Justicia de género en el desafiante contexto de América Latina y Caribe

Foto: Paul Jefrey

En el año 2017, convocados por ACT ALIANZA, los miembros de ACT en América Latina y Caribe, conformamos una Comunidad de Práctica (CoP) para la justicia de género. Desde este grupo hemos comenzado a conocer y conectar el trabajo que llevamos adelante organizaciones basadas en la fe e iglesias, junto con otros actores, para alcanzar la igualdad de género en la región.

En América Latina tenemos los más altos índices de feminicidios, bajas condiciones de acceso y de calidad a los servicios de salud sexual y reproductiva, las más altas tasas de mortalidad materna y de embarazo adolescente. Las mujeres de la región todavía dedican más del triple de tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que los hombres.

La proporción de mujeres que no cuenta con ingresos propios en la región es dos veces mayor que la de los hombres y la brecha salarial de género persiste incluso cuando las mujeres han alcanzado mayores logros educativos. Casi la mitad de la fuerza laboral femenina está en condiciones de informalidad en la región lo que implica inestabilidad laboral, bajos ingresos, falta de protección y derechos. Aunque son las mujeres quienes mayoritariamente trabajan la tierra en América Latina y Caribe solo el 18% de ellas son propietarias de la tierra que trabajan.

Por ello fue inspirador encontrar un trabajo comprometido y firme de organizaciones con una larga trayectoria en América Latina y Caribe que, a través de programas y proyectos concretos, acompañan iniciativas para la soberanía alimentaria de mujeres indígenas y afro descendientes, apoyan iniciativas de economía social y solidaria de mujeres y comunidad LGBTI , inciden en la promoción de la salud sexual y reproductiva de las mujeres así como en la acción pública contra la discriminación y violencia basada en género.

En este panorama, la continuidad y sustentabilidad de los esfuerzos que realizan los miembros de ACT se ve amenazada principalmente por la inestabilidad política, económica y social que viven los países de la región, por el crecimiento de alianzas entre partidos políticos y fundamentalismos religiosos que ponen en riesgo el trabajo con enfoque de derechos y por la ausencia de políticas que promuevan la reducción de las brechas de género en la región.

En este contexto, sostener las iniciativas que las iglesias y OBFs llevan adelante en el territorio, con otros actores de la sociedad civil, requiere de una perspectiva teológica compatible con los derechos humanos, basada en la convicción profunda de que nuestro rol como cristianos es acompañar con amor a quienes más sufren.

Requerimos comprender mejor las realidades que afectan a las mujeres en la región para dar una respuesta efectiva en la construcción de relaciones más justas, en todos los ámbitos de la sociedad. Las iglesias y OBFs no debemos ser un obstáculo para el avance de los derechos, más bien tenemos un papel educativo, pastoral y profético importante que puede jugar a favor, de eso hemos sido testigos en la CoP de Género de ACT en América Latina y Caribe.

Soy parte del Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio-CREAS, organización miembro de ACT en América Latina. En el trabajo que desarrollamos, reconocemos indispensable el fortalecimiento de capacidades de las mujeres porque tiene un efecto multiplicador en el bienestar personal, familiar y comunitario. Por eso apoyamos su empoderamiento económico y trabajamos por la articulación territorial de sus iniciativas, promoviendo alianzas que contribuyan a la creación de condiciones para la sustentabilidad de estos esfuerzos que encamine acciones coordinadas y comprometidas para alcanzar la transformación.

Desde la reflexión y práctica de CREAS y desde la CoP de Género sabemos que para avanzar en la tarea de equilibrar la balanza y “no dejar a nadie atrás” debemos actuar juntos y de manera urgente para revertir la desigualdad que afecta principalmente a las mujeres, por ello nuestro llamado es a trabajar en alianza en las acciones y propuestas expresadas en la Declaración Regional de Justicia de Género adoptada por la 3ra. Asamblea de ACT Alianza el 31 de Octubre de 2018. Descargar Declaración aquí.

Laura Chacón

Sobre el autor Laura Chacón González

Licenciada en Comunicación Social y Periodismo, magíster en Comunicación Estratégica y Responsable de Comunicación Estratégica en CREAS.