“Necesitamos una conversión sobre cómo vemos a las mujeres en la sociedad”

Afirma Hugo García, de 24 años y parte de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Nicaragua, quien participó en Emprendemos Paz 2018, proceso en el cual formuló un proyecto para la prevención y erradicación de violencia de género en su barrio en la ciudad de Granada. En Nicaragua se promedia que 5 mujeres mueren al mes,[1] para Hugo, la raíz de este problema está en la formación desde los hogares, por eso su proyecto se centra en la creación de una escuela para padres y madres, que busca reconstruir las masculinidades en entornos familiares.

“Nos enseñan a ser hombres y mujeres desde lo que nos diferencia y no desde lo que tenemos en común. Crecí en una familia donde mi padre fomentaba un ser hombre con el que yo no me identificaba, era una forma que me oprimía con frases muy conocidas como: ‘Los chicos no lloran, el hombre manda, los hombres no cocinan.’, yo no estaba de acuerdo con esto y sentía que no cumplía con el estereotipo de ser ‘macho’.”, expresó el joven nicaragüense y estudiante de la carrera de trabajo social, quien continuó contándo su historia…

“A los 17 años, sentí que no encajaba y me fui de la casa. Durante 7 meses fuera, pude descubrirme a mí mismo y pensar lo que quería ser. Cuando cumplí los 19 años me decidí a prestar servicio como misionero desde la iglesia de la que hago parte, en la ciudad de La Paz en Bolivia. 

Allí, durante 2 años estuve predicando el evangelio de Jesús y me di cuenta que lo mío era trabajar con los grupos más invisibilizados en la sociedad y que uno de esos grupos es el de las mujeres. Pensé que las mujeres necesitan de nuestro apoyo como hombres para tener su lugar en la sociedad y me identifiqué mucho con ellas porque al sentirme excluido del estereotipo de hombre, me encontré en un lugar semejante al de las mujeres.

Regresé a Nicaragua y entré a  estudiar la carrera de trabajo social y me acerqué más al conocimiento sobre la perspectiva de género y a profundizar en la necesidad de liberarnos de la opresión que nos imponen los estereotipos masculinos y en lograr un modo de vida que rescate la esencia del ser humano, pienso que así puedo liberar a mujeres y a hombres de la opresión.

[1] https://www.elnuevodiario.com.ni/nacionales/457080-mujeres-asesinadas-nicaragua-violencia/

Encontré que la manera de ayudar es desde la reconstrucción de la masculinidad y empecé a trabajar el tema con los hombres, haciendo énfasis en cómo nos hemos alejado de los atributos femeninos que tenemos por los estereotipos creados. Se menosprecia a los hombres que están más cerca de las mujeres, porque se los aleja de la masculinidad hegemónica que es el machismo.

Por eso este proyecto propone diálogos y talleres en grupos focales de familias del barrio y luego hacer una sistematización de experiencias para compartir la realidad de lo que estamos enfrentando. Pero antes, empecé esta pedagogía con mi hermano menor, quien ya tiene una visión muy diferente de su masculinidad. 

En la iglesia, sabemos y sostenemos que hombres y mujeres somos iguales, pero no somos las y los mismos, por ello promovemos un respeto mutuo entre hombres y mujeres, pensamos que solo así nos podemos acercarnos más a Dios. Las iglesias juegan un papel muy importante en la conversión de como vemos a las mujeres y pueden promover una sociedad libre de discriminación y contribuyen a educar al laicado, por eso creo que la escuela de padres y madres puede construir una mirada diferente al machismo, que es el problema principal y estructural.”, concluyó el joven nicaragüense.

Aunque el acompañamiento de Emprendemos Paz en la formulación de esta idea y la tutoría para el proceso de formulación fue valorada por Hugo como clave en este proceso de creación del proyecto, la difícil situación de derechos humanos que enfrenta Nicaragua, amenaza el desarrollo de esta iniciativa, pues aún la población no cuenta con garantías para movilizarse libremente por todo el territorio de Managua, que sufrió recientemente situaciones de represión violenta por parte del Estado y que atraviesa por un momento de inestabilidad política y económica que ha sembrado miedo en la población del país.

Pero Hugo tiene esperanza: “Nunca había formulado un proyecto desde la fe y eso me llenó mucho, siento que estoy en comunión con Dios, es como escuchar al Espíritu Santo que es la guía de Dios para ayudar a otros y otras, haré todo lo posible por llevar a cabo esta iniciativa. En este camino, me inspira mucho este texto de la Biblia: ‘Escogeos a quien sirváis, pero yo y mi casa serviremos a Jehová.’ (Josué 24, 15).”, reafirmó el joven.

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