Misión de las iglesias en la promoción de los derechos de la niñez

Las iglesias cristianas en Latinoamérica y el Caribe tenemos una gran responsabilidad hacia la niñez en la promoción y salvaguarda de sus derechos ya que en la mayoría de nuestros países sufre maltrato y abandono.

Así lo hemos entendido desde la experiencia del Colegio Americano de Barranquilla, institución de la Iglesia Presbiteriana de Colombia. Debido a la cultura agresiva que vive nuestra sociedad colombiana, fruto de décadas de guerra, nos dimos a la tarea de acoger la propuesta "Hagamos un trato por el Buen Trato" liderado por otras organizaciones en Latinoamérica. A través de esta propuesta se desarrollan reflexiones y acciones que aportan a la niñez estrategias y habilidades de cuidado hacia si mismos, hacia las demás personas  y hacia el resto de la creación que les rodea.

Dentro de la propuesta "hagamos un Trato por el Buen Trato" involucramos de lleno el evangelio transformador del reino de Dios y del abordaje que las iglesias deben hacer de las desafortunadas situaciones que rodean a la niñez como es el maltrato en la familia, en la escuela y en la sociedad en general, entendemos que la iglesia y la escuela tenemos una gran responsabilidad en la creación de espacios amigables de aprendizajes y de recuperación de la imagen y la dignidad que como seres humanos tenemos y de la cual debemos empoderarnos para fortalecer el tejido social. Los niños y las niñas estudian la Biblia para descubrir que Dios les ama, les cuida y les protege y les llama a vivir en comunidades protectoras y a dar buen trato a toda su creación.

La niñez tiene una sensibilidad especial hacia la naturaleza, los animales, el agua, las plantas, en fin, todo lo que les rodea. Tienen un don especial para identificarse con quien sufre, así que es fascinante ver cómo se involucran en proyectos de protección al planeta a través del reciclaje, del cuidado del agua, del uso adecuado de las basuras, creación de jardines, uso de materiales de reciclaje para crear nuevos utensilios, liderar campañas para ayudar a personas desplazadas o en otras condiciones de vulnerabilidad.

Uno de los aspectos muy importantes dentro del programa del Buen Trato es que la niñez conozca su contexto local, nacional y mundial. Conocen historias sobre la situación de la niñez desplazada por la guerra en Colombia y otros países del mundo como Siria, Palestina, Irak, Libia. Aprenden acerca de las situaciones que vive la niñez en el Chocó colombiano, en la Guajira, en Haití. Estos aprendizajes les invitan a la oración y acción hacia las personas que sufren y la necesidad de fomentar comunidades justas en la familia, en el salón de clases, en el barrio, en sus iglesias.

Con la esperanza de fortalecer este programa y su plan de acción hacia la niñez, la iglesia Presbiteriana de Colombia dio la bienvenida al convenio entre el Consejo Mundial de Iglesias y UNICEF, el cual representa mejores oportunidades para las iglesias miembros del CMI en América Latina en su responsabilidad de promover los derechos de la niñez y de manera particular para Colombia en este momento de expectativa de un acuerdo de paz.

El evangelio del Reino de Dios proclamado por Jesús de Nazaret fue amigable con la niñez que le rodeó, abrió sus brazos y les acogió para hacerles sentir su Buen Trato, así que quienes seguimos ese evangelio y en nuestra calidad de personas adultas podemos y debemos brindar Buentrato a quienes son los únicos privilegiados de ese Reino de Dios y su justicia. Como iglesias debemos planear muy bien las estrategias que brinden ambientes de protección a nuestra niñez con el pleno cumplimiento de sus derechos en un marco de ternura.

Rev. Gloria Nohemy Ulloa Alvarado

Presidenta del Consejo Mundial de Iglesias de América Latina y el Caribe. Estudió teología en el Seminario Bíblico de Colombia y en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá (Colombia), es Magíster en  procedimientos pedagógicos y fue pastora, coordinadora académica y capellana del Colegio Presbiteriano de Colombia. Ocupó la presidencia del Consejo Superior de la Universidad Reformada (2001-2006). Se ha encargado de la coordinación de equipos de pastoral y proyectos diaconales. Ha participado en actividades del Consejo Latinoamericano de Iglesias - CLAI y del CMI desde 1981. Colaboró con el CMI en la creación del Programa Ecuménico de Acompañamiento en Colombia (PEAC). Participó en esfuerzos de promoción de la paz con la Iglesia Presbiteriana de los Estados Unidos de América (PCUSA).