Declaración Conjunta: Género, Fe y COVID-19

Compartimos importantes reflexiones realizadas por un conjunto de actores y redes religiosas a nivel global como ACT Alianza, Christian Aid, Islamic Relief, Consejo Mundial de Iglesias, Comunión Anglicana, ACT Iglesia Sueca, entre otras, que hacen un llamado a poner la justicia de género en el centro de la respuesta a la pandemia del COVID-19.  En esta declaración, destacamos las recomendaciones al gobierno, actores religiosos y a la sociedad civil, para trabajar en conjunto para proteger a las personas y comunidades que más sufren las consecuencias de esta pandemia, entre ellas las mujeres y las niñas.

Aquí un extracto de la declaración. Para descargar la versión completa en español seguir este enlace: Declaración Conjunta: Género, Fe y Desarrollo.También disponible en Portugués e Inglés

0.0. Introducción

Como actores religiosos y redes de organizaciones religiosas, estamos llamadas a trabajar juntas por la igualdad de género y justicia, en medio de cambios globales, aumento del nacionalismo y los conflictos. Estamos viviendo en cambiantes entornos globales, regionales y nacionales. A medida que COVID-19 se extiende por nuestro mundo, los países, las comunidades y las personas enfrentan desafíos cada vez mayores. 

Durante la pandemia del COVID-19 muchos actores religiosos están a la vanguardia del diseño, entrega e implementación de un respuesta holística y sensible al género basada en información precisa. Mientras también practican el distanciamiento social y la adhesión a las pautas de los ministerios de salud. Este tiempo urgente requiere una acción receptiva basada en el amor, la dignidad y la justicia.

La crisis de COVID-19 no opera en el vacío y, como resultado, COVID-19 aumenta las desigualdades preexistentes. Las mujeres y las niñas están experimentando injusticias que se cruzan en lo político, lo social y esferas económicas.1 Fe en Beijing es un colectivo de actores y redes religiosas, que están pidiendo a los gobiernos, a los actores religiosos y a la sociedad civil, que den respuestas firmes a COVID-19, poniendo la justicia de género en el centro.

4.0. Recomendaciones a gobiernos, actores religiosos y sociedad civil

En las próximas semanas, meses, años y décadas, seguiremos trabajando en conjunto para defender a nuestros gobiernos, y dentro de nuestras comunidades, para acelerar la acción para lograr la Agenda 2030. A la luz de este compromiso, presentamos las siguientes recomendaciones en medio de la respuesta al COVID-19 y más allá.

Un llamado colectivo a los gobiernos

  1. Abogamos para que todas las respuestas involucren a actores religiosos, y garanticemos la coordinación y asociaciones significativas entre la fe, actores tradicionales y seculares. Los actores de fe son clave en llegar a las comunidades con información esencial, brindar servicios a grupos vulnerables y promover el cambio de comportamiento y desafiar las normas nocivas, los estereotipos y el estigma.
  2. Abogamos por la adopción de políticas de género y la financiación de la respuesta al COVID-19 y de planes que aborden de manera integral la pandemia, incluidos los impactos secundarios en la educación, salud, economía y medios de vida.
  3. Reconocemos que la respuesta a la pandemia del COVID-19 requiere la movilización de recursos, e instamos a nuestros gobiernos a continuar financiando y asignando recursos compatibles con el compromiso para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
  4. La fuerza laboral "doméstica", donde las mujeres representan el 70%, es más probable que formen parte de la respuesta de primera línea. Abogamos a nuestros gobiernos por respuestas coordinadas que sean sensibles a las necesidades de mujeres y niñas, donde los cuidadores no remunerados y los trabajadores de salud comunitarios están provistos de capacitación, equipo y apoyo de medios de vida adecuados para responder de manera efectiva y mantenerse a sí mismos y a sus familias a salvo.
  5. Abogamos por una agenda de desarrollo integral que aborde las injusticias e intersecciones, incluyendo cobertura universal de salud y sistemas de salud justos de género, igualdad en educación, empoderamiento económico y libertad de explotación, violencia y discriminación. Los gobiernos deben integrar una evaluación de género para comprender el impacto del COVID-19 en mujeres y niñas, incluido el impacto económico, y cómo abordarlo de manera efectiva. Los gobiernos deben planificar y recurrir a su respuesta a largo plazo ya que los impactos continuarán mucho después de que tengamos abordó el virus.
  6. Abogamos por que los gobiernos, el liderazgo religiosos y la sociedad civil colaboren en la designación de espacios seguros (físicos y en línea) para que las mujeres puedan reportar abusos sin alertar perpetradores, como las farmacias o mediante plataformas digitales.

Un llamado colectivo a las organizaciones basadas en la fe y la sociedad civil

  1. Abogamos por que los líderes políticos, religiosos y comunitarios se expresen en contra de violencia de género, y garantizar que los servicios para mujeres centrados en las supervivientes tengan buenos recursos y funcionando. Se deben continuar las campañas de sensibilización y las tácticas que incluyen la orientación a hombres y niños en el hogar deben integrarse.
  2. Alentamos a las comunidades religiosas a apoyar la solidaridad social a través de cualquier medio que sea disponible, y para aquellos con recursos adicionales para apoyar la conexión y la comunidad entre aquellos en mayor riesgo.
  3. Los actores basados en la fe ya son importantes proveedores de educación y apoyo psicosocial. Abogamos durante este tiempo, para que las prácticas se adapten y cuenten con recursos para asegurar que este trabajo continúe.
  4. Abogamos para que los actores de la fe promuvan valores de amor, dignidad y justicia en su trabajo para afrontar esta pandemia. Es vital que se ejerza un enfoque no discriminatorio en todos los aspectos de la respuesta al COVID-19.
  5. Abogamos por que los líderes políticos y religiosos adopten canales de comunicación que lleguen a las personas marginadas en nuestras comunidades, particularmente mujeres y niñas. Las mujeres y las niñas pueden tener acceso restringido a la información en tiempos de crisis, por lo tanto, acceso limitado a la distribución de alimentos sistemas, atención médica o accesibilidad a los servicios de protección.

No nos quedaremos en silencio cuando las desigualdades de género se agraven como resultado de esta crisis.