“Hay que reconciliar nuestra fe en el Creador con nuestras acciones con su creación”

El mes de marzo fue particularmente trágico para América Latina por las lluvias intensas y la cantidad de inundaciones, así como de muertos y damnificados a consecuencia de los impactos del cambio climático.  Según el registro del Centro de Operaciones de Emergencia en Perú, se habla de 101 fallecidos y más de un millón de personas damnificadas y afectadas. En el resto del mundo ocurren eventos similares, como las muertes por olas de calor en Estados Unidos, Europa y Asia, o las migraciones masivas a consecuencia de las  sequías en África.

El cambio climático ya está acá y todos lo estamos viviendo.  Cuando digo “todos”, me refiero a cristianos y no cristianos, de tal modo que en Vida Abundante [1], quisimos  hacer una encuesta dentro de las iglesias evangélicas para levantar sus opiniones desde la fe.  La pregunta era:  “A que se deben las variaciones del clima?”.  Para nuestra sorpresa, las opiniones iban en un mismo sentido:  “a la desobediencia del hombre al mandato de Dios”.  Posiblemente, si nosotros le hacíamos la misma pregunta a un limeño promedio, la respuesta hubiera sido:  “a la falta de conciencia ambiental”.  Lo curioso es que tanto los unos como los otros tienen el mismo problema:  FALTA DE CONCIENCIA;   lo que quiere decir que como creyentes hemos llegado a un punto en el cual creer no equivale a tomar conciencia de las cosas y actuar en forma consecuente.

Sin embargo, la emergencia de nuestra región no sólo nos trajo dolor y depresión,  sino que también nos ayudó a escuchar los gritos desesperados de la creación y a TOMAR CONCIENCIA de sus límites.  Por primera vez muchos ciudadanos y autoridades empezaron a hablar seriamente sobre racionalizar el agua en casa, no acceder a mafias para invadir los causes de los ríos, planificar ciudades sostenibles y cambio climático. 

Entonces,  los gemidos de la creación (Ro:  8:  22) nos están indicando que algo anda mal en nuestra relación con el Creador y que es hora de tomar conciencia, arrepentirnos y modificar nuestro acercamiento a la naturaleza.  En tal sentido, la bioética nos habla de una relación correcta con todos los seres vivos, y Jesús nos inspira con su vida y su Palabra.

Hay que reconciliar nuestra fe en el Creador con nuestras acciones con su creación, y en Vida Abundante lo hemos asumido así.  Desde hace más de diez años, promovemos los Módulos Ambientales Productivos (MAP) en instituciones educativas, como espacios de interacción con la naturaleza, donde se promueve la educación ambiental mediante prácticas de producción sostenible en biohuertos, biogranjas y biodigestores, integrandosuproducción y comercialización mediante bioferias escolares.

El proyecto ha despertado la conciencia ambiental en los niños y las niñas, ya que ahora ellos no sólo tienen nuevos conocimientos sobre producción sostenible sino, y sobretodo, tienen conciencia del orden, la belleza del paisaje y el ahorro del agua, producen alimentos ecológicos y reciclan sus residuos orgánicos convirtiéndolos en abonos para sus plantas.  Además, venden parte de sus productos en bioferias escolares y han mejorado sus hábitos alimenticios.  En síntesis, estos niños tienen una cultura diferente, tiene esperanza en el futuro. 

Que nuestro amor a Dios se conlleve con el amor por Su Creación, y que la acción sea en realidad una interacción con ella.  Porque “no sólo el que me dice Señor, Señor entrará en el Reino de Dios, sino aquellos que obedecen mi palabra” (Mt.  7: 21).

[1] Organización cristiana sin fines de lucro que tiene más de 10 años trabajando en Perú (www.vida-abundante.net)