noviolencia

La Fundación Multipolar y su compromiso con las personas en situación de calle, una propuesta de inclusión social

La Fundación Multipolar es una organización comprometida con mejorar la vida de personas en situación de vulnerabilidad extrema. Desde su creación, ha trabajado en la implementación de programas que promueven la inclusión social y laboral de aquellos que se encuentran en situación de calle o en riesgo de quedar sin hogar en Buenos Aires. Es un espacio de contención, socialización y aprendizaje. Dado el contexto económico y social actual en Argentina, la situación de vulnerabilidad se ha profundizado. Para las personas en situación de calle buscar trabajo siempre es un gran desafío, pero ahora lo urgente es poder alimentarse, por eso algunos buscan un trabajo para sostenerse y mejorar su vida, pero sin resultados dada la actual situación del país. Este año, para hacerle frente a la situación, con el apoyo del Fondo de Respuesta Rápida de CREAS, Multipolar puso en marcha el proyecto Betsaida. Betsaida tiene como objetivo generar oportunidades de empleo y sensibilizar al sector privado sobre la situación de esta población; abordar de manera integral los desafíos a los que se enfrentan las personas en situación de calle, con el propósito de construir un sistema que facilite la seguridad alimentaria de esta población. Para esto, la Fundación Multipolar se propone sensibilizar a 27 empresas del Área Metropolitana de Buenos Aires sobre la problemática de las personas en situación de calle. Generar ingresos para 35 participantes de sus programas de inclusión laboral mediante un sistema de producción y venta de productos para sustentar la compra de alimentos en el Centro de Formación para el Trabajo de su sede de San Martín, provincia de Buenos Aires; y asegurar que 120 personas sin techo puedan recibir alimentos de calidad. El proyecto busca intervenir en varias áreas al mismo tiempo, con la esperanza de generar efectos positivos en distintos aspectos de la vida de los usuarios del programa, como los llaman desde Multipolar. Estos aspectos incluyen: La problemática alimentaria: asegurar los alimentos es una prioridad para Multipolar. Muchas de las personas que participan en sus programas de formación para el empleo están en una situación tan precaria que no pueden pensar en nada más que en su próxima comida, lo que disminuye su capacidad para adquirir nuevas habilidades. La movilización del sector privado: la fundación busca involucrar a empresas de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, en sus iniciativas, tanto a través de la sensibilización como mediante la venta de productos y servicios para financiar sus programas. La sustentabilidad del programa: para garantizar que el apoyo alimentario no se interrumpa por falta de recursos, Multipolar ha diseñado un sistema de generación de ingresos a través de la venta de productos y servicios, aprovechando su red de contactos en el sector privado. Multipolar ya fabrica regalos que compran empresas del sector privado además de la entrega de frutas, snacks saludables, y agasajos para días festivos producidos por personas que participan de sus programas de inclusión social y laboral. Con el proyecto Betsaida también quieren identificar nuevos productos y oportunidades que sirvan para ampliar la oferta y las posibilidades laborales para los usuarios. Este modelo genera ingresos para los usuarios y la fundación, a la vez que proporciona una ocupación digna y significativa, permitiéndoles integrarse en la sociedad de manera más efectiva. Como Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio a través de nuestro Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de los Efectos de la Pandemia, buscamos aportar a proyectos como Betsaida que respondan de manera eficaz a las necesidades de las personas en situación de vulnerabilidad. Seguimos conversando en redes sociales: Facebook: @CreasLAC Instagram: @Creaslac LinkedIn: CREAS – Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio Twitter: @CreasLAC

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La construcción del Barrio Norita Cortiñas y el poder de la unión en tiempos de crisis

El barrio Norita Cortiñas se encuentra en la localidad de Guernica, al sur del Gran Buenos Aires. Su existencia es un ejemplo concreto e inspirador de organización social para la garantía de derechos y la vida digna. Desde 2020, sesenta familias han atravesado un intenso proceso de recomposición social, sorteando los duros efectos de la pandemia por COVID-19 que hasta hoy amenaza sus derechos básicos, incluso el derecho a una vivienda. En tiempos difíciles es la unión la que hace la fuerza y para estas familias ha sido la oportunidad de ser escuchadas y protegidas en un contexto que las invisibilizaba. En el futuro, será también mantenerse unidas y organizadas el desafío que podrá garantizar el éxito de su proyecto de construcción barrial, que desde ya está realizándose con amor y empeño. El barrio Norita Cortiñas es uno de los proyectos que estamos apoyando este año con el Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de los Efectos de la Pandemia. Más adelante lo contamos. El contexto Los estragos causados por el Covid y el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) decretado por el Gobierno Nacional incluyeron, no solo la afectación de salud de la población en sus efectos inmediatos, sino una enorme cantidad de rezagos que se sumaron unos con otros. Muchas personas perdieron sus trabajos y fuentes de ingresos y no pudieron seguir pagando el alquiler de sus viviendas, por lo cual se vieron obligadas a convivir con familiares y amistades hasta que la situación se hizo insostenible y se vieron obligadas a buscar opciones más radicales para garantizarse un techo. Fue este el caso de dos mil familias en la localidad de Guernica, al sur del Gran Buenos Aires, que decidieron ocupar tierras para resolver esta situación de estricta supervivencia. Por supuesto, la situación no fue nada fácil y representó una serie de enfrentamientos y escenas violentas con la policía. Este conflicto llevó varias semanas de diálogos en medio de un clima de tensión que se acentuaba con los riesgos sanitarios. En medio de la violencia, un grupo de familias se organizaron de manera autónoma para cubrir las necesidades básicas como alimentación, salud, cuidado colectivo, con lo cual organizaciones sociales, universidades y asociaciones civiles se interesaron en el proceso y empezaron a brindar acompañamiento a unos 60 grupos familiares. A pesar de los avances, a finales del año 2020 estas fueron desalojadas del terreno tomado. Este grupo de familias, con el apoyo de los varios actores intervinientes en el proceso, logró negociar una relocalización y así empezó, entonces, otro proceso de organización. En abril de 2021 conformaron la asamblea por Tierra y Vivienda Zona Sur, que más tarde sería una cooperativa y que en 2022 pasaría a ser el Barrio Comunitario Norita Cortiñas, tras el apadrinamiento del premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Con las orientaciones técnicas del Taller Libre Proyecto Social (dependiente de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA) y de modo participativo comenzaron las principales tareas de gestión del terreno como la división de predios y las futuras conexiones eléctricas y de agua. Con el esfuerzo y acuerdo comunitario las familias se organizaron, y con el apoyo de la Organización Civil El Galpón Cultural, y otras organizaciones más lograron hacer una compra comunitaria de un terreno en el que habitarán 56 familias con posibilidades de pagos accesibles para cada una de las familias. Sumando esperanza Tras la gestión participativa del territorio y gracias a la organización del barrio por medio de asambleas, se planifica el barrio, que se proyecta para contar con espacios verdes, plazas y salones de uso comunitario. En marzo de este año solicitaron el apoyo del Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de Efectos de la Pandemia de CREAS para la construcción de su Salón de Usos Múltiples. No podría ser una casualidad que la primera construcción sea un Salón Comunitario. Se parte del centro, del encuentro, para continuar beneficiando el bien común. Todas las familias del barrio serán parte del proceso a través de las mingas (una palabra de origen quechua que referencia al trabajo comunitario y solidario en común entre vecinos) y el plan parte de los conocimientos que tienen unas pocas familias y que será también una oportunidad de capacitación en autoconstrucción y mantenimiento de vivienda, lo que deriva en un fortalecimiento general de capacidades colectivas e individuales. El barrio está pensado por y para las familias, con una lógica de sustentabilidad ambiental y social. La base es la organización comunitaria, la toma de decisiones, la planificación compartida y la acción colectiva. El salón será lugar de encuentro y formación que en su condición de usos múltiples servirá para otras necesidades como el almacenamiento de materiales e incluso espacio de juego para las infancias, entre otros. Una vez terminado, tendrán lugar allí las asambleas barriales que se hacen dos veces al mes en las que las familias toman decisiones sobre los avances del barrio que se está construyendo. También se espera que sea un espacio de estudio, trabajo y ocio para quienes lo necesiten y para plantear más actividades pensadas para los niños, niñas y adolescentes del barrio. Las familias del barrio trabajan con el apoyo de organizaciones como la Cooperativa de Producción Agroecológica (COPA), Casa de la Niñez y la Juventud (CNJ), Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), Fundación Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), Sol Lírica, Taller Libre Proyecto Social y equipo docente del Seminario “Claves Geográficas del problema habitacional Argentino” del departamento de Geografía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), las cuales aportan su conocimiento y trayectoria para dar soluciones a problemáticas habitacionales como la conexión a servicios básicos como luz y agua, o a conflictos sociales que pueden aparecer en el proceso. “La idea es que el barrio sea distinto a lo que conocemos, que sea algo comunitario. Fue la forma que encontramos para solucionar el problema habitacional, una de las formas de salida. Si no hubiéramos hecho esto

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El patio de las rosas: formación y economía solidaria por y para mujeres

En 2016, en Lomas de Zamora, zona sur del conurbano bonaerense, un grupo de mujeres se juntaron con el objetivo de mejorar su calidad de vida y la de sus familias. Organizaron entonces un Nodo de consumo responsable. Así, desde ese año hasta el presente, cada quince días realizan compras colectivas de verduras agroecológicas y otros alimentos producidos por pequeños emprendimientos de la comunidad. El grupo se hizo más grande con el tiempo, se sumaron más mujeres con distintas realidades y conocimientos. Se empezaron a generar vínculos afectivos y lazos de solidaridad y pertenencia con la agrupación que hoy impacta a 200 familias. Así mismo, conforme pasaban los encuentros se dieron los espacios para expresar las problemáticas de las mujeres, niños, niñas y adolescentes de la comunidad, con lo cual se decidieron a crear espacios y articular redes con otras instituciones y organizaciones en busca de las soluciones. En 2018, mientras buscaban cómo fortalecerse y seguir creciendo como agrupación, conocieron el Fondo de Pequeños Proyectos CREAS y a finales de 2019 presentaron un primer proyecto al que llamaron “Del pasillo al patio” y desde entonces mantienen una relación cercana con CREAS a través del FPP. El Fondo de Pequeños Proyectos es una herramienta con la que contamos para acompañar y fortalecer el trabajo comunitario de iglesias, redes, organizaciones e iniciativas de economía social y solidaria como El Patio de las Rosas.   Del pasillo al patio   Con este primer apoyo del Fondo de Pequeños Proyectos, la agrupación compró equipamiento para el almacén del Nodo y la feria solidaria de la que participan: balanzas, carrito para transportar mercadería y estantes que hicieron más cómodas y prácticas las ventas. Por otro lado, empezaron a ofrecer talleres de soberanía alimentaria. Estos talleres se ofrecieron de manera gratuita para las mujeres que formaban parte de la agrupación y no fueron pagos para las talleristas. Durante la pandemia siguieron adelante, y los talleres se hicieron por zoom. Escritura y serigrafía La serigrafía es una técnica de impresión en el método de reproducción de documentos e imágenes sobre cualquier material, que consiste en transferir una tinta a través de una malla tensada en un marco que deja o no pasar la tinta en cada área gracias al uso de barniz. Imagen ilustrativa, Positivos© Teniendo en cuenta la experiencia del primer proyecto con el FPP CREAS y saliendo de la pandemia, presentaron una nueva propuesta al Fondo, esta vez para capacitación y compra de equipamiento para serigrafía. Y con el nuevo espacio equipado ofrecieron los talleres, que también incluyeron de ilustración. Con estas técnicas y partiendo de lo escrito por ellas mismas en los Talleres previos de Escritura Creativa, las mujeres crearon el Libro de las Mujeres del Patio, de cuyo primer tiraje ya se han vendido y circulado todos los ejemplares. Esa experiencia con la serigrafía del libro sirvió para luego compartir la formación en esta técnica con más mujeres de la comunidad, y continuar generando propuestas formativas y productivas para las mujeres. De las Ferias en el Nodo a la Cooperativa. Con cada evento y proyecto se fueron sumando más mujeres a la organización y emprendedoras a la feria solidaria. Actualmente son 30 mujeres emprendedoras que conforman la feria y venden sus productos quincenalmente en el Nodo de consumo. En el Nodo, donde se abastecen alrededor de 200 familias de la comunidad, lo principal es la confianza. No hay una persona encargada de comprar, cada quien toma los productos que necesita y hace la transferencia o pone el efectivo en la caja.  “Este primer proyecto nos fortaleció como grupo, y pudimos establecernos en la comunidad y con lo que queremos hacer. El Patio de las rosas es una agrupación de comercialización, producción y enseñanza” Laura Orsi, coordinadora de la agrupación En los primeros meses de este año, lograron establecerse como Cooperativa con doce mujeres trabajadoras. El libro de las mujeres del patio     Con el grupo consolidado y buscando una forma de valorizar los conocimientos que hay al interior del grupo al mismo tiempo que beneficiaban a otras mujeres, produjeron un libro con el objetivo de generar una nueva forma de empoderamiento económico para ellas. Para llegar a producir el libro, diez mujeres pasaron por varios talleres: escritura creativa, ilustración, serigrafía y encuadernación. Estos talleres, por los que las talleristas recibieron pago, los impartieron mujeres que ya eran parte de la agrupación. Karina Montero, a quien conocen como Peti, empezó siendo consumidora de la feria solidaria, ahora es la profesora del taller de serigrafía. “El proyecto del libro nos animó a compartir lo que ya sabíamos con otras compañeras y algunas ahora también estamos dando talleres por fuera del Patio, nos quedó la experiencia y la seguridad para hacerlo. Así generamos otros ingresos con nuestros conocimientos” Karina Montero Las diez mujeres que durante seis meses se capacitaron gratuitamente en los talleres de formación, son en su mayoría mujeres que se encargan de las tareas de cuidados del hogar. El proceso de producción del libro les dio un espacio para ellas, para encontrarse con otras y aprender nuevas habilidades con las cuales pueden generar un ingreso propio. «Fueron espacios propios para la creación de cada una. Para pensar en poner límites en lo cotidiano y poder desarrollarnos» «Reconocer que lo que le pasa a una nos pasa a todas, pudimos reconocer que en la rutina diaria se puede buscar inspiración y la frustración puesta en común puede servir de inspiración» «Compartimos nuestras historias, las historias de nuestras ancestras, nuestros deseos y nuestros sueños» «Aquí nos sostuvimos, nos convocamos, nos buscamos, nos recordamos que todas y cada una tienen un lugar y son una presencia absolutamente necesaria para el común» Testimonios de algunas mujeres que aportaron en la creación de ‘El libro de las mujeres del patio’. Con los talleres de escritura creativa, ilustración y serigrafía, concretaron el contenido de lo que sería el libro físico. Hicieron un primer evento en donde expusieron sus ilustraciones y leyeron los textos a la comunidad. Con el apoyo

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Las Chicuelas del Ritmo, mujeres líderes construyendo comunidad

El Centro Educativo Comunitario Ramón Carrillo, ubicado en el barrio del mismo nombre al sur de la Ciudad de Buenos Aires, es un espacio de referencia en donde la comunidad encuentra respuesta a sus necesidades de recreación y cultura. Las mujeres del barrio manifiestan la dificultad para encontrar espacios donde compartir, formarse y tener momentos de sano ocio, pues son ellas las que se ocupan de las tareas de cuidado del hogar y de sus hijos. Buscando ese espacio, en el taller de baile que ofrece el centro, varias mujeres conformaron el grupo “Las Chicuelas del Ritmo”. Las chicuelas, como se llaman a sí mismas, se reúnen desde 2009 todos los viernes, en un espacio donde pueden compartir y poner en palabras sus vivencias. Entre mates, bizcochos ritmos y coreografías, las chicuelas se escuchan y acompañan. En 2021, con el apoyo del Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS, equiparon y acondicionaron el salón de baile. Un espacio que compartían con las niñas y adolescentes de Circrobacia, el taller de gimnasia y arte circense que ofrece el centro comunitario. Con este apoyo de CREAS, además hicieron salidas al teatro para nutrirse de otras propuestas culturales. “La propuesta de Chicuelas es que puedan participar sin los hijos y sea un tiempo para ellas mismas. Empezaron a delegar el cuidado de los niños en padres, familiares o vecinas para ese momento de la semana. Las animó a darse ese espacio. En el grupo no sólo bailamos y hacemos ejercicio, que son actividades generalmente destinadas a los chicos y cuando crecemos las dejamos de hacer, sino que nos permitimos hablar del 8M, hacer salidas culturales o tenemos espacios de lectura. Eso les abrió a estas mujeres un mundo desconocido para ellas” Carolina Sobral, profesora de danza Un deseo que tenían desde hace varios años era mejorar el salón de ensayo para sentirse más cómodas y fortalecer el trabajo artístico. Al recibir el apoyo, éste se convirtió en un objetivo por el que trabajaron en equipo. Tanto las mujeres “históricas” del grupo, como las que se habían unido pocos meses antes, en compañía de sus familiares y allegados, formaron parte del acondicionamiento del espacio. Este trabajo colectivo fortaleció los vínculos. Se evidenció mayor sentido de pertenencia a “las chicuelas del ritmo” y al Centro Comunitario Ramón Carrillo entre las mujeres que participaron. Con los cambios el taller de baile se potenció como un espacio de encuentro, acompañamiento y contención, en donde las mujeres encuentran resoluciones conjuntas ante problemáticas que puedan surgir y de empoderamiento para vivir mejor. “No es solo ir a una clase y volver a su casa. Muchas de ellas a partir de conocerse en el espacio del taller se hicieron amigas y empezaron a compartir el cotidiano y, hoy por hoy, me cuentan que se van de vacaciones juntas, se animan a viajar juntas a sus países: por ejemplo volver a Paraguay. Se crearon vínculos, van a sus cumpleaños, se organizan fiestas sorpresas entre ellas. Las fortaleció individual y colectivamente; la participación en Chicuelas les dio un abanico de oportunidades. Lo celebramos como institución y como agentes del estado que garantizan el derecho al esparcimiento, la recreación y el tiempo libre” Carolina Sobral A lo largo de sus dos décadas de existencia, el Fondo de Pequeños Proyectos – FPP CREAS ha apoyado numerosos proyectos artísticos, culturales y deportivos. Los espacios destinados al ocio y la recreación suelen quedar marginados al abordar las necesidades de las comunidades vulnerables, y muchas veces se quedan sin la oportunidad para ampliarse, crecer y transformarse. CREAS se compromete con iniciativas de este tipo, especialmente destinadas a mujeres y niñas, pues estamos convencidos de que desempeñan un papel fundamental en la construcción comunitaria y la creación de nuevos vínculos sociales. Además, reconocemos su impacto significativo en la subjetividad de las participantes: fortalecen el autoestima, amplían las redes sociales y contribuyen a una vida más saludable en todas sus dimensiones. La existencia de un espacio como «Las chicuelas del ritmo» es el resultado tangible de la organización comunitaria. Estos lugares no sólo impulsan la transformación personal de quienes los frecuentan, sino que también fomentan una distribución más equitativa del tiempo y el trabajo, promoviendo así una comunidad más justa y equitativa. Desde CREAS somos conscientes del poder transformador que tienen las comunidades al contar con autonomía para su propio desarrollo. Los apoyos que podemos destinar a través de nuestro Fondo de Pequeños Proyectos en lo económico, en capacitación, en la organización de encuentros de articulación e intercambio, tienen el objetivo de propiciar el fortalecimiento de las organizaciones como puntos de encuentro entre las personas para la promoción de la vida digna.

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Hilvanando Sueños en el norte de Santa Fe

Campo Hardy es una localidad pequeña y de pocos habitantes al norte de la provincia de Santa Fe. Sus habitantes, especialmente las mujeres, cuentan con pocas oportunidades de trabajo. Mujeres de Campo Hardy, nació en 2015 con el fin de generar proyectos que permitan que las mujeres de la localidad, en particular aquellas que han sufrido violencias basadas en género, tengan mejores condiciones de vida. Con el acompañamiento del Instituto Popular de Cultura – INCUPO– y el apoyo del Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS, durante el segundo semestre de 2023 empezaron el proyecto “Hilvanando sueños» con el que generaron un emprendimiento de costura familiar como salida laboral. Con el proyecto, el grupo de mujeres compró una máquina de coser y se sumó a los materiales que ya tenían, así terminaron de armar su taller textil. Junto con otras organizaciones de la zona participaron en talleres de formación de Producción y Comercialización. Allí aprendieron sobre canales de venta, nuevos mercados y el uso de las redes sociales para la promoción de sus productos. Recibieron también capacitaciones en el manejo y uso de la máquina recta y la overlock. Con los nuevos aprendizajes las mujeres empezaron a producir bolsas ecológicas, servilletas, toallas, cortinas, repasadores y otros elementos para el hogar con los que han tenido bastantes ventas en la zona. Por supuesto, también han usado estos conocimientos para confeccionar prendas para sus familiares, vecinos y amigos. Con su participación en el grupo y la capacitaciones estas mujeres no sólo tienen un ingreso económico que les ayuda con su independencia sino que, como ellas mismas lo mencionan, se sienten acompañadas y contenidas por el grupo de costura. “Ellas en la evaluación contaron que se sienten partícipes de un grupo en el que pueden contar con otras, es de mucho sostén. Descubrieron que pueden hacer otras cosas como mujeres que no sea solamente estar en su casa y ocuparse de los suyos. Socialmente implica un lugar donde participar y gestar proyectos”. Mariana Cian, INCUPO Efectos de Hilvanando Sueños   Ahora el grupo de Mujeres de Campo Hardy, es el emprendimiento de costura más reconocido en la localidad. Las mujeres han identificado ya otras demandas y nuevos espacios de venta de sus productos. Con lo anterior, las ventas aumentaron en un 10% sobre lo que tenían planeado y están alcanzando otras localidades cercanas. La confianza en sí mismas, la organización y disposición al aprendizaje han sido claves para alcanzar y superar las expectativas que se habían puesto al inicio del proyecto. En el desarrollo se evidenciaron cambios en el grupo:  Aumento de la autoestima, valoran más su propio trabajo.  Implementación de mecanismos más participativos en la toma de decisiones sobre gestiones, modos de venta y nuevos mercados.  Nuevos aprendizajes de organización autogestiva: se organizaron en dos grupos de trabajo con cronogramas de horarios para trabajar en el taller y distribución de tareas. “Las mujeres que integran el grupo han logrado fortalecer el funcionamiento del grupo en cuanto a roles. Cada una pudo asumir una tarea sobre todo en la participación; unas tienen tareas de cortar y coser, otras tesorería, difusión, contactos para la venta. Al tener definidos los roles se facilita el funcionamiento. Vemos cambios de la autonomía como mujeres en un territorio muy chico en donde la economía familiar es difícil de sostener, generar emprendimientos de mujeres que se puedan sostener a largo plazo marca un cambio importante en Campo Hardy”. Mariana Cian Lazos del proyecto   Durante el proyecto, el grupo de mujeres de Campo Hardy hizo un encuentro con el Costureras de Tacuarendí, en el que intercambiaron saberes, aprendizajes y dificultades que se les presentan en sus emprendimientos y pensaron juntas nuevas ideas y soluciones. Por otro lado, las organizaciones gestionaron un proyecto con el Ministerio de Equidad, Igualdad y Género de la provincia de Santa Fe que permitió la compra de insumos y contar con stock de telas para continuar con la confección de prendas y accesorios. El grupo de mujeres de Campo Hardy planea hacer un catálogo de los productos que tienen actualmente a la venta, crear una marca, reforzar su presencia en redes sociales y así aumentar su producción e ingresos económicos. Más sobre el Fondo de Pequeños Proyectos   Cable a tierra: formación laboral para jóvenes Transformar para transformarse Música y arte para jóvenes del barrio Providencia Una Casa para todos que fortalece la comunidad Seguimos conversando en redes sociales: Facebook: @CreasLAC Instagram: @Creas_LAC LinkedIn: CREAS – Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio Twitter: @CreasTwitt

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Música y arte para jóvenes del barrio Providencia

El objetivo del Centro Comunitario Providencia es ampliar las posibilidades de acceso a la cultura y el arte para la comunidad del barrio Providencia en José C Paz, Buenos Aires. Con una orientación artística, cultural y deportiva responde a las necesidades de los chicos y chicas que se acercan al centro comunitario. Desde 1994 el centro cultural forma parte del barrio. Hoy ahí se dan talleres de poesía y escritura, teatro, artes plásticas, fútbol y actividades deportivas, ensamble músical y murga. Se proponen abordar el arte y la cultura desde distintos lugares y ofrecer espacios de contención y sano esparcimiento para jóvenes entre los 10 y 18 años. Diez años después, en 2004, a partir de los talleres nace la murga “Gastasuelas” que ahora es parte de la esencia del centro comunitario, del barrio, y es reconocida en el ámbito murguero del conurbano bonaerense. Quienes formaron parte de la murga en ese momento, hoy son referentes y talleristas del centro comunitario. Desde hace dos años el centro comunitario es uno de los que conforman la Red El Encuentro. Con la incorporación a esta red de centro comunitarios pudieron sostener la frecuencia de los talleres y el trabajo de los talleristas. Con el apoyo del Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS, se dotó el Centro Comunitario Providencia de instrumentos como trompetas, trombones, repiques, un piano y otros materiales; fortalecieron y ampliaron el trabajo del ensamble de orquesta y la murga. El apoyo a iniciativas culturales, artísticas y recreativas, en particular cuando son promovidas desde los y las jóvenes, es una línea de trabajo prioritaria del FPP de CREAS, en la medida que contribuye a fortalecer el tejido social comunitario para promover la vida digna en los barrios. “La murga es lo que más les atrae a los pibes. Con los adolescentes teníamos el problema de que no solían engancharse con los talleres o vienen con mucha carga de violencia y era difícil atraerlos, pero la murga es lo que más les atrae. Es un espacio que les gusta y les apasiona y que, cuando lo tomamos como eje de los talleres, pibes que habían dejado de venir, volvieron. Gracias al apoyo de CREAS le podemos dar la oportunidad a los pibes de conocer y tocar instrumentos que son de difícil acceso. Es una oportunidad única. Por primera vez tenemos varios instrumentos y con ello la oportunidad de contenerlos para evitar que se pierdan y alejen del centro. Podemos ver frutos en los pibes que están muy motivados y tienen mucho potencial artístico” Julian Foresti, coordinador de los talleres musicales Lo que plantea el centro comunitario es que los talleres sean espacios que promuevan el respeto, la cooperación, la comunicación en los que la juventud sea protagonista de la construcción colectiva. Escuchan sus intereses y desde ahí trabajan en los montajes musicales que se hacen en los ensambles. En total, cincuenta jóvenes del barrio toman los talleres y se espera que sean ellos los próximos en compartir sus conocimientos a los niños y niñas que se vayan incorporando.   Más sobre el Fondo de Pequeños Proyectos   Una Casa para todos que fortalece la comunidad RE SI clando el Valle: formación productiva para cuidar el medio ambiente Jóvenes creciendo: transformando realidades en San Miguel, Buenos Aires Amasando Autonomía, proyecto productivo de jóvenes del Centro Comunitario San Cayetano Seguimos conversando en redes sociales: Facebook: @CreasLAC Instagram: @Creas_LAC LinkedIn: CREAS – Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio Twitter: @CreasTwitt  

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Una Casa para todos que fortalece la comunidad

“¿Hoy hay casita?” Es la pregunta que los habitantes del barrio San Francisquito en Rosario le hacen vía whatsapp o cuando caminan por el barrio a los y las referentes de la organización “Casa de todos”. Con el apoyo del Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS, llevaron adelante “Hay casita”, proyecto con el que ahora pueden responder de manera afirmativa a la pregunta que les llegaba constantemente. El proyecto fortalece a los diversos espacios de encuentro y contención mutua que se promueven en Casa de todos, con el objetivo de dignificar la vida de los niños, las niñas, sus familias y toda la comunidad. San Francisquito, Villa Banana y Alvear son barrios con los servicios básicos propios de la urbanización y los asentamientos irregulares. Estos barrios han crecido conforme las familias que allí habitan construyen un lugar para vivir. Allí conviven familias con diversas culturas y tradiciones. Muchas de ellas han llegado desplazadas por las condiciones de violencia de otros barrios del mismo Rosario. También llegan personas de otras provincias o incluso de países vecinos como Paraguay y Bolivia buscando una mejor calidad de vida. Sin embargo, las condiciones del entorno siguen siendo difíciles para las familias. “Las condiciones de vida han empeorado, por diversas razones, a partir de la pandemia. El desempleo amenaza con transformarse en un estado persistente, se acrecentó la violencia familiar y social y se agravó la exclusión, con el consiguiente debilitamiento de los vínculos comunitarios”, nos contaron. Para que, efectivamente, “haya casita” para promover el buen vivir entre las familias de los barrios, la organización renovó los espacios de creación, juego y esparcimiento. Su deseo era hacer la casita más habitable, segura y acogedora. “Optimizar, potenciar y enriquecer son las palabras que definen el proyecto ‘Hay casita’ para casa de todos” Marta Vitta, responsable del proyecto Además de mejorar el espacio físico de la casa para todos, empezaron a ofrecer dos talleres: Danza Folklórica y Ritmo y Movimiento para todas las edades. En el transcurso de los talleres y las tareas diarias salieron algunas reflexiones sobre algunas dificultades en la comunicación. Así que, lo que en un principio habían planteado como un espacio de capacitación para la comunidad decidieron convertirlo en un espacio para trabajar la comunicación y la interacción grupal. Los lazos comunitarios en Casa para todos     Al ampliarse el espacio los talleres de danza, que antes eran para niños, niñas y adolescentes, ahora también se ofrecen para personas adultas. Muchas de las personas que antes se limitaban a llevar a los niños y niñas a la actividad, se sumaron a esta. No sólo se promueve la diversión si no el intercambio generacional mientras se consolidan lazos familiares y comunitarios. La cantidad de adultos beneficiados por el proyecto directamente duplicó lo que habían planteado. De hecho, fue necesario abrir dos horarios más en los talleres para poder asumir la amplia acogida que tuvieron de la comunidad. “Casa de todos pudo fortalecerse como un lugar de referencia para el barrio, se amplió la participación de las familias y la posibilidad de dar talleres destinados a distintas edades. Los espacios de trabajo son más agradables y funcionales. Poder sumar juegos potenció el trabajo con las infancias y el desarrollo de la creatividad.” Marta Marzi, responsable del proyecto Los vecinos y vecinas se apropiaron de la Casa, sus espacios y sus actividades: colaboran con los talleristas, ayudan en la preparación de meriendas para los niños, ayudan con el mantenimiento general del lugar, la difusión de los eventos barriales y llevan nuevas propuestas para proyectos futuros. Las Jornadas Recreativas y Ferias Barriales que hacen cada año en la calle frente a la organización, este 2023 tuvieron una asistencia superior a la de años anteriores. La organización de estas actividades se hizo con los vecinos y vecinas en colaboración la Red Intersectorial de los Barrios San Francisquito, Alvear, Carlos Casado y Latinoamericano (conformada por distintas ONGs e Instituciones estatales de la zona).   Más Casa: la biblioteca, la ludoteca y el roperito   Parte de la renovación de la casa incluyó llevar nuevo material de lectura y juegos didácticos. Tanto la ludoteca como la biblioteca han tenido mayor concurrencia diaria y se ha incrementado el retiro de libros para leer en la casa. Al ver el interés de la comunidad en la lectura se abrió un espacio semanal de Encuentros Literarios con la colaboración de profesores y estudiantes de la Diplomatura en Prácticas Alfabetizadoras de la Universidad Nacional de Rosario. Por otro lado, con la nueva dinámica de la Casa de todos, la organización pudo acercarse más a las madres y cuidadores de los niños y niñas; y aunque no desconocen sus necesidades, decidieron preguntar directamente ¿qué más podemos aportar? Ante las respuestas decidieron volver a implementar y destinar una habitación para “el roperito”: pintaron las paredes y la acondicionaron para que sirva de lugar de guardado y organización de las donaciones. “Este espacio está ofrecido para la ayuda inmediata ante necesidades de ropa, calzado u otros artículos. Se enmarca en un acompañamiento mayor, evitando caer en una práctica meramente asistencialista. Se lleva a cabo de un modo cuidadoso, para que cada persona pueda elegir y no sentirse pasiva, recibiendo. En algunas ocasiones, se efectivizan prácticas de intercambio: algo ofrezco y algo llevo. Es, también, un momento facilitador para la charla, el diálogo, la escucha. Con la participación de vecinas, conocedoras de las necesidades de las diferentes familias del barrio, se ordenan y clasifican las distintas prendas, calzados y accesorios, entendiéndose, dichas tareas, como modos de cuidado comunitarios” “Con la amplia asistencia a las actividades y talleres se fortaleció no sólo la diversión y el intercambio sino que se logró fortalecer el intercambio entre las familias del barrio. Con el tiempo La Casa de todos se afianzó como lugar de acogida, aportando al buen vivir y a la construcción colectiva” Marta Marzi

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NO SOLO CIFRAS – 16 días de activismo frente a la violencia de género

La campaña 16 días de activismo contra la violencia de género es la campaña anual para crear conciencia sobre el problema global de la violencia de género. Comienza cada 25 de noviembre con el Día de la Noviolencia contra la Mujer y finaliza el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos. Cada año, el programa de justicia de género de ACT Alianza participa en la campaña global destacando las formas de violencia a las que están sujetas las mujeres y las niñas en todas sus diversidades y este año el objetivo ha sido concienciar sobre los datos todavía alarmantes que rodean a las mujeres y niñas en todas sus diversidades. Es necesario hacer mucho más para proteger y empoderar a las mujeres y las niñas en todo el mundo y para financiar y promover organizaciones que trabajen para lograr la justicia de género. Hacer sonar la alarma ante estadísticas desalentadoras no significa que sean sólo cifras. Estos números tienen nombres y sueños, habilidades y opiniones, habilidades e ideas. Las mujeres y niñas que están detrás de los números no pueden ni deben quedarse atrás. Debemos hacer más. A continuación compartimos apartes de la Guía Ilustrada sobre la Violencia de Género, realizada en 2023 por ACT Alianza para la Justicia de Género, y algunos datos compilados de informes de otras entidades, que consideramos complementarios. 1. Violencia Verbal: Empezar por esa violencia que se esconde detrás de lo que parece inofensivo pero que brinda la estructura sobre la cual se sostienen muchas más formas de violencia. Las palabras y las definiciones moldean la cultura, los derechos y las normas sociales. La forma en que definimos una injusticia y la decisión de utilizar el lenguaje inclusivo son acciones políticas. La lengua tiene la capacidad de cambiar el statu quo y hace que se manifiesten nuestras posiciones acerca de la justicia de género. La igualdad de género en la lengua se logra cuando todos los géneros se reconocen como agentes a quienes se les concede igual dignidad, valores y derechos. Desentrañar ciertos asuntos desde una perspectiva de género es un paso para actuar contra la discriminación sistémica, los fundamentalismos crecientes y los estereotipos de género. 2. Violencia en línea: Como una extensión de la violencia cara a cara, en los espacios online y virtuales se dan también diversos actos que violentan a mujeres, niñas y personas de la comunidad LGBTQI+, y en particular a defensoras de derechos humanos, con el objetivo de reducir los espacios democráticos y silenciar las voces de quienes hablan acerca de la justicia. La violencia en espacios virtuales puede asumir múltiples formas, incluyendo acoso, matoneo, acecho, discriminación, ataques verbales y amenazas de violencia, como violación u otras formas de violencia sexual. La violencia en línea también puede incluir comentarios sexuales no deseados o publicaciones no consensuadas en redes sociales, y burla a causa del cuerpo. La violencia en línea es una violación de los derechos humanos. Se intersecta con la violencia racial y económica, y otras formas de violencia. 3. Violencia económica: La violencia económica es una de las mayores causas de desigualdad en el mundo. En datos de ONU Mujeres, el 50% de las mujeres en edad laboral trabajan, mientras en los hombres el porcentaje supera el 75%. Asimismo, a nivel mundial las mujeres ganan 24% menos que sus contrapartes masculinos. Puede asumir múltiples formas, incluyendo —aunque no se limita a— leyes tradicionales discriminatorias con respecto a la herencia; la tenencia de la tierra; el acceso restringido a recursos financieros, oportunidades educativas o mercado laboral. La violencia económica puede llevar a la violencia física, promover la explotación sexual y el riesgo de contraer VIH, morbilidad y mortalidad materna, y el tráfico de mujeres y niñas. 4. Violencia cultural: La Mutilación Genital Femenina (MGF), el matrimonio forzoso y otras prácticas violentas que se escudan en tradiciones culturales siguen siendo violaciones a los derechos humanos y prácticas nocivas que afectan a mujeres y niñas en todo el mundo. En algunas comunidades, los padres y las madres creen que ayudan a protegerlas y ofrecen un futuro más seguro, o que estas prácticas son necesarias para el cumplimiento de requisitos religiosos. Ninguna creencia religiosa respalda o exige estas prácticas, así que los(as) líderes(as) religiosos(as) tienen la responsabilidad de exponer estas concepciones erradas, lo cual hace que las niñas tengan más probabilidades de finalizar sus estudios y enfrentarse a una vida de problemas de salud, incluidas las complicaciones maternas. 5. Acoso, abuso y explotación sexual en el sector: Explotación sexual: ocurre cuando un(a) trabajador(a) de una iglesia o del sector humanitario, quien tiene una relación ministerial o profesional con un(a) adulto(a) o niño(a) que tiene la edad de consentimiento, lo(a) invita a participar en una actividad sexual o mantiene una actividad sexual con su consentimiento. No importa que el(la) adulto(a) o el(la) niño(a) haya hecho la invitación o haya iniciado la actividad sexual. Acoso sexual: ocurre cuando un(a) trabajador(a) de una iglesia o del sector humanitario hace una insinuación sexual no deseada o una petición desagradable relacionada con favores sexuales a una persona. Puede consistir en uno o varios incidentes durante un periodo de tiempo y puede implicar diferentes formas de comunicación, como llamadas telefónicas, correos electrónicos, mensajes de texto y redes sociales. Incluye pedirle tener relaciones sexuales; hacer gestos, bromas o comentarios con referencias sexuales; mostrar material sexualmente explícito. Abuso sexual: ocurre cuando un(a) trabajador(a) de una iglesia o del sector humanitario muestra alguna de las siguientes conductas: acoso sexual infantil, abuso basado en la imagen; agresión sexual; explotación sexual; acoso sexual; ver, tener, producir o distribuir pornografía infantil. Es la intrusión física real o amenazante de naturaleza sexual, sea a la fuerza, o bajo condiciones inequitativas o coercitivas. 6. Femicidio: Es tal la gravedad de esta realidad que cada vez son más los estudios que compilan datos y las organizaciones que realizan veeduría para la implementación de políticas que garanticen el derecho a la vida y a la vida digna en mujeres y niñas. Uno de estos estudios, publicado en

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Noviolencia y el Evangelio de Jesús como llamado de paz

Por Jenny Neme Neiva, bogotana, miembro de la Iglesia Menonita de Colombia. Asesora en temas de paz y reconciliación. Trabajadora Social con Maestría en Estudios Políticos. La Organización de Naciones Unidas ONU, estableció en su asamblea del 15 de junio de 2007 que el 2 de octubre se conmemore el día Internacional de la noviolencia, en homenaje a Mahatma Gandhi líder del movimiento de la Independencia de la India y pionero de la noviolencia. Exhorta a «difundir el mensaje de la no violencia, incluso a través de la educación y la conciencia pública». Muchos cristianos en el mundo, se unen en esta y otras fechas a promover la noviolencia y temas asociados, como la paz, el cese de fuegos, la convivencia pacífica, la no discriminación y la no estigmatización.   En Colombia, cristianos menonitas, fundamentados en su comprensión del Evangelio de Jesús como un evangelio de paz y noviolencia, entienden que sus comunidades de fe tienen el llamado a promover la noviolencia y la paz a través de acciones prácticas. La noviolencia tiene diferentes comprensiones. Por un lado, es entendida como una expresión de la espiritualidad. La vida y ejemplo de Jesús son un referente para practicar la noviolencia. La oración, la reflexión, el discernimiento comunitario, el compartir en ambientes de respeto, fomentar el diálogo y la construcción de acuerdos para buscar salidas a los conflictos son claves para desarrollar esa espiritualidad. Por otro lado, en una jornada de trabajo, líderes de iglesias concluyeron que «la noviolencia es un credo, una pasión, una actitud, una convicción, un método, una forma de actuar» . Encontraron que el desafío además de buscar alternativas a la violencia, está en hacer de la noviolencia una práctica permanente. Dentro de las acciones que se emprenden, están los procesos formativos con distintos grupos etarios, el servicio voluntario o vocacional en asistencia humanitaria, trabajo educativo, promoción de derechos humanos, entre otros. Existen agencias globales como el Comité Central Menonita, con más de 100 años de existencia y servicio en todos los continentes. Así mismo están los Equipos Cristianos de Acción por la Paz ECAP, que surgieron por iniciativa de los menonitas y otras iglesias históricas de paz para intervenir de manera noviolenta ante situaciones de conflicto armado y proteger personas amenazadas acompañándolas y exponiéndose junto a ellas. En su teología y praxis, los menonitas de algunas partes del mundo buscan transformar relaciones para que sean justas. Esto incluye la denuncia profética de la violencia mediante una crítica activa de las políticas de gobierno como, por ejemplo, en contextos de guerra, de dictaduras, etc. En varias partes del mundo se fomenta la objeción de conciencia al servicio militar, buscando que los jóvenes no se incorporen a los ejércitos y opten por acciones noviolentas. En la actualidad, se ha incorporado otra dimensión bíblica y es el cuidado de la integridad de la creación. Un estilo de vida simple y el uso responsable de los recursos limitados del mundo ha sido una de las posturas típicas de los menonitas por mucho tiempo.   Esta visión ha sido compartida con muchas otras tradiciones de fe que promueven la paz y la reconciliación. El testimonio cristiano de paz y noviolencia corresponde integralmente al caminar como seguidores de Cristo en la vida de la iglesia y en su carácter de «familia de Dios» y «morada de Dios en el Espíritu» (Ef 2:19,22). Es por ello que iglesias sienten el llamado y la responsabilidad de discernir las señales de los tiempos y responder proactivamente al contexto través de iniciativas de noviolencia y paz basadas en la vida y enseñanza de Jesús (Lc 19:41-44). Menonitas y católicos, tienen en común la convicción de que la reconciliación, la noviolencia y el compromiso activo por construir la paz, son centrales en el Evangelio (Mt 5:9; Rom 12:14-21; Ef 6:15). El esfuerzo cristiano por la paz emplea la noviolencia activa para la resolución de conflictos tanto en disputas domésticas como internacionales, y para resolver situaciones conflictivas. Creen que, reconociendo esa posibilidad, se puede influir en gobiernos o instancias decisoras para desistir del uso de armas, aún como último recurso. En los últimos años, la iglesia católica con el apoyo de Pax Christi Internacional impulsó un discernimiento global y participativo sobre la noviolencia y la paz para profundizar la comprensión y el compromiso católicos con la noviolencia desde el Evangelio y puso a disposición recursos bíblicos, teológicos, éticos, pastorales y estratégicos para que más creyentes amplíen este pensamiento y práctica. Así como menonitas y católicos desarrollan acciones para activar su voz profética ante la realidad de las guerras y confrontaciones globales, animamos al movimiento ecuménico a aumentar su voz en rechazo a la violencia y posicionar la noviolencia como un estilo de vida y una ética política y vivencial a través de prácticas concretas que promuevan la defensa de la vida, la digna humana y de la creación. Una diaconía ecuménica para la paz se hace urgente para movilizar a las personas, comunidades y sumar esfuerzos continentales que exhorten los poderes e incidamos en la transformación global para disfrutar de la paz, como un regalo de Dios.   Recursos: 1. Noviolencia. Horizonte político desde sus fundamentos Bíblicos y Teológicos. Módulo 1. Lizarralde Mauricio, Compilador. JUSTAPAZ, SweFOR, SERPAJ. Nov 2009. P35. 2. Comité Central Menonita CCM. https://www.mcclaca.org/es/ 3. Equipos y Comunidades de Acción por la Paz. https://cpt.org/es/colombia 4. Impulsando la Noviolencia y la Paz Justa. https://payhip.com/b/4eBuq. https://nonviolencejustpeace.net/wp-content/uploads/2021/10/NonviolenceStudy-Guide_Spanish_V2.pdf

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En el banco rojo: Cinco voces en eco por la eliminación de las violencias basadas en género

En el marco de los 16 días de activismo contra la violencia de género, campaña convocada desde 1991 por el Instituto para el Liderazgo Global de las Mujeres y que se realiza cada año desde el 25 de noviembre, Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y hasta el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos; desde CREAS convocamos a organizaciones comunitarias con las que hemos trabajado en el Fondo de Pequeños Proyectos – FPP CREAS, a compartirnos visiones respecto a este tema que incorporan de manera transversal en sus misiones particulares. Como parte de la Comunidad de Práctica – COP de género de ACT nos unimos también a la campaña del banco rojo, creada en 2016 en Italia pero que desde entonces se ha extendido por el mundo, especialmente en América Latina. «Es un símbolo de resistencia y sororidad. Al sentarnos en el banco rojo, mostramos solidaridad con los sobrevivientes y las víctimas de la violencia. Un banco vacío es un recordatorio de las personas que hemos perdido en el camino. Esta es nuestra contribución a la campaña 16 días de activismo contra la violencia de género. Se necesita un movimiento para poner fin a la VBG, y los líderes religiosos deben estar al frente de la acción. Esta es también una oportunidad para tener una conversación sobre la violencia de género de una manera abierta y sin prejuicios». – ACT Alliance ¡ÚNETE!    Centro comunitario Creciendo El Centro Comunitario Creciendo está en el municipio de Moreno, en el Gran Buenos Aires; atiende principalmente a la niñez y adolescencia con actividades como comedor comunitario, apoyo escolar, actividades recreativas, transversalizando el tema de género. CREAS les apoyó un proyecto de un espacio de formación interno para las educadoras populares en educación sexual integral y en una segunda etapa están abriéndola a la comunidad; trabajándolo con las familias para concientizar e intentar detectar situaciones de violencia que requieran atención o intervención con las entidades correspondientes. Cooperativa Juntas y Unidas     La Cooperativa de trabajo Travesti-Trans “Juntas y Unidas”, dedicada a cuidados no-terapéuticos, tiene por objetivo generar un espacio de inclusión laboral, contención y re vinculación social e institucional para las identidades travestis-trans de la ciudad de Rosario. Muchas de las personas asociadas atravesaron en sus trayectorias singulares situaciones de violencia, vulneración y consumos problemáticos. En este marco, la cooperativa fomentó un espacio de vinculación entre pares y de acompañamiento terapéutico que facilitó, mediante el acceso a la economía formal, otras planificaciones posibles que escaparan de la precariedad. De este modo la cooperativa se piensa como un espacio de acompañamiento y cuidado integral. Con CREAS desarrollamos un proyecto de apoyo para infraestructura.   Casa comunitaria Nora Cortiñas La Casa Comunitaria Nora Cortiñas está también en Morón. Un espacio que ofrece alojamiento temporal para mujeres y sus niñeces que en extrema pobreza no tienen a dónde ir o por situaciones de violencia han tenido que exponerse a la alta vulnerabilidad de vivir en situación de calle. Es un espacio de contención y restitución de derechos con diversas actividades que incluyen también talleres de oficios y apoyo en problemáticas de consumo de sustancias psicoactivas.     Grupo Cultural Qenti       Grupo Cultural Qenti es una organización que se enfoca en el arte para la transformación social en los barrios del oeste de la Provincia de Buenos Aires, con un enfoque en creación colectiva ofrecen talleres abiertos a la comunidad de arte mural, serigrafía, y grabado. Funcionaban desde 2008 como proyecto Amurarte para llevar color a los espacios del barrio y en 2020 respondiendo a los retos de la pandemia y a propósito de los vínculos que ya habían fortalecido con ONGs de la zona, escuelas primarias, secundarias, jardines de infantes y centros culturales crearon Qenti para ofrecer, entre otros, un taller de estampado en xilografía con temática de género y diversidades que se presentó en ferias de la economía popular con el objetivo de brindar a las mujeres nuevas oportunidades de emprendimiento. Además, activaron una pequeña huerta e invernadero para el autoconsumo de alimentos saludables. Casa de la mujer Pensando en Voz La Casa de la mujer Pensando en Voz es un espacio en el municipio de Moreno (Gran Buenos Aires) en el marco de un club deportivo comunitario que surgió de la organización de jóvenes de la comunidad en busca de actividades deportivas y recreativas en el barrio. Creció, y las mujeres y jóvenes que circulaban allí empezaron a congregarse y crearon la Casa de la Mujer, que tiene sus propias actividades además de participar en las del club, y es un espacio de contención para las mujeres del barrio. Nos compartieron estos casos: “Comenzó a decirme: las mujeres son de la casa y los hombres de la calle. El hombre aquí soy yo. Un día lloraba mi hijo, hacía poco había sido mamá, le tenía que planchar una camisa. Fue el primer golpe qué recibí, la primera trompada.” “Sos una enferma, nena. Me pegó delante de mi nena. Antes no lo hacía de esa forma sino psicológicamente: sos gorda y boba. Lloraba a escondidas, no contaba a nadie mi vida, sabía que nadie me iba a creer, él se mostraba siempre amable con el resto de las personas.” “Lo conocí y me enamoré locamente de él. Me junte y me propuso irnos a vivir lejos de toda mi familia, nunca pensé que era un enfermo, mi peor decisión de mi vida; tuve 2 hijos con esa persona. Hoy estoy citada ante la fiscalía por denuncia de abuso de nuestra propia hija. Con el tiempo comprendí que yo también estaba enferma cómo él, les pegaba a mis hijos , física y mental. Hasta que un día vine a la casa de mi mamá y decidí no volver más.” Las formas de violencia son diversas y muchas veces están escondidas a plena luz. Es importante creer a las víctimas, ofrecerles apoyo y sumarse a la eliminación de las violencias con la propia transformación de nuestras opiniones

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