Alejandro es de San Pedro Sula, Honduras y Carmen de Managua, Nicaragua; ambos participan en el diplomado Internacional en Cultura de paz, equidad y sustentabilidad, una iniciativa del proyecto Emprendemos Paz desarrollado por CREAS, con el apoyo y en asociación con Christian Aid, en Colombia y Centroamérica.

Carmen y Alejandro, tienen muy claro que sus ideas de emprendimiento, además de generar un sustento económico, también deben tener un sustento social, por eso apuntan al mejoramiento de las condiciones de sus comunidades como clave para la sustentabilidad.

Para Alejandro, quien diseña y vende camisetas, además de una manera de sostemiento, su emprendimiento también puede contribuir a construir una cultura de paz en San pedro Sula: “Yo diseño unas camisetas que promueven el no uso de armas en Honduras, especialmente en mi ciudad, que desafortunadamente es catalogada como una de las más violentas de la región. Esta realidad me llevó a emprender la idea que estoy enriqueciendo y aterrizando de manera más concreta con la ayuda del diplomado.”

 

Por su parte, Carmen tiene en mente la creación de una venta de rosquillas de maíz tostado, con esta idea, busca contribuir a la disminución del trabajo infantil en el barrio los Laureles en el municipio de Managua:

“La Rosquillera puede generar fuentes de empleo a los padres y madres de familia de niños, niñas y adolescentes que trabajan en la calle y a jóvenes en riesgo social. Además contribuiría al proceso educativo de la infancia, dado que con los ingresos que se obtengan de las ventas de las rosquillas, apoyará el preescolar comunitario que beneficia a más de 140 niños/as del barrio.”, expresó la joven de 23 años.

 

Los participantes, visitaron en el mes de octubre proyectos en desarrollo que ampliaron sus perspectivas de cómo se desarrolla un emprendimiento, esto les permitió enfocar mejor sus iniciativas y recibir asesorías e ideas para aplicar en sus iniciativas. Carmen visitó un taller de panadería, que capacita a familias en diferentes temas para el desarrollo económico de la comunidad y que aborda, diferentes problemáticas de su realidad.

“El aprendizaje más significativo de esta visita fue darme cuenta que una comunidad crece cuando le brindas trabajo. Por otro lado también entendí que para generar la sustentabilidad del proyecto, los procesos productivos deben estandarizarse para garantizar la calidad del producto.”

Para Alejandro y Carmen, el apoyo a este tipo de iniciativas ayudarían a disminuir la situación de violencia que se vive en algunas comunidades de los países centroamericanos, dado que con emprendimientos como estos se pueden dar oportunidades laborales a jóvenes que no han tenido posibilidad de trabajar y desean hacerlo: “Es importante acompañar a los jóvenes con procesos de capacitación integral; preparándolos tanto para el mercado laboral, como para la vida.”, apuntaron los participantes del diplomado.

Para Carmen, el aprendizaje más valioso del diplomado ha sido la posibilidad “de reconocernos como protagonistas de nuestro propio desarrollo y a la vez como agentes de cambios en medio de nuestras comunidades, donde podemos implementar iniciativas viables que involucren a los sectores más vulnerables”