Café cultural, un espacio para la paz en San Salvador

En el primer cuatrimestre de 2017 se registró en El Salvador una tasa de 17.5 asesinatos por cada 100,000 habitantes. La tasa de muertes violentas sigue lejos de la de 10 por cada 100,000 habitantes que, para la Organización Mundial de la Salud (OMS), evidencia una epidemia de violencia que está por encima de los índices de los demás países de América Latina y Caribe.

En este contexto, en el Barrio San Jacinto, San Salvador, nace la inquietud en cuatro jóvenes, de crear un espacio donde la violencia quede fuera de los entornos juveniles, donde cualquier persona pueda acercarse a tomar un café y a la vez aprender algo de cultura en una atmósfera de paz.

Karen Vanegas, joven de 22 años, originaria de San Salvador, perteneciente a la comunidad ecuménica Iglesia Bautista Emmanuel, y coordinadora de proyectos de la Casa de Cultura “Cal Pipil que en Nahualt (lengua nativa azteca), significa " Casa para todos y todas",  nos habló de este  proyecto que tiene en manos y que está concretando con ayuda de Emprendemos Paz, junto con otros tres emprendedores del barrio San Jacinto.

El Salvador es asediado por las pandillas que poseen más de 600 células en todo el país, y a las cuales el Gobierno atribuye la mayoría de los crímenes.[1] “En San Salvador lo que más nos aqueja es la violencia, no es un problema solo de la capital, también al interior del país, a esto se suma un ambiente muy estresante por el tráfico y las personan necesitan un espacio donde relajarse y encontrar calma.", afirmó Karen.

Este grupo de emprendedores tiene como meta generar un espacio diferente, donde la gente del barrio, pueda tomar cursos artísticos y culturales. "La idea es que el ambiente del café logré llamar la atención de los jóvenes para que conozcan los cursos y desarrollen sus dones aprendiendo violín, teclado o participar en el taller de serigrafía, donde pueden personalizar sus  camisetas. Creo que nuestro sello está en que combinamos un excelente producto con un excelente espacio.", expresó Karen.

Karen, junto con sus colegas, trabajan la temática de cultura de paz desde el año 2008, a través de la Casa de Cultura “Cal Pipil”, lugar donde se imparten talleres de guitarra, teclado, batería, violín, muralismo entre otros. Actualmente la casa cuenta con la participación de 60 alumnos, pero Karen busca llegar a todas las personas de su localidad, no solo a quien quiera aprender a tocar un instrumento.  

En este proyecto, Emprendemos Paz les ha brindado a los jóvenes emprendedores herramientas para poder alcanzar sus objetivos y concretar el Café Cultural, orientándolos estratégicamente en áreas en las cuales no tienen experiencia, como la elaboración de presupuestos, la gestión y la recaudación de fondos. " Yo creo que el café cultural será una excelente oportunidad para que los y las jóvenes hagan sus presentaciones y vayan acostumbrándose al público, y que el público también pueda disfrutar del talento de estos jóvenes músicos y artistas que tiene San Salvador".

"Emprendemos Paz ha sido fundamental en esta idea, no nos habíamos lanzado a pensar bien en este proyecto porque necesitábamos capacitación y  conocer cómo manejar todo lo relacionado a al emprendedurismo. Esta formación nos ayudó a convencernos de llevar a cabo el proyecto, porque que si tenemos el deseo de hacerlo realidad, pero no tenemos estudios especializados en áreas relacionadas. Aunque nos está costando mucho trabajo, nos está haciendo muy felices, porque sabemos que nos vamos a beneficiar todos y todas en el barrio."

[1]https://www.laprensagrafica.com/elsalvador/El-Salvador-mantiene-epidemia-de-homicidios-pese-a-reduccion-del-52.5--20170504-0053.html

Esta nota fue elaborada en colaboración con:

Dennise Cedillo López, tiene 24 años, es de Ciudad de México y es estudiante de Economía en la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente está de intercambio en Buenos Aires como voluntaria de AIESEC en CREAS.

 

 

José López, tiene 27 años de edad, es de Caracas, estudiante de Ingeniería Civil en la Universidad Central de Venezuela. Bailarín de Danzas Tradicionales Venezolanas y diversos ritmos caribeños. Profesor de baile. También está de intercambio en Buenos Aires como voluntario de AIESEC en CREAS.

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