¿Qué nos dice el Profeta Hageo sobre la paz?

Jhon Martínez, economista, teólogo, pastor de Asambleas de Dios en Colombia y coordinador de Emprendemos Paz, programa promovido por CREAS y Christian Aid para el fortalecimiento del liderazgo juvenil de las iglesias de América Latina y el Caribe,  comparte una reflexión sobre el pasaje bíblico del Profeta Hageo que puede inspirar nuestra acción desde la fe,  por un desarrollo con equidad que contribuya efectivamente a  la paz.

En la literatura bíblica, los libros proféticos son fuente especial para la reflexión teológica en perspectiva de desarrollo, derechos humanos, equidad y paz. Llamo la atención particularmente en el texto de Hageo porque su argumentación permite generar una opinión en cuanto al trabajo que en estos temas se pueda hacer desde el aporte de las comunidades religiosas.

Es importante señalar que Hageo responde a un proyecto de reconstrucción nacional que integra la reedificación de la ciudad de Jerusalén. Una generación posterior de israelitas exiliados por mucho tiempo, llega al lugar de origen de sus ancestros con el fin de rehacer su vida y buscar un nuevo sentido social, religioso y económico para el pueblo. Este trabajo de reconstrucción adquiere una dimensión integral puesto que no se agota únicamente en la construcción de infraestructura física por la edificación de las casas familiares; además, la construcción de “la Casa de Dios” aludía a la reconstrucción de la identidad religiosa y lo que esto implica en términos sociales y económicos. 

Esta dimensión integral tiene un significado que no se pueden dejar de lado:

1.En primer lugar, resalta la importancia de la cosmovisión religiosa como fundamento de la productividad económica en línea con el proyecto de sociedad. En la argumentación del profeta, de poco servía tanto esfuerzo y preocupación en el trabajo productivo y en la reconstrucción física, si se descuida el patrimonio religioso que le da identidad y sentido a la nación.

2.En segundo lugar, hay una connotación social en la que se devela una fusión de horizontes entre los que llegaban y los que ocupaban ese territorio. El problema es que cada grupo tenía un posicionamiento social. Los que llegaban eran judíos que posiblemente se beneficiaban de actividades comerciales vinculadas al imperio persa. Estos eran los que concentraban su interés en el arreglo de sus propias casas.No así los que ocupaban el territorio, es decir a los que se les conoce como “el pueblo de la tierra”. Para la cosmovisión popular de estos últimos, la reconstrucción del templo era prioritaria pues les proporcionaba un impulso dado por el rol de Yahvé en su idea de propiedad, trabajo agrícola, sentido de nación y patrimonio simbólico catalizador de esperanza y movilizador efectivo de recursos económicos.

3.En tercer lugar, hay una relación muy estrecha entre el proceso de reconstrucción socio-económica y religiosa con el establecimiento de la paz. La teología de Hageo expresa el lugar preponderante que ocupa la paz en toda su argumentación. En su mensaje de aliento a los trabajadores y reconstructores, les dice que serán provistos de recursos económicos porque tienen un Dios interesado en estar en medio de ellos y en establecer la paz.

En esta cosmovisión teológica, la dimensión económica va mucho más allá del plano enteramente material al encontrar una alineación con la inspiración religiosa. En esta perspectiva, desde la acción pastoral es conveniente dinamizar la contribución que puede hacer la comunidad religiosa a los proyectos socioeconómicos proyectados por las sociedades. Para ello hay que poner en perspectiva los procesos pastorales en integración y diálogo con los contextos socioeconómicos en tono de aporte, formación e integración.

Este diálogo entre la comunidad religiosa y la sociedad en general propicia una fusión de horizontes en el que los recursos simbólicos de la religión pueden, no solamente convertirse en referente moral en términos de derechos humanos y equidad, además pueden impulsar una movilización de recursos humanos en función de un desarrollo sustentable y sostenible construido desde las bases comunitarias de los aparatos económicos. La participación de todos y todas en la construcción de un proyecto social, garantiza las condiciones básicas de convivencia, integrando lo religioso, en función de un desarrollo integral, fundamento de una verdadera paz.  

Sobre el autor