Este mes, se celebran 30 años, desde que el padre Joseph Wresinski hizo un llamamiento el 17 de Octubre de 1987 para luchar contra la pobreza, animando a conmemorar el Día Mundial para la Superación de la Pobreza Extrema. Cinco años después la Asamblea General de la ONU, inspirada en ese llamamiento, declaró el 17 de octubre como el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. CREAS se une a esta conmemoración con un especial dedicado a compartir el trabajo y la reflexión que viene realizando en alianza con iglesias y Organizaciones Basada en la Fe - OBF, por la inclusión de las comunidades en situación de vulnerabilidad en América Latina y Caribe.

El panorama regional en relación a esta problemática es desafiante. Datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe - CEPAL, indican que 175 millones de personas viven en la pobreza en América Latina y Caribe, esto representa el 29,2% de la población de la región. Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo - PNUD, otras 220 millones de personas de la región (38%) están en riesgo de caer en situación de pobreza y uno de cada cuatro latinoamericanos/as vive con menos de 4 dólares diarios.

Como OBF, este panorama nos reta a seguir trabajando para “incidir e instar a que otros se unan en esta causa apremiante de la eliminación de la pobreza extrema, inspirados por nuestros valores espirituales más profundos”, un llamado impulsado con acción profética a través del documento “Poner fin a la pobreza extrema: un imperativo moral y espiritual”, con el cual se fundó la Alianza Interreligiosa de LA y Caribe por la Agenda 2030, de la cual CREAS hace parte.

Para erradicar la pobreza extrema hará falta un enfoque integral que permita abordar las causas subyacentes del fenómeno, entre ellas las enfermedades evitables, la falta de acceso a una educación de calidad, el desempleo, la corrupción, los conflictos violentos, y la discriminación de la mujer, las minorías étnicas y otros grupos. También será necesario un cambio en los hábitos que generan pobreza: la codicia y el derroche, la insensibilidad al dolor ajeno, y la explotación de los recursos naturales y de las personas. Se requiere un enfoque holístico sostenible que transforme las culturas y las instituciones, así como los corazones y las mentes. “

Fragmento:Poner fin a la pobreza extrema: un imperativo moral y espiritual”.