apoyo económico

Cable a tierra

Cable a tierra: formación laboral para jóvenes

Por: Carmina Sánchez Corrales – Asistente de Comunicación Desde hace 24 años la Asociación Civil Cable a Tierra trabaja con niños, niñas, adolescentes y jóvenes en situación de vulnerabilidad del barrio La Candela del Partido de La Matanza y articula con otras organizaciones de la zona oeste del Gran Buenos Aires. Viendo la necesidad de que los jóvenes de la zona se inserten en el mercado laboral, desde hace seis años Cable a Tierra ofrece talleres de formación laboral en panadería y peluquería. En 2017, tuvieron un apoyo del Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS para insumos y materiales para empezar un Taller de Panadería, que hasta ahora se sostiene de manera autogestiva. Desde 2022 ampliaron su propuesta de talleres de formación laboral en electricidad, un rubro por el que los y las jóvenes habían mostrado interés, y que además tiene salida laboral. En 2023 y con el apoyo del FPP de CREAS, los talleres se hicieron realidad. Con la compra de implementos de electricidad y el pago a los talleristas, 30 jóvenes semana a semana se hicieron presentes en Cable a Tierra para adquirir conocimientos sobre electricidad. “La propuesta es que ellos puedan tener algún ingreso trabajando de manera autónoma o en alguna empresa. La posibilidad de que sigan habitando Cable quedan abiertas, les abrimos el espacio a que si un día tienen un trabajo puedan utilizar las herramientas o si quieren venir a usar el espacio para el armado de algo y se lo llevan tienen esa posibilidad” Ivana Vallejos, responsable del proyecto Además de las habilidades técnicas que los y las jóvenes adquieren en los talleres, Cable a Tierra acompaña la trayectoria profesional y de vida de quienes participan de los espacios. De acuerdo con los intereses que vayan surgiendo, ayudan a la persona interesada a articular con otras instituciones. Así, contribuyen a que los y las jóvenes elaboren su plan de vida personal y profesional y generen proyectos autogestivos que se inserten dentro de la economía social.   Mejoras eléctricas para Cable a tierra   Los saberes adquiridos en los talleres de formación laboral fueron compartidos y puestos en práctica en la casa de Cable a Tierra como parte de la actividad comunitaria. En compañía de los talleristas los y las participantes hicieron mejoras edilicias: Colocación tomas en el espacio Arreglo de zapatillas multitomas y de un transformador Puesta de luminarias en la vereda de la casa Colocación de un timbre para personas sordas que utilizan el espacio de Cable en articulación con la Escuelita de Lengua de Señas del Oeste. El Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS promueve proyectos que fortalezcan las capacidades de las organizaciones que contribuyan a la ampliación de derechos y a que los y las jóvenes tengan un futuro y una vida más digna. “Lo que nos fortalece es tener otra propuesta alternativa a lo que veníamos haciendo, si bien es parte del eje laboral es una opción más para los pibes que no les interesa la panadería o peluquería. Los cursos de electricidad son en general inaccesibles para estos jóvenes y acá está al alcance de su mano. Sólo tienen que preguntarse por su interés y lo que quieren explorar” Ivana Vallejos Más sobre el Fondo de Pequeños Proyectos   Transformar para transformarse Música y arte para jóvenes del barrio Providencia Una Casa para todos que fortalece la comunidad RE SI clando el Valle: formación productiva para cuidar el medio ambiente     Seguimos conversando en redes sociales: Facebook: @CreasLAC Instagram: @Creas_LAC LinkedIn: CREAS – Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio Twitter: @CreasTwitt

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Transformar para transformarse

La brecha digital que se hizo más evidente con la pandemia es más profunda en las zonas rurales y barrios populares de Argentina, generando aún más desigualdades sociales y económicas. Hoy, es prácticamente imposible pensar en estudiar, trabajar o incluso entretenerse y vincularse con otros sin el acceso a un dispositivo digital, a una buena conexión a internet o a tener los conocimientos que se requieren para su uso. El Centro de Desarrollo Popular -CDP- en el barrio Las Tunas, ubicado al norte del Área metropolitana de la provincia de Buenos Aires identificó la falta de educación y alfabetización digital en el barrio de la mano de la dificultad que tienen las personas del barrio de acceder a una computadora. Además de pensar en la brecha digital se cuestionaron sobre la basura electrónica que generan los dispositivos cuando dejan de funcionar y se desechan sin ningún tipo de gestión ambiental adecuada. Para darle solución a lo anterior, el Centro Popular de Desarrollo, desarrolló una iniciativa de formación de jóvenes y adolescentes del barrio en tecnología e informática, e implementó un proyecto productivo en el que reparando computadoras en desuso, se puedan vender a un precio accesible. Con el apoyo del Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS, la organización construyó un nuevo salón, más grande y cómodo en el que reciben a grupos más numerosos en las actividades educativas y productivas del centro. También compraron herramientas de trabajo con las que en las formaciones arreglaron varias computadoras de escritorio y una tablet. El apoyo para el mejoramiento de equipamiento e infraestructura para iniciativas desarrolladas por organizaciones comunitarias y diaconía de iglesias en los temas de nuevas economías, ecología integral y fortalecimiento organizacional, es prioritario para el Fondo de Pequeños Proyectos. De esta manera, aportamos al trabajo de dignificación de la vida en las comunidades y el cuidado de la Casa Común. Del espacio nuevo se beneficiaron todas las personas que van al CDP, el grupo de niñez (6-12 años) y otros talleres cuentan con un espacio amplio en donde realizar sus actividades.     Reciclar e intercambiar   La iniciativa del Centro de Desarrollo Popular tiene tres objetivos: Reciclar y reducir la basura tecnológica: muchas veces se descartan dispositivos a los que, reparándolos, se les podría alargar la vida útil. Encontrar maneras de arreglar, usar aplicaciones menos pesadas, sacar componentes que puedan ser usados en otros dispositivos son maneras de generar menos contaminación electrónica. En las actividades de formación el grupo aprendió sobre los componentes de las computadoras, junto con los profesores el grupo pudo distinguir, chequear y clasificar las partes que se pueden reciclar y cuáles desechar de las donaciones de dispositivos electrónicos que recibieron. Intercambio de saberes: El Centro de Desarrollo Popular está formado por jóvenes estudiantes que forman parte de la organización desde adolescentes. Ahora son ellos quienes capacitan a adolescentes en los talleres de computación y esperan que quienes están formándose puedan hacer lo mismo con los próximos grupos. En el transcurso de los talleres se consolidó la relación entre todo el grupo y los profes y todo el trabajo y aprendizaje se concretó cuando entregaron las computadoras reparadas a las familias del barrio. “Tuvimos que trabajar el tema de costos y venta a precio popular para recuperar el costo. Hubo múltiples aprendizajes no sólo en lo tecnológico sino en el servicio de la comunidad en la concientización de reciclar, reparar y no contaminar. Aprender la lógica del uso y tiro, múltiples aprendizajes en las diferentes áreas que se propusieron. Estamos muy contentos. Cuando tuvieron el lugar físico el grupo se posicionó de otra manera y empezó a trabajar mejor” Valeria Barraza, responsable del proyecto Lazos comunitarios   Para llevar adelante el proyecto productivo, el Centro de Desarrollo Popular conoció la experiencia de la Organizacion Social Fray Luis Beltran de la Boca en Buenos Aires en el que ejecutan un proyecto similar. Además, presentaron el proyecto al Municipio de Tigre en busca de donaciones de computadoras en desuso de las oficinas de la municipalidad. Contaron también con el apoyo de la Red de Apoyo Escolar y Complementaria – RAE – para la visibilización y difusión del proyecto. “Para implementar el proyecto se llevaron a cabo distintas articulaciones o colaboraciones que nos ayudaron a concretar no solo en mano de obra si no que también en materiales como donaciones de pintura, muebles de oficinas, placas de escritorios, computadoras en desusos, donaciones de teclados y monitores de modelos antiguos pero en perfecto estado para su uso”. CDP Uno de los grandes logros de este proyecto es la firma de un convenio con la Universidad Tecnológica Nacional en su sede de General Pacheco -norte del conurbano bonaerense – con el cual se articulan actividades educativas y de transmisión de conocimientos para con los participantes del proyecto productivo. “Empezamos a hacer un vínculo con la Universidad Tecnológica Nacional y nos dijeron que tal vez nos pueden becar en algunos cursos cortos de extensión y motivar a los pibes a que es un lugar posible. Hicimos una visita a la universidad, que queda cerca de nuestro centro comunitario. Es lindo habitar esos espacios donde los pibes nunca se proyectaron, va a dar hermosos frutos” Valeria Barraza Promoción de la economía solidaria   Las computadoras reparadas y armadas en el taller del Centro de Desarrollo Productivo se venden a las familias del barrio a un precio popular. Así las familias pueden acceder a un dispositivo tecnológico y el proyecto se sostiene a largo plazo. En caso de que una familia no cuente con el dinero suficiente para pagar el aparato puede acceder a este a través del trueque, intercambiando su trabajo o conocimientos. “A través de esta modalidad podemos fomentar el trabajo socio comunitario beneficiando a las familias con vulneración de derechos, por ejemplo si detectamos alguna vulneración de derecho a la vivienda (construcción de un baño, construcción de un contrapiso, revoque, etc.) El intercambio se realiza entre los propios vecinos. De esta manera reforzamos los lazos de la comunidad con el

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Música y arte para jóvenes del barrio Providencia

El objetivo del Centro Comunitario Providencia es ampliar las posibilidades de acceso a la cultura y el arte para la comunidad del barrio Providencia en José C Paz, Buenos Aires. Con una orientación artística, cultural y deportiva responde a las necesidades de los chicos y chicas que se acercan al centro comunitario. Desde 1994 el centro cultural forma parte del barrio. Hoy ahí se dan talleres de poesía y escritura, teatro, artes plásticas, fútbol y actividades deportivas, ensamble músical y murga. Se proponen abordar el arte y la cultura desde distintos lugares y ofrecer espacios de contención y sano esparcimiento para jóvenes entre los 10 y 18 años. Diez años después, en 2004, a partir de los talleres nace la murga “Gastasuelas” que ahora es parte de la esencia del centro comunitario, del barrio, y es reconocida en el ámbito murguero del conurbano bonaerense. Quienes formaron parte de la murga en ese momento, hoy son referentes y talleristas del centro comunitario. Desde hace dos años el centro comunitario es uno de los que conforman la Red El Encuentro. Con la incorporación a esta red de centro comunitarios pudieron sostener la frecuencia de los talleres y el trabajo de los talleristas. Con el apoyo del Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS, se dotó el Centro Comunitario Providencia de instrumentos como trompetas, trombones, repiques, un piano y otros materiales; fortalecieron y ampliaron el trabajo del ensamble de orquesta y la murga. El apoyo a iniciativas culturales, artísticas y recreativas, en particular cuando son promovidas desde los y las jóvenes, es una línea de trabajo prioritaria del FPP de CREAS, en la medida que contribuye a fortalecer el tejido social comunitario para promover la vida digna en los barrios. “La murga es lo que más les atrae a los pibes. Con los adolescentes teníamos el problema de que no solían engancharse con los talleres o vienen con mucha carga de violencia y era difícil atraerlos, pero la murga es lo que más les atrae. Es un espacio que les gusta y les apasiona y que, cuando lo tomamos como eje de los talleres, pibes que habían dejado de venir, volvieron. Gracias al apoyo de CREAS le podemos dar la oportunidad a los pibes de conocer y tocar instrumentos que son de difícil acceso. Es una oportunidad única. Por primera vez tenemos varios instrumentos y con ello la oportunidad de contenerlos para evitar que se pierdan y alejen del centro. Podemos ver frutos en los pibes que están muy motivados y tienen mucho potencial artístico” Julian Foresti, coordinador de los talleres musicales Lo que plantea el centro comunitario es que los talleres sean espacios que promuevan el respeto, la cooperación, la comunicación en los que la juventud sea protagonista de la construcción colectiva. Escuchan sus intereses y desde ahí trabajan en los montajes musicales que se hacen en los ensambles. En total, cincuenta jóvenes del barrio toman los talleres y se espera que sean ellos los próximos en compartir sus conocimientos a los niños y niñas que se vayan incorporando.   Más sobre el Fondo de Pequeños Proyectos   Una Casa para todos que fortalece la comunidad RE SI clando el Valle: formación productiva para cuidar el medio ambiente Jóvenes creciendo: transformando realidades en San Miguel, Buenos Aires Amasando Autonomía, proyecto productivo de jóvenes del Centro Comunitario San Cayetano Seguimos conversando en redes sociales: Facebook: @CreasLAC Instagram: @Creas_LAC LinkedIn: CREAS – Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio Twitter: @CreasTwitt  

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Más y mejores alimentos ante la sequía en Formosa

Argentina ha atravesado una de las peores sequías de los últimos años. Visto en perspectiva y según datos oficiales estamos en presencia de la peor sequía de los últimos 60 años, generando un profundo impacto en la economía y la vida cotidiana de su población, poniendo a algunas comunidades en serios riesgos para sostener la vida. No obstante, estas dificultades han sido aún más devastadoras para las comunidades de pueblos originarios ya vulnerables debido al desmonte, la falta de oportunidades de integración y situaciones de discriminación, como las que residen en la provincia de Formosa, en el norte del país. Tradicionalmente, estas comunidades encontraban sustento en el monte, pero la sequía y la deforestación de sus tierras han agotado paulatinamente sus recursos alimentarios. Para contrarrestar la emergencia alimentaria la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Desarrollo – APCD- contó con el apoyo del Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de Efectos de la Pandemia de CREAS para el proyecto Apoyo Nutricional para niños, niñas y jóvenes de 3 comunidades indígenas afectadas por la sequía, que tuvo como objetivo mejorar el acceso y la calidad de los alimentos que consumen 375 niños, niñas y jóvenes de tres comunidades indígenas en Formosa. Como Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio fortalecemos la acción de organizaciones comunitarias y de la diaconía de las iglesias, que de manera rápida brinden respuesta ante situaciones que lo requieran y busquen mejorar y dignificar la calidad de vida de las comunidades. De igual manera, buscamos fortalecer las capacidades de los actores en los territorios y que estos se articulen en pro del bienestar común, como lo hizo APCD para este proyecto junto a otras organizaciones como Cáritas a nivel local. Con el proyecto, que tuvo una duración de cuatro meses, las familias pudieron acceder a nuevos alimentos – como frutas y verduras – y con esto a más de una comida fuerte al día. Aprender a consumir nuevos productos alimenticios y cómo prepararlos fue parte del proceso que vivieron las comunidades junto con APCD. Así mismo, las comunidades están tomando conciencia de la incidencia que tiene sobre su salud la dieta que eligen, considerando las limitantes del contexto, para su día a día. Poco a poco los platos que consumen las personas de las tres comunidades que formaron parte del proyecto se están completando con más verduras y frutas y menos harinas. Se implementó un sistema de vouchers para llevar los alimentos y se hicieron también acuerdos con los comercios de alimentos de la localidad. Las familias fueron encargadas de la organización para las ollas comunitarias. La provisión de la leña, organización de las cocineras, recibimiento de los alimentos, así como la comunicación a las comunidades y el seguimiento del acceso de los alimentos a niños, niñas y jóvenes. De igual manera, todos los utensilios de cocina, ollas y agua fueron provistos por la misma comunidad. Las mujeres tuvieron roles centrales de liderazgo: “Se acordó con los líderes que la preparación de las ollas se realizaría en la casa de una familia y desde allí se repartieron raciones al resto. En Lote 27 dos hermanas del grupo familiar más numeroso de la comunidad fueron las encargadas de cocinar; en Tres Pozos se cocinó en la casa del agente sanitario; en Lote 47 se cocinó en la casa de la hija de un dirigente de la comunidad con la ayuda de su vecina.” Informe del proyecto APCD Cáritas se sumó al proyecto con más alimentos que fueron distribuidos a través de la parroquia Nuestra Señora de la Merced, como parte de su servicio de diaconía. Los líderes comunitarios junto con APCD fueron encargados de la distribución e incorporación de estos nuevos alimentos a las ollas comunitarias. Durante el transcurso del proyecto, los miembros de la comunidad se unieron y buscaron maneras de organización que permitieran llevar adelante el objetivo de garantizar comidas a sus niños, niñas y jóvenes. Las mujeres de Lote 27 y los agentes sanitarios de Lote 47 y Tres Pozos siguen capacitándose y transmitiendo los nuevos conocimientos sobre la importancia de una buena nutrición, nuevas recetas para incorporar alimentos y cómo esto incide directamente en la salud de sus comunidades. De esta manera, en el marco de un proyecto de respuesta a la emergencia, apostamos que la experiencia y el aprendizaje motive a las comunidades a cambios que transformen sus maneras de vivir y fortalezcan sus capacidades. Las comunidades viven en un contexto desafiante en lo social y económico, a lo que se suman las condiciones climáticas que ponen en riesgo la vida. Frente a problemas complejos, la transformación social para una mayor dignidad de las comunidades, la calidad de vida y el cuidado del medio ambiente, requiere un trabajo en el que las organizaciones comunitarias ejercen el liderazgo. Es clave generar confianza, oportunidades de cambio y de acceso a derechos. Este camino que se comienza a recorrer permitirá responder a las problemáticas de las comunidades, partiendo de la convicción de que todos los actores implicados buscamos una vida plena y abundante para todas las personas, en igualdad en dignidad y derechos.

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Amasando Autonomía, proyecto productivo de jóvenes del Centro Comunitario San Cayetano

En Moreno, provincia de Buenos Aires, jóvenes del Centro Comunitario San Cayetano se organizaron para la producción de prepizzas y su distribución a otros centros comunitarios de la zona. De esta manera, veinte jóvenes que se capacitaron en panadería y participan en el emprendimiento nacido de un proyecto productivo, tienen un ingreso con el que financian actividades en San Cayetano. La falta de oportunidades laborales en condiciones dignas para los jóvenes del centro hizo que empezaran a pensar e investigar otras formas de trabajo. Ahí surgió la idea del trabajo cooperativo como objetivo, para que cada jóven trabajador pueda tener poder, un ingreso propio y así, una mejor calidad de vida. Además, el CCSC tiene un trabajo comunitario con niñas y niños, lo que ha significado nuevos desafíos. Para lograr su objetivo y empezar a trabajar en la conformación de la cooperativa, iniciaron el proyecto Amasando Autonomía, apoyado por el Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS. Con el financiamiento pudieron comprar equipamiento como un horno, heladera, amasadoras y una mesa que les dan autonomía a la hora de elaborar los alimentos pues antes usaban las herramientas habituales de la cocina del centro comunitario. Además, pudieron capacitarse en panadería y adquirir conocimientos profesionales para desarrollar el proyecto productivo. El Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS promueve el desarrollo de experiencias de nuevas economías locales populares, solidarias y sostenibles, con apoyos para equipamiento y capacitación, como una apuesta a dignificar la vida de las y los jóvenes en sus comunidades. Quince mujeres y cinco varones hoy producen prepizzas, churros y pan relleno. Han logrado alcanzar su público objetivo para esta primera etapa: los vecinos del barrio y otros centro comunitarios les compran las prepizzas cuando su propio menú lo requiere. El intercambio de experiencias con otros jóvenes de cooperativas fue parte del proceso de aprendizaje para llevar adelante el proyecto. La cooperativa del Movimiento Campesino de Santiago del Estero, productora de dulces y conservas compartió estrategias de venta. Por otro lado, conocieron estrategias de marketing de la mano de una cooperativa de diseño. En un primer momento, la panadería estaba ubicada en un salón que les prestó la capilla del barrio, ya que en San Cayetano no contaban con un espacio para poder trabajar cómodamente. Este salón empezó obras de refacción por lo que la panadería tuvo que ser trasladada a un espacio que les concede el centro comunitario Yakacuaha, del que son vecinos. Al estar en el mismo barrio no hubo inconvenientes para la continuidad del proyecto, por el contrario fue una oportunidad para que jóvenes de Yakacuaha se unieran e integrarse más como comunidad. Allí, identificaron que en las tardes niños y niñas se acercaban a jugar y participar de algunas actividades del centro, así surgió la idea de hornear panes para darles una merienda. El proceso de Amasando Autonomía ha fortalecido el grupo de trabajo de los jóvenes del centro comunitario San Cayetano. Varios de ellos se han convertido en referentes para otros jóvenes.   Por su trabajo, doce de los jóvenes pudieron acceder al apoyo estatal Potenciar Inclusión Jóven, así cuentan con un incentivo económico mientras la cooperativa sigue tomando forma y desarrollándose como tal. Las ganancias percibidas por las ventas las ponen en un fondo común con el que han comprado materias primas, material para otros talleres del centro y financiaron un viaje colectivo. También con este fondo, hacen compras grandes de mercadería que cada uno puede llevar a su casa y así ayudar con el mercado familiar. “Trabajamos la responsabilidad, venir en un mismo horario y cumplir con las tareas, no significa ser estrictos sino ser responsables con los compañeros y compañeras. Nos enojamos y nos decimos las cosas, para mejorar y es un aprendizaje para la vida que vamos dejando a quienes vengan, la responsabilidad de que trabajamos comunitariamente. Nos sirve para en el futuro pensar en un trabajo en blanco con lo que hemos aprendido acá. Un par de compañeros ya consiguieron un trabajo con todo registrado; nos hacen falta pero es una gran alegría para nosotros ver su progreso” Mario, CC San Cayetano   Más sobre el Fondo de Pequeños Proyectos y Jóvenes Juventud, empoderamiento y desafíos: Encuentro desde la educación popular Jóvenes creciendo: transformando realidades en San Miguel, Buenos Aires ¿Qué hacen los y las jóvenes para transformar los territorios? Algunos proyectos apoyados por CREAS ¡Casa Chaco Stylo en Resistencia! Mejorando la planta de Gestión de Residuos Eléctricos y Electrónicos de Nodo TAU en Rosario Seguimos conversando en redes sociales: Facebook: @CreasLAC Instagram: @Creas_LAC LinkedIn: CREAS – Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio Twitter: @CreasTwitt  

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Caminos Abiertos: de la formación en costura a la producción

Por: Carmina Sánchez Corrales- Asistente de Comunicación El Centro Comunitario Caminos Abiertos es un lugar de encuentro para la comunidad del Barrio San Cristóbal en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Entre sus actividades hay propuestas de talleres productivos de serigrafía y costura. La relación de Caminos Abiertos con CREAS no es nueva. En 2019 recibió un apoyo del Fondo de Pequeños Proyectos para el fortalecimiento y producción de los talleres, que pasaron de ser un espacio de aprendizaje y formación a un espacio productivo. Con la compra de herramientas y materiales, los y las integrantes organizaron mejor su trabajo y pensaron estrategias para generar ingresos propios a partir de lo producido en el centro comunitario. Durante la pandemia cerraron muchos talleres de costura, y personas que conocían la experiencia del taller productivo se acercaron para poner la realización de los productos que necesitaban en manos de quienes participaban del taller productivo. Con esto, las mujeres con conocimientos más avanzados empezaron a dedicar su tiempo exclusivamente a la producción y se sumaron más personas a la instancia formativa. Con el crecimiento de la demanda era necesario que el taller también creciera. Las personas que participan del taller de costura son, en su mayoría, mujeres en situación de vulnerabilidad, muchas de ellas son migrantes de países como Venezuela, Colombia, Paraguay y Perú. Además, varias tienen niños a su cuidado por lo que les es difícil conseguir un trabajo fuera de su casa. La búsqueda del taller productivo de costura es que quienes asisten tengan una formación para el trabajo, con condiciones y formas de producción que se asemejan al de un taller laboral pero teniendo en cuenta las particularidades de cada persona que ahí trabaja. Abriendo Caminos, entonces, ha adaptado sus espacios para que las mujeres puedan ir con sus niños y niñas. Hay espacio de juegos, bibliotecas y el taller de costura está adaptado para que sea seguro. “Al principio hacíamos productos propios e íbamos a ferias, luego nos dimos cuenta que nos funcionaba muchísimo mejor hacer a pedido; cosemos para pequeñas marcas y emprendimientos que piden tandas chicas, el precio por producto se acuerda entre el cliente y los y las costureras, después colectivamente se decide cómo se reparte la ganancia” Agustina Pagano, docente de costura   Ampliación del taller   Este año, con un segundo apoyo del #FPPCREAS, el crecimiento del espacio físico del taller se hizo realidad. Lo que antes eran dos espacios separados, uno de corte y otro con las máquinas, pudo unirse en un solo gran taller donde la formación y la producción están juntas y pudieron destinar otro lugar para una oficina en donde se hacen las tareas de gestión del centro. Al duplicarse la superficie, el taller se ha fortalecido, más personas se están capacitando en costura y se ha generado más trabajo para satisfacer la demanda de producción que tiene el taller. Por otro lado, este nuevo espacio ha permitido que quienes forman parte del taller de costura se integren y se acoplen fácilmente con las demás actividades del centro, como el taller de serigrafía. Hasta ahora, 30 familias se han beneficiado por los ingresos que las mujeres generan en el taller productivo de costura. Si bien no todas las personas que ingresan a aprender a coser pretenden generar ingresos, todas buscan a partir de este oficio tener una mejor calidad de vida. “Hay mucho boca a boca, se van pasando la información de los talleres. Algunas mujeres se quedan mucho tiempo, otras vienen y se van al poco tiempo, hay quienes han aprendido y después consiguen trabajo en otros talleres. Hemos trabajado con personas mayores que aprenden un oficio después de jubilarse y así generan un ingreso extra ”. Agustina Pagano “Vine a Argentina a cuidar a mis nietos. Vengo al taller para salir de la casa, aprender algo nuevo y espero después poder tener algún ingreso de dinero propio” Lourdes de Venezuela.     Más sobre el Fondo de Pequeños Proyectos Casa Comunitaria Nora Cortiñas ayuda a mujeres vulneradas a integrarse a la comunidad Organización Yuraq Rumi: un bello ejemplo de autogestión por los derechos de la comunidad Transformando la comunidad con altura: Circrobacia en el Barrio Ramón Carrillo Jóvenes creciendo: transformando realidades en San Miguel, Buenos Aires Seguimos conversando en redes sociales: Facebook: @CreasLAC Instagram: @Creas_LAC LinkedIn: CREAS – Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio Twitter: @CreasTwitt    

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Haciendo frente a la sequía en Sargento Cabral, Chaco

La sequía afecta al país desde hace poco más de tres años, siendo una de las que más ha impactado a nivel macroeconómico y en la vida cotidiana de miles de personas, principalmente en algunos territorios, uno de esos territorio es la Provincia del Chaco. En este caso, para muchas familias de la localidad de Sargento Cabral el ganado menor, cabras y corderos, forma parte esencial no solo de la alimentación de las familias, sino también de su subsistencia económica gracias a los ingresos que generan con la crianza y comercialización de estos animales. Sin embargo, con la sequía, la escasez de agua que llegaba a la zona y las limitadas capacidades estatales para dar respuesta frente a este fenómeno obligó a priorizar para el consumo humano, teniendo que dejar de lado la producción agropecuaria de las familias y acarreando con ello diversos problemas de salud y de solvencia, durante el verano del 2022 que se perpetuó a lo largo del año. El pastoreo también se vio afectado. Este es el método más usado para la alimentación de herbívoros como las vacas, cabras, corderos y ovejas, a través del cual el ganado se nutre del pasto u otras plantas de bajo crecimiento. Por la sequía, el campo y los pastizales no se recuperan y sólo queda la tierra seca, generando un estado de emergencia climática no sólo en el Chaco, sino a nivel país. Como respuesta a esta situación el Instituto de Cultura Popular – INCUPO se unió con CREAS para que, por medio del Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de Efectos de la Pandemia, (una herramienta creada para dar apoyo y fortalecer organizaciones en territorio ante emergencias que lo requieran) dieron inicio en septiembre del 2022 a un proyecto en la mencionada localidad, dado que la ayuda del Estado Nacional y de aplicación provincial no llegó a éstos productores dada la alta demanda general en la provincia. En un marco de alianza, CREAS con INCUPO se llevó adelante el proyecto “Recuperación de la producción de ganado menor de las familias de las organizaciones del departamento Sargento Cabral – Chaco” con el que cincuenta familias fueron involucradas en la construcción de soluciones para hacer frente a este fenómeno. En el contexto de las acciones que se estaban llevando a cabo para hacer frente a la sequía, a esta situación se le sumó un brote de rabia paresiante en los animales; lo que terminó de agravar la situación para las familias, y requirió nuevas respuestas ante este nuevo desafío. “Llevamos peleando con la sequía cuatro años pero los dos últimos fueron los peores. Hay lugares donde no se consigue agua, si no hay lluvia no se recupera el campo y no hay pasto para los animales. Hubo que buscar alternativas para darles de comer. Cuesta para un productor pequeño comprar balanceado; si uno tiene otro oficio puede, pero a veces toca descuidar los animales” Walter Sandoval, pequeño productor de Colonia Elisa, Sargento Cabral, Chaco ¿Qué hizo INCUPO junto con las familias y organizaciones de la zona para mejorar la situación de emergencia?   Se trabajó con las organizaciones de productores y las familias para conocer el impacto de la sequía a nivel local. Se trabajó en el relevamiento de la cantidad de animales que tiene cada familia. Con la entrega de un botiquín de productos veterinarios y vacunas contra la rabia paresiante, las familias pudieron hacer frente rápido a la situación sanitaria del ganado menor. Generaron un fondo rotatorio para poder abastecerse mejor de las vacunas Generaron mecanismos de capacitación para lograr una mayor y mejor capacidad para la atención del ganado menor. Acompañaron las etapas del proyecto y el proceso de trabajo con las organizaciones de productores. Ante la falta de pasto en el campo, con sales y suplementos vitamínicos se pudo suplir el déficit nutricional que tenían los animales. Articulando los esfuerzos de las organizaciones de productores para generar las acciones necesarias para administrar dichos recursos. Soluciones a largo plazo “De momento, la única solución de fondo en el corto y largo plazo es que llueva, en la cantidad necesaria y abundante como para volver a lograr niveles de pastura óptimos y similares a los de antes de la sequía. Si bien el proyecto logró sus objetivos, permitió que la situación de las familias de productores no se deteriore, con lo cual las actividades lograron ser un freno; las familias pudieron contar con un ingreso mínimo para su subsistencia, los cuales los complementaron con otras múltiples acciones orientadas a mantener los medios de vida, algunos debieron dedicarse a hacer otros trabajos temporarios, como realizar perforaciones para lograr puntos de extracción de agua, generación de leña y carbón, entre otros, para incrementar los ingresos, los que además se ven afectados por la inflación. La situación es crítica, ya que en la zona otras familias migraron hacia el pueblo o hacia otras ciudades, mientras que otras no lo consideran como una opción dado que son varias generaciones las que viven en dichos territorios y mudarse al pueblo o a la ciudad, agravaría la situación de pobreza de las familias, y principalmente de aquellos adultos mayores que no tendrían otras opciones u oportunidades para el trabajo y la reinserción social.”. Jorge J. Fernández, Coordinador del Fondo de Respuesta Rápida y Mitigación de los Efectos de la Pandemia. A pesar de la necesidad inminente de resolver la alimentación para los animales y, por lo tanto, asegurar el autoconsumo y tener un ingreso, las familias y organizaciones de pequeños productores, propusieron soluciones que brindan un margen de acción mayor y que permitan, después de la reacción, el establecimiento de formas alternativas de organización y abastecimiento. A través de INCUPO, las organizaciones de productores pudieron relacionarse con el gobierno provincial de Chaco, por medio de diferentes programas provinciales, para presentar proyectos que den solución a futuro a la escasez de agua que no es nueva en la zona. «Con el Ministerio de Producción se acordó poder realizar un proyecto de abastecimiento de agua

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Jóvenes creciendo: transformando realidades en San Miguel, Buenos Aires

En el Barrio San Ambrosio en San Miguel, provincia de Buenos Aires, Argentina, niños, niñas, jóvenes y mujeres adultas que asisten al Centro Comunitario Creciendo están llenos de preguntas sobre su cotidianidad y los cambios que implica crecer. El año pasado, para responder a las inquietudes de estas personas y como seguimiento al proyecto Kuñá Kacuáa, nacido en pandemia, presentaron al Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS el proyecto Mitarusu Kakuuá, que en guaraní quiere decir jóvenes creciendo, para seguir creando lazos comunitarios que puedan transformar las realidades de los y las jóvenes del barrio y sus familias. “Hay situaciones de violencia que viven o ven los chicos y chicas y son aprendidas desde la casa o la cultura misma, nosotros nos sentamos a replantearnos todo el tiempo este tipo de cosas” Daniela Del Valle, trabajadora social de Creciendo Este año la organización dio seguimiento a este proceso con el proyecto Mitarusu Kakuuá, que en guaraní quiere decir jóvenes creciendo, para seguir creando lazos comunitarios que puedan transformar las realidades de los y las jóvenes del barrio y sus familias. Desde el Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS, comprometido con el fortalecimiento de la diaconía de las iglesias y de las organizaciones comunitarias para la vida digna en las comunidades, se apoyó la compra de libros, juegos y otros materiales didácticos. Así, desde CREAS fortalecemos acciones que apunten a vidas libres de toda violencia, en la que la paz social sea una realidad en los barrios y territorios donde las iglesias y las organizaciones comunitarias trabajan por la inclusión y la dignidad de todas las personas. Con este apoyo, los chicos y chicas que asisten al Centro Comunitario Creciendo, a través de la lectura de cuentos, biografías, el trabajo educativo con audiovisuales y juegos, reflexionan y comparten vivencias cotidianas en espacios de encuentro y contención seguros, para superar la desigualdad y los patrones de violencia con los que se encuentran día a día. ¿Cuáles son los temas de los que se habla en Mitarasu Kakuuá?   Buen trato, buen vivir, cuidado propio y de los demás Cuidado del cuerpo y salud Equidad de género, Derechos y diversidades Además, el barrio cuenta con mucha población inmigrante que llegó desde Perú, Bolivia y Paraguay, con culturas distintas y formas que en ocasiones difieren de las de sus hijos e hijas. De acuerdo con las referentes del Centro, muchas mamás se han acercado al centro a agradecer por darle el espacio a sus hijos e hijas para conversar y preguntar sobre temas que ellas no se atreven a abordar o no se animan a decir en voz alta, y tienen al centro comunitario y a Mitarasu Kakuuá como un elemento más en la relación que construyen como familias. Gracias a Mitarasu Kakuuá, los y las jóvenes y el centro comunitario se han vinculado con otras organizaciones, centros comunitarios y con la escuela del barrio. A estos otros espacios, han podido llevar lo que han trabajado en el proyecto. Contó Daniela Del Valle, trabajadora social de Creciendo, que han podido llevar otra mirada de la Educación Sexual Integral, desde la cotidianidad y los aspectos vinculares y afectivos.     “Dentro del equipo del Centro Comunitario también se ve una mejoría a la hora relacionarnos entre nosotros. De respetarnos los espacios y momentos de cada uno ante las situaciones y que no todos somos iguales, que con violencia no conseguimos nada. Pueden ser frases sueltas pero a la hora de trabajar se nota mucho en el grupo de adolescentes y en el grupo de trabajo” Daniela Del Valle, trabajadora social en Creciendo Más sobre el Fondo de Pequeños Proyectos y Jóvenes   ¿Qué hacen los y las jóvenes para transformar los territorios? Algunos proyectos apoyados por CREAS ¡Casa Chaco Stylo en Resistencia! Mejorando la planta de Gestión de Residuos Eléctricos y Electrónicos de Nodo TAU en Rosario Seguimos conversando en redes sociales: Facebook: @CreasLAC Instagram: @Creas_LAC LinkedIn: CREAS – Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio Twitter: @CreasTwitt

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¿Qué hacen los y las jóvenes para transformar los territorios? Algunos proyectos apoyados por CREAS

La juventud es protagonista de procesos que transforman sus comunidades. Su formación y liderazgo son esenciales para lograr un desarrollo territorial sostenible mediante proyectos que impulsen la justicia social y que contribuyan a la dignidad humana y el cuidado de la Casa Común en los territorios que habitan. Como Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio reconocemos el potencial de los y las jóvenes como agentes transformadores, y apoyamos iniciativas con las que fortalecen sus capacidades como líderes en las comunidades en las que buscan un cambio para mejorar su calidad de vida. Algunos proyectos de jóvenes que hemos apoyado con el Fondo de Pequeños Proyectos – #FPPCREAS:   En Chaco, jóvenes de Resistencia, encuentran un espacio de contención y de profesionalización de la danza y otras manifestaciones artísticas para tener un posible salida laboral en Casa Chaco Stylo.Con el apoyo de CREAS han podido mejorar su espacio físico y fortalecer la planificación y sistematización de prácticas. En el Centro Comunitario Creciendo, después de la experiencia con el proyecto “Kuña kakuua, mujeres creciendo”, más de veinte jóvenes están replicando en sus familias y otros espacios de la comunidad lo que aprenden en los talleres del proyecto Mitarusu Kakuua (jóvenes creciendo) en los que se busca que los y las participantes puedan cuestionar las desigualdades y estereotipos de género y puedan poner en valor la diversidad, sus derechos y puedan pensar en un proyecto de vida libre de violencias. La organización Huerta Grande -comunidad de fe de Córdoba – mediante la construcción de huertas y el fortalecimiento de la producción agroecológica que allí se hace, busca garantizar alimentos sanos para la comunidad y generar una fuente de empleo e ingreso sustentable para la comunidad. En Moreno, provincia de Buenos Aires, con la compra de máquinas para la producción de panadería, quince jóvenes del Centro Comunitario San Cayetano iniciaron un emprendimiento para abastecer al barrio con productos accesibles, y que genere un ingreso económico con el cual puedan a futuro ser autónomos. También buscan en un mediano plazo constituir el emprendimiento del centro comunitario como cooperativa. En Rosario, jóvenes impulsan la reducción y reutilización de residuos eléctricos y electrónicos en la planta Nodo Tau. En un primer momento, con el apoyo del Fondo, construyeron un aula en donde se dictan cursos de reparación de computadoras, celulares e impresoras a jóvenes de la planta y del barrio. Con el segundo proyecto apoyado por el #FPPCREAS, incorporaron un apilador semi automático y capacitación al grupo de trabajo para optimizar los procesos en la gestión de residuos eléctricos y electrónicos. Encuentros para fortalecer el liderazgo joven   Crear redes y consolidar vínculos entre organizaciones es fundamental para que jóvenes de las organizaciones puedan transformar sus territorios. Escuchar y compartir experiencias puede generar nuevas oportunidades y articulaciones. Durante el último año, hemos impulsado espacios de encuentro para líderes de organizaciones a las que apoyamos: Articulación e Intercambio: “Jóvenes y trabajo en ámbitos rurales” Jornada de evaluación de proyectos FPP CREAS de arte, deporte, recreación y cultura para jóvenes “La juventud es uno de los grupos más afectados por la situación económica actual. En CREAS consideramos que la salida es colectiva y cooperativa, es por eso que fomentamos y organizamos estos encuentros para que los y las jóvenes puedan intercambiar experiencias, aprender el uno del otro y, tal vez, también dejar de buscar soluciones desde lo individual y, en cambio, pasar a hacerlo de manera colectiva” Deborah Petcoff, Coordinadora de Procesos Comunitarios Necesitamos un testimonio de fe práctico, que brinde recursos y fortalezca las capacidades de los y las jóvenes comprometidos en la construcción de un mundo con dignidad, en un medio ambiente cuidado. El trabajo de diaconía de las iglesias y de las organizaciones comunitarias, movidos por la fe y el amor al prójimo, llama a unir manos en solidaridad para transformar los territorios con nuevas claves que promuevan la vida plena. Horacio Mesones, Director Ejecutivo

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Nuevo mural de la sede de la Red El Encuentro

Ampliando la mirada en El Encuentro: Arte y formación para fortalecer la red

  La Red El Encuentro – como lo indica su nombre – es una red que reúne a 16 centros comunitarios del noroeste conurbano bonaerense con el objetivo común de fortalecerse como organizaciones, desde la formación permanente de sus educadores y la gestión de recursos y así lograr que los 3000 niños, niñas y adolescentes que acuden a los centros crezcan en condiciones dignas. Desde su creación en 1990, es un espacio de articulación e intercambio de experiencias de trabajo comunitario y educación popular que busca incidir en políticas públicas. Desde el Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS brindamos apoyos a organizaciones como esta con el fin de que promuevan acciones más estratégicas y a largo plazo en el trabajo comunitario, lo cual fortalece la articulación territorial y acompaña la formación de nuevos liderazgos.  A lo largo de quince años de vínculo hemos acompañado diferentes proyectos de Red El Encuentro. De acuerdo con Ana Gravina, parte del equipo de Coordinación, “el vínculo empezó con la idea de gestionar recursos y se convirtió en un vínculo honesto, de escucha y mucho apoyo. Siempre han estado atentos a nuestras necesidades”. Además mencionó que para iniciar el Centro Comunitario Las Suricatas el acompañamiento del Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio fue esencial.  Con el proyecto Ampliando la mirada, apoyado por el #FPPCREAS, la red ha podido nutrir su objetivo principal y fortalecer su identidad. Dos eventos clave han permitido esto: la renovación del mural de su sede principal y un viaje pedagógico a Rosario con el que educadores de la red pudieron expandir sus conocimientos, multiplicar saberes y generar estrategias creativas. El viaje a Rosario Educadoras y educadores de todas las áreas de trabajo de los centros (nutrición, jardín maternal, jardín infantil, escolares, jóvenes, coordinadores y delegados) conforman lo que en la red llaman “Mesas de acompañantes”; estructuras a través de las cuales se encargan de transmitir sus conocimientos y de acompañar a otros educadores en sus labores.  Cincuenta y ocho educadoras de las “mesas acompañantes”, hicieron un recorrido pedagógico y cultural por distintos lugares de Rosario, Santa Fe. Allí, junto con la Cooperativa ‘El horno está para bollos‘ visitaron La Toma Cultural y El Tríptico de la Infancia, un espacio de juegos y transformación pensado para la convivencia entre las infancias y adultos, en el que los educadores con la previa planificación y aprovechando cada momento del viaje, pudieron explorar y vivenciar nuevas herramientas pedagógicas para traer y replicar en su trabajo diario en el Conurbano de Buenos Aires.   Fue un espacio en el que me dejé llevar y pude preguntarme ¿qué es lo que los pibes sienten cuando juegan? Cada uno de los juegos requería una destreza distinta e iba pensando cómo podíamos traerlo al centro para nuestros niños y niñas. Aproveché todo, me gustó muchísimo. A futuro espero que otros compañeros tengan la oportunidad de tener esta experiencia enriquecedora para poder proyectarse y seguir armando algo colectivamente en el centro con todas las vivencias que tuvimos en este viaje. Yoseli Pogorzelek La experiencia en Rosario nos sirvió mucho para repensar nuestros centros comunitarios. Lo que más nos impactó fue la belleza de las propuestas, pensamos que nuestras infancias además del derecho a la educación y alimentación, tienen el derecho a la belleza. Evidenciamos y confirmamos algo que ya veníamos diciendo en los centros, el juego es una herramienta de aprendizaje. Lo que más quiero es que otros compañeros puedan tener esta experiencia. Me inscribí en un seminario con la persona que ideó el Tríptico de las Infancias para poder seguir estudiando y teorizar toda la experiencia práctica que tuvimos allá.  Patricia Palacio ¿Qué lograron los y las educadoras con el viaje a Rosario? Conocer la cultura de otra ciudad, enriquecerse de ella y así ampliar sus conocimientos. Vivenciar, experimentar en cada espacio visitado. Aclarar dudas respecto a las experiencias para poder transmitirlas y replicarlas exitosamente. Observar, elaborar un registro audiovisual de diferentes juegos para replicar en sus centros. Escuchar a otra organización social y sus luchas. El mural colectivo como fortalecimiento de la identidad En otro momento del proyecto Ampliando la Mirada, se llevó a cabo la creación de un mural colectivo en la fachada de la sede la Red El Encuentro, ubicada en José C. Paz. A través de jornadas semanales, la Red trabajó en conjunto para definir el diseño del mural basado en su identidad popular y comunitaria, su experiencia diaria en los centros comunitarios y en sus luchas por el reconocimiento formal de su trabajo.  Esta actividad no solo involucró a las 58 educadoras que realizaron el viaje, sino también a las comunidades de los 16 centros comunitarios que se iban turnando semana a semana en los tiempos que tenían disponibles para ir a la sede y aportar su pincelazo a la creación conjunta. Coordinadamente lograron sacar adelante este mural que, representando el encuentro en un abrazo, conectó con la identidad de quienes conforman la red y fortaleció los lazos que han tejido en los 30 años de trabajo comunitario. La Red El Encuentro se complementa con iniciativas de comunicación popular como La Sociedad de Fomento del Video Alternativo (SOFOVIAL), que forma parte del  Equipo de Comunicación la Red e hicieron un video en el que relatan cómo fue la creación de la nueva fachada.   “La vida diaria en los barrios es muy dura, y las oportunidades de placer son muy importantes desde lo pedagógico, lo afectivo y lo político” Ana Gravina La Red El Encuentro pretende continuar con los procesos de formación y fortalecimiento organizacional que se dieron gracias a Ampliando la Mirada. Los efectos de la experiencia del viaje y de la creación conjunta del mural se están viendo reflejados diariamente en el trabajo de las y los educadores de los espacios comunitarios. Actualmente, están en búsqueda de un carpintero para reproducir algunos materiales del tríptico en los Centros y llevarles a los  chicos y chicas algo de lo que pudieron experimentar; espacios de juego, aprendizaje y placer en su cotidianidad.  Fueron

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