CREAS surgió en los umbrales de un nuevo milenio como una red de profesionales que inspirados e inspiradas en su fe cristiana procuraban fortalecer las capacidades del movimiento ecuménico y social, en la promoción de la dignidad humana y la justicia. De esa manera CREAS comprendía que podría lograrse ese fin, sumando esperanzas hacia otro mundo posible en articulación con otros y otras en América Latina y Caribe, fortaleciendo y facilitando procesos de mayor acceso y ejercicio pleno de los derechos humanos, civiles, económicos, sociales, culturales y ambientales.
 
Después de 20 años, las desigualdades e injusticias no solo se han mantenido sino incrementado, y América Latina y el Caribe continúa siendo la región de mayores desigualdades. A ello se ha agregado un proceso creciente de judicialización y criminalización del liderazgo político y social, defensores y defensoras de derechos humanos, feministas, indígenas, integrantes de comunidades afrolatinoamericanas y ambientalistas. Incluso observamos el aumento de la violencia contra las mujeres y los femicidios.
 
A 20 años de la fundación de CREAS, y en tiempos tan difíciles y complejos que la pandemia del COVID19 ha instalado, se reconoce la urgencia de movilizar la solidaridad y la cooperación ecuménica para acompañar a quienes sufren las desigualdades e injusticias que ya eran preocupantes antes de esta emergencia y que se agudizó por causa de sistemas basados en arquitecturas económico-financieras que han promovido la acumulación de capitales concentrados en pocas manos y que debe ser modificados en función del bien común.
 
En estos tiempos, nuevamente convulsionados, nos sumamos al movimiento ecuménico y social, para atender el llamado profético de acompañar con esperanza la reflexión y la acción para incidir en la promoción de nuevas formas de desarrollo sostenible con mayor justicia y que protejan la vida en su plenitud, así como nuestra casa común. Ese es nuestro compromiso desde CREAS.
 
Mesa directiva de CREAS