Juventud cristiana por la justicia y memoria en el Perú

Jhosselyn (22 años) e Isabel (25 años), hacen parte del Asociación de Grupos Evangélicos Universitarios del Perú – Ageup, también son participantes de Emprendemos Paz y desde el 2013 empezaron a desarrollar la iniciativa "Memoria Ejemplar", un espacio para la reflexión y la memoria que ha permitido a la juventud universitaria, analizar las consecuencia del conflicto armado interno que vivió el Perú entre 1980 y el 2000, como consecuencia de las acciones de las organizaciones terroristas y las fuerzas de seguridad del Estado. 20 años de conflicto produjeron alrededor de 148 mil víctimas, de los cuales: 115 mil son desplazados, torturados y afectados por violencia sexual; 24 mil muertos y 9 mil desaparecidos, según el Registro Único de Víctimas (agosto 2017).

"Como universitarios vimos la necesidad de abrir un espacio para hablar sobre estos temas a las nuevas generaciones. Las acciones violentas se dieron en el área rural y las víctimas no pudieron hablar libremente sobre sus heridas hasta la caída de la dictadura fujimorista en el año 2000. Nos dimos cuenta que no teníamos un espacio para comprender lo que significa ser una sociedad pos conflicto. Por eso, vimos la necesidad de crear un programa, para comprender y visibilizar las secuelas del conflicto",  asegura Isabel, de la ciudad de Huancayo, uno de los lugares donde se registró una alta intensidad de ejecuciones y desapariciones forzadas de universitarios, y agregó: "La Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) logró identificar 92 víctimas, que eran estudiantes de la Universidad Nacional del Centro del Perú: 18 asesinatos cometidos por el grupo terrorista Sendero Luminoso, 43 ejecuciones y 31 desapariciones forzadas atribuidas a las fuerzas del orden”.

Durante casi cinco años "Memoria Ejemplar", convocó académicos, periodistas, comisionados y juristas reconocidos, para desarrollar, con jóvenes peruanos, diálogos y actividades de inmersión en comunidades donde el conflicto producido por la dictadura, fue más intenso.

"Nos capacitamos y abrimos espacios de dialogo en diversas iglesias evangélicas para motivar a los jóvenes a investigar sobre el tema. Durante 4 meses tuvimos charlas para explicar que era el conflicto armado y lo que significa ser una sociedad pos conflicto. Este espacio integró reflexión bíblica-teológica, hubo charlas con teólogos y pastores y participaron académicos de otras confesiones religiosas. Esto permitió desarrollar una mirada inter-disciplinaria, en tanto, también, los jóvenes participantes del proyecto eran de distintas carreras. Teníamos estudiantes de ingeniería geológica, derecho arquitectura, ingeniería mecánica, psicología, derecho, periodismo, educación y sociología", relata Isabel.

Las jóvenes se inscribieron en Emprendemos Paz, porque buscan formular un proyecto que permita sistematizar esta valiosa experiencia para que otros jóvenes sostengan este proceso:

"En esto, Emprendemos Paz ha sido de gran ayuda, con la metodología del Proyectón pudimos definir más claramente a que grupos queremos llegar con la iniciativa, también dejar pautas para que continúen otros y rescatar el aporte y experiencias de cada uno. Por otro lado logramos identificar nuestros aliados en este proceso de desarrollo del proyecto", agregó Jhosselyn.

"Sabemos lo que queremos replicar de esta experiencia y como trasmitir ese conocimiento a  otros jóvenes. Este proceso que ha tenido un gran impacto, porque ha logrado inspirar a otros grupos de jóvenes en países, que han vivido dictaduras y desapariciones forzadas y extrajudiciales, como en México, con el compromiso de un grupo de estudiantes evangélicos con la desaparición de jóvenes de Ayotzinapa.", subrayó Isabel.

A pesar de que Memoria Ejemplar está en receso este año, por la reformulación del proyecto, estas jóvenes y sus compañeros y compañeras siguen participando desde Ageup como voluntarios para caminar junto a las familias de afectados por este conflicto que vivió el Perú:

"Continuamos visibilizando los casos de desaparición forzada y acompañando a las víctimas, y acompañando a los familiares de las víctimas para hacer seguimiento e incidencia sobre los procesos judiciales, porque de eso se trata la fe encarnada. Hoy hay una juventud cristiana que acompaña estos procesos de justicia y de memoria, y estamos comprometiendo a chicos de 20 años para que les acompañen y conozcan su historia y  la visibilicen a través de piezas de comunicación, que además de refrescar la memoria del Perú, aporta a la sostenibilidad de la paz”, concluyó Isabel.

"Todavía hay gente que piensa que los cristianos no debemos participar en política, yo pienso que si nos consideramos embajadores de Dios, nuestra misión es dar consuelo y acompañamiento frente a las nuevas violaciones de derechos humanos y visibilizar el rol de la iglesia en esta labor", Isabel del Pilar López Meza, Memoria Ejemplar.

Objetivo 16: Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles

Con esta iniciativa CREAS busca contribuir a la meta 16.2 de la Agenda 2030 que busca poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia y tortura contra los niños.

Laura Chacón

Sobre el autor Laura Chacón González

Licenciada en Comunicación Social y Periodismo, magíster en Comunicación Estratégica y Responsable de Comunicación Estratégica en CREAS.