mayo 29, 2026

El camino de Yarará hacia la sostenibilidad

La Cooperativa de Trabajo 26 de Junio nació a partir de la organización comunitaria y vecinal en barrios populares, con el objetivo de generar oportunidades laborales para personas excluidas del mercado formal. Desde sus inicios, el trabajo colectivo y el oficio de la costura se convirtieron en herramientas esenciales para construir alternativas económicas y comunitarias en contextos atravesados por la desigualdad. El taller textil funciona en Villa Itatí, Quilmes, uno de los barrios populares más grandes del conurbano bonaerense, donde miles de familias enfrentan cotidianamente dificultades vinculadas al empleo, las condiciones de vida y el acceso a servicios básicos. En este escenario, la cooperativa se fue consolidando como un espacio de labor, cuidado y construcción social. La mayoría de sus integrantes son mujeres, muchas de ellas jefas de hogar que sostienen económicamente a sus familias, por lo que ocupan un lugar central en las tareas operativas, la organización diaria, la planificación y los procesos de formación de los que hacen parte, sea enseñando a sus compañeras o recibiendo conocimientos que les hacen falta. A través de distintos programas públicos orientados al desarrollo del trabajo y la economía social, la 26 de Junio adquirió sus primeras máquinas y conformó el grupo inicial de confección. Los primeros encargos fueron arreglos de ropa para vecinos de la zona, para luego avanzar hacia procesos de mayor escala, como la fabricación de guardapolvos y pintorcitos para organismos públicos nacionales y provinciales. Sin embargo, el desmantelamiento de diversas políticas públicas dirigidas al sector cooperativo comenzaron a impactar fuertemente en la viabilidad del espacio. La reducción de pedidos institucionales, la crisis general y la apertura de importaciones profundizaron las dificultades para mantener los ingresos y garantizar la estabilidad laboral. Frente a este escenario, y a través de dos proyectos apoyados por el Fondo de Pequeños Proyectos de CREAS, la organización dio impulso a un proceso de revitalización productiva y organizativa del taller y de su marca Yarará, buscando construir mejores condiciones de autonomía y sustentabilidad. El primer proyecto tuvo como propósito fortalecer el área de fabricación y comercialización del taller para mejorar las condiciones de vida de sus integrantes y de la comunidad. Desde la cooperativa destacan que este proceso fue clave para comenzar a proyectar la viabilidad del espacio, afianzando la dinámica interna y las ventas. Uno de los principales logros fue la reactivación de una producción autónoma, disminuyendo la dependencia de los programas públicos que durante años sostuvieron gran parte de la actividad. Este paso permitió planificar líneas de trabajo propias, definir metas comunes y reorganizar tareas y responsabilidades dentro del espacio. Durante esta etapa se confeccionaron artículos específicos como guardapolvos escolares, remeras conmemorativas y prendas con estampas vinculadas a motivos argentinos. Toda la producción fue distribuida a través de canales propios y comercializadoras solidarias. Fue precisamente en esta fase donde nació el nombre Yarará, fruto de una labor de comunicación y marketing que las trabajadoras realizaron en conjunto con asesores de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). Mediante este proceso, además de definir la identidad de la marca, crearon colectivamente su logotipo y activaron las redes sociales. Además de los avances técnicos, la organización destaca transformaciones importantes en términos organizativos. Los espacios de formación y encuentro afianzaron el compromiso de las integrantes, generaron un mayor sentido de pertenencia y permitieron construir respuestas colectivas frente a las problemáticas cotidianas que atraviesan la vida de las integrantes y sus familias. Como continuidad de este camino surgió el segundo proyecto, titulado “Construyendo sostenibilidad”, diseñado como una nueva etapa para profundizar y consolidar los avances alcanzados previamente. El objetivo de esta segunda iniciativa es contribuir al sostenimiento de la marca Yarará y del taller mediante el afianzamiento de las condiciones operativas y organizacionales. Si bien durante los primeros años se logró mejorar la capacidad técnica y administrativa, además de instalar la marca, la cooperativa identificó la necesidad de seguir trabajando sobre ejes estratégicos para sostener el crecimiento. Entre los principales desafíos actuales aparecen la planificación de colecciones por temporada, la optimización de los mecanismos de control de calidad, el fortalecimiento de roles y funciones internas, y el desarrollo de estrategias de venta adaptadas a las necesidades de las propias trabajadoras. En ambos proyectos, el acompañamiento de la Universidad Nacional de Quilmes ha resultado fundamental. La institución colabora en instancias de asistencia técnica, talleres de formación, estrategias de comercialización y posicionamiento de marca, además de facilitar el ingreso de Yarará a CHASQUI, una plataforma virtual de venta para emprendimientos de la economía social. Asimismo, la articulación con la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) y su Federación Textil permitió ampliar las redes de trabajo, acceder a nuevos pedidos y dar mayor visibilidad a la experiencia cooperativa. Actualmente, la Yarará continúa apostando por consolidar un modelo de gestión autogestionado y comunitario, en un contexto económico complejo que impacta especialmente sobre las mujeres trabajadoras y las experiencias de la economía popular.

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