Taller Eureka: aprender un oficio y tallar oportunidades

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En Villa Diamante (Lanús Oeste, Buenos Aires), la Iglesia Evangélica Metodista Argentina impulsa diversas iniciativas orientadas a acompañar a adolescentes, jóvenes y adultos de sectores populares. La iglesia constituye un espacio de encuentro para personas provenientes de 3 villas cercanas a ella: Villa Jardín, Villa Ilasa y barrio el Triángulo.

En estos barrios adolescentes y jóvenes atraviesan un contexto marcado por la precariedad laboral y las dificultades para sostener sus trayectorias educativas. La falta de fuentes de trabajo estables y de oportunidades de capacitación se suma a una realidad en la que muchas familias dependen desde hace generaciones de empleos informales y de ingresos inestables. A esto se suma la escasez de espacios gratuitos de encuentro y recreación, así como el avance del negocio de las drogas en los últimos años, factores que profundizan las situaciones de vulnerabilidad en los más  jóvenes. 

En este contexto funciona el Taller Eureka, una propuesta de formación en calado y tallado en madera que busca fortalecer capacidades, recuperar saberes vinculados al trabajo artesanal y abrir nuevas posibilidades para quienes participan. El proyecto está dirigido principalmente a mujeres y adolescentes, y propone el aprendizaje de técnicas que pueden contribuir tanto a la inserción laboral como al desarrollo de emprendimientos propios.

En el espacio de la iglesia se realizan también proyecciones y debates con el Grupo de Adolescentes de la iglesia, aprovechando la pantalla y las condiciones preparadas para estas actividades. De esta manera, el taller se integra a una dinámica comunitaria más amplia y se convierte en un ámbito donde confluyen aprendizaje, encuentro y participación.

Taller Eureka, el valor del oficio artesanal

El proyecto nace de la necesidad de ampliar la oferta de capacitación técnica en la comunidad. A través del trabajo con madera, quienes participan del taller se  ejercitan progresivamente en el manejo de herramientas, el desarrollo de habilidades motrices y la exploración de formas, texturas y colores.

El taller recupera la cultura del trabajo artesanal, basada en la dedicación y la constancia, como un medio para que cada persona reconozca sus talentos y proyecte oportunidades de ingresos.

Durante el desarrollo del proyecto también se avanzó en una reorganización de los tiempos de trabajo. Actualmente, se priorizan en primer término los trabajos conjuntos del Taller Eureka, que incluyen encargos, manejo de herramientas y materiales y nuevos aprendizajes. Luego se destinan espacios a los proyectos personales de quienes participan. Hay quienes integran el tallado a sus propios emprendimientos, combinándolo con la costura o la fabricación de instrumentos musicales.  De esta manera, el aprendizaje del oficio se articula con capacidades y saberes que cada participante ya tiene y puede ampliar.

Esta organización permitió fortalecer acuerdos y compromisos, ordenar las tareas y promover una mayor apropiación del espacio por parte de sus integrantes.

El crecimiento de Eureka también se refleja en la administración de sus recursos. El grupo implementó una cuota mensual autogestionada destinada al mantenimiento de herramientas y al consumo eléctrico, lo que aporta sostenibilidad y autonomía al funcionamiento cotidiano.

De cara al futuro, el taller busca profundizar sus contenidos técnicos mediante capacitaciones en pirograbado y herramientas de comercialización y marketing.

El Taller Eureka demuestra cómo la formación en oficios y la organización colectiva fortalecen el tejido social. Acompañar estas iniciativas forma parte del compromiso de CREAS con las organizaciones territoriales y los espacios que aportan a la paz de sus comunidades.

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