La paz que atraviesa el miedo

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Al atardecer de aquel primer día de la semana, los discípulos se encontraban con las puertas cerradas por miedo. En medio de esa incertidumbre y desánimo, Jesús se puso en medio y les dijo: «La paz esté con ustedes» (Jn 20,19).

Hoy, en América Latina y el Caribe y en el mundo entero, muchas puertas también parecen cerradas por el temor. Vivimos en un contexto de guerras y conflictos, donde la violencia a menudo se presenta como la única respuesta.

Sin embargo, la celebración de la resurrección de Jesús nos recuerda la promesa de que estará con nosotros hasta el fin de los tiempos. La última palabra no la tiene la violencia ni la muerte, sino el Dios de la Vida.

La Paz de Cristo se hace presente, atraviesa barreras y muros, y nos permite reconocer y elegir nuevamente el bien.

Cristo nos recuerda que la paz nace de la humildad y renuncia al dominio sobre los demás, se niega a tomar las armas, y a transformar las palabras en armas.

La Paz Justa invita a las comunidades a sembrar Vida en medio del dolor mediante el diálogo y la solidaridad que levanta al hermano y la hermana que cae.

En esta Pascua, celebremos la certeza de que Jesús resucitado sigue caminando junto a nosotros, invitándonos a ser testigos de una paz que resiste a la violencia y transforma nuestro sentir, pensar y actuar, para amar incluso en tiempos difíciles.

Que la luz del Resucitado nos anime a abrir caminos de dignidad, a tender manos y a vivir como pueblos que han ensanchado su corazón para abrazar la esperanza.

¡Felices Pascuas de Resurrección!

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