Con esta frase del líder argentino Juan Domingo Perón, seis jóvenes, de la ciudad de San Isidro, Argentina, expresan lo que ha sido su apuesta, desde hace 6 años, por fortalecer la economía popular y solidaria como herramienta concreta para generar relaciones de confianza entre productores y consumidores y aportar a un cambio en el modelo de consumo, hacia uno más sano y responsable.

“Elegimos trabajar sin patrón y organizarnos con otros para poder vivir”, afirman casi en coro los integrantes de esta iniciativa, llamada Caracoles y Hormigas, quienes han trabajado fuertemente para sacar adelante lo que se convirtió en su proyecto de vida.

“Para comenzar invertimos todos nuestros ahorros, pedimos prestamos a familiares, pusimos nuestro capital en mano de obra y tiempo y renunciamos a salarios para reinvertir en esta apuesta. Cuando la demanda exigió mucho más trabajo, fue cuando nos dimos cuenta que necesitábamos apoyo para despegar y recurrimos a un financiamiento externo. En este punto encontramos a CREAS.”, narra Bruno, fundador de la iniciativa.

A través del Fondo de Apoyo a Pequeños Proyectos, en el 2013, CREAS abrió por primera vez la posibilidad a Caracoles y Hormigas, de acceder a financiación. Esta alianza solidaria, además del aporte monetario, brindó espacios de asesoría y capacitación para fortalecer el trabajo de este grupo de jóvenes, en lo que se iba convirtiendo en un emprendimiento más sustentable.

 

“De CREAS, no solo recibimos financiación, también un acompañamiento muy dinámico y acertado. Nos escucharon mucho, fue una instancia de crecimiento. Aprendimos a presentar un proyecto, relacionarnos con las instituciones, desarrollar lo planificado y a presentar una proyección financiera.Esto fue de gran utilidad para crecer como cooperativa”

Vanesa Della Casa, cofundadora de Caracoles y Hormigas.

Con este primer financiamiento la organización adquirió herramientas e infraestructura para incorporar nuevas producciones, crecer en volúmenes de almacenamiento y venta y optimizar tareas de fraccionado, recepción y administración de pedidos. “Logramos abastecernos de mercadería en momentos económicos tan difíciles, como lo fueron los últimos meses del 2013, debido al aumento frecuente de materias primas e insumos.”, reconoce Bruno.

En 2015, CREAS continuó apoyando a Caracoles y Hormigas con un aporte para aumentar la capacidad de almacenamiento y traslado y el cuidado del fraccionado de productos adquiridos a granel. “Hemos logrado modificar las condiciones de almacenamiento, los productores saben que podemos comercializar sus productos de manera segura.”, afirma Vanesa.

Hoy, Caracoles y Hormigas es una organización referente en el espacio de la economía popular y solidaria, que le apuesta a la creación de “núcleos de consumo”, articulando con diversos productores y redes de la economía solidaria. “Nuestro desafío es continuar generando una actividad eficaz a través de la autogestión, vinculándonos con más organizaciones productivas y consumidores para la construcción de una red.”, subraya Juan, miembro de la organización.

La experiencia de Caracoles y hormigas puede parecer un caso a aislado, pero quizás se pueda replicar en otras organizaciones, para ello Giselle, integrante de la organización, envío un consejo a los y las jóvenes de Latinoamérica y el Caribe que inician emprendimientos: “La autogestión debe sistematizar las prácticas de la organización para ponerlas a disposición de otros, eso también la hace solidaria. Es importante valerse de las experiencias previas antes de empezar cualquier iniciativa. No aísles tu proceso, así estés comenzando.”