy

Del 25 al 27 de octubre se está realizando en Barranquilla, ciudad industrial y capital del Caribe colombiano, la II Asamblea de la Red de Universidades Protestantes y Evangélicas de América Latina – Qonakuy. Representantes de más de 14 instituciones de educación superior de la región se congregan para intercambiar experiencias académicas, teóricas y prácticas para el Desarrollo Sostenible y nuestro Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio les acompaña como aliado. En ese marco Horacio Mesones, Director Ejecutivo de CREAS, fue invitado al conversatorio sobre Inclusión, Género y Diversidad, junto a Laura Chacón en representación del programa Colombia de la Federación Luterana Mundial. Al evento asistieron docentes, estudiantes e investigadores de la Corporación Universitaria Reformada (UniReformada), universidad anfitriona de la Asamblea y del Colegio Americano de Barranquilla, que también pertenece al sistema educativo Reformado de Barranquilla. La invitación se dio específicamente por la experiencia del Fondo de Pequeños Proyectos CREAS, en apoyo a proyectos como Juntas y Unidas. Juntas y Unidas es un emprendimiento de la economía social y solidaria dedicado al cuidado de personas en su salud, su recreación, trámites que necesiten. Es su apuesta para superar la exclusión social y habitacional, y poder construir trayectorias laborales planificadas y duraderas, basadas en su profesionalización. Es una opción autogestiva que apunta, según las palabras de sus integrantes, a un acercamiento de las personas de orientaciones sexuales e identidades diversas con la economía formal, una relación saludable con el mundo del trabajo que habilite espacios de formación y reafiliación social. El proyecto de Juntas y Unidas expone realidades de discriminación, estigma y derechos vulnerados. Nos habla de capacidades y saberes que se movilizan y se ponen en contacto. Y nos habla también de solidaridades y cooperación para dignificar vidas. Desde CREAS, mediante el Fondo de Pequeños proyectos, fortalecemos la inclusión social y económica, apoyando en este caso iniciativas de formación y equipamiento. Desde este trabajo que realizamos en CREAS, propusimos entonces, en este conversatorio en la UniReformada sobre diversidad, inclusión y género, algunas reflexiones para promover el diálogo entre los participantes en este espacio. Algunos datos relevantes compartidos en el encuentro y al final de este blog el video de la transmisión en vivo: Lo primero que nos preguntamos, desde la mirada a los derechos de las diversidades, fue el tamaño del problema, ¿cuántas personas son afectadas por su identidad llamada «diversa» (como si no fuera esa una característica humana inherente)? ¿Cuál es la extensión o la profundidad de esta problemática que, más allá de la garantía de los derechos individuales, afecta en profundidad las estructuras sociales? Recientemente el PNUD elaboró un cuerpo de indicadores para medir el avance en la efectivización de derechos basados en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Aunque en los propios documentos del PNUD se señala que las estadísticas son inexistentes, incompletas o inaccesibles en relación a las personas LGBTI, estos indicadores constituyen un marco para analizar las realidades de este sector poblacional. Los indicadores construidos por el PNUD se nuclean en cinco ejes que son esenciales de analizar: Seguridad personal y violencia Participación política y cívica Bienestar económico Salud Educación. Seguridad personal y violencia: La población LGBTI está más expuesta a la violencia física, verbal y psicológica, que incluye la probabilidad de ser expulsados de sus casas, la violencia policial, la exposición a discursos de odio (incluyendo redes sociales), situaciones que además se han agravado con la pandemia. Como demuestra un reciente informe de Caribe Afirmativo (por el reconocimiento de los derechos de la diversidad sexual, expresiones e identidades de género diversas en Colombia.), la tasa de homicidios en el Caribe colombiano contra personas LGBTI, en particular personas trans, ha aumentado de manera consistente en los últimos años. Muchos hechos de violencia no son denunciados, y las instituciones no siempre dan respuesta de manera eficaz y oportuna. Los efectos de la violencia a largo plazo derivan en afectaciones a la salud mental. Participación política y cívica: Las organizaciones que promueven los derechos de la población LGBTI sufren los efectos de la reducción del espacio habilitante para la sociedad civil, reforzadas por estigma y la discriminación. La reducción de espacio incluye en muchos países la posibilidad de constituirse como organizaciones legales, hostigamiento en redes, desacreditación pública y violencia contra sus líderes. Este punto es clave, porque cuando se reduce el espacio de la sociedad civil organizada, se afecta los sectores más vulnerables. Bienestar económico: Las dificultades para el acceso a un trabajo digno y el riesgo de vivir situaciones de acoso y violencia, refuerza y retroalimenta el riesgo de caer en la pobreza y en la inseguridad alimentaria. En particular, las personas transgénero tienen menos oportunidades de acceder al mercado laboral. Los datos muestran que los empleos se concentran en el sector servicios y en el turismo, que fueron los más afectados por la pandemia. Aunque en Sudamérica la mayoría de los países han aprobado legislaciones de unión civil o matrimonio igualitario, la ausencia de esta legislación corta la posibilidad de beneficios económicos por la vida en pareja. Salud: Los problemas se sitúan en el plano de la estigmatización y la discriminación, pero deben mencionarse también los derivados de la patologización médica (, que sigue ocurriendo pese a que desde 1990 la OMS eliminó la homosexualidad como enfermedad. El caso de Colombia es una muestra clave, pese a ser uno de los 10 países con un marco legal más amplio en términos de los derechos garantizados, es uno de los países en los que las terapias de conversión no son ilegales. A todo este marco se suman los problemas de salud mental y automedicación, agravados durante la pandemia. Educación: Las personas LGBTI sufren mayor acoso escolar, violencia física y psicológica por falta de dispositivos institucionales y de implementación de políticas integrales contra la discriminación en ambientes educativos. Los sistemas educativos resultan en muchas oportunidades expulsivos para las personas LGBTI, resultando en mayores índices de ausentismo y deserción, con el consecuente impacto en el desarrollo de habilidades para la inserción social y

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La Asamblea WACC América Latina y los desafíos de la comunicación con perspectiva de fe

Por Lina Salas Ramírez Coordinadora de Comunicaciones Estratégicas CREAS lina@creas.org El martes 18 de octubre de 2022 se llevó a cabo la Asamblea Regional de WACC América Latina, que por sus siglas en inglés para World Associtation for Christian Communication es la Asociación Global para la Comunicación Cristiana y en su capítulo latinoamericano se reunió, 4 años después de su última Asamblea, para volver a elegir Comité Ejecutivo Regional (CER). La cita fue en una reunión híbrida que congregó a más de 35 representantes de instituciones de la región y miembros suscritos a título personal, con lo que se juntaron las visiones de organizaciones basadas en la fe, universidades, centros de estudio, institutos de investigación, observatorios de medios y diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos, frente a la Comunicación como Derecho, su profundo impacto en la garantía de los demás derechos en general y los desafíos que nos plantea el actual contexto global y regional. WACC global opera en ocho regiones: Asia, África, Europa, Medio Oriente, Pacífico, Caribe, América del Norte y América Latina.   Una de las iniciativas globales y tradicionales de la WACC es el Proyecto de Monitoreo Global de Medios (GMMP) con el que, desde 1995, convoca a cientos de voluntarias y voluntarios en el mundo para desarrollar el análisis de medios más grande con perspectiva de género, para analizar los lugares de las mujeres en las noticias y otros contenidos, durante cada quinquenio. Puedes encontrar algunos de los resultados en este artículo de Cirenia Ortega (Secretaria WACC AL) sobre el l foro La Comunicación: Piedra Angular de la Justicia Social, convocado por WACC global. Durante la bienvenida, Philip Lee, secretario general de WACC global compartió el interés general de la WACC “posibilitamos que la gente sea vista y escuchada pues independientemente del tema, justicia de género, justicia digital o cambio climático, no se avanzará sin una comunicación justa y eficaz”. Lee señaló “la exclusión digital de un gran número de personas también las excluye de los procesos democráticos. En la era digital se agrava la ampliación de poderes de vigilancia y los ataques al derecho a la libertad de expresión y el aumento de noticias falsas”. Para muestra, “En el Abya yala, durante la pandemia pocos pudieron quedarse en casa, la gran mayoría no tuvo el privilegio del teletrabajo, tuvo que exponerse al virus, indígenas y mujeres pobres.” En el encuentro regional de este martes 18 se presentó el informe del Comité Ejecutivo Regional – CER WACC AL sobre su gestión 2018– 2022 y se eligió el nuevo equipo para el período de los 4 años subsiguientes, continuando en su cargo 3 de ellos: Leonardo Félix: Presidente. (Argentina – Región Cono Sur) Nieves Vargas: Vicepresidente (Perú – Región Andina) Cirenia Ortega: Secretaria (México – Región Central) Se sumó la participación de: Judith Castañeda: Vocal (Guatemala – RC) Marcela Gabioud: Vocal (Argentina – CS) Y un lugar de Tesorería que se asignaría por consenso del CER Electo a un miembro de Brasil, cumpliendo con los estatutos que señalan debe haber al menos un integrante de cada una de las cuatro subregiones: Cono Sur, Centroamérica, Zona Andina y Brasil. Respecto a todo este contexto, tan interesante y pertinente, le pregunté a Leonardo Félix: ¿Qué le significa continuar en el cargo de Presidente? ¿Qué planes o visiones tiene en este cargo? «Tiene que ver con la posibilidad de funcionar para América Latina pudiendo dirigir y consensuar procesos comunicacionales que incluyan a más personas, a más organizaciones. Yo lo veo como la oportunidad de amplificar lo que ya se está haciendo y, en los planes y visiones del cargo, incidir específicamente en nuevos territorios y territorialidades; la posibilidad de seguir ampliando el alcance político-institucional de la WACC en América Latina con experiencias que tienen que ver con los pilares de la WACC Global: pueblos indígenas, medio ambiente, cambio climático, y estudios de género, tecnología digital, brecha digital y acceso a la justicia digital. Lo veo también como la posibilidad de tener una visión a mediano y largo plazo y seguir descubriendo que en América Latina hay mucha gente, muchas organizaciones que trabajan por la Comunicación como un derecho humano inalienable«. Entonces, cuando conversamos sobre el papel de CREAS e instituciones similares en una asociación como WACC; me dice: «Tiene que ver con esta amplificación del trabajo y con esta posibilidad de generar una incidencia para un impacto real en nuestro continente. Organizaciones como CREAS y otras similares que trabajan la diaconía en forma ecuménica responden también al sentido que tiene la WACC en el marco identitario desde el cual se creó, de poder ver desde las creencias y espiritualidades más diversas cómo se trabaja en conjunto para proyectos que sostengan y mejoren la vida de las personas, en este caso en nuestro territorio que es América Latina. Así que, para cerrar, le pido la visión del desafío de la comunicación cristiana en estos tiempos: «Con toda la generalidad de lo que este término implica creo que el primer reto es poder entender las espiritualidades que convergen dentro de la WACC, que ya no se trata de ese primer ámbito cristiano, europeo, protestante que le dio origen a la WACC a nivel mundial hace más de 60 años, sino que se trata de albergar culturas, pueblos ancestrales, cosmovisiones totalmente distintas, espiritualidades que se mueven por todo el continente, y que comunican permanentemente y cuyas voces han sido acalladas. Entonces creo que uno de los roles más importantes de una comunicación cristiana en este continente tiene que ver con la inclusividad, con la apertura y la ampliación de derechos permanentes, donde todas las personas se sientan representadas y puedan tener este espacio para hablar, decir, opinar, para ser no solamente escuchadas sino tener una incidencia real desde las organizaciones que tienen, y en esto creo que la WACC es facilitadora también de esos espacios y tiene que resultar una facilitadora también de espacios de convergencia, como un paraguas que cuide las demandas de los distintos sectores sociales de América Latina,

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