Intervención de Dora Arce en el Diálogo Arquitectura Financiera, Ética y Economía

Hemos llegado al final de este encuentro, después de dos días de reflexión profunda y marcadamente comprometida con el deseo de encontrar, o al menos comenzar a dibujar, algunas soluciones reales a los grandes retos que  enfrentamos a nivel global y que adquieren expresiones concretas en el contexto latinoamericano, en cada uno de nuestros países y en todas las esferas de la sociedad.

Hemos compartido diversas perspectivas desde una multitud de saberes que han enriquecido el diálogo y que han tejido, casi sin darnos cuenta, un entramado cuya fortaleza está en lo mucho que nos une, aún en la diversidad de aproximaciones y de posibles salidas a las múltiples crisis que hemos identificado. Nos junta la urgencia de afrontar esta crítica realidad,  en un contexto globlal que cada día se polariza más hacia los extremos , en donde la amenaza sobre la especie humana y el planeta adquiere niveles casi irreversibles; y en donde mujeres y varones de buena voluntad, tenemos la responsabilidad de juntarnos en la búsqueda y la afirmación de alternativas a la actual “dictadura” del sistema financiero internacional, al que hoy hemos reconocido también como transnacional.

Iniciativas como ésta son necesarias, yo diría imprescindibles; y por eso, a nombre no sólo de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas a la que represento, sino de AIPRAL , la Asociación de Iglesias Presbiterianas de América Latina; y CREAS: Centro Regional y Ecuménico de Asesoria y Servicio, una vez más agradecemos la invitación a estar acá y de afirmar nuestro compromiso en acompañar y sostener la continuidad de esta iniciativa, especialmente con vistas a la reunión del G-20 el próximo año en Argentina, escenario oportuno para continuar abogando y construyendo soluciones que den respuesta al clamor de las grandes mayorías en nuestros países, así como a la Naturaleza; llevadas y llevados hacias las periferias por un sistema que antepone las ganacias a la Vida.

En el documento: “Una economía de la Vida para todas y todos, ahora: Plan de Acción Ecumenica para una nueva arquitectura financiera y económica internacional” que se ha mencionado acá en varias ocasiones, expresamos y cito:

No siempre está claro cuáles son las estrategias que mejor se ajustan a los fines de la justicia y, al mismo tiempo, son medios de justicia. Tampoco hay un único campo de conocimiento suficiente para producir una acción con suficiente saber. El conocimiento teológico se hace más completo en su interacción con otros campos del esfuerzo humano. Por lo tanto, nuestro enfoque es intra-disciplinario, es decir, bebemos de las ideas de todas las disciplinas teológicas. Es interdisciplinario, es decir, bebemos de los conocimientos de otras disciplinas como la ciencia política, la economía, la teoría crítica, los estudios poscoloniales, los estudios de género, etc. Nuestro enfoque es también transdisciplinario, lo que significa que las perspectivas de la investigación académica y los conocimientos subyugados de los practicantes y los académicos juntos, informan a nuestras misiones. Y es interreligioso y transectorial. Construimos coaliciones con grupos afines de otras tradiciones religiosas y fuera de la religión. Reconoceremos y trataremos de comprender mejor las opresiones basadas en raza, clase y género que no son reconocidas por personas que no las experimentan directamente, y se aplicarán las lecturas y análsis de género, clase y raza para apoyar más plenamente a los grupos marginados en todas las acciones .(fin de la cita)

Estamos felices de constatar no sólo que hemos concebido nuestra tarea en el marco correcto sino que hemos experimentado aquí, la riqueza y la necesidad de encontrarnos y compartir ansiedades y esperanzas, del aprender unos de los otros reconociendo honestamente los límites de nuestros saberes, y constatando cómo noscomplementamos en nuestras aproximaciones, en nuestros puntos de entrada para la interpretación y lectura de la realidad. Somos muchos más de lo que a veces pensamos cuando nos encerramos en nuestros gettos de conocimiento, y somos muchos mejores cuando nos encontramos convocados por lo que nos une.

En este sentido, creo que el aporte de los que hemos venido representando comunidades de fe, familias confesiones, movimientos e organismos ecuménicos consiste tal vez en recordar que la espiritualidad o las espiritualidades no son asuntos para el “otro mundo” o para la “otra vida”. La espiritualidad o las espiritualidades desde la perspectiva de la fe cristiana, al menos desde nuestra visión reformada, está ligada a la impronta divina que porta todo ser humano, está ligada al hecho de que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, que es a su vez Creador de todos, todas y todo. Crear con nuestras manos, con nuestra inteligencia, con nuestros saberes, y poner esa creación al servicio de todas y todos, es lo que nos identifica como seres humanos, es la esencia de la espiritualidad humana. El valor del trabajo creador para la dignidad humana, por lo tanto, es contenido imprescindible de la espiritualidad.Y esa capacidad de crear está directamente ligada a la Vida, esa Vida abundante que se ha mencionado en varias ocasiones y que dio identidad al movimiento de Jesús desde los inicios de la iglesia. Un sistema financiero y económico que lleve al mundo a la destrucción, que se oponga a esa vida abundante que propuso Jesús en respuesta al proyecto de Dios;que niegue a los seres humanos el derecho a un trabajo digno, es como se dijo ayer, el pecado institucionalizado y como tal no sólo debemos denunciarlo sino deconstruirlo y tranformarlo en modelos alternativos que afirmen tal espiritualidad.

Por otro lado, desde la perspectiva cristiana, el concepto de ética tiene mi juicio una arista que no tiene nada que ver con afirmaciones intelectuales o definiciones para regular el comportamiento en las sociedades. Eso es más lo moral que lo ético. Esa fue una de las grandes discusiones entre Jesús y los fariseos. No es la ley sino el amor, nos es lo que está escrito sino cómo reconocemos en el prójimo alguien que merece amor y respeto en su dignidad humana. No es la ortodoxia sino,al decir de la teologia de la liberacion latinoamericana, la  ortopraxis.

En este espíritu de validar el proceso que hemos comenzado me atrevo a recomendar dos temáticas y perspectivas que han sido nombradas pero a mi juicio necesitan ser visibilizadas con más fuerza. Creo firmemente que el sistema económico y financiero internacional que hemos ya reconocido como insostenible, descansa sobre dos pilares fundamentales. Uno es la ideología hegemónica patriarcal y la otra es la violencia intrínseca del sistema. Ambos pilares tienen que ver con las relaciones asimétricas de poder que son  el alimento principal del patriarcado y a su vez la causa de todas las formas de violencia, tanto a nivel institucional como a nivel social y personal. Creo que merecen, en próximos encuentros, ser tomadas en cuenta, no como ejes transversales sino en el preciso papel que deben jugar en cualquier propuesta alternativa a los modelos de desarrollo que hemos cuestionado en este encuentro.

Y como no puedo desprenderme de mi condición de pastora, quiero terminar estas palabras con una exhortación. Es un intento también por transformar cualquier visión apocalíptica del futuro mediato, aunque en realidad, el libro del Apocalipsis es un canto de esperanza que culmina afirmando no sólo “un cielo nuevo y una tierra nueva” sino afirmando la presencia de Dios en medio de su pueblo, enjugando toda lágrima y diciendo que no habrá más muerte, ni duelo, ni dolor porque en su poder, que no es otra cosa que el poder del Amor, todas las cosas se deconstruyen en su perversidad y se hacen nuevas en el Amor. Pero creo que mejor utilizo un profeta secular para dejar ese sabor de esperanza que necesitamos en medio de tiempos en los que la urgencia por las respuestas nos generan una especie de ansiedad colectiva, de agonía que se va volviendo endémica.

 La exhortación se resume en que lo único que no podemos hacer que es dejarnos paralizar por las dimensiones enormes de los retos que la historia ha colocado a las mujeres y los hombres del siglo XXI. Son también poesía y las tomo, como buena cubana que honra la etiqueta de que somos chovinistas, de un paisano. Dice Silvio Rodríguez en su canción Historia de la Silla:

El que tenga una canción tendrá tormenta,

El que tenga compañía, soledad.

El que siga un buen camino tendrá sillas

Peligrosas que lo inviten a parar.

Pero vale la canción buena tormenta

Y la compañía vale soledad.

Siempre vale la agonía de la prisa,

Aunque se llene de sillas la verdad.

Muchas gracias.

 

Dora Arce-Valentin

Buenos Aires, 30 de Noviembre de 2016

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