Las #OBF en los procesos de desarrollo

Para seguir sumando a la reflexión sobre al importancia del trabajo con la niñez y adolescencia como eje del desarrollo, Alberto Croce* escribió el siguiente texto editorial para CREAS, que en el mes octubre, dedica un blog a conversar sobre como las acciones por la niñez que desarrollan las Organizaciones Basadas en la Fe -OBF, pueden contribuir a las metas y  objetivos de desarrollo sostenible #ODS planteados en la Agenda 2030.

La cuestión del desarrollo es un asunto cada vez más complejo. Si bien la solidaridad, especialmente en situaciones de emergencia, tanto personal como social, será siempre una necesidad presente e irreemplazable, cuando hablamos de desarrollo nos enfrentamos a otro tipo de problemáticas que nos deben hacer pensar con la mayor atención.

Ante una situación de emergencia, de necesidad extrema, las personas y los pueblos tenemos que reaccionar con rapidez y salir a responder con generosidad profunda sensibilidad. Se trata de compartir lo que se tiene y lo que se puede con el otro que está en situación de desvalidez.

Pero cuando las organizaciones sociales nos enfrentamos a las exigencias del desarrollo, hablamos en realidad de otra cosa. El desarrollo, cuando se logra, permite a las comunidades y a los pueblos anticiparse a muchas de las situaciones que lo llevarían a caer en aquella desvalidez y a lograr los propios medios para garantizar una vida “en abundancia” y plenitud.

La presencia de las Organizaciones Basadas en la Fe (OBF) en los procesos donde se procura reflexionar sobre el desarrollo y encontrar los medios e identificar los mejores procesos para lograrlo, es muy importante. La perspectiva humanista de estas organizaciones, su concepción de la trascendencia y sus exigencias éticas, resultan fundamentales para comprender mejor la naturaleza del desarrollo y sus implicancias para la vida de los pueblos.

En un mundo tan complejo como en el que vivimos, la trama internacional que se construye alrededor del desarrollo, de la cooperación y de la “ayuda”, hace que los riesgos de que todas estas cuestiones queden envueltas en una enmarañada discusión muchas veces burocrática, hace que sea sumamente importante sumar visiones que puedan ir en otra dirección: Poniendo en el centro a la persona humana, sus necesidades, sus derechos… tantas veces vulnerados.

La desigualdad, que se profundiza día a día en el planeta, nos enfrenta con todas las limitaciones de nuestros discursos y convenciones internacionales. Y es una de las peores amenazas que vive hoy la sustentabilidad de la humanidad misma.

Para las OBF que se han comprometido con estas temáticas, su acción en favor del desarrollo, la movilización de recursos hacia los pueblos y organizaciones que más lo necesitan, las transforman en un actor fundamental de estos espacios de debate, articulación y toma de decisiones.

Algunas de estas organizaciones privilegian el trabajo que se hace por los niños y adolescentes porque entienden que, trabajando con y por ellos, es posible revertir con mayor eficacia las desigualdades a las que el sistema pareciera quererlos condenar. Otras focalizan su mirada y su accionar en grupos de gran vulnerabilidad social: pueblos indígenas, personas en situación de calle, personas con diferentes discapacidades…  Sin duda, esta perspectiva y aproximación hacen que, además, se pueda construir conocimiento alrededor de cuáles son los mayores desafíos que estas y otras problemáticas similares nos plantean y cómo deben llevarse adelante las acciones para que sean más eficaces en sus logros.

Por último, quisiera destacar, además, la importancia que tienen estas organizaciones para nuestra región latinoamericana y caribeña. Sin duda, buena parte de nuestra identidad, sobre todo a partir de los años 60 del Siglo XX, estuvo marcada por las reflexiones, acciones y martirios que las iglesias ofrecieron al conjunto de la región. Creemos que no seríamos quienes somos hoy sin comprender estos importantes procesos que han llevado, incluso, a que una de estas Iglesias -la católica- tenga hoy un Papa latinoamericano en la sede de Roma.

La identidad latinoamericana hoy urde comen un telar maravilloso, la experiencia espiritual y cultural de los pueblos originarios, con los mejores aportes que han podido ofrecerles algunas iglesias. Esta experiencia muy rica y profunda, está presente también en el aporte que, desde las OBF se hace al proceso de cooperación y desarrollo regional. Aporte que aún debe profundizarse mucho más para que toda su riqueza pueda ser aprovechada por todos los otros actores y sectores involucrados.

*Alberto César Croce es el representante Regional por América Latina y Caribe de la Alianza de Organizaciones por la Cooperación y la Eficacia del Desarrollo (AOED). Ha realizado un incansable trabajo en la promoción de la perspectiva de derechos y la construcción del concepto de ciudadanía para y por los jóvenes.Creó en 2003 la Fundación SES, una organización social que tiene como misión la promoción y el desarrollo de diferentes estrategias para la inclusión de los adolescentes y jóvenes.

Sobre el autor