Según el Fondo Mundial de Población de Naciones Unidas la mayoría de la población salvadoreña es joven. El 28% de la población está entre los 15 y 29 años y en gran proporción sufre de altas tasas de desempleo, subempleo, inserción en trabajos de baja productividad, y violación permanente de sus derechos laborales. Por esta razón, un gran porcentaje de jóvenes está migrando a países vecinos en búsqueda de oportunidades.

Frente a este desafiante panorama, 24 jóvenes lideres cristianos de San Salvador, acompañados por el equipo docente del proyecto Emprendemos Paz , avanzan en el camino de llevar a la práctica su idea emprendimiento, el cual representa una alternativa para el desarrollo y sostenimieno de sus familias y comunidad, asi como una oportunidad de quedarse y crecer en el país. Regina y Albino, jóvenes de la Iglesia Luterana Salvadoreña, están creando una tienda de ropa que se adapte a los gustos y estilos de los habitantes de Miralvalle, San Salvador.

“La idea es comprar ropa de tallas muy grandes que se venden a un precio muy bajo y que no le sirven a las personas o que no están de moda, para transformarla en otra que se acople a lo que la gente esta buscando y a un buen precio”, expresa Regina de 19 años, participante de Emprendemos Paz, quien diseñó su vestido de graduación con US$6, mientras sus compañeras pagaron alrededor de US$70  por un vestido de las mismas características.

Por su parte, Irvin y Bella de 27 y 29 años, atraídos por la idea de montar un “Restaurante Bio” que provea comida natural u orgánica en San Salvador, están dando forma concreta a esta aspiración: “ Queremos tener una huerta en el restaurante, de manera que podamos garantizar la producción natural de los alimentos; de esta manera la gente puede comprobar que los ingredientes de los platos no han sido tratados con químicos. Actualmente se esta produciendo mucho con transgénicos.” aclara Irvin, estudiante de ingeniería agroecológica.

 

El restaurante ya se esta convirtiendo en una realidad, pues un familiar de Bella le cederá un pequeño terreno en la falda del volcán de San Salvador para que empiecen con la huerta: “Este lugar tiene una vista privilegiada y terreno para cultivar, será un gran comienzo para el emprendimiento. También será una manera de emplear a otros jóvenes y de enseñarles a hacer su propio huerto en las casas y así promover la auto sostenibilidad.”, enfatizó Bella quien tiene conocimientos en mercadotecnia y diseño ambiental.

Con Emprendemos Paz los jóvenes se dieron cuenta que hay oportunidad para tener visión de futuro, que si sueñan con una empresa, la pueden lograr con dedicación, así lo resume Irvin: “Emprendedurismo no es solo tener una idea, hay que madurarla, ver los pros y los contras, no va ser inmediato, se construye poco a poco, pero hay que seguir adelante".

La existencia de Maras , donde están involucrados los y las jóvenes en El Salvador ha incrementado los índices de violencia y estigmatización hacía los adolescentes, lo cual influye en el consecución de un trabajo estable, no es fácil conseguir un empleo para un joven, y las empresas exigen cada vez más experiencia laboral: “La mayoría de ofertas que hay ahora, son para trabajar en un call center, donde no ganas lo suficiente y te piden inglés.”, afirman Regina, Irvin y Bella.

Con esperanza y convicción Regina la joven diseñadora quiso dejar un mensaje a los jóvenes de la región: “Cuando descubran su talento deben llevarlo a la práctica, en la mayoría de los casos el talento está allí, pero no lo conocemos y no sabemos que puede generar un beneficio. Hay que buscar la manera de desarrollarlo y que crezca. No se queden con esa idea en la mente, confíen en ustedes mismos y no se conformen”.

Con esta iniciativa CREAS y sus socios apuntan a contribuir al alcance de dos de las metas del objetivo 8 de la agenda desarrollo sostenible 2030:

1) Lograr el empleo pleno y productivo y garantizar un trabajo decente para todos los hombres y mujeres, incluidos los jóvenes y las personas con discapacidad, y la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor.

2) Para 2020, reducir sustancialmente la proporción de jóvenes que no están empleados y no cursan estudios ni reciben capacitación.